{"id":893,"date":"2010-04-18T19:01:55","date_gmt":"2010-04-18T19:01:55","guid":{"rendered":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/2010\/04\/18\/alfredo-embid-la-nueva-iglesia-de-la-calentologia-falsifica-la-ciencia-y-el-consenso-cientifico\/"},"modified":"2010-04-18T19:01:55","modified_gmt":"2010-04-18T19:01:55","slug":"alfredo-embid-la-nueva-iglesia-de-la-calentologia-falsifica-la-ciencia-y-el-consenso-cientifico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/alfredo-embid-la-nueva-iglesia-de-la-calentologia-falsifica-la-ciencia-y-el-consenso-cientifico\/","title":{"rendered":"Alfredo Embid: &#8216;La nueva iglesia de la calentolog\u00eda falsifica la ciencia y el consenso cient\u00edfico&#8217;"},"content":{"rendered":"<p>El ap\u00f3stol de la nueva iglesia de la calentolog\u00eda, Al Gore, afirmaba en su infame pel\u00edcula \u201c<em>Una verdad inc\u00f3moda<\/em>\u201d que la subida de las temperaturas har\u00e1 que se extiendan las enfermedades transmitidas por mosquitos y dem\u00e1s insectos. Recordemos que ya le dedicamos a este energ\u00fameno, que fue vicepresidente de los Estados Unidos y Premio Nobel de la Paz, varios art\u00edculos anteriormente, cuando nos incluy\u00f3 en su altruista campa\u00f1a a un cuarto de mill\u00f3n de euros por conferencia [[- <strong>Otros trabajos de la AMC sobre el cambio clim\u00e1tico<\/strong>: la <em>Asociaci\u00f3n de Medicinas Complementarias<\/em>, con ocasi\u00f3n de la visita a Madrid del &#8216;ap\u00f3stol del cambio clim\u00e1tico&#8217; Al Gore elabor\u00f3 varios art\u00edculos \u201c<em>para recibirle como se merec\u00eda<\/em>\u201d, recogidos en el bolet\u00edn <a href=\"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/IMG\/pdf\/CAMBIO_CLIMATICO.pdf\"><strong>Armas contra la Guerra n\u00ba 140<\/strong>: 1) Pedro Prieto, director de <em>Crisis energ\u00e9tica<\/em>: \u201c<em>Al Gore en Espa\u00f1a. \u00bfEl huevo del calentamiento global o la gallina del agotamiento f\u00f3sil?<\/em>\u201d. 2) Marcela \u00c7aldumbide, abogada: \u201c<em>Una verdad antigua<\/em>\u201d. 3) Alfredo Embid: \u201c<em>Cuando Al Gore ejerc\u00eda su papel de vendedor de drogas al servicio de las multinacionales<\/em>\u201d; y en el bolet\u00edn <strong>Armas Contra la Guerra n\u00ba 141<\/strong>: 4) Alfonso del Val, soci\u00f3logo, fundador de la revista <em>El Ecologista<\/em> (1979) y autor entre otros del \u00ab<em>Libro del reciclaje<\/em>\u00ab, Ed. Integral, y la \u00ab<em>Gu\u00eda del consumo responsable<\/em>\u00ab: \u201c<em>De la verdad inc\u00f3moda a la incomodidad de la verdad<\/em>\u201d. 5) Alfredo Embid: \u201c<em>Recuerdo de algunas atrocidades del d\u00fao din\u00e1mico Clinton-Gore durante el periodo en el que soportamos su mandato<\/em>\u201d. Y el bolet\u00edn <strong>Armas Contra la Guerra n\u00ba 274<\/strong> (28-12-2009) cuenta con 2 art\u00edculos de Michel Chossudovsky, profesor de Econom\u00eda y director de <em>Global Research<\/em>, sobre lo que no se incluy\u00f3 en la agenda de la \u00abCumbre del Cambio Clim\u00e1tico\u00bb en Copenhague: \u201c<em>Calentamiento Global: Arreglando los datos sobre el clima para adaptarlos a la pol\u00edtica<\/em>\u201d y \u201c<em>\u00bfPor qu\u00e9 no abordan el tema de la manipulaci\u00f3n del clima (HAARP) en Copenhague?<\/em>\u201d, adem\u00e1s del Dossier 100 art\u00edculos, con sus enlaces, sobre el cambio clim\u00e1tico publicados en \u00ab<em>Global Research<\/em>\u00ab<\/a>.]]. En Espa\u00f1a le dieron el Premio Pr\u00edncipe de Asturias y el gobierno pag\u00f3 580.000 euros de nuestro dinero para contaminar las mentes de nuestros hijos en las escuelas con 30.000 copias de su documental [[- Pascual Serrano: <em>Al Gore vende su DVD en lotes de 30.000 copias por 580.000 euros. El pelotazo del Premio N\u00f3bel de la Paz<\/em>, 22 de octubre de 2007 <a href=\"https:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php...\">Rebeli\u00f3n.org<\/a>.]].<\/p>\n<p>En su documental de propaganda Al Gore dice: \u00ab<em>Para citar un ejemplo importante de este fen\u00f3meno, los mosquitos est\u00e1n profundamente afectados por el calentamiento global. Hay ciudades que fueron originalmente situadas justo encima de la l\u00ednea de los mosquitos &#8230; la altitud por encima de la cual los mosquitos no se aventuran. Nairobi (Kenya) y Harare (Zimbabwe), son dos de esas ciudades. Ahora, con el calentamiento global, los mosquitos est\u00e1n escalando a alturas superiores<\/em>\u00ab. Y Al Gore, insiste: \u00ab<em>&#8230; algunas viejas enfermedades que hab\u00edan estado bajo control est\u00e1n creciendo de nuevo: De hantavirus, el virus Machupo, Arenaviridae, Coronavirus, Dengue Fever<\/em> (ya comentamos el reciente brote en Sudamerica de una variante letal creada artificialmente) <em>, Borrelia Burgdorferi (Enfermedad de Lyme), E. Coli, la fiebre hemorr\u00e1gica de Marburgo, la enfermedad del legionario, el virus de la influenza, Nipahvirus, la Tuberculosis y &#8230; el Virus del Nilo Occidental<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>Las enfermedades que supuestamente van a aumentar como la fiebre del dengue, la malaria, la enfermedad de Lyme, el virus del oeste del Nilo, la fiebre del valle Rift, la chikungunya y la fiebre amarilla se propagan a trav\u00e9s de la picadura de &#8216;vectores&#8217; como mosquitos, garrapatas y pulgas. Se ha predicho tambi\u00e9n un aumento de la esquistosomiasis, una enfermedad parasitaria, y del c\u00f3lera, producido por la bacteria Vibrio cholerae [[- <em>Cambio clim\u00e1tico y enfermedades transmitidas por insectos: la esencia<\/em>, <a href=\"https:\/\/www.scidev.net\/es\/features\/cambio-clim-tico-y-enfermedades-transmitidas-por-i.html\">Priya Shetty, 9 septiembre 2009<\/a>.]], como consecuencia del cambio clim\u00e1tico. Otros afirman que aparecer\u00e1n nuevas enfermedades infecciosas graves [[- Yaiza Mart\u00ednez: <a href=\"https:\/\/www.tendencias21.net\/El-cambio-climatico-afecta-tambien-a-la-salud-mental_a3949.html\"><em>El cambio clim\u00e1tico afecta tambi\u00e9n a la salud mental<\/em>, jueves 17 Diciembre 2009<\/a>.]], c\u00e1lculos renales por deshidrataci\u00f3n org\u00e1nica, y un aumento de ni\u00f1os con enfermedades comunes [[- <em>Efectos del calentamiento global sobre la salud humana<\/em>: <a href=\"https:\/\/www.voltairenet.org\/article163251.html#article163251\">Claudio Esteve, 10 de diciembre de 2009<\/a>.]].<\/p>\n<p>Algunos han ido mas lejos augurando un aumento de muchas otras enfermedades incluyendo los trastornos psiqui\u00e1tricos. Lisa Page y Louise Howard, del Instituto de Psiquiatr\u00eda del King\u2019s College de Londres, Reino Unido, advierten en un art\u00edculo del peligro que supone el cambio clim\u00e1tico para la salud mental de la poblaci\u00f3n mundial [[- Lisa Page y Louise Howard: \u201c<em>El cambio clim\u00e1tico en la salud mental (\u00bfpero se discutir\u00e1 sobre la salud mental en Copenhague?)<\/em>\u00ab, <a href=\"https:\/\/journals.cambridge.org\/download.php?file=%2FPSM%2FS0033291709992169a.pdf&#038;code=d282c2fce5e085ffe4a6c55bf429b91c\">Psychological Medicine<\/a>.]] y prev\u00e9n mas muertes y suicidios en las personas con enfermedades mentales que son particularmente vulnerables.<\/p>\n<p>El <em>Foro Humanitario Mundial<\/em> (GHF por sus siglas en ingl\u00e9s) public\u00f3 un informe estimando que \u00ab<em>315.000 personas mueren cada a\u00f1o debido a los efectos del cambio clim\u00e1tico<\/em>\u00ab, y predicen que esta tasa se incrementar\u00e1 hasta un mill\u00f3n para el a\u00f1o 2030 [<a href=\"https:\/\/ghfgeneva.org\/Portals\/0\/pdfs\/human_impact_report.pdf\">&#8211; Global Humanitarian Forum: <em>The anatomy of a silent crisis<\/em>(2009)<\/a>.]]: \u00ab<em>Aunque estas estimaciones de muertes directas siguen siendo bajas en relaci\u00f3n con la poblaci\u00f3n mundial, se cree que aproximadamente 310 millones de personas habr\u00e1n sufrido alg\u00fan problema de salud debido al cambio clim\u00e1tico para 2030<\/em>\u00bb [[- <em>Cambio clim\u00e1tico y enfermedades transmitidas por insectos: la esencia<\/em>,  <a href=\"https:\/\/www.scidev.net\/es\/features\/cambio-clim-tico-y-enfermedades-transmitidas-por-i.html\">Priya Shetty, 9 septiembre 2009<\/a>.]].<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" aligncenter size-full wp-image-889\" src=\"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-content\/uploads\/2010\/04\/cambio_climatico_segun_OMS.jpg\" alt=\"cambio_climatico_segun_OMS.jpg\" align=\"center\" width=\"200\" height=\"179\" \/><\/p>\n<p><em> <strong>Figura de la OMS: efectos del cambio clim\u00e1tico sobre la salud<\/strong> <\/em>.<\/p>\n<p>La  OMS se ha sumado a la propaganda estimando los efectos del cambio clim\u00e1tico sobre la salud a trav\u00e9s del n\u00famero de A\u00f1os de Vida Ajustados por Discapacidad (AVAD), la suma de a\u00f1os de vida potencial perdidos debido a muertes prematuras, y los a\u00f1os de vida productiva perdidos debido a incapacidad, asociados con el cambio clim\u00e1tico [[- WHO Climate change and human health: <a href=\"https:\/\/www.who.int\/globalchange\/publications\/cchhsummary\/en\/\">Risks and responses (2003)<\/a>.]].<\/p>\n<p>Algunos investigadores son mas apocal\u00edpticos y han denominado al cambio clim\u00e1tico como \u00ab<em>la mayor amenaza sanitaria que el mundo jam\u00e1s ha enfrentado<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p><strong>La nueva iglesia de la calentolog\u00eda falsifica la ciencia y el consenso cient\u00edfico<\/strong>.<\/p>\n<p>\u00bfTienes que echarte a temblar, esperando a que las enfermedades de los pa\u00edses del sur lleguen aqu\u00ed?. Me parece que no.<\/p>\n<p>Los calent\u00f3logos est\u00e1n generando una nueva paranoia que oculta oportunamente las causas del aumento de las enfermedades. Por ejemplo el reciente aumento de la fiebre del <strong>dengue en Argentina<\/strong>, hasta el punto de haber generado una autentica epidemia, no se debe en absoluto al cambio clim\u00e1tico ni al aumento de las temperaturas, que por otra parte est\u00e1 en contradicci\u00f3n con los hechos observados. <strong>Se debe<\/strong> como hemos explicado en un art\u00edculo anterior <strong>a la criminal pol\u00edtica sojera de la multinacional Monsanto <\/strong> [[- <strong>Bolet\u00edn 21<\/strong> Una mala y dos buenas noticias sobre los transg\u00e9nicos: Primera Parte: Epidemia de dengue por los cultivos de soja de Monsanto. Crecen las evidencias de los efectos nocivos del glifosato sobre la salud.<\/p>\n<p><strong>Bolet\u00edn 21 Segunda parte<\/strong>: La Academia Estadounidense de Medicina Ambiental acaba de reconocer los efectos nocivos de los alimentos transg\u00e9nicos sobre la salud. La venganza de la naturaleza. El amaranto jode a Monsanto. Contraproductividad de la industria de los transg\u00e9nicos. <em> <strong>Alfredo Embid<\/strong> <\/em>.]].<\/p>\n<p>En el caso de otras enfermedades la verdadera causa es la <strong>epidemia de pobreza y la subnutrici\u00f3n en aumento<\/strong>, como es el caso de <strong>todas las enfermedades infecciosas<\/strong>. Aparte de las enfermedades transmitidas por insectos hay otras enfermedades transmitidas por vectores que tambi\u00e9n dependen de la pobreza y de la falta de agua limpia por ejemplo el <strong>c\u00f3lera<\/strong>.<\/p>\n<p>Tomemos el ejemplo de la <strong>malaria<\/strong> que seg\u00fan los calent\u00f3logos amenaza con ascender desde los pa\u00edses tropicales a Europa.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" aligncenter size-full wp-image-890\" src=\"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-content\/uploads\/2010\/04\/larva_mosquito.jpg\" alt=\"larva_mosquito.jpg\" align=\"center\" width=\"140\" height=\"140\" \/><\/p>\n<p><em> <strong>Larva de mosquito: crecen en charcos de agua estancada generados por incremento en lluvias<\/strong> <\/em><\/p>\n<p>Recientemente le\u00eda en la prensa que el aumento de la malaria en \u00c1frica estaba relacionado con el calentamiento global: \u201c<em>El gobierno brit\u00e1nico afirma que el incremento de temperatura en Kenia podr\u00eda poner en riesgo de contraer malaria a cuatro millones de personas m\u00e1s. El cambio clim\u00e1tico ya ha causado un aumento de siete veces en el n\u00famero de casos de malaria en las laderas del Monte Kenia. El peri\u00f3dico The Guardian informa que el cambio clim\u00e1tico ha producido el aumento de los promedios de temperatura en la regi\u00f3n de Central Highlands en Kenia, lo que ha permitido que la enfermedad llegue a \u00e1reas m\u00e1s altas donde la poblaci\u00f3n tiene escasa o nula inmunidad<\/em>\u201d [[- <strong>Informe<\/strong>: <a href=\"https:\/\/i3.democracynow.org\/es\/2009\/12\/31\/titulares#3\">Aumenta el riesgo de malaria en Kenia debido al cambio clim\u00e1tico<\/a>.]].<\/p>\n<p>Esto es falso por varios motivos: <\/p>\n<p>No existe una relaci\u00f3n demostrada entre el aumento de la temperatura y el aumento de la malaria. Por el contrario es improbable que el cambio clim\u00e1tico cause un aumento importante de la malaria, como explica el profesor Paul Reiter uno de cuyos art\u00edculos figuran a continuaci\u00f3n. <\/p>\n<p>El documental \u00ab<em>El gran enga\u00f1o del calentamiento global<\/em>\u00bb [[- \u00ab<em>El gran enga\u00f1o del calentamiento global<\/em>\u00ab: \u00abTelemadrid\u00bb lo emiti\u00f3 en espa\u00f1ol. <a href=\"https:\/\/www.tu.tv\/videos\/el-gran-timo-del-calientamiento-global_2\">Puedes verlo en<\/a>.]], originalmente presentado por el <em>Canal 4<\/em> de la televisi\u00f3n brit\u00e1nica, en el que se desmontan parte de la propaganda presentada como calentamiento global, presenta entrevistas con relevantes cient\u00edficos del MIT y de otras diversas universidades de prestigio que exponen diversas evidencias cient\u00edficas que chocan frontalmente con la ortodoxia de la calentolog\u00eda. <\/p>\n<p>Seg\u00fan el profesor <em> <strong>Reiter<\/strong> <\/em>, que aparece en el documental, el histerismo es fomentado en los informes del IPCC (Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Clim\u00e1tico\/\u00bb<em>Intergovernmental Panel on Climate Change<\/em>\u00ab) de la ONU sobre la propagaci\u00f3n de la malaria que afirman: \u00ab<em>Las especies de mosquitos que transmiten la malaria normalmente no sobreviven cuando la temperatura media del invierno cae por debajo de los 16-18 grados celsius<\/em>\u00ab. <\/p>\n<p>Reiter afirma que tal aseveraci\u00f3n es rotundamente falsa, es un hecho que los mosquitos pueden sobrevivir bajo temperaturas muy fr\u00edas: \u00ab<em>Los mosquitos no son insectos espec\u00edficamente tropicales. La mayor\u00eda de la gente es capaz de darse cuenta que en las regiones templadas hay mosquitos. Pero, de hecho, los mosquitos son extremadamente abundantes en el \u00c1rtico<\/em>\u201d [[- \u00c9sta y las siguientes citas pertenecen a la transcripci\u00f3n del video precedentemente citado: <a href=\"https:\/\/www.tu.tv\/videos\/el-gran-timo-del-calientamiento-global_2\">\u00abEl gran enga\u00f1o del calentamiento global\u00bb<\/a>.]]. As\u00ed mismo, no es cierto que la malaria sea una enfermedad exclusivamente tropical ni siquiera en sus formas epid\u00e9micas: \u201c<em>La epidemia de malaria m\u00e1s devastadora que se conoce, sucedi\u00f3 en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica all\u00e1 por los a\u00f1os 20. Se produjeron 13 millones de casos en un a\u00f1o ocasionando 600.000 fallecimientos. Una cat\u00e1strofe tremenda que lleg\u00f3 incluso al C\u00edrculo Polar \u00c1rtico. En Arj\u00e1nguelsk hubo 13.000 casos, responsables de unos 10.000 fallecimientos. La malaria no es una enfermedad espec\u00edficamente tropical. A\u00fan as\u00ed, la gente que compone lo que yo llamo la fraternidad del calentamiento global, se saca de la manga la idea de que la malaria se traslada hacia el norte<\/em>\u201d.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" aligncenter size-full wp-image-891\" src=\"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-content\/uploads\/2010\/04\/Paul_Reiter.jpg\" alt=\"Paul_Reiter.jpg\" align=\"center\" width=\"240\" height=\"182\" \/><\/p>\n<p>Ten en cuenta que el <em> <strong>Profesor Paul Reiter<\/strong> <\/em> no es cualquiera, est\u00e1 en el coraz\u00f3n del sistema sanitario con todo lo que esto implica para bien y para mal: Trabaja en el Instituto Pasteur de Par\u00eds, es profesor de entomolog\u00eda m\u00e9dica y uno de los m\u00e1ximos expertos mundiales en malaria e infecciones transmisible por insectos, fue presidente del Comit\u00e9 Americano de Entomolog\u00eda M\u00e9dica de la Sociedad Americana de Medicina Tropical. Es miembro de las Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud &#8211;experto del comit\u00e9 asesor&#8211; y trabaj\u00f3 20 a\u00f1os en los CDC. <\/p>\n<p>Adem\u00e1s es uno de los autores principales del Comit\u00e9 de Evaluaci\u00f3n de la Salud Nacional de los EE.UU. sobre las consecuencias potenciales del cambio clim\u00e1tico y fue el jefe del <em>Informe Anual sobre enfermedades tropicales del IPCC<\/em>. Pero posteriormente ha denunciado el fraude del Informe, y lo ha calificado como \u201c<em>una verg\u00fcenza<\/em>\u201d. Ha denunciado tambi\u00e9n la corrupci\u00f3n interna del IPCC. <\/p>\n<p>Renunci\u00f3 a su cargo y su misi\u00f3n cuando qued\u00f3 convencido de que el Informe del IPCC no es nada m\u00e1s que un documento pol\u00edtico sin ninguna relaci\u00f3n con la verdadera ciencia del clima ni con otras: \u00ab<em>Vivimos en la \u00e9poca de la raz\u00f3n donde la alarma producida por el calentamiento global se disfraza de ciencia. Pero no es ciencia, es propaganda &#8230; Me qued\u00e9 estupefacto cuando le\u00ed el segundo y tercer informes de evaluaci\u00f3n. Hab\u00eda tanta desinformaci\u00f3n, sin ning\u00fan tipo de datos, sin mencionar la bibliograf\u00eda cient\u00edfica &#8211;la verdadera bibliograf\u00eda cient\u00edfica&#8211; de los especialistas en esos campos. Cuando dimit\u00ed del IPCC pens\u00e9 que todo hab\u00eda terminado. Pero cuando vi el borrador final, mi nombre todav\u00eda estaba all\u00ed. Ped\u00ed que lo quitaran. Bueno, me dijeron, como yo hab\u00eda colaborado en \u00e9l, mi nombre permanecer\u00eda all\u00ed. Les respond\u00ed que no, que yo no hab\u00eda colaborado, porque no hab\u00edan escuchado nada de lo que les dije. Hubo toda una batalla en la que incluso les amenac\u00e9 con acciones legales y, finalmente, quitaron mi nombre. Esto sucede muy a menudo. Especialistas que no est\u00e1n de acuerdo con la pol\u00e9mica y que dimitieron en su momento (conozco a unos cuantos) contin\u00faan, sencillamente, figurando en la lista de autores del informe y han pasado a formar parte de esos \u00ab<em>2.500 mejores cient\u00edficos del mundo<\/em> <\/em>\u00ab.<\/p>\n<p><strong>El Profesor Reiter intent\u00f3 que se borrase su nombre de la lista de los \u201c<em>2000 principales cient\u00edficos del mundo<\/em>\u201d que aparentemente apoyan las conclusiones del Informe, pero se negaron a hacerlo. Finalmente tras amenazarlos lo consigui\u00f3<\/strong>: \u00bb<em>Despu\u00e9s de mucho esfuerzo y de muchas discusiones infructuosas, abandon\u00e9 el proyecto del IPCC. Mi dimisi\u00f3n fue aceptada, pero en un primer borrador encontr\u00e9 que mi nombre todav\u00eda estaba enumerado. Solicit\u00e9 que fuera borrado, pero me dijeron que permanecer\u00eda porque \u201chab\u00eda contribuido\u201d. Fue s\u00f3lo despu\u00e9s de insistir fuertemente que tuve \u00e9xito en hacerlo eliminar<\/em>\u00bb (Paul Reiter, 2005) [[- <em>\u00bfEl Cambio Clim\u00e1tico Desacreditado?<\/em> <a href=\"https:\/\/www.masternewmedia.org\/es\/2007\/06\/07\/el_cambio_climatico_desacreditado_la.htm\">La Gran Estafa Del Calentamiento Global<\/a>.]]. Dijo, \u201c<em>El IPCC hace creer que todos los m\u00e1s famosos cient\u00edficos est\u00e1n de acuerdo, pero eso no es verdad<\/em>\u201d. <\/p>\n<p>No es el \u00fanico caso, por \u00e9ste y otros motivos, cada vez m\u00e1s cient\u00edficos se est\u00e1n distanciando o critic\u00e1ndolo abiertamente. Por ejemplo en una carta al <em>Wall Street Journal<\/em>, el Profesor <strong>Frederick Seitz<\/strong>, de la Academia Americana de las Ciencias, revel\u00f3 que los funcionarios del IPCC hab\u00edan censurado los comentarios de los cient\u00edficos: \u00ab<em>Este informe no es la versi\u00f3n supervisada por los colaboradores cient\u00edficos &#8230; Nunca he presenciado una corrupci\u00f3n tan grande y entorpecedora en un proceso de revisi\u00f3n, como el que se produce en este informe del IPCC<\/em>\u00bb [[- Profesor Frederick Seitz citado en el documental precedente <a href=\"https:\/\/www.tu.tv\/videos\/el-gran-timo-del-calientamiento-global_2\">\u00ab<em>El gran enga\u00f1o del calentamiento global<\/em>\u00ab<\/a>.]].<\/p>\n<p>Respecto a la afirmaci\u00f3n de que el IPCC est\u00e1 formado por los 1.500 \u00f3 2.500 cient\u00edficos m\u00e1s destacados del mundo <strong>Reiter<\/strong> comenta: \u00bb<em>Esta afirmaci\u00f3n de que el IPCC son los 1.500 \u00f3 2.500 cient\u00edficos top del planeta, mire Ud. las bibliograf\u00edas de la gente y ver\u00e1 que simplemente no es verdad. Hay una gran cantidad que no son cient\u00edficos&#8217; \u2026 Hay especialistas, a quienes no les gusta esta pol\u00e9mica, que dimitieron (yo conozco a bastantes). Simplemente contin\u00faan figurando en la lista de autores y formando parte de esos \u00ab2.500 cient\u00edficos m\u00e1s destacados del mundo<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>Es lo mismo que afirma <strong>Richard Lindzen<\/strong>: \u201c<em>Para llegar a la cifra de 2.500 (cient\u00edficos), han recogido a comentaristas, funcionarios del gobierno y a cualquiera que se les haya acercado en alg\u00fan momento. A ninguno de ellos se les ha pedido que est\u00e9n de acuerdo con sus conclusiones. Muchos, de hecho, no lo est\u00e1n<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Reiter no fue el primero en renunciar al IPCC; antes, el m\u00e1s famoso y autorizado experto en huracanes del mundo, el <strong>Dr. Christopher Landsea<\/strong>, renunci\u00f3 cuando el jefe pol\u00edtico del cap\u00edtulo sobre huracanes, Kevin Trenberth, opin\u00f3 en la televisi\u00f3n p\u00fablica que el hurac\u00e1n \u00abKatrina\u00bb era consecuencia del calentamiento global, y que se producir\u00eda un fuerte aumento en la frecuencia y potencia de los huracanes. Una mentira impresentable que era m\u00e1s de lo que un cient\u00edfico decente pod\u00eda aguantar [[- The Great Global Warming Swindle.]].<\/p>\n<p>Es decir que se trata de una mistificaci\u00f3n para legitimar la idea de que existe un consenso cient\u00edfico a los ojos del p\u00fablico y enga\u00f1arlo. <\/p>\n<p>Ya <strong>en la conferencia de las Naciones Unidas sobre el clima del 2008 en Polonia 650 destacados cient\u00edficos criticaron los informes sobre el calentamiento global \u2013etiquet\u00e1ndolos de ser una mentira, un enga\u00f1o y parte de una nueva religi\u00f3n<\/strong>. Los disidentes tambi\u00e9n han emitido sus criticas en un informe \u00ab<em> <strong>U.S. Senate minority report<\/strong> <\/em>\u00bb de EE.UU. Es destacable que <strong>muchos de ellos son o han sido miembros del propio Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Clim\u00e1tico\/\u00bbIntergovernmental Panel on Climate Change<\/strong>\u00ab. <\/p>\n<p><strong>Alrededor de 250 de los cient\u00edficos citados en el informe se han unido a los cient\u00edficos disidentes en el \u00faltimo a\u00f1o<\/strong>. De hecho, <strong>el n\u00famero total de cient\u00edficos representados en este informe es 12 veces superior al n\u00famero de los autores del informe oficial del IPCC 2007<\/strong>. <\/p>\n<p>Entre ellos:<strong>Ivar Giaever. Premio Nobel de F\u00edsica<\/strong>; <strong>Dr. Joanne Simpson, doctora de meteorolog\u00eda de la NASA. autora de m\u00e1s de 190 estudios y denominada \u00ab<em>uno de los m\u00e1s eminentes cient\u00edficos de los \u00faltimos 100 a\u00f1os<\/em> <\/strong>\u00ab; <strong>Dr. Kiminori Itoh, ganador de un premio de doctorado sobre f\u00edsico-qu\u00edmica del medio ambiente<\/strong>; <strong>Dr. Arun D. Ahluwalia ge\u00f3loga de la Universidad de Punjab India y miembro del panel de la ONU \u00abU.N.-supported International Year of the Planet<\/strong>\u00ab; <strong>V\u00edctor Manuel Velasco Herrera, investigador del Instituto de Geof\u00edsica de la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico<\/strong>; <strong>Stanley B. Goldenberg, cient\u00edfico atmosf\u00e9rico de la Divisi\u00f3n de Investigaci\u00f3n de Huracanes de la NOAA, la Administraci\u00f3n Nacional Oce\u00e1nica y Atmosf\u00e9rica del Gobierno de los EE.UU.<\/strong>; <strong>Geoffrey G. Duffy, profesor en el Departamento de Ingenier\u00eda Qu\u00edmica y de Materiales de Ingenier\u00eda de la Universidad de Auckland, Nueva Zelanda<\/strong>; <strong>Dr. William M. Briggs, especialista en estad\u00edsticas de previsi\u00f3n, miembro del Comit\u00e9 de Estad\u00edsticas de la Sociedad Americana de Meteorolog\u00eda y editor asociado de la Monthly Weather Review<\/strong>; <strong>Dr. David Gee, Ge\u00f3logo, presidente del comit\u00e9 cient\u00edfico del 2008 Congreso Geol\u00f3gico Internacional que ha escrito m\u00e1s de 130 art\u00edculos revisados por otros, actualmente en la Universidad de Uppsala en Suecia<\/strong>; <strong>Hajo Smit, Meteor\u00f3logo de Holanda, ex miembro de la comisi\u00f3n de la ONU neerland\u00e9s del IPCC<\/strong>; <strong>James A. Peden, f\u00edsico atmosf\u00e9rico de la investigaci\u00f3n espacial y el Centro de Coordinaci\u00f3n en Pittsburgh, Pa.<\/strong>; <strong>Profesor Delgado Domingos, Cient\u00edfico Ambiental de Portugal, fundador del grupo de Predicci\u00f3n Num\u00e9rica del tiempo, tiene m\u00e1s de 150 art\u00edculos publicados<\/strong>; <strong>Dr. Takeda Kunihiko, rector del Instituto de Ciencia y Tecnolog\u00eda de Investigaci\u00f3n en la Universidad de Chubu, en Jap\u00f3n<\/strong>; <strong>Dr. Eduardo Tonni, galardonado paleont\u00f3logo de la Comisi\u00f3n de Investigaciones Cient\u00edficas de Buenos Aires y jefe del Departamento de Paleontolog\u00eda de la Universidad de La Plata<\/strong> [[- <em>Scientists abandon global warming &#8216;lie&#8217;. 650 to dissent at U.N. climate change conference<\/em>. Global Research, <a href=\"https:\/\/www.worldnet daily\">December 13, 2008<\/a>. <a href=\"https:\/\/www.globalresearch.ca\/PrintArticle.php?articleId=11383\">2008-12-11<\/a>.]].<\/p>\n<p>La <em>Civil Society Coalition on Climate Change<\/em> ha elaborado un informe en el que se <strong>critica que se relacione el cambio clim\u00e1tico con un aumento del n\u00famero de enfermedades<\/strong>. Indur Goklany, autor de varios libros sobre problemas medioambientales, sostiene que <strong>no ha aumentado la mortalidad vinculada a las situaciones clim\u00e1ticas extremas<\/strong> [[- Mart\u00edn Krause: <a href=\"https:\/\/revista.libertaddigital.com\/cambio-climatico-y-fanatismo-1276234644.html\"><em>Cambio clim\u00e1tico y fanatismo<\/em><\/a>.]]. As\u00ed que <strong>la cl\u00e1sica estrategia de crear un aparente consenso en el tema del calentamiento global producido por el aumento del CO2 est\u00e1 fracasando y es denunciada por muchos cient\u00edficos que cuestionan el fraude<\/strong>.<\/p>\n<p>El Dr. Paul Reiter se\u00f1ala adem\u00e1s que : \u00ab<em>&#8230; es inmoral que los activistas pol\u00edticos enga\u00f1en al p\u00fablico atribuyendo el resurgimiento reciente de estas enfermedades al cambio del clima, particularmente en \u00c1frica &#8230;<\/em>\u00ab.<br \/>\nEl afirmar que incluso un leve aumento de la temperatura conducir\u00eda a la propagaci\u00f3n hacia el norte &#8211;por medio de insectos tropicales&#8211; de enfermedades mortales, como podr\u00eda ser la malaria es una <strong>afirmaci\u00f3n que aparte de ser falsa es racista<\/strong>. Sigue una <strong>larga tradici\u00f3n seg\u00fan la cual las epidemias siempre vienen de fuera como en el caso del Sida originado en \u00c1frica seg\u00fan la fraudulenta hip\u00f3tesis oficial<\/strong>. Adem\u00e1s es preciso conocer que <strong>muchos cient\u00edficos demuestran que no est\u00e1 claro en absoluto que se est\u00e9 produciendo un calentamiento global<\/strong>. Y <strong>menos a\u00fan que \u00e9ste sea debido a la actividad humana y todav\u00eda menos al aumento del CO2<\/strong>. <\/p>\n<p>Estos hechos han sido expropiados por los medios de desinformaci\u00f3n pero son imprescindibles para hacerse una opini\u00f3n. Un tema que ya hemos tratado (ver art\u00edculos publicados y enlaces al final de \u00e9ste) y sobre el que volveremos en los boletines.<\/p>\n<p>Entre tanto recomiendo el documental \u00ab<em>El gran enga\u00f1o del calentamiento global<\/em>\u00bb en espa\u00f1ol para tener otros elementos de juicio:<\/p>\n<p><object width=\"340\" height=\"285\"><param name=\"movie\" value=\"https:\/\/tu.tv\/tutvweb.swf?kpt=aHR0cDovL3d3dy50dS50di92aWRlb3Njb2RpL2UvbC9lbC1ncmFuLXRpbW8tZGVsLWNhbGllbnRhbWllbnRvLWdsb2JhbF8yLmZsdg==&#038;xtp=170314\"><\/param><param name=\"wmode\" value=\"transparent\"><\/param><embed src=\"https:\/\/tu.tv\/tutvweb.swf?kpt=aHR0cDovL3d3dy50dS50di92aWRlb3Njb2RpL2UvbC9lbC1ncmFuLXRpbW8tZGVsLWNhbGllbnRhbWllbnRvLWdsb2JhbF8yLmZsdg==&#038;xtp=170314\" type=\"application\/x-shockwave-flash\" wmode=\"transparent\" width=\"340\" height=\"285\"><\/embed><\/object><br \/><a href=\"https:\/\/tu.tv\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/tu.tv\/img\/tranparente.gif\" alt=\"Videos tu.tv\" border=\"0\" \/><\/a><\/p>\n<hr \/>\n<hr \/>\n<p><strong>Los mitos de la malaria con relaci\u00f3n al cambio clim\u00e1tico. <\/p>\n<p>Profesor Paul Reiter. Instituto Pasteur, Par\u00eds, Francia<\/strong><\/p>\n<p>Al cambio clim\u00e1tico se le imputa un rango muy amplio de desastres medioambientales y de salud p\u00fablica. Se disputa el primer lugar de esa lista la idea de que el cambio clim\u00e1tico propicia la malaria y otras enfermedades transmitidas por mosquitos, y que este aumento ser\u00e1 catastr\u00f3fico en los a\u00f1os venideros.<\/p>\n<p>Para el lego, este concepto es convincente porque es intuitivo: la malaria es end\u00e9mica en las zonas c\u00e1lidas del planeta, por lo tanto si el mundo se calienta, la enfermedad aumentar\u00e1.<\/p>\n<p>No es as\u00ed para el cient\u00edfico. La epidemiolog\u00eda de la enfermedad es extremadamente compleja, y los factores dominantes son la ecolog\u00eda y el comportamiento tanto de los humanos como de los mosquitos.<\/p>\n<p><strong>Mitos comunes<\/strong><\/p>\n<p>Los alarmistas han esparcido tres mitos comunes que no tienen fundamento en la evidencia hist\u00f3rica o cient\u00edfica.<\/p>\n<p>El primero, que empez\u00f3 a circular a comienzos de los noventa, es que las infecciones \u2018<em>tropicales<\/em>\u2019, especialmente la malaria, se est\u00e1n desplazando hacia mayores latitudes a medida que aumenta la temperatura global. No es as\u00ed: los registros hist\u00f3ricos muestran que la malaria ya estaba ampliamente extendida en regiones templadas -en lugares tan lejanos como Escandinavia- y sobrevivi\u00f3 incluso durante los a\u00f1os m\u00e1s fr\u00edos de la Peque\u00f1a Edad del Hielo. Adem\u00e1s, en muchas partes de Europa y Am\u00e9rica del Norte la enfermedad comenz\u00f3 a disminuir r\u00e1pidamente a mediados del siglo diecinueve, precisamente cuando las temperaturas globales comenzaron a aumentar. Este declive se debi\u00f3 a complejos cambios en la ecolog\u00eda rural y en las condiciones de vida vinculadas con la industrializaci\u00f3n, lo que incluy\u00f3 el despoblamiento del campo, la aparici\u00f3n de nuevos cultivos y pr\u00e1cticas agr\u00edcolas, el drenaje, el mejoramiento en las estructuras de las construcciones, un mejor cuidado de la salud y una ca\u00edda sustancial en el precio de la quinina.<\/p>\n<p>Otro mito es que la enfermedad se est\u00e1 desplazando a mayores alturas. Al Gore, ex vicepresidente de los Estados Unidos y protagonista de una fuerte campa\u00f1a sobre el cambio clim\u00e1tico, ha dicho reiteradamente: \u201c<em>debido al calentamiento global,<\/em> (los mosquitos) <em>est\u00e1n ahora viajando a lugares donde nunca hab\u00edan vivido antes. Por ejemplo, en \u00c1frica, la ciudad de Nairobi &#8230; sol\u00eda estar por encima de la l\u00ednea del mosquito<\/em> (el punto m\u00e1s alto donde pueden vivir los mosquitos) <em>&#8230;<\/em>\u201d. <\/p>\n<p>No es as\u00ed: Nairobi est\u00e1 a 1.680 metros sobre el nivel del mar. No obstante, hasta mediados de los cincuenta, la epidemia de malaria era un serio problema en altitudes por encima de los 2.450 metros. De hecho, en 1927 el gobierno colonial asign\u00f3 \u00a340.000, equivalentes a aproximadamente US$ 1,2 millones de hoy, para el control de la malaria en Nairobi y las tierras altas circundantes. La malaria en las tierras altas fue derrotada en los a\u00f1os cincuenta gracias a la aplicaci\u00f3n efectiva del insecticida DDT. Las campa\u00f1as de control ya han cesado y hay una resistencia generalizada a los medicamentos contra la malaria. Por \u00e9stas y otras razones, la enfermedad est\u00e1 retornando, pero este regreso no tiene nada que ver con el clima.<\/p>\n<p>El tercer mito es que el cambio clim\u00e1tico ya est\u00e1 causando un aumento de la malaria en el \u00c1frica subsahariana, y hay predicciones insensatas en el sentido de que millones, decenas de millones, acaso cientos de millones de personas contraer\u00e1n la enfermedad a medida que las temperaturas aumenten. Esto es ingenuo. En gran parte de la regi\u00f3n, el clima ya es bien adecuado para la transmisi\u00f3n, la enfermedad es end\u00e9mica y ubicua, y en muchos casos la gente ya est\u00e1 expuesta a numerosas picaduras de mosquitos infectados cada a\u00f1o. No se puede agregar agua a un vaso que ya est\u00e1 lleno.<\/p>\n<p><strong>La malaria es verdaderamente un problema funesto para el \u00c1frica subsahariana<\/strong>. Pero, nuevamente, <strong>las fuerzas que la impulsan son econ\u00f3micas, ecol\u00f3gicas y sociales<\/strong>: incluyen el crecimiento poblacional, el aumento en el desplazamiento de las personas, la deforestaci\u00f3n (que crea condiciones ideales para los mosquitos de la malaria), la irrigaci\u00f3n, el deterioro de la infraestructura de salud (acelerada por los estragos del VIH\/SIDA), la resistencia a los medicamentos, y la guerra y los disturbios civiles. Por encima de todo esto, <strong>el detonante es la pobreza<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>Los motivos de la manipulaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo han surgido estos mitos?<\/p>\n<p>En gran parte son resultado de una tendencia en aumento de los activistas pol\u00edticos que usan el \u2018<em>gran discurso<\/em>\u2019 cient\u00edfico para manipular a la opini\u00f3n p\u00fablica con pronunciamientos \u2018<em>cient\u00edficos<\/em>\u2019 emotivos y fuertemente cr\u00edticos.<\/p>\n<p>Estos activistas legitiman su causa mediante la publicaci\u00f3n de art\u00edculos de opini\u00f3n en revistas especializadas y citando libremente a los dem\u00e1s, mientras en esencia ignoran la corriente cient\u00edfica.<\/p>\n<p>Menos de una docena de autores dominan esta pr\u00e1ctica en el campo de la salud p\u00fablica. Casi ninguno es cient\u00edfico y no obstante, son los autores principales de relevantes cap\u00edtulos en la Evaluaci\u00f3n de Informes publicada por el <em>Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Clim\u00e1tico<\/em>. Los cient\u00edficos leg\u00edtimos que tratan de contrarrestar sus declaraciones son ignorados e, incluso, denunciados como una peque\u00f1a minor\u00eda de \u2018<em>esc\u00e9pticos<\/em>\u2019, t\u00edteres pagados por la industria petrolera.<\/p>\n<p>La genuina preocupaci\u00f3n por la humanidad y el medioambiente exige la investigaci\u00f3n, la exactitud y el escepticismo de la ciencia aut\u00e9ntica. Sin ello, el p\u00fablico se vuelve vulnerable al abuso. Las actividades humanas pueden estar afectando el clima global, pero una verdadera perspectiva sobre el problema debe estar basada en la ciencia, no en la pol\u00edtica.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.scidev.net\/es\/health\/climate-change-insect-borne-disease\/opinions\/los-mitos-de-la-malaria-con-relaci-n-al-cambio-cli.html\">Fuente<\/a><\/p>\n<p><strong>\u00bfPodr\u00eda el calentamiento global llevar las enfermedades transmitidas por los mosquitos a Europa?<\/p>\n<p>Profesor Paul Reiter. Instituto Pasteur, Par\u00eds, Francia<\/strong><\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>En los a\u00f1os 80, la atenci\u00f3n p\u00fablica a los temas ambientales cambi\u00f3 de la lluvia \u00e1cida, el asbesto y el agujero de la capa de ozono a una nueva preocupaci\u00f3n: el calentamiento global. En los a\u00f1os posteriores a la negociaci\u00f3n del <a href=\"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/IMG\/pdf\/protocolo_kyoto.pdf\">Protocolo de Kyoto<\/a>, aparecieron numerosos art\u00edculos en la prensa cient\u00edfica y popular que indicaban que las enfermedades transmitidas por los mosquitos tales como la malaria, la fiebre amarilla y el dengue amenazar\u00edan a Europa y a Norteam\u00e9rica si el calentamiento global se acrecentaba.<\/p>\n<p>A mediados de los 90, la amenaza de estas enfermedades \u201c<em>tropicales<\/em>\u201d figuraba al tope de la lista de los peligros producidos por el calentamiento global. Los grupos de inter\u00e9s utilizaron tales afirmaciones para alentar sus llamados a la acci\u00f3n pol\u00edtica urgente para detener el cambio clim\u00e1tico:<\/p>\n<p>El calentamiento global y la esperada inestabilidad clim\u00e1tica que lo acompa\u00f1a pueden tener graves consecuencias para nuestra salud y bienestar \u2026 El clima limita el alcance de las enfermedades trasmitidas por vectores (aquellas transportadas por animales), mientras que el tiempo afecta el momento y la intensidad de los brotes. Hay fuertes indicios de que un cambio que afecta los patrones de las enfermedades ha comenzado, y que el calentamiento global identificado por los m\u00e1s de 2.500 cient\u00edficos del <em>Panel Intergubernamental del Cambio Clim\u00e1tico<\/em> (IPCC) est\u00e1 contribuyendo con esto [[- <em>&#8216;Global warming: Health and Disease&#8217; WWF Fact Sheet.<\/em> <a href=\"https:\/\/www.panda.org\/resources\/publications\/climate\/health_factsheet\/\">Disponible en<\/a>.]].<\/p>\n<p>Este cap\u00edtulo explica por qu\u00e9 tales declaraciones son desinformadas y enga\u00f1osas. La discusi\u00f3n se limita a la malaria, pero conceptos similares se aplican a otras enfermedades transportadas por los mosquitos.<\/p>\n<p><strong>Clima y salud<\/strong><\/p>\n<p>La creencia de que los climas calurosos son da\u00f1inos para la salud es muy antigua. Hip\u00f3crates describi\u00f3 al clima, los cambios de estaciones y los acontecimientos meteorol\u00f3gicos como determinantes de las enfermedades humanas. Las desviaciones de la norma \u00e9tnica, seg\u00fan lo definido por el ideal de la mente y del cuerpo que ten\u00edan los griegos, tambi\u00e9n fueron atribuidas al calor y a la humedad excesivos. En esencia, su tratado sobre los vientos, las aguas y los lugares fue una tentativa ecologista de interpretar la enfermedad y la raza en t\u00e9rminos del clima.<\/p>\n<p>A partir del Siglo XVII en adelante, los europeos reestablecieron esta noci\u00f3n con descripciones gr\u00e1ficas de las \u201c<em>fiebres<\/em>\u201d que encontraron en las zonas tropicales, a menudo argumentando que los s\u00edntomas febriles eran directamente atribuibles al clima caluroso.<\/p>\n<p>En el mismo per\u00edodo, la sed p\u00fablica de conocimientos acerca de las tierras recientemente \u201c<em>descubiertas<\/em>\u201d cre\u00f3 una importante demanda de libros sobre viajes. Muchos de \u00e9stos fueron escritos por los exploradores\/naturalistas para financiar sus expediciones. Para lograr mayores ventas, alimentaron la imaginaci\u00f3n de sus lectores con cuentos sensacionalistas de sus recorridos.<\/p>\n<p>Como consecuencia, las representaciones populares de las zonas tropicales se saturaron con historias oscuras, m\u00edsticas, primitivas y sorprendentes. Las ilustraciones de enfermedades \u201c<em>tropicales<\/em>\u201d en textos m\u00e9dicos, a menudo con connotaciones negativas hacia las razas m\u00e1s oscuras, se convirtieron en un componente significativo de estas im\u00e1genes. A fines del siglo XIX, el descubrimiento de que los insectos molestos [mosquitos] transmiten la malaria qued\u00f3 a medida de este cuadro inspirado por el miedo.<\/p>\n<p>Creo que tales im\u00e1genes sobreviven hoy, lo que se refleja en la cobertura que los medios hacen de noticias relacionadas con enfermedades, e ilustra c\u00f3mo en nuestra psiquis moderna, los conceptos de Tristes Tropiques [[- Levi-Strauss (1992), p. 425.]] son la base de las actitudes populares hacia las \u201c<em>cosas tropicales<\/em>\u201d.<\/p>\n<p><strong>El cambio como caracter\u00edstica principal del clima<\/strong><\/p>\n<p>Com\u00fanmente por clima se entiende al \u201c<em>tiempo promedio<\/em>\u201d en una regi\u00f3n o una zona dada. Pero esta definici\u00f3n es insatisfactoria, porque a diferencia de las variaciones anuales obvias del tiempo diario, el clima a largo plazo se mantiene constante. La climatolog\u00eda moderna reconoce que el cambio es una caracter\u00edstica inherente y fundamental del clima [[- Wigley (1981); Lamb (1995); Chorley and Barry (1998).]]. As\u00ed como los promedios anuales de los elementos clim\u00e1ticos por ejemplo, temperatura, humedad, precipitaci\u00f3n, viento y part\u00edculas aerotransportadas \u2013 se diferencian a\u00f1o tras a\u00f1o, lo mismo ocurre con los promedios para las d\u00e9cadas, los siglos, los milenios y millones de a\u00f1os. Por lo tanto, los valores clim\u00e1ticos no pueden ser tratados sin especificar el lapso de tiempo al cual se refieren.<\/p>\n<p>Por casi tres siglos el clima de la Tierra ha estado en la fase de calentamiento, interrumpido por varios per\u00edodos de enfriamiento. Esto fue precedido por un per\u00edodo particularmente fr\u00edo, la Peque\u00f1a Edad de Hielo, que a su vez fue precedida por varios siglos conocidos como el Per\u00edodo Caliente Medieval o Peque\u00f1o \u00d3ptimo Clim\u00e1tico. Tales cambios son enteramente naturales, pero en a\u00f1os recientes se sostiene extensamente que una porci\u00f3n del calentamiento puede ser atribuida a las actividades humanas, en particular a la quema de combustibles f\u00f3siles [[- Houghton et al. (1996); Tett (1999); Wigley and Schime (2000).]].<\/p>\n<p>El clima es un par\u00e1metro importante en todos los ecosistemas, y siempre ha sido un factor fundamental para el asentamiento, la econom\u00eda y la cultura humanos. Los episodios de cambio clim\u00e1tico tales como el final de la Edad de Hielo, la sequ\u00eda del Sahara, la disminuci\u00f3n del Per\u00edodo Caliente Medieval y del inicio de una Corta Edad de Hielo han tenido un impacto importante en la historia de la humanidad [[- Wigley (1981); Lamb (1995); Rampino (1987).]]. Sin embargo, los conocimientos de tal cambio siguieron siendo vagos, probablemente porque las escalas de tiempo inherentes est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 de la expectativa de vida individual. Por el contrario, el tiempo, la condici\u00f3n a corto plazo del clima tiene un impacto mucho m\u00e1s directo y tangible en la vida diaria.<\/p>\n<p>Desde \u00e9pocas remotas, el tiempo ha sido fundamental para el \u00e9xito de las actividades humanas, de la agricultura a las exploraciones mar\u00edtimas, de la guerra al ocio. Abundancia y hambruna, sequ\u00eda e inundaci\u00f3n, salud y enfermedad todas eran atribuibles a los acontecimientos del tiempo. La creencia universal en la deidad del tiempo, la prominencia de los acontecimientos del tiempo en el folklore, y la preocupaci\u00f3n ubicua por las se\u00f1ales y presagios del clima son evidencias de que la inquietud por el tiempo, particularmente el miedo a acontecimientos inclementes  ha sido una caracter\u00edstica importante de la psiquis humana a trav\u00e9s de la historia.<\/p>\n<p>La importancia del tiempo no ha disminuido en la sociedad moderna. De hecho, en las \u00faltimas d\u00e9cadas, la preocupaci\u00f3n por el clima, particularmente en el contexto global, ha alcanzado niveles sin precedentes. El pron\u00f3stico del tiempo se ha convertido en una ciencia importante, fundamental para el \u00e9xito de la agricultura, del transporte, del comercio, del turismo y de virtualmente cualquier otro aspecto de la empresa humana. Los datos del tiempo se recogen en cada esquina del globo y son diseminados en forma resumida por el gobierno y las agencias privadas como una ayuda para la toma de decisiones en todos los campos de la vida. Los pron\u00f3sticos continuamente actualizados y otras informaciones est\u00e1n disponibles para el p\u00fablico a trav\u00e9s de los medios populares.<\/p>\n<p>Los acontecimientos desastrosos del clima alrededor del mundo son una caracter\u00edstica importante de las noticias, con descripciones detalladas e ilustraciones gr\u00e1ficas. Con esta inquietud sobre el tiempo, ha surgido una nueva conciencia acerca de la variabilidad del clima.<\/p>\n<p><strong>El concepto de \u201ccalentamiento global\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Las temperaturas actuales, por lo menos en el Hemisferio Norte, son bastante similares a las de la Edad Media, en los siglos previos a la Corta Edad de Hielo [[- Lamb (1995), p. 433.]]. Sin embargo, a partir de los a\u00f1os 40 hasta finales de los a\u00f1os 70, las temperaturas globales estaban en descenso. Esto dio lugar a la preocupaci\u00f3n acerca de que part\u00edculas de agentes contaminantes industriales pudieran estar ejerciendo un efecto de enfriamiento global [[- Calder (1974), p.143; Ponte (1976), p.306; Halacy (1978), p.212.]].<\/p>\n<p>Desde entonces, como el clima volvi\u00f3 a un modo de calentamiento, el inter\u00e9s ha cambiado a la consideraci\u00f3n del \u201c<em>efecto invernadero<\/em>\u201d, un fen\u00f3meno natural por el cual una gama de gases en la atm\u00f3sfera atrapa radiaci\u00f3n solar en forma de calor. El principal gas del efecto invernadero es el vapor de agua -cerca del 2% del volumen- pero la atenci\u00f3n p\u00fablica se centra principalmente en el di\u00f3xido de carbono (CO2), un gas que es esencial por ser la \u00faltima fuente de carb\u00f3n para casi toda la vida en el planeta. A partir de mediados del siglo XIX en adelante, la deforestaci\u00f3n masiva de bosques para la agricultura, seguidos por un aumento exponencial de la combusti\u00f3n de combustibles f\u00f3siles (carb\u00f3n, petr\u00f3leo y gas), ha dado lugar a un aumento conmensurable en el CO2 atmosf\u00e9rico, de alrededor 0,029% en 1890 a 0,037% hoy.<\/p>\n<p>Muchos climat\u00f3logos convienen que este aumento del 28% en el CO2 atmosf\u00e9rico, junto con el de otros \u201c<em>gases antropog\u00e9nicos de invernadero<\/em>\u201d, pueden estar contribuyendo a la tendencia del calentamiento en las \u00faltimas d\u00e9cadas [[- Houghton et al. (1996); Tett (1999); Wigley and Schimel (2000).]]. El alcance de este aporte sigue sin ser claro, pero la mera posibilidad que implica que la tendencia podr\u00eda ser reversible, ha generado que se vuelva a discutir tanto cient\u00edfica [[- Tett et al. (1999 ), pp. 569\u201372; Karl et al. (1996). pp. 279\u201392; Michaels and Knappenberger (1996), pp. 522\u201323; Kerr (1997), pp. 1040\u201342; Lindzen (1997), pp. 8335 42.]] como p\u00fablicamente [[- Ross (1991), p. 277; Gelbspan (1997), p. 278; Michaels and Balling (2000), p. 236.]].<\/p>\n<p>La salud humana y en particular, las enfermedades transportadas por mosquitos es un asunto destacado en este debate [[- Ver, por ejemplo, McMichael et al. (1996); Patz et al. (1996); Hay (2001); Hay et al. (2002); Mouchet, J. et al. (1998); Epstein et al. (1998); McMichael, Patz and Kovats (1998); Martens (1998); Epstein (1999); Kovats et al. (1999); Reiter (2000); Shanks et al. (2000); Reiter (2001).]].<\/p>\n<p><strong>El clima y las enfermedades transmitidas por mosquitos<\/strong><\/p>\n<p>En casi todas las especies de mosquitos, la hembra obtiene las prote\u00ednas que necesita para el desarrollo de sus huevos aliment\u00e1ndose de la sangre de vertebrados. Una secreci\u00f3n salival compleja facilita tal alimentaci\u00f3n. Es la inyecci\u00f3n directa de este l\u00edquido en los vasos capilares lo que permite a varias formas de la vida virus, protozoos y gusanos nem\u00e1todos explotar al mosquito como medio de transporte entre los anfitriones vertebrados. Hacen esto, infectando el mosquito despu\u00e9s de que los haya injerido en una comida de sangre, y contin\u00faan multiplic\u00e1ndose en sus gl\u00e1ndulas salivales, de las cuales pueden ser inoculados en un nuevo anfitri\u00f3n durante una nueva succi\u00f3n de sangre. La mayor\u00eda de tales organismos no parece afectar a los mosquitos o a sus anfitriones vertebrados, pero un n\u00famero peque\u00f1o son pat\u00f3genos de enfermedades humanas y de animales.<\/p>\n<p>La ecolog\u00eda, desarrollo, conducta y supervivencia del mosquito, y la din\u00e1mica de transmisi\u00f3n de las enfermedades que transporta, son altamente influenciadas por los factores clim\u00e1ticos. La temperatura, la precipitaci\u00f3n y la humedad son especialmente importantes, pero otras, tales como el viento y la duraci\u00f3n de la luz del d\u00eda, pueden tambi\u00e9n ser significativas.<\/p>\n<p>Estos mismos factores tambi\u00e9n desempe\u00f1an un papel crucial en el \u00edndice de supervivencia y de transmisi\u00f3n de los pat\u00f3genos transportados por mosquitos.<\/p>\n<p>En particular, la temperatura afecta el \u00edndice de multiplicaci\u00f3n de los pat\u00f3genos en el insecto. Por consiguiente, esto afecta la tasa en la cual las secreciones salivales se infectan, y as\u00ed la probabilidad de \u00e9xito de transmisi\u00f3n a otro anfitri\u00f3n. Por supuesto, si el tiempo de desarrollo del pat\u00f3geno excede la vida del insecto, la transmisi\u00f3n no puede ocurrir. La compleja interacci\u00f3n de todos estos factores, determina el efecto total que el clima tiene en el predominio local de una enfermedad transportada por el mosquito [[- Gilles and Warrell (1993); Cook (ed.) (1996).]].<\/p>\n<p>Los cambios de estaciones son un componente dominante del clima. En verano las temperaturas de muchas regiones templadas son por lo menos tan altas como en las estaciones m\u00e1s calientes de muchas de las zonas tropicales. La diferencia crucial es que las zonas tropicales no tienen inviernos fr\u00edos. Si los pat\u00f3genos tropicales transportados por mosquitos se introducen a las regiones templadas en la estaci\u00f3n correcta, podr\u00e1n ser transmitidos, si los vectores adecuados est\u00e1n presentes; pero en la mayor\u00eda de los casos mueren al llegar el invierno.<\/p>\n<p>Los mosquitos nativos de las regiones templadas han desarrollado estrategias para sobrevivir el invierno, como a su vez las tienen los pat\u00f3genos que transmiten. En las zonas tropicales, las adaptaciones tambi\u00e9n son necesarias para sobrevivir en los per\u00edodos secos desfavorables, que pueden durar varios a\u00f1os. En ambos casos, tales adaptaciones imponen una estacionalidad ante la transmisi\u00f3n. Por ejemplo, antes de su erradicaci\u00f3n, la estaci\u00f3n de transmisi\u00f3n del Plasmodium falciparum en Italia era de Julio a Septiembre [[- 13.Bruce Chwatt and de Zulueta (1980), p. 240.]]. Los mismos tres meses que constituyen la estaci\u00f3n de malaria en Mali, donde esta enfermedad es todav\u00eda end\u00e9mica [[- Craig, et al. (1999), pp. 105\u201311.]].<\/p>\n<p><strong>Modelos de la enfermedad<\/strong><\/p>\n<p>Mucha de la reciente especulaci\u00f3n acerca de los posibles impactos del cambio clim\u00e1tico en enfermedades transmitidas por mosquitos se ha centrado en rudimentarios modelos matem\u00e1ticos sobre la transmisi\u00f3n din\u00e1mica [[- Martens (1998), p. 176; Lindsay and Birley (1996), pp.573\u201388; Jetten and Focks (1997), pp. 285\u201397; Patz (1998), pp. 147\u201353.]].<\/p>\n<p>Sin embargo, estos modelos tienen un l\u00edmite en su valor para determinar el impacto del cambio a largo plazo del clima en las enfermedades transmitidas [[- Rogers and Randolph (2000), pp. 1763\u201366; Dye and Reiter (2000), pp. 1697\u201398.]]. No pueden predecir la presencia o ausencia de la enfermedad, ni su predominio en cualquier situaci\u00f3n, porque no explican la tasa de par\u00e1sitos en seres humanos o mosquitos, ni cualquiera de los muchos factores ecol\u00f3gicos y de comportamiento que afectan la interacci\u00f3n de mosquitos y de seres humanos. Por ejemplo, el comportamiento humano y los rasgos culturales pueden ser cruciales para la transmisi\u00f3n del par\u00e1sito. La actividad diaria trabajo, descanso y recreaci\u00f3n influye en la localizaci\u00f3n de los hogares en lo referente a los sitios de crianza de los mosquitos, el dise\u00f1o de los edificios, los materiales usados para construirlos, el uso de pantallas y las redes en las camas, la presencia de ganado como anfitriones alternativos para los mosquitos, y muchos otros factores que son todos altamente significativos.<\/p>\n<p>Un enfoque alternativo es mirar el pasado: la historia de las enfermedades transmitidas por mosquitos en diferentes latitudes y en diversas eras clim\u00e1ticas puede ayudarnos a determinar c\u00f3mo las variables del clima se relacionan con muchos otros factores que afectan la transmisi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Historia de la malaria en Europa<\/strong><\/p>\n<p><strong>Las antiguas Grecia y Roma<\/strong><\/p>\n<p>La introducci\u00f3n de la agricultura en Europa, alrededor del 7.000 A.C., llev\u00f3 al surgimiento de poblaciones relativamente sedentarias y de condiciones cada vez m\u00e1s favorables para la transmisi\u00f3n de la malaria [[- BruceChwatt and de Zulueta (1980), p. 240.]]. La extensa tala de \u00e1rboles que comenz\u00f3 en esta \u00e9poca pudo tambi\u00e9n haber contribuido a su predominio, creando h\u00e1bitats adicionales para los mosquitos que transportan la malaria. Similares cambios ecol\u00f3gicos, en tiempos recientes han causado un importante aumento en el predominio de esta enfermedad.<\/p>\n<p>Los relatos de la \u00e9poca, junto con f\u00f3siles y otra evidencia, sugieren que en la regi\u00f3n mediterr\u00e1nea tuvo lugar un calentamiento y una aridez gradual hasta el 400 D.C. [[- Lamb (1995), p. 433]]. Estudios del terreno muestran un progresivo aumento del nivel del mar durante este per\u00edodo. Alrededor del 300 A.C., los \u00e1rboles de haya (g\u00e9nero Fagus) crec\u00edan en Roma, el T\u00edber se congelaba en invierno, y la nieve permanec\u00eda por muchos d\u00edas. Sin embargo, por el 100 D.C. los romanos consideraban al haya un \u00e1rbol de monta\u00f1a, y los inviernos eran definitivamente menos severos.<\/p>\n<p>Durante estos siglos, el cultivo de la vid y la aceituna se movieron gradualmente hacia el norte a lo largo de la pen\u00ednsula italiana. Los romanos incluso pod\u00edan abastecerse con vino que ven\u00eda de la actual Alemania y Gran Breta\u00f1a, y los datos de las importaciones y exportaciones sugieren que Gran Breta\u00f1a lleg\u00f3 a ser autosuficiente en la producci\u00f3n de vino cerca del 300 D.C.<\/p>\n<p>La tendencia de este calentamiento, se pudo observar claramente por estudios realizados a los anillos de los \u00e1rboles en California, por lo que pudo haber sido un fen\u00f3meno mundial o por lo menos hemisf\u00e9rico.<\/p>\n<p>Textos de esa \u00e9poca, como La Il\u00edada de Homero, incluyen referencias a fiebres mortales en los tiempos de la cosecha [[- Homer (1990) Book 22, lines 31\u201337.]]. Aunque no podemos estar seguros que \u00e9sta fuese malaria, escritos posteriores confirman que la enfermedad era una caracter\u00edstica significativa en la vida griega. De hecho, existe evidencia de que con el florecimiento de la civilizaci\u00f3n griega tuvo lugar una importante ola de malaria y que las tasas de transmisi\u00f3n continuaron increment\u00e1ndose a trav\u00e9s del per\u00edodo del Imperio Romano [[- Lamb (1995), p. 433; Jones (1909).]].<\/p>\n<p>Hip\u00f3crates (460\u2013377 A.C.) realiz\u00f3 detalladas descripciones del curso y severidad relativa del tertian vs. Infecciones quartan [[- Langholf (1990).]]. Tambi\u00e9n observ\u00f3 su asociaci\u00f3n con los humedales, e incluso observ\u00f3 que el bazo agrandado (a menudo un s\u00edntoma de la infecci\u00f3n cr\u00f3nica de la malaria) era particularmente frecuente en la gente que viv\u00eda en \u00e1reas pantanosas. Hay abundante evidencia de que la malaria era com\u00fan en el Imperio Romano [[- Bruce Chwatt and de Zulueta (1980), p. 240.]]. Horacio, Lucrecio, Marcial y T\u00e1cito estaban entre los muchos autores latinos que mencionaron la enfermedad. Los pantanos del Pontino, cerca de la ciudad, eran conocidos como foco de infecci\u00f3n. En el 200 D.C., los escritos detallados de Galeno y Celsus sobre los s\u00edntomas y el tratamiento de las \u201c<em>fiebres intermitentes<\/em>\u201d dan evidencia clara de que eran habituales tres especies del par\u00e1sito: P. falciparum, P. ovale y P. vivax [[- Lamb (1995), p.433; Jones (1907).]].<\/p>\n<p><strong>La Edad Oscura<\/strong><\/p>\n<p>Se sabe relativamente poco sobre el clima despu\u00e9s de la era romana, durante la Edad Oscura, pero parece haber habido una tendencia al enfriamiento a partir del siglo V en adelante, con algunos inviernos gravemente fr\u00edos. En el 763\u201364 D.C. hab\u00eda hielo en el mar de los Dardanelos, y en 859\u201360 el hielo del mar Adri\u00e1tico era lo bastante fuerte para sostener carros pesados. En 1010\u201311 incluso hac\u00eda bastante fr\u00edo como para que se formase hielo en el Nilo. Una vez m\u00e1s los datos de los anillos de los \u00e1rboles de California indican que este enfriamiento no se limitaba a Europa.<\/p>\n<p>Sin embargo, los ej\u00e9rcitos de Visigodos, V\u00e1ndalos, Ostrogodos y de otros \u201c<em>b\u00e1rbaros<\/em>\u201d que barrieron el continente tuvieron que luchar contra la malaria, y a menudo \u00e9sta result\u00f3 ser un rev\u00e9s importante en sus campa\u00f1as. Varios Papas y sacerdotes, incluyendo a San Agust\u00edn, el primer arzobispo de Canterbury, murieron de malaria durante sus viajes a Roma. A comienzos del nuevo milenio, los ej\u00e9rcitos de Otto el Grande, Otto II y Enrique II sufrieron seriamente la \u201c<em>fiebre romana<\/em>\u201d durante sus sitios a la Ciudad Santa.<\/p>\n<p><strong>La Edad Media<\/strong><\/p>\n<p>El Per\u00edodo C\u00e1lido Medieval, que alcanz\u00f3 su pico alrededor del a\u00f1o 1.200, coincidi\u00f3 con avances importantes en la tecnolog\u00eda y la agricultura, y un significativo aumento de la poblaci\u00f3n en la mayor parte de Europa. Los Vikingos establecieron colonias autosuficientes, cultivando avena y cebada, en el norte de Escandinavia, Islandia y Groenlandia. En las islas brit\u00e1nicas, la labranza fue ampliada a altitudes mucho m\u00e1s altas de las que son hoy posibles, tan alto, que hab\u00eda quejas de los criadores de ovejas sobre la escasez de tierra disponible para el pastoreo. Los vitivin\u00edcolas ingleses pod\u00edan mantener una producci\u00f3n constante de vino de alta calidad, a pesar de los esfuerzos de los comerciantes de Bordeaux por restringir las exportaciones inglesas por medio de tratados.<\/p>\n<p>Las explosiones en las econom\u00edas y en la cultura que ocurrieron durante este per\u00edodo c\u00e1lido, se atribuyen, por lo menos en parte, al impacto beneficioso del clima c\u00e1lido. Del Califato en Espa\u00f1a a la Rusia cristiana, los numerosos escritores medievales, incluyendo a Dante y Chaucer, mencionan a las \u201c<em>agues<\/em>\u201d, las \u201c<em>fiebres intermitentes<\/em>\u201d, los \u201c<em>tertians<\/em>\u201d (tercianas), los \u201c<em>quartans<\/em>\u201d (cuartanas) y situaciones parecidas [[- Dante (1949): <em>Cantica I: Hell<\/em> (<em>L&#8217;inferno<\/em>). <em>Canto XVII,<\/em> lines 85\u20138; Chaucer: (1977). &#8216;<em>The Nun&#8217;s Priest&#8217;s Tale<\/em>&#8216;, lines 134\u2013140.]].<\/p>\n<p>Las temperaturas favorables y las lluvias pueden haber aumentado la transmisi\u00f3n de la malaria en a\u00f1os posteriores, pero los a\u00f1os de vida de Chaucer coincidieron con una tendencia de enfriamiento que culmin\u00f3 en una serie de inviernos crudamente fr\u00edos en las primeras d\u00e9cadas del siglo XV [[- Campbell (1991), p. 232.]]. La expansi\u00f3n agr\u00edcola previa se vio contra\u00edda. Hubo muchos a\u00f1os de hambruna, y un masivo abandono de granjas. A pesar de la ola de fr\u00edo, la malaria persisti\u00f3, incluso en las regiones n\u00f3rdicas [[- BruceChwatt and de Zulueta (1980), p. 240.]].<\/p>\n<p><strong>La Peque\u00f1a Edad de Hielo<\/strong><\/p>\n<p>La primera mitad del Siglo XVI fue nuevamente c\u00e1lida. Las temperaturas eran probablemente similares a las del per\u00edodo 1900 a 1950. A mediados de siglo, sin embargo, tuvo lugar un notable cambio. Aproximadamente una d\u00e9cada despu\u00e9s de estos a\u00f1os particularmente calientes lo suficiente para que los j\u00f3venes se ba\u00f1asen en el Rin en enero el invierno de 1564\u201365 fue amargamente fr\u00edo [[- Lamb (1995), p. 433.]]. Los siguientes 150\u2013200 a\u00f1os llamados La Peque\u00f1a Edad de Hielo conformaron probablemente la era m\u00e1s fr\u00eda desde el fin de la Edad de Hielo pasada, unos 10.000 a\u00f1os antes [[- Grove (1988).]]. A pesar de este espectacular descenso de la temperatura, la malaria persisti\u00f3 en todo Europa [[- BruceChwatt and de Zulueta (1980), p. 240.]].<\/p>\n<p>William Shakespeare (1564\u20131616) naci\u00f3 en el a\u00f1o de ese primer invierno feroz, y sin embargo, hay doce menciones del \u201c<em>ague<\/em>\u201d en sus escrituras. \u00c9l tambi\u00e9n hizo varias alusiones a la asociaci\u00f3n entre la tierra pantanosa y la enfermedad, y el conocido Sir Andrew Aguecheek probablemente haga referencia a las temblorosas mejillas de este ineficaz h\u00e9roe.<\/p>\n<p>Los a\u00f1os 1594\u201397 fueron tan fr\u00edos y h\u00famedos que las cosechas de trigo fueron un desastre, y a pesar de este clima, Guillermo Harvey (1578\u20131657), quien realiz\u00f3 las primeras descripciones de la circulaci\u00f3n de la sangre, falt\u00f3 mucho a su \u00faltimo a\u00f1o en la Universidad de Cambridge en 1597 por malaria. A\u00f1os m\u00e1s tarde, hizo cuidadosas observaciones de casos de malaria en Londres. Los pantanos del distrito de Westminster, en donde actualmente se erige la Casa del Parlamento, eran un foco de malaria. En su tratado sobre <em>El Movimiento del Coraz\u00f3n y de la Sangre en los Animales<\/em> (1628), describi\u00f3 la patolog\u00eda cl\u00ednica de los episodios febriles, incluyendo los cambios en la consistencia de la sangre que ocurren en los casos graves [[- Harvey (1993), p. 91.]].<\/p>\n<p>En la fiebre terciana \u2026 en una primera instancia \u2026 el paciente [est\u00e1] falto de aire, dispuesto al relajo, e indispuesto al esfuerzo \u2026 la sangre [es] forzada a los pulmones y se vuelve espesa. No pasa a trav\u00e9s de ellos (pues yo mismo lo he visto al abrir los cuerpos de los que hab\u00edan muerto en el principio del ataque), cuando el pulso es siempre frecuente, bajo, y de vez en cuando irregular; pero el calor aumenta \u2026 y cuando el tr\u00e1nsito est\u00e1 hecho, el cuerpo entero comienza a levantar temperatura, y el pulso llega a ser m\u00e1s pesado y m\u00e1s fuerte. El paroxismo febril est\u00e1 completamente formado \u2026<\/p>\n<p>Thomas Sydenham (1624\u201389), un m\u00e9dico notable, tambi\u00e9n vivi\u00f3 algunos de los a\u00f1os m\u00e1s fr\u00edos de la Era, con esto y todo, frecuentemente hace referencia a las tercianas y cuartanas [[- Bruce Chwatt and de Zulueta (1980), p. 240.]].<\/p>\n<p>Incluso remarc\u00f3, que \u201c<em>cuando los insectos hacen un enjambre extraordinario y cuando \u2026 las agues (especialmente los \u00abquartans\u00bb o cuartanas) aparecen temprano en pleno verano, el oto\u00f1o se vuelve enfermizo<\/em>\u201d [[- Citado en BruceChwatt and de Zulueta (1980), p. 240.]].<\/p>\n<p>No todos los veranos de la Corta Edad de Hielo eran frescos. La temperatura promedio era probablemente 1\u00baC m\u00e1s alta que en el Siglo XX, pero tambi\u00e9n parece haber habido un incremento en la variaci\u00f3n del clima, con amplias diferencias entre grupos de seis a ocho a\u00f1os. Los veranos un poco c\u00e1lidos pueden haber contribuido a estos y otros brotes, pero la transmisi\u00f3n no se restringi\u00f3 a esos a\u00f1os. Durante 1657\u201358, la nieve cubri\u00f3 el suelo por 102 d\u00edas, hizo extremadamente fr\u00edo, incluso para el clima de esos tiempos y a pesar de esto, Oliver Cromwell (1599\u20131658) muri\u00f3 de malaria en septiembre de 1658, un duro invierno como cualquier otro.<\/p>\n<p>Las temperaturas estuvieron probablemente en su punto m\u00e1s bajo durante el per\u00edodo 1670 a 1700, y a pesar de esto fue durante ese tiempo que Robert Talbor (c.1642\u201381) convenci\u00f3 a la aristocracia de Inglaterra y Europa para que le compraran las prescripciones que curaban la malaria que \u00e9l hab\u00eda desarrollado en las tierras pantanosas de Essex [[- Bruce Chwatt and de Zulueta (1980), p.240; Dock (1927), pp. 241\u201347; Siegel and Poynter (1962), pp. 82\u201385; Dobson (1998), pp. 69\u201381; Poser and Bruyn (1999), p.165.]]. \u00c9stas estaban basadas en la corteza del quino, fuente de la quinina natural, y con las cuales hizo una gran fortuna y fama a trav\u00e9s de Europa. En el mismo per\u00edodo, Daniel Defoe (1660\u20131731) describi\u00f3 la vida en los pantanos con dengue de Essex: [[- Defoe (1986).]].<\/p>\n<p>Una extra\u00f1a afecci\u00f3n del sexo [femenino] ocurr\u00eda aqu\u00ed \u2026 era muy frecuente conocer a hombres que hab\u00edan tenido entre cinco a seis, hasta catorce o quince esposas \u2026 la raz\u00f3n \u2026 era \u00e9sta: que ellos (los hombres) que eran criados en los pantanos y vivieron en los pantanos, iban a la regi\u00f3n monta\u00f1osa \u2026 a buscar una esposa: muchachas j\u00f3venes acostumbradas al aire sano y fresco, las cuales se encontraban sanas, frescas y claras, y bien; pero cuando cambiaron su aire nativo por el de los pantanos \u2026 su tez cambi\u00f3, padec\u00edan un ague o dos, y raramente viv\u00edan m\u00e1s de medio a\u00f1o, o un a\u00f1o como mucho; y entonces \u2026 [los hombres] volv\u00edan a ir a las tierras altas otra vez, y traer\u00edan otras; de modo que el casarse seguido era una costumbre entre los hombres del pantano [[- Ekblom (1938), pp. 647\u201355.]].<\/p>\n<p>La Dra. Mary Dobson investig\u00f3 magistralmente la demograf\u00eda, y el impacto epidemiol\u00f3gico y social de la malaria en Inglaterra durante ese per\u00edodo [[- Dobson (1980), pp. 357\u201389; Dobson (1989), pp. 3\u20137; Dobson (1994), pp. 35\u201360. Dobson (1997), p. 647.]]. Hall\u00f3 que la enfermedad era especialmente frecuente en \u00e1reas pantanosas salobres, el h\u00e1bitat preferido de un vector eficaz de la malaria, el An. atroparvus. Los datos de los expedientes de entierros mostraron que las tasas de mortalidad en \u201c<em>regiones pantanosas<\/em>\u201d eran m\u00e1s elevadas que aquellas de las tierras altas y son comparables hoy en d\u00eda a los registros de las \u00e1reas de transmisi\u00f3n estable de la malaria en el \u00c1frica Subsahariana [[- Reiter (2000), pp. 1\u201311.]].<\/p>\n<p>Luego de la Corta Edad de Hielo, desde comienzos del Siglo XVIII hasta la actualidad, las temperaturas han vuelto gradualmente a los niveles que prevalecieron antes de mediados de Siglo XVI. Sin embargo, la marcada tendencia de la Corta Edad de Hielo persisti\u00f3 por lo menos 150 a\u00f1os m\u00e1s. De hecho, por los a\u00f1os 1770, como sucede actualmente, era motivo de preocupaci\u00f3n que el clima fuera cada vez m\u00e1s err\u00e1tico, y esto incit\u00f3 un nuevo \u00e9nfasis para la creaci\u00f3n de registros de las variaciones del tiempo. Algunos de los per\u00edodos fr\u00edos, particularmente aquellos entre 1752 y 1840, probablemente se debieron a erupciones volc\u00e1nicas importantes. Cualquiera fuera su causa, estos episodios acompa\u00f1ados por avances importantes de los glaciares alpinos a partir de 1820 a 1850 persistieron hasta que una ola m\u00e1s c\u00e1lida se fue estableciendo para finales del siglo XIX [[- Lamb (1995), p. 433; Grove (1988).]].<\/p>\n<p>Los registros de los siglos XVIII y XIX revelan los l\u00edmites norte\u00f1os de la transmisi\u00f3n de la malaria. En las islas brit\u00e1nicas, la enfermedad era com\u00fan en la mayor\u00eda de Inglaterra y en muchas partes de Escocia, con transmisiones ocasionales al norte de Inverness como su punto m\u00e1s lejano. Era end\u00e9mica en Dinamarca, en \u00e1reas costeras de Noruega meridional, y en el sur de Suecia [[- Ekblom (1938), pp. 647\u201355.]] y de Finlandia [[- Renkonen (1944), pp. 261\u201375.]]. En Rusia era com\u00fan en las provincias b\u00e1lticas y hacia el este en las latitudes similares a trav\u00e9s de Siberia. La temperatura media de enero en algunas de estas regiones era menor que -20\u00b0C (-4\u00b0F). Claramente, la distribuci\u00f3n de la enfermedad fue determinada por el calor de los veranos, y no la crudeza de los inviernos. El l\u00edmite norte\u00f1o de transmisi\u00f3n &#8211; [[Russell (1956), pp. 937\u201365.]] qued\u00f3 definido por el isoterma de 15\u00b0C en julio y no el isoterma de invierno de 15\u00b0C, seg\u00fan lo indicado en varios art\u00edculos extensamente citados sobre el cambio clim\u00e1tico [[- Patz (1996), pp. 217\u201323; Epstein (1998), pp. 409\u201317.]].<\/p>\n<p><strong>La declinaci\u00f3n de la malaria en Europa<\/strong><\/p>\n<p>Para la segunda mitad del siglo XIX la malaria comenz\u00f3 a declinar en muchas partes del norte de Europa. Dinamarca sufri\u00f3 epidemias devastadoras hasta los a\u00f1os de 1860, particularmente en el campo alrededor de Copenhague, pero la transmisi\u00f3n disminuy\u00f3 despu\u00e9s y casi hab\u00eda desaparecido hacia finales de siglo [[- Wesenberg-Lund (1921), pp. 383\u201386.]]. El cuadro era similar en Suecia, aunque aparecieron casos aislados hasta 1939 [[- Ekblom (1938), pp. 647\u201355.]].<\/p>\n<p>En Inglaterra, hubo una disminuci\u00f3n gradual de la transmisi\u00f3n hasta los a\u00f1os 1880, despu\u00e9s de lo cual cay\u00f3 abruptamente y lleg\u00f3 a ser relativamente rara excepto un breve per\u00edodo posterior a la Primera Guerra Mundial [[- Bruce Chwatt and de Zulueta (1980), p. 240; James (1920), pp. 71\u201385.]]. En Alemania, la transmisi\u00f3n tambi\u00e9n disminuy\u00f3 r\u00e1pidamente despu\u00e9s de 1880; luego de la Primera Guerra Mundial qued\u00f3 confinada a algunas regiones pantanosas [[- Bruce Chwatt and de Zulueta (1980), p.240.]]. El \u00faltimo brote, localmente transmitido en Paris, fue en 1865 durante la construcci\u00f3n de los grandes bulevares, y la enfermedad hab\u00eda desaparecido en gran parte del resto de Francia para finales de siglo [[- Crosnier (1953), pp. 1299\u20131388; Laigret (1953), pp.1308\u201312.]]. En Suiza, la mayor\u00eda de los focos hab\u00edan desaparecido en 1890 [[- Galli Valerio (1917), pp. 440\u201354.]].<\/p>\n<p>La disminuci\u00f3n de la malaria en todos estos pa\u00edses no puede ser atribuible al cambio del clima, porque ocurri\u00f3 durante una fase de calentamiento, cuando las temperaturas eran ya mucho m\u00e1s altas que durante la Corta Edad de Hielo. Sin embargo, existieron una serie de otros factores que pueden ser identificados como responsables:<\/p>\n<p><em> <strong>-Ecolog\u00eda del paisaje<\/strong> <\/em>: La \u201c<em>malaria huye antes de que el arado llegue<\/em>\u201d reza un viejo refr\u00e1n italiano, y de hecho en muchas partes de Europa, un mejorado sistema de drenaje, la recuperaci\u00f3n de la tierra pantanosa para el cultivo y la adopci\u00f3n de nuevos m\u00e9todos de labranza sirvieron para eliminar el h\u00e1bitat del mosquito.<\/p>\n<p><em> <strong>-Nuevas cosechas<\/strong> <\/em>: La cosecha de nuevos cultivos de ra\u00edces, tales como los nabos y las remolachas, fueron adoptados como forraje de invierno. Esto permiti\u00f3 a los agricultores mantener n\u00fameros m\u00e1s grandes de animales durante el a\u00f1o, as\u00ed desviaron a los mosquitos de la alimentaci\u00f3n de seres humanos.<\/p>\n<p><em> <strong>-Surgimiento de nuevas pr\u00e1cticas<\/strong> <\/em>: La crianza selectiva de ganados, y la introducci\u00f3n de nuevas especies (como el cerdo dom\u00e9stico chino), conjuntamente con los nuevos forrajes verdes, permitieron a los granjeros mantener grandes poblaciones de animales de granja dentro de establos antes que en campos abiertos y arbolados. Estos edificios sirvieron como sitios atractivos para que los mosquitos adultos descansen y se alimenten desvi\u00e1ndolos de los h\u00e1bitats humanos.<\/p>\n<p><em> <strong>-Mecanizaci\u00f3n<\/strong> <\/em>: Las poblaciones rurales declinaron a medida que la maquinaria substituy\u00f3 el trabajo manual. Esto redujo todav\u00eda m\u00e1s la disponibilidad de seres humanos en relaci\u00f3n con los animales como sustento para los mosquitos, y de seres humanos como anfitriones para el par\u00e1sito.<\/p>\n<p><em> <strong>-Condiciones de la vida humana<\/strong> <\/em>: Los nuevos materiales y las mejoras en los m\u00e9todos de construcci\u00f3n hicieron a los hogares m\u00e1s efectivos contra los mosquitos, especialmente en invierno otro factor que redujo el contacto con el vector.<\/p>\n<p><em> <strong>-Cuidado de la salud<\/strong> <\/em>: Un mayor acceso a la asistencia m\u00e9dica y el uso m\u00e1s amplio de la quinina redujeron el \u00edndice de supervivencia del par\u00e1sito de la malaria en su anfitri\u00f3n humano. Gran parte de la disminuci\u00f3n de la malaria se dio antes del reconocimiento del papel del mosquito en su transmisi\u00f3n. As\u00ed, para gran parte de la regi\u00f3n, el control deliberado del mosquito desempe\u00f1\u00f3 un papel peque\u00f1o o sin importancia en su eventual eliminaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>La persistencia de la malaria en la URSS<\/strong><\/p>\n<p>En pa\u00edses donde estaban ausentes los profundos cambios en la agricultura y la ganader\u00eda, la malaria no disminuy\u00f3. En Rusia, del Mar Negro a Siberia, las epidemias m\u00e1s importantes ocurrieron durante el Siglo XIX, y la enfermedad segu\u00eda siendo uno de los principales problemas de salud p\u00fablica durante la primera mitad del Siglo XX [[- Bruce Chwatt and de Zulueta (1980), p. 240.]]. En 1900, la incidencia anual en los cuarteles militares era 6,6 por 1.000 en San Petersburgo, 31,0 por 1.000 en Mosc\u00fa, y varios cientos por 1.000 en las provincias ubicadas m\u00e1s al sur. La incidencia anual entre 1900 a 1904 era 3.285.820, pero para el per\u00edodo 1933 a 1937, se hab\u00eda elevado a 7.567.348.<\/p>\n<p>Parte de este aumento se puede atribuir a reportes m\u00e1s eficaces, pero no hay duda de que la enfermedad lleg\u00f3 a ser mucho m\u00e1s frecuente despu\u00e9s de la Primera Guerra Mundial y de la Revoluci\u00f3n. En los a\u00f1os 20 en los comienzos de una masiva crisis social y econ\u00f3mica, como resultado de dos a\u00f1os de severa sequ\u00eda, y de un a\u00f1o de extensas inundaciones se abati\u00f3 una epidemia sobre toda la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica [[- Hackett (1937), p. 336.]]. Para 1923\u201325 el numero oficial de casos era de 16,5 millones, de los cuales no menos de 600.000 fueron fatales. Miles de infecciones, muchas causadas por el P. falciparum, ocurrieron en lugares tan al norte como el puerto \u00e1rtico de Archangel (61\u00b0 30&#8217;N).<\/p>\n<p>El gobierno sovi\u00e9tico parec\u00eda haber logrado un cierto progreso contra la enfermedad en los a\u00f1os 30, principalmente por el uso de drenajes, la repoblaci\u00f3n forestal, y m\u00e9todos naturales tales como el aprovechamiento de peces que se alimentan de larvas de mosquitos. La Segunda Guerra Mundial interrumpi\u00f3 estos esfuerzos, y la transmisi\u00f3n se elev\u00f3, particularmente en Ucrania, Belar\u00fas y otras \u00e1reas ocupadas. Finalmente, en 1951, se inici\u00f3 una enorme campa\u00f1a m\u00faltiple contra la malaria. Implic\u00f3 el uso de DDT y de otros insecticidas residuales, de terapia anti-malaria, de recuperaci\u00f3n de tierra, del manejo del agua, de la educaci\u00f3n sobre salud p\u00fablica y de muchos otros enfoques. Este esfuerzo gigantesco finalmente trajo una reducci\u00f3n dram\u00e1tica de la transmisi\u00f3n, de modo que a mediados de los a\u00f1os cincuenta la incidencia anual nacional estuvo debajo de 1 por 10.000 [[- Bruce Chwatt and de Zulueta (1980), p. 240.]].<\/p>\n<p>Hasta la colectivizaci\u00f3n de las tierras de labranza, que comenz\u00f3 en el invierno de 1929\u201330, la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica estuvo en gran parte excluida de la revoluci\u00f3n agr\u00edcola. Para 1936, todo el cultivo estaba controlado esencialmente por el gobierno, y a modo de protesta, muchos campesinos decidieron matar su ganado, y destruir sus equipos. Estos acontecimientos funcionaron de manera opuesta a muchos de los cambios que hab\u00edan reducido la transmisi\u00f3n en gran parte de Europa. En las vecinas Polonia y Finlandia, la agricultura tambi\u00e9n fue menos avanzada que en gran parte del resto de Europa del norte, y la malaria continuaba siendo un problema, pero la lenta modernizaci\u00f3n probablemente contribu\u00eda a la tendencia a la baja constante de casos.<\/p>\n<p>El contraste entre la devastaci\u00f3n causada por la malaria en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica hasta los a\u00f1os 50 y su erradicaci\u00f3n en otros pa\u00edses de latitudes similares en el siglo anterior es una ilustraci\u00f3n viva de la importancia de factores no clim\u00e1ticos en la transmisi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>La persistencia de la malaria en el sur de Europa<\/strong><\/p>\n<p>La malaria segu\u00eda siendo bastante frecuente en gran parte de la Europa mediterr\u00e1nea, los Balcanes y los pa\u00edses que rodean el Mar Negro hasta despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial [[- Hackett (1937), p. 336.]]. Un n\u00famero de especies vectores eficaces, una abundancia de sitios prol\u00edficos de crianza de mosquitos, el clima c\u00e1lido y una larga estaci\u00f3n de verano eran todos factores propicios para la transmisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, gran parte de la regi\u00f3n no fue afectada por los cambios ambientales asociados a la agricultura moderna. Parte de esta carencia de cambios se puede atribuir a la enfermedad en s\u00ed misma, porque la pobreza y falta de progreso caracterizaron a muchas de las regiones altamente pal\u00fadicas.<\/p>\n<p>En el norte de Italia, por ejemplo, una gran parte de Piamonte y Lombard\u00eda estaban libres de la transmisi\u00f3n. Por el contrario, grandes porciones del resto del pa\u00eds, particularmente en Cerde\u00f1a, Calabria y Sicilia, segu\u00edan virtualmente sin ser cultivadas hasta los a\u00f1os 50, por lo menos en parte debido a los estragos causados por la enfermedad. Lo mismo ocurri\u00f3 en importantes regiones de Espa\u00f1a, Grecia, Rumania y Bulgaria [[- BruceChwatt and de Zulueta (1980), p. 240.]].<\/p>\n<p><strong>La eliminaci\u00f3n final de la malaria en Europa<\/strong><\/p>\n<p>Hasta finales de la Segunda Guerra Mundial, el \u00fanico tratamiento eficaz para el control del mosquito era apuntar a los sitios de crianza por modificaciones al medioambiente tales como drenajes y terraplenes, y por el uso de aceites o de productos qu\u00edmicos insecticidas. Estos m\u00e9todos eran costosos, as\u00ed que fueron aplicados principalmente en los centros urbanos y otras \u00e1reas de alta importancia econ\u00f3mica. El advenimiento del DDT revolucion\u00f3 el control de la malaria [[- Brown, Haworth and Zahar (1976), pp. 1\u201325.]].<\/p>\n<p>Permiti\u00f3 un tratamiento barato, seguro, y eficaz que se aplicaba en el sitio donde ocurr\u00edan la mayor\u00eda de las infecciones: el hogar.<\/p>\n<p>El m\u00e9todo de tratamiento principal era aplicar 2 gm\/m2 a las superficies interiores una vez cada seis meses. Los mosquitos mor\u00edan por contacto al entrar en las superficies tratadas. Los esfuerzos iniciales en Italia, Chipre y Grecia fueron tan acertados que se tom\u00f3 la decisi\u00f3n de suprimir la enfermedad en todo Europa [[- Gilles and Warrell (1993); Bruce-Chwatt (1987), pp. 75\u2013110.]].<\/p>\n<p>La campa\u00f1a se bas\u00f3 en un uso cuidadoso de principios cient\u00edficos, del planeamiento minucioso, de la administraci\u00f3n eficiente, del financiamiento abundante y del \u00e9nfasis continuo en la evaluaci\u00f3n. Fue orquestada por varias agencias internacionales, principalmente la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de los Ni\u00f1os de Naciones Unidas (Unicef), as\u00ed como numerosos organismos nacionales, incluyendo el servicio m\u00e9dico p\u00fablico de los EE.UU. La divisi\u00f3n internacional de la salud de la fundaci\u00f3n Rockefeller tambi\u00e9n proporcion\u00f3 abundante ayuda financiera y t\u00e9cnica. Para 1961, la erradicaci\u00f3n hab\u00eda sido alcanzada ya en muchos pa\u00edses. El continente entero finalmente fue declarado libre de malaria end\u00e9mica en 1975. [[- WHO (1978), pp. 9\u201317.]].  Uno de los \u00faltimos pa\u00edses en ser declarado libre de malaria fue Holanda.<\/p>\n<p><strong>Holanda: una ilustraci\u00f3n de la complejidad de la transmisi\u00f3n de la malaria<\/strong><\/p>\n<p>La persistencia de la malaria en Holanda, un pa\u00eds que ha tenido una posici\u00f3n central en la vida econ\u00f3mica de Europa occidental desde la Edad Media, es una buena ilustraci\u00f3n de c\u00f3mo las condiciones locales hacen a la transmisi\u00f3n de la malaria extremadamente compleja.<\/p>\n<p>En el siglo XIX, a pesar del gran progreso en los drenajes y los cultivos, los \u201c<em>pa\u00edses bajos<\/em>\u201d densamente poblados, eran la regi\u00f3n m\u00e1s pal\u00fadica de Europa del norte. Durante las Guerras Napole\u00f3nicas, el fracaso de la expedici\u00f3n brit\u00e1nica de Walcheren (1809) fue atribuido a la malaria, despu\u00e9s de que 4.000 soldados murieran de fiebre. Brotes severos, tambi\u00e9n atribuidos a la enfermedad, ocurrieron en 1826, 1834 y 1846, causando miles de muertes [[- Lloyd and Coulter (1961).]].<\/p>\n<p>El vector dominante, Anofeles maculipennis, estaba presente en todo el pa\u00eds. Sin embargo, la enfermedad era particularmente frecuente en las \u00e1reas que hab\u00edan sido ganadas al mar, especialmente en Noord Holand, una provincia que incluye a las ciudades de Haarlem y de Amsterdam. Por otra parte, el mayor pico de incidencia ocurr\u00eda en primavera, m\u00e1s que en verano u oto\u00f1o.<br \/>\nLa soluci\u00f3n a este rompecabezas es uno de los triunfos cl\u00e1sicos de la entomolog\u00eda [[- Hackett (1937), p. 336.]]. Investigaciones revelaron que An. maculipennis no era una, sino varias especies \u201c<em>hermanadas<\/em>\u201d [[- Hackett and Missiroli (1935), pp. 45\u2013109.]]: An. atroparvus, que pone sus huevos en agua salobre; An. messeae, que prefiere el agua dulce; y An. maculipennis propiamente, que viven en el interior del pa\u00eds, en \u00e1reas no pal\u00fadicas.<\/p>\n<p>En laboratorio, los An. messeae y los An. atroparvus eran excelentes vectores de la malaria. En el campo, el cuadro era muy diferente. Ambas especies prefirieron alimentarse de animales dom\u00e9sticos m\u00e1s que de seres humanos, pero mientras que los An. atroparvus se inclinaban por los establos, los An. messeae prefirieron vertientes deshabitadas y otras viviendas sin calefacci\u00f3n. Para el oto\u00f1o, los An. messeae hab\u00edan engordado, lo que les permiti\u00f3 hibernar. Por el contrario, los An. atroparvus segu\u00edan siendo semiactivos, aliment\u00e1ndose a intervalos regulares a trav\u00e9s del invierno. Aunque prefer\u00edan alimentarse de animales de campo, de vez en cuando vagaban por las viviendas humanas cercanas. Si las personas infectadas con el pat\u00f3geno de la malaria estaban presentes, el mosquito adquir\u00eda la infecci\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed, como en muchos pa\u00edses tropicales, la transmisi\u00f3n en Holanda ocurr\u00eda durante todo del a\u00f1o, a pesar de que en invierno las temperaturas podr\u00edan llegar debajo de los -20\u00b0C. Sin embargo, los ovarios del mosquito no desarrollaban los huevos hasta el advenimiento de la primavera, una condici\u00f3n conocida como disociaci\u00f3n gonadotr\u00f3pica. Un giro adicional a la historia era que la cepa local del Plasmodium vivax ten\u00eda un per\u00edodo particularmente largo de incubaci\u00f3n, as\u00ed que las personas infectadas en oto\u00f1o e invierno solamente mostraban s\u00edntomas de la enfermedad en primavera, despu\u00e9s de que hubiera emergido la primera nueva cr\u00eda de mosquitos [[- Bruce Chwatt and de Zulueta (1980), p. 336.]].<\/p>\n<p>En 1932 se construy\u00f3 un dique para encerrar Zuider Zee, un \u00e1rea extensa de agua salobre al este de Noord Holand. La acumulaci\u00f3n de agua de r\u00edo detr\u00e1s de este dique caus\u00f3 una disminuci\u00f3n gradual de la salinidad de la tierra circundante, reduciendo dr\u00e1sticamente el h\u00e1bitat larval de los An. Atroparvus. [[- de Jong, JCM (1952), pp. 206\u20139.]].<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, se dieron cambios importantes en las condiciones de vida de los seres humanos. Las nuevas granjas se ubicaron m\u00e1s separadas de las vertientes y de los establos de ganado, y la estructura y calefacci\u00f3n las hizo mucho menos hospitalarias a los mosquitos acostumbrados al fr\u00edo [[- Bruce Chwatt and de Zulueta (1980), p. 240.]]. As\u00ed, aunque la enfermedad finalmente fue erradicada por el uso frecuente de DDT y la administraci\u00f3n de drogas antimalaria; la ecolog\u00eda, la fisiolog\u00eda, el comportamiento y la supervivencia del vector, m\u00e1s la interacci\u00f3n del pat\u00f3geno con el vector y el anfitri\u00f3n, contribuyeron todos a su desaparici\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPuede la malaria regresar a Europa?<\/strong><\/p>\n<p>En gran parte de Europa, los cambios en las formas y condiciones de vida fueron el factor m\u00e1s importante de la eliminaci\u00f3n de la malaria. Incluso en pa\u00edses donde esos factores fueron menores, la desaparici\u00f3n de la enfermedad no requiri\u00f3 la eliminaci\u00f3n total del vector. Los tratamientos residuales eran eficaces porque redujeron la vida del insecto adulto, limitando la probabilidad de transmisi\u00f3n y conduciendo a la eventual eliminaci\u00f3n del par\u00e1sito. As\u00ed, los mosquitos que transportan la malaria todav\u00eda est\u00e1n presentes en las aguas salobres de Inglaterra, en los campos de arroz de Italia, en los estanques de Polonia, en los charcos de los bosques de Finlandia y en los riachuelos pantanosos de Rusia.<\/p>\n<p>Los avances en la agricultura y las mejoras en los est\u00e1ndares de vida han limitado las poblaciones de mosquitos y han reducido su contacto con los seres humanos en muchas regiones, aunque \u00e9ste no sea siempre el caso. Por ejemplo, los ex\u00e1menes recientes demuestran que en grandes \u00e1reas de Italia, las poblaciones del mosquito An\u00f3feles han vuelto a niveles nunca antes vistos desde la era del DDT. En t\u00e9rminos entomol\u00f3gicos, las infestaciones son comparables con aquellas \u00e1reas de \u00c1frica que tienen tasas extremadamente altas de transmisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, el potencial malariog\u00e9nico de Italia se considera muy bajo, y el reestablecimiento de la malaria se juzga inveros\u00edmil a menos que los est\u00e1ndares de vida se deterioren dr\u00e1sticamente [[- Guido Sabatinelli, OMS, Oficina Regional de Europa, Copenhague, Dinamarca.]]. Incluso, si la actual tendencia al calentamiento contin\u00faa, las estrategias humanas para evitar temperaturas m\u00e1s calientes particularmente la vida de interior y el aire acondicionado probablemente se vuelvan m\u00e1s extensivas.<\/p>\n<p>Por supuesto, esto no significa que la enfermedad estar\u00e1 enteramente ausente. Los viajes internacionales y los movimientos de poblaci\u00f3n facilitar\u00e1n la introducci\u00f3n desde otras partes del mundo. Por ejemplo, en 1997 la OMS registr\u00f3 12.328 casos de malaria importada en la regi\u00f3n europea. Tales casos conducen de vez en cuando a transmisiones en verano [[- 64.Zucker (1996).]], recientemente reportadas en lugares tan al norte como Toronto y Berl\u00edn. Sin embargo, en todos los pa\u00edses ricos, los brotes tienden a ser peque\u00f1os, f\u00e1cilmente contenidos y confinados a un \u00e1rea geogr\u00e1fica limitada.<\/p>\n<p>Lo mismo no ocurre en regiones menos opulentas. Las fuertes crisis econ\u00f3micas, combinadas con inestabilidad pol\u00edtica, han tra\u00eddo consigo epidemias de tifus, difteria y otras enfermedades infecciosas a varios pa\u00edses de la ex Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os 90, la epidemia de malaria hizo una dram\u00e1tica reaparici\u00f3n en Armenia, Azerbaij\u00e1n, Tayikist\u00e1n, Turqu\u00eda y Turkmenist\u00e1n. Los casos tambi\u00e9n registraron en Dagestan (Federaci\u00f3n Rusa), Georgia, Kazajst\u00e1n, Kyrgizstan y Uzbekist\u00e1n [[- Sabatinelli (1998).]]. Es absolutamente posible que la enfermedad pueda propagarse hacia el norte en Rusia y hacia el oeste alrededor del Mar Negro. El conflicto de 1999 en los estados balc\u00e1nicos fue en la misma regi\u00f3n donde cientos de miles fueron infectados con malaria durante la Primera Guerra Mundial. La transmisi\u00f3n end\u00e9mica en tales \u00e1reas podr\u00eda ser significativa si se reintrodujera el par\u00e1sito. El cambio clim\u00e1tico puede aumentar esta posibilidad, particularmente en altas latitudes (como Siberia) aunque la baja estabilidad debe facilitar el control.<\/p>\n<p><strong>Perspectiva en la discusi\u00f3n global<\/strong><\/p>\n<p><em> <strong>La historia de la malaria en Europa, especialmente durante los per\u00edodos en que el clima era mucho m\u00e1s fr\u00edo que el actual, contradice la noci\u00f3n popular que la enfermedad est\u00e1 restringida a las zonas tropicales<\/strong> <\/em>, sin embargo los autores de muchas influyentes publicaciones sobre cambio clim\u00e1tico comparten esta concepci\u00f3n err\u00f3nea.<\/p>\n<p>Por ejemplo, en 1995, el Panel Internacional del Cambio Clim\u00e1tico (IPCC) confiadamente pronostic\u00f3 que la malaria y otras enfermedades transportadas por mosquitos se mover\u00edan desde las zonas tropicales a regiones templadas [[- Watson, Zinyowera, and Moss (1996).]]. De modo parecido, en 1997, la Agencia de Protecci\u00f3n del Medio Ambiente (EPA) del gobierno de EE.UU. indic\u00f3 que en el siglo XXI habr\u00eda: \u201c<em>un aumento aproximado de entre 45 y 60 por ciento en la proporci\u00f3n de la poblaci\u00f3n del mundo que vivir\u00eda dentro de la zona potencial para la transmisi\u00f3n de la malaria<\/em>\u201d. Seg\u00fan sus c\u00e1lculos, esto pod\u00eda dar lugar a 50\u201380 millones de casos adicionales anualmente [[EPA (1997), pp. 1\u20134.]]. Otras publicaciones inclu\u00edan mapas que mostraban el futuro alcance de la enfermedad extendi\u00e9ndose al sur de Europa.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos dos a\u00f1os el tema ha sido tratado m\u00e1s cautamente, pero las suposiciones y las predicciones intuitivas de la \u201c<em>extensi\u00f3n<\/em>\u201d de la malaria de las zonas tropicales a regiones templadas todav\u00eda persisten. As\u00ed, en su tercer informe de evaluaci\u00f3n, el IPCC repite la afirmaci\u00f3n que, \u201c<em>la gama geogr\u00e1fica de la malaria se limita a las zonas tropicales y las subtropicales<\/em>\u00bb [[- Manning and Nobre (2001), p. 74.]] y el EPA contin\u00faa afirmando que \u201c<em>el calentamiento global tambi\u00e9n puede aumentar el riesgo \u2026 de las enfermedades infecciosas \u2026 que aparecen solamente en \u00e1reas c\u00e1lidas. Las enfermedades tales como la malaria podr\u00edan llegar a ser m\u00e1s frecuentes si las temperaturas m\u00e1s c\u00e1lidas permiten [a los mosquitos] establecerse m\u00e1s al norte<\/em>\u201d [[- EPA (2002), pp. 1\u20134.]]. Activistas ambientales citan estas declaraciones oficiales y agregan advertencias que son a\u00fan m\u00e1s gr\u00e1ficas. Por ejemplo, World Wildlife Fund cita al IPCC, seguido por una declaraci\u00f3n que dec\u00eda: \u201c<em>la malaria se extiende solamente en los lugares en donde las temperaturas m\u00ednimas en invierno no son menores a 16\u00b0C<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Incluso afirma que los \u201c<em>brotes peque\u00f1os que ahora ocurren al norte y sur de las regiones tropicales son consistentes con las proyecciones modelo<\/em>\u201d y apoyan esto alegando la transmisi\u00f3n local de la malaria en EE.UU. y Canad\u00e1 \u201c<em>durante per\u00edodos particularmente calurosos y h\u00famedos<\/em>\u201d [[- Epstein (2002).]].<\/p>\n<p>Los brotes a los que se refieren est\u00e1n todos asociados a casos importados y ocurrieron en regiones donde la malaria era com\u00fan.<\/p>\n<p>Creo que tal informaci\u00f3n falsa debe ser tratada seriamente. Hay muchos comentarios sobre esfuerzos de mejorar la salud de las naciones m\u00e1s pobres. Al mismo tiempo, los conceptos err\u00f3neos de las enfermedades transportadas por mosquitos se utilizan para gastar cantidades colosales de recursos escasos \u201c<em>para detener<\/em>\u201d el calentamiento global, incluso a pesar de que los expertos en clima confiesen que la verdadera contribuci\u00f3n de las actividades humanas a la actual tendencia del calentamiento es incierta.<br \/>\nLa historia est\u00e1 repleta de extra\u00f1as decisiones basadas en la superstici\u00f3n e ideas falsas. Hay una tendencia a asumir que la ciencia moderna es prueba y error. Mientras que es cierto que el orden p\u00fablico es manejado cada vez m\u00e1s por la ciencia, es tambi\u00e9n verdad que mucha de ciencia es alimentada por el orden p\u00fablico.<\/p>\n<p>La historia de la malaria en Europa es extensamente conocida y f\u00e1cilmente accesible en cualquier buena biblioteca. Sin embargo, son comunes las predicciones mal informadas sobre la propagaci\u00f3n de \u00e9sta y de otras enfermedades transmitidas por vectores a las \u00e1reas templadas incluso en la literatura cient\u00edfica y son extensamente citadas en la discusi\u00f3n p\u00fablica de la pol\u00edtica nacional e internacional sobre calentamiento global.<\/p>\n<p>En mi opini\u00f3n, estas predicciones son sostenidas por:<\/p>\n<p>(1) conceptos hipocr\u00e1ticos de la asociaci\u00f3n entre el clima y la enfermedad;<\/p>\n<p>(2) el miedo a las cosas tropicales;<\/p>\n<p>(3) una indiferencia por el pasado; y<\/p>\n<p>(4) una necesidad para simplificar los conceptos para consumo p\u00fablico.<\/p>\n<p>La verdad, como hemos visto, es que <strong>la historia natural de la malaria es compleja, y la interacci\u00f3n del clima, la ecolog\u00eda, los vectores biol\u00f3gicos y muchos otros factores desaf\u00edan los an\u00e1lisis simplistas<\/strong>.<\/p>\n<p>Lo triste es que hay poco que nosotros los cient\u00edficos podamos hacer para desafiar las campa\u00f1as de informaci\u00f3n falsa. Ninguno de nosotros niega que la <em> <strong>temperatura<\/strong> <\/em> es un factor en la transmisi\u00f3n de enfermedades transmitidas por mosquitos, y que la <strong>transmisi\u00f3n puede verse afectada si el clima del mundo contin\u00faa calent\u00e1ndose<\/strong>. Pero <strong>es inmoral que los activistas pol\u00edticos enga\u00f1en al p\u00fablico atribuyendo el resurgimiento reciente de estas enfermedades al cambio del clima, particularmente en \u00c1frica<\/strong>. Las verdaderas razones son lejanamente m\u00e1s complejas, y<strong> los principales determinantes son la pol\u00edtica, la econom\u00eda, y las actividades humanas. Se necesita de forma urgente un uso creativo y organizado de los recursos para corregir la situaci\u00f3n, sin importar el clima futuro<\/strong>.<\/p>\n<hr \/>\n<p>El Dr. <em> <strong>Paul Reiter<\/strong> <\/em> es profesor en el Instituto Pasteur de Par\u00eds a cargo de la nueva unidad de Insectos y Enfermedades Infecciosas. En su carrera de m\u00e1s 30 a\u00f1os en la salud p\u00fablica, trabaj\u00f3 21 a\u00f1os como investigador para el Centro de Control y Prevenci\u00f3n de Enfermedades de EEUU, (CDC). Su trabajo como especialista en el \u00e1rea de enfermedades transmisibles, le ha llevado a casi todas partes del mundo en sus investigaciones sobre malaria, filariasis, dengue, fiebre amarilla, encefalitis de St. Louis y del Nilo Oeste.<br \/>\nHa sido miembro del Comit\u00e9 de Expertos Asesores de la OMS sobre biolog\u00eda y Control de Vectores desde 1998, consultor para diversos Grupos Cient\u00edficos de Trabajo de la OMS. Tambi\u00e9n trabaj\u00f3 para la Organizaci\u00f3n Panamericana de Salud y otras agencias en la investigaci\u00f3n de estallido de epidemias de enfermedades transmitidas por mosquitos, como tambi\u00e9n ha investigado el SIDA y la fiebre hemorr\u00e1gica \u00c9bola y oncocerciasis.<br \/>\nFue el autor principal de la Secci\u00f3n Salud de programa Norteamericano de Evaluaci\u00f3n Nacional de las Consecuencias Potenciales de la Variabilidad y Cambio del Clima, y un autor contribuyente del TAR, Tercer Informe del IPCC. Ha sido Presidente del Comit\u00e9 Americano de Entomolog\u00eda M\u00e9dica de la Sociedad Americana de Medicina Tropical e Higiene, y de muchos otros comit\u00e9s de otras asociaciones profesionales.<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>\u2022Brown, A. W., Haworth, A. J. and Zahar, A. R. (1976), &#8216;<em>Malaria eradication and control from a global standpoint<\/em>&#8216;, Journal of Medical Entomology, vol. 13, pp. 1\u201325.<\/p>\n<p>\u2022BruceChwatt, L. J. (1987), &#8216;<em>Malaria and its control: present situation and future prospects<\/em>&#8216;, Annual Review of Public Health, vol. 8, pp. 75\u2013110.<\/p>\n<p>\u2022BruceChwatt, L. J., and de Zulueta, J., <em>The Rise and Fall of Malaria in Europe, a Historico-epidemiological Study<\/em> (Oxford, Oxford University Press, 1980).<\/p>\n<p>\u2022Campbell, B. M. S. (ed.), <em>Before the Black Death: Studies in the &#8216;Crisis&#8217; of the Early Fourteenth Century<\/em>, (Manchester, Manchester University Press, 1991).<\/p>\n<p>\u2022Calder, N., <em>The Weather Machine<\/em> (New York, NY, Viking, 1974).<\/p>\n<p>\u2022Chaucer, G., <em>The Canterbury Tales<\/em>; translated into Modern English by Nevill Coghill, (London, Penguin, 1977).<\/p>\n<p>\u2022Chorley, R. J., and Barry, R. G., <em>Atmosphere, Weather and Climate<\/em> (New York, NY, Routledge, 1998).<\/p>\n<p>\u2022Cook, G. (ed.), <em>Manson&#8217;s Tropical Diseases<\/em> (London, W. B. Saunders Co., 20th edn, 1996).<\/p>\n<p>\u2022Craig, M. H., Snow, R. W. and le Sueur, D. (1999), &#8216;<em>A climate based distribution model of malaria transmission in subSaharan Africa<\/em>&#8216;, Parasitology Today, vol. 15, no. 3, pp.105\u201311.<\/p>\n<p>\u2022Crosnier, F. (1953), &#8216;<em>De quelques consid\u00e9rations sur le paludisme m\u00e9tropolitain<\/em>&#8216;, Revue Path. hum. comp. 53, pp.1299\u20131388.<\/p>\n<p>\u2022Dante, A., <em>The Comedy of Dante Alighieri the Florentine<\/em>, (London, Penguin [reprinted]).<br \/>\nde Jong, J. C. M., &#8216;<em>The influence of changes in chlorine content of inland waters on malaria in Friesland<\/em>&#8216;, Documenta Med.Geogr. Trop., vol. 4 1952).<\/p>\n<p>\u2022Dobson, M. J. (1980), &#8216;<em>Marsh Fever&#8217; the geography of malaria in England<\/em>&#8216;, Journal of Historical Geography, vol. 6, pp.357\u201389.<\/p>\n<p>\u2022Dobson, M. J. (1989), &#8216;<em>History of malaria in England<\/em>&#8216;, Journal of the Royal Society of Medicine, vol. 82 (Suppl 17), pp. 3\u20137.<\/p>\n<p>\u2022Dobson, M. J. (1994), &#8216;<em>Malaria in England: a geographical and historical perspective<\/em>&#8216;, Parassitologia, vol. 36, nos. 1&#038;2, pp.35\u201360.<\/p>\n<p>\u2022Dobson, M. J., <em>Contours of death and disease in early modern England<\/em> (Cambridge, Cambridge University Press, 1997).<\/p>\n<p>\u2022Dobson, M. J. (1998), &#8216;<em>Bitter-sweet solutions for malaria: exploring natural remedies from the past<\/em>&#8216;, Parassitologia, vol. 40, nos. 1&#038;2, pp. 69\u201381.<\/p>\n<p>\u2022Dock, G. (1927), &#8216;<em>Robert Talbor, Madame de S\u00e9vign\u00e9, and the introduction of cinchona. An episode illustrating the influence of women in medicine<\/em>&#8216;, Annals of Medical History, vol. 4, pp. 241\u20137.<\/p>\n<p>\u2022Dye, C. and Reiter, P. (2000), &#8216;<em>Temperatures without fevers?<\/em>&#8216; Science, vol. 289, pp. 1697\u20138.<\/p>\n<p>\u2022Dymowska, Z., &#8216;<em>Zimnica [&#8216;Malaria&#8217;]&#8217;, in Choroby zakazne w Polsce i ich zwalczanie w latach 1919\u20131962 [Infectious diseases in Poland and their control, 1919\u20131962]<\/em>, J. Kostrzewski (ed.) (Warsaw, Panstwowy Zaklad Wydawnictw Lekarskich, 1964).<\/p>\n<p>\u2022Ekblom, T. (1938), &#8216;<em>Les races Su\u00e9doises de l&#8217;Anopheles maculipennis et leur role \u00e9pid\u00e9miologique<\/em>&#8216;, Bull. Soc. Pathol. Exot., vol. 31, pp. 647\u201355.<\/p>\n<p>\u2022Epstein, P. R., et al. (1998), &#8216;<em>Biological and physical signs of climate change: focus on mosquito-borne diseases<\/em>&#8216;, Bulletin of the American Meteorological Society, vol. 79, pp. 409\u201317.<\/p>\n<p>\u2022Epstein, P. R. (1999), &#8216;<em>Climate and Health<\/em>&#8216;, Science, vol. 285, pp. 347\u201348.<\/p>\n<p>\u2022Epstein, P. R., <em>Global Warming: Health and Disease<\/em> (WWF, 2002).<\/p>\n<p>\u2022Environmental Protection Agency (EPA), <em>Climate Change and Public Health<\/em> (Office of Policy, Planning and Evaluation 2171, Washington DC, EPA, 1997).<\/p>\n<p>\u2022EPA, <em>Global Warming Impacts. Health<\/em> (Office of Policy, Planning and Evaluation, Washington, DC EPA, 2002).<\/p>\n<p>\u2022GalliValerio, B. (1917), <em>La distribution g\u00e9ographique des Anoph\u00e8lines en Suisse au point du vue du danger de formation de foyers de malaria<\/em>, Bull. schweiz. Gesundheit Amt., vol. 40, pp. 440\u201354.<\/p>\n<p>\u2022Gelbspan, R., <em>The heat is on: the high stakes battle over Earth&#8217;s threatened climate<\/em> (Reading, Massachusetts, Addison\u2013Wesley, 1997).<\/p>\n<p>\u2022Gilles, H. M. and Warrell, D. A., (eds), <em>Bruce-Chwatt&#8217;s Essential Malariology<\/em> (London, Edward Arnold, 1993).<\/p>\n<p>\u2022Grove, J. M., <em>Little Ice Age<\/em> (London, Routledge, Keegan and Paul, 1988).<\/p>\n<p>\u2022Hackett, L. W. and Missiroli, A. (1935), &#8216;<em>The varieties of Anopheles maculipennis and their relation to the distribution of malaria in Europe<\/em>&#8216;, Riv. Malar, vol. 14, pp. 45\u2013109.<\/p>\n<p>\u2022Hackett, L. W. <em>Malaria in Europe, an Ecological Study<\/em> (London, Oxford University Press, 1937).<\/p>\n<p>\u2022Halacy, D. S., <em>Ice or Fire? Can We Survive Climate Change?<\/em> (New York, Harper &#038; Row, 1978).<\/p>\n<p>\u2022Harrison, W. C., <em>Dr. William Harvey and the Discovery of Circulation<\/em> (New York, MacMillan, 1967).<\/p>\n<p>\u2022Harvey, W., <em>On the motion of the heart and blood in animals<\/em>, trans. Robert Willis, Great Minds Science. Amherst, (New York, Prometheus Books, 1993).<\/p>\n<p>\u2022Hay, S. I. (2001), &#8216;<em>The world of smoke, mirrors and climate change<\/em>&#8216;, Trends Parasitol, vol. 17, no. 10, p. 466.<\/p>\n<p>\u2022Hay, S. I. et al. (2002), &#8216;<em>Climate change and the resurgence of malaria in the East African highlands<\/em>&#8216;, Nature, vol. 415, pp. 905\u20139.<\/p>\n<p>\u2022Homer, <em>The Iliad<\/em>, trans. Robert Fagles (New York, Viking Penguin, 1990).<\/p>\n<p>\u2022Houghton, J. T. et al. (eds), <em>The Science of Climate Change. Contribution of Working Group I to the Second Assessment of the Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC)<\/em>, (Cambridge, Cambridge University Press, 1996).<\/p>\n<p>\u2022James, S. P. (1920), &#8216;<em>The disappearance of malaria from England<\/em>&#8216;, Proc. R. Soc. Med., vol. 23, pp. 71\u201385.<\/p>\n<p>\u2022Jetten, T. H. and Focks, D. A. (1997), &#8216;<em>Potential changes in the distribution of dengue transmission under climate warming<\/em>&#8216;, American Journal of Tropical Medicine and Hygiene, vol. 57, no. 3, pp. 285\u201397.<\/p>\n<p>\u2022Jones, W. H. S., <em>Malaria and Greek History<\/em> (Manchester, Manchester University Press, 1909).<\/p>\n<p>\u2022Jones, W. H. S., <em>Malaria: a neglected factor in the history of Greece and Rome<\/em> (Cambridge, Macmillan and Bowes, 1907).<\/p>\n<p>\u2022Karl, T. R. et al. (1996), &#8216;<em>Indices of climate change in the United States<\/em>&#8216;, Bulletin of the American Meteorological Society, vol. 77, pp. 279\u201392.<\/p>\n<p>\u2022Kerr, R. A. (1997), &#8216;<em>Greenhouse forecasting still cloudy<\/em>&#8216;, Science, vol. 276, pp. 1040\u201342.<\/p>\n<p>\u2022Kovats, R. S. et al. (1999), &#8216;<em>Climate change and human health in Europe<\/em>&#8216;, British Medical Journal, vol. 318, pp. 1682\u201385.<\/p>\n<p>\u2022Laigret, M. (1953), &#8216;<em>Remarques d&#8217;ordre g\u00e9n\u00e9ral concernant la r\u00e9gression du paludisme dans nos pays<\/em>&#8216;, Revue Path. hum. comp. vol. 53, pp. 1308\u201312.<\/p>\n<p>\u2022Lamb, H. H., <em>Climate, History and the Modern World<\/em> (London, Routledge, 1995).<\/p>\n<p>\u2022Langholf, V., <em>Medical theories in Hippocrates: early texts and the &#8216;Epidemics<\/em>&#8216;, Untersuchungen zur Antiken Literature und Geschichete, Band 34 (Berlin, Walter de Gruyter, 1990).<\/p>\n<p>\u2022Levi Strauss, C., <em>Tristes Tropiques<\/em> (Penguin, USA, 1992). Lindsay, S. W. and Birley, M. H. (1996), &#8216;<em>Climate change and malaria transmission<\/em>&#8216;, Ann. Trop. Med. Parasitol., vol. 90, no .6, pp. 573\u201388.<\/p>\n<p>\u2022Lindzen, R. S. (1997), &#8216;<em>Can increasing carbon dioxide cause climate change?<\/em>&#8216; Proceedings of the National Academy of Sciences, vol. 94, pp. 8335\u201342.<\/p>\n<p>\u2022Lloyd, C. and Coulter, J. L. S., <em>Medicine and the Navy<\/em>, vol. 1. (Edinburgh, Livingstone, 1961).<\/p>\n<p>\u2022Macdonald, G., <em>The Epidemiology and Control of Malaria<\/em> (Oxford, Oxford University Press, 1957).<\/p>\n<p>\u2022Manning, M. and Nobre, C. (eds) (2001), <em>Technical Summary. Climate Change 2001: Impacts, Adaptation and Vulnerability. Contribution of Working Group II to the Third Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC)<\/em> (Cambridge, Cambridge University Press, 2001).<\/p>\n<p>\u2022Martens, P., <em>Health and Climate change: Modelling the Impacts of Global Warming and Ozone Depletion<\/em> (London: Earthscan Publications, 1998).<\/p>\n<p>\u2022McMichael, A. J., Patz, J. and Kovats, R. S., &#8216;<em>Impacts of Global Environmental Change on Future Health and Health Care in Tropical Countries<\/em>&#8216;, British Medical Bulletin, vol. 54, no. 2, pp. 475\u201388.<\/p>\n<p>\u2022McMichael, A. J., et al., <em>Climate Change and Human Health<\/em> (Geneva, World Health Organization, 1996).<\/p>\n<p>\u2022Michaels, P. J. and Knappenberger, P. C. (1996), &#8216;<em>Human effect on global climate?<\/em>&#8216; Nature, vol. 384, pp. 522\u201323.<\/p>\n<p>\u2022Michaels, P. J. and Balling, R. C., <em>The Satanic Gases<\/em> (Washington, DC, Cato Institute, 2000).<\/p>\n<p>\u2022Mouchet, J., et al. (1998), &#8216;<em>Evolution of Malaria in Africa for the Past 40 Years: Impact of Climatic and Human Factors<\/em>&#8216;, Journal of the American Mosquito Control Association, vol. 14, no. 2, pp. 121\u201330.<\/p>\n<p>\u2022Molineaux, L. and Gramiccia, G., <em>The Garki Project: Research on the Epidemiology and Control of Malaria in the Sudan Savanna of West Africa<\/em> (Geneva: World Health Organization, 1980).<\/p>\n<p>\u2022Molineaux, L. (1985), &#8216;<em>The Pros and Cons of Modelling Malaria Transmission<\/em>&#8216;, Trans R. Soc. Trop. Med. Hyg., vol. 79, no. 6, pp. 743\u201347.<\/p>\n<p>\u2022Molineaux, L. and Dietz, K. (1999), &#8216;<em>Review of Intra Host Models of Malaria<\/em>&#8216;, Parassitologia, vol. 41, nos. 1\u20133, pp. 221\u201331.<\/p>\n<p>\u2022Patz, J. A. et al. (1996), &#8216;<em>Global Climate Change and Emerging Infectious diseases<\/em>&#8216;, Journal of the American Medical Association, vol. 275, no. 3, pp. 217\u201323.<\/p>\n<p>\u2022Patz, J. A. et al. (1998), &#8216;<em>Dengue Fever Epidemic Potential as Projected by General Circulation Models of Global Climate Change<\/em>&#8216;, Environmental Health Perspectives, vol. 106, no. 3, pp. 147\u201353.<\/p>\n<p>\u2022Ponte, L., <em>The Cooling<\/em> (Englewood Cliffs, PrenticeHall, 1976).<\/p>\n<p>\u2022Poser, C. M. and Bruyn, G. W., <em>An Illustrated History of Malaria<\/em> (New York, Parthenon, 1999).<\/p>\n<p>\u2022Rampino, M., <em>Climate History, Periodicity and Predictability<\/em> (Van Nostrand Reinhold, 1987).<\/p>\n<p>\u2022Reiter, P. (2000), &#8216;<em>From Shakespeare to Defoe: Malaria in England in the Little Ice Age<\/em>&#8216;, Emerging Infectious Diseases, vol. 6, no. 1, pp. 1\u201311.<\/p>\n<p>\u2022Reiter, P. (2001), &#8216;<em>Climate Change and Mosquito-Borne Disease<\/em>&#8216;, Environmental Health Perspectives, vol. 109, Suppl. 1, pp. 141\u201361.<\/p>\n<p>\u2022Renkonen, K. O. (1944), &#8216;<em>\u00dcber das Vorkommen von Malaria in Finnland<\/em>&#8216;, Acta Medica Scandinavica, vol. 119, pp. 261\u201375.<\/p>\n<p>\u2022Rogers, D. J. and Randolph, S. E. (2000), &#8216;<em>The global spread of malaria in a future, warmer world<\/em>&#8216;, Science, vol. 289, pp. 1763\u20136.<\/p>\n<p>\u2022Ross, A. <em>Strange weather. Culture, Science, and Technology in the Age of Limits<\/em> (London, Verso, 1991).<\/p>\n<p>\u2022Russell, P. F. (1956), &#8216;<em>World-wide malaria distribution, prevalence, and control<\/em>&#8216;, American Journal of Tropical Medicine and Hygiene, vol. 5, pp. 937\u201365.<\/p>\n<p>\u2022Sabatinelli, G. (1998), &#8216;<em>Malaria Situation and Implementation of the Global Malaria Control Strategy in the WHO European region<\/em>&#8216;, World Health Organization Expert Committee on Malaria, 1998. MAL\/EC20\/98.9.<\/p>\n<p>\u2022Shanks, G. D. et al. (2000), &#8216;<em>Changing Patterns of Clinical Malaria Since 1965 Among a Tea Estate Population Located in the Kenyan Highlands<\/em>&#8216;, Trans. R. Soc. Trop. Med. Hyg., vol. 94, pp. 253\u201355.<\/p>\n<p>\u2022Siegel, R. E. and Poynter, F. N. L. (1962), &#8216;<em>Robert Talbor, Charles II and Cinchona. A Contemporary Document<\/em>&#8216;, Medical History, vol. 6, pp. 82\u201385.<\/p>\n<p>\u2022Simic, C. (1956), &#8216;<em>Le Paludisme en Yougoslavie<\/em>&#8216;, Bulletin of the World Health Organization, vol. 15, pp. 753\u201366.<\/p>\n<p>\u2022Tett, S. F. B. et al. (1999), &#8216;<em>Causes of Twentieth Century Temperature Change Near the Earth&#8217;s Surface<\/em>&#8216;, Nature, vol. 399, pp. 569\u201372.<\/p>\n<p>\u2022Watson, R. T., Zinyowera, M. C. and Moss, R. H. (eds), <em>Impacts, Adaptations and Mitigation of Climate Change: Scientific Technical analyses. Contribution of Working Group II to the Second Assessment of the Intergovernmental Panel on Climate Change<\/em> (Cambridge, Cambridge University Press, 1996).<\/p>\n<p>\u2022WesenbergLund, C. (1921), &#8216;<em>Sur les Causes du Changement Intervenu dans le Mode de Nourriture de l&#8217;Anoph\u00e8le Maculipennis<\/em>&#8216;, C. r. S\u00e9anc. Soc. Biol., vol. 85, pp. 383\u201386.<\/p>\n<p>\u2022World Health Organization (WHO) (1978), &#8216;<em>The Malaria Situation in 1976<\/em>&#8216;, WHO Chronicles, vol. 32, pp. 9\u201317.<\/p>\n<p>\u2022Wigley, T. M. L., Ingram, M. J. and Farmer, G. (eds), <em>Climate and History<\/em> (Cambridge, Cambridge University Press, 1981).<\/p>\n<p>\u2022Wigley, T. M. L. and Schimel, D. (eds) (2000), <em>The Carbon Cycle<\/em> (Cambridge, Cambridge University Press, 2000).<\/p>\n<p>\u2022Zucker, J. R. (1996), &#8216;<em>Changing Patterns of Autochthonous Malaria Transmission in the United States: a Review of Recent Outbreaks<\/em>&#8216;, Emerging Infectious Diseases, vol. 2, no. 1, pp. 37\u201389.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.policynetwork.net\/\">Fuente: web International Policy Network<\/a><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" aligncenter size-full wp-image-892\" src=\"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-content\/uploads\/2010\/04\/closer-union2.jpg\" alt=\"closer-union2.jpg\" align=\"center\" width=\"384\" height=\"251\" srcset=\"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-content\/uploads\/2010\/04\/closer-union2.jpg 384w, https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-content\/uploads\/2010\/04\/closer-union2-300x196.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 384px) 100vw, 384px\" \/><\/p>\n<p>&#8211; <a href=\"https:\/\/www.amcmh.org\/PagAMC\/downloads\/cambioclimatico.htm\">Enlace: Armas para Defender la Salud Bolet\u00edn 51 Asociaci\u00f3n de Medicinas Complementarias. Medicina Hol\u00edstica<\/a><\/p>\n<p><strong>Otros documentos adjuntos<\/strong><\/p>\n<p>&#8211; Bolet\u00edn Armas para Defender la Salud<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/herbogeminis.com\/revista\/IMG\/pdf\/boletinarmasparadefenderlasalud48.pdf\">48) 17-12-2009 <em>Crece la epidemia de muertos y de enfermos gracias a la campa\u00f1a de vacunaci\u00f3n de la gripe porcina en todo el mundo. Canad\u00e1 intenta retirar 170.000 dosis de la vacuna que en su mayor\u00eda ya se hab\u00edan administrado<\/em><\/a>.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/herbogeminis.com\/revista\/IMG\/pdf\/boletinarmasparadefenderlasalud49.pdf\">49) 22-12-2009 Alfredo Embid: <em>Una de las principales investigadoras del virus papiloma humano muerde la mano de sus patrocinadores revelando que las vacunas no har\u00e1n gran cosa para reducir el c\u00e1ncer cervical, que no se han hecho pruebas en ni\u00f1as menores de 15 a\u00f1os y que la vacuna es m\u00e1s peligrosa que el c\u00e1ncer del cuello del \u00fatero<\/em>. Judicial Watch: <em>Nuevos informes de efectos secundarios graves y muertes despu\u00e9s de las vacunas<\/em>. Colabora con tu firma en la campa\u00f1a <em>Moratoria en la aplicaci\u00f3n de la vacuna del virus del papiloma humano<\/em> en el estado espa\u00f1ol<\/a>.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/herbogeminis.com\/revista\/IMG\/pdf\/boletinarmasparadefenderlasalud50.pdf\">50) 28-12-2009 F. William Engdahl: <em>OMS: acusan de corrupci\u00f3n al \u00abpapa de la gripe A\u00bb<\/em><\/a>.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/herbogeminis.com\/revista\/IMG\/pdf\/boletin_52_y_53_Armas_Defender_Salud.pdf\">52) 21-01-2010 Alfredo Embid: <em>Hait\u00ed: 2 formas de ayuda. La ayuda cubana. La &#8216;ayuda&#8217; norteamericana bloquea la ayuda humanitaria<\/em>. &#038; 53) 02-02-2010 Alfredo Embid: <em>2 tipos de ayuda (2\u00aa parte): Israel-Cuba<\/em>. Doctor Yoel Donchin: <em>Una misi\u00f3n de relaciones p\u00fablicas en lugar de una misi\u00f3n para salvar vidas.<\/em>. <em>Medios espa\u00f1oles y estadounidenses silencian o mienten sobre el trabajo de los m\u00e9dicos cubanos en Hait\u00ed. La solidaridad silenciada<\/em>. &#038; <em>\u00cdndice de los Boletines Armas para Defender la salud: n\u00ba 1 a n\u00ba 53<\/em><\/a>.<\/p>\n<p>&#8211; Bolet\u00edn Armas Contra las Guerras:<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/herbogeminis.com\/revista\/IMG\/pdf\/Armas_contra_las_guerras_277.pdf\">277) 21-01-2010 Michel Chossudovsky, director de Global Research: <em>La militarizaci\u00f3n de la ayuda de emergencia a Hait\u00ed<\/em>. <em>\u00bfOperaci\u00f3n humanitaria o invasi\u00f3n?<\/em>. Manuel Freytas, director de IAR Noticias: <em>El juego oculto de Washington. Los objetivos: EEUU comienza un desembarco militar en Hait\u00ed<\/em><\/a>.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/herbogeminis.com\/revista\/IMG\/pdf\/boletines_contra_guerras_Yemen.pdf\"><em>Nueva guerra en Yemen<\/em>: 276) 1\u00aa parte 14-01-2010 <em>La coartada del falso atentado terrorista en Navidad<\/em>. 276) 2\u00aa parte 19-01-2010 <em>Cu\u00e1les son los intereses encubiertos tras esta nueva guerra<\/em>. 278) 3\u00aa parte 28-01-2010 <em>Cu\u00e1les son los or\u00edgenes de este conflicto<\/em>. 278) 4\u00aa parte 03-02-2010 <em>Cu\u00e1l es el futuro de este conflicto<\/em>.<\/a>.<\/p>\n<p>(18 de abril de 2010)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el <a href=\"http:\/\/herbogeminis.com\/IMG\/pdf\/boletinarmasparadefenderlasalud51.pdf\">bolet\u00edn 51 de Armas para Defender la Salud, de 7 de enero de 2010<\/a>, Alfredo Embid denuncia el fraude del aumento de las enfermedades por el calentamiento global y los mitos de la malaria con relaci\u00f3n al cambio clim\u00e1tico, as\u00ed como que a consecuencia de \u00e9ste puedan llegar a Europa las enfermedades transmitidas por los mosquitos: \u00ab<em>La nueva iglesia de la calentolog\u00eda falsifica la ciencia y el consenso cient\u00edfico<\/em>\u00ab, afirma el responsable de la AMC, al recoger las publicaciones y conclusiones del profesor Paul Reiter, del Instituto Pasteur de Par\u00eds.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":888,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/893"}],"collection":[{"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=893"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/893\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/888"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=893"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=893"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=893"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}