{"id":734,"date":"2009-12-03T02:07:34","date_gmt":"2009-12-03T02:07:34","guid":{"rendered":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/2009\/12\/03\/la-guerra-contra-bacterias-y-virus-una-lucha-autodestructiva-02-12-09\/"},"modified":"2009-12-03T02:07:34","modified_gmt":"2009-12-03T02:07:34","slug":"la-guerra-contra-bacterias-y-virus-una-lucha-autodestructiva-02-12-09","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/la-guerra-contra-bacterias-y-virus-una-lucha-autodestructiva-02-12-09\/","title":{"rendered":"La guerra contra bacterias y virus: una lucha autodestructiva [02\/12\/09]"},"content":{"rendered":"<p>(<em> <strong>Fotograf\u00eda: <a href=\"https:\/\/marina.swarpeca.es\/Entrevista_a_Maximo_Sandin_con?var_recherche=maximo\">M\u00e1ximo Sand\u00edn<\/a>, bi\u00f3logo, profesor de la <a href=\"https:\/\/www.uam.es\/personal_pdi\/ciencias\/msandin\/\">Universidad Aut\u00f3noma de Madrid<\/a>; a la izquierda Xavier Uriarte, m\u00e9dico, de la <a href=\"https:\/\/www.vacunacionlibre.org\/index.htm#\">Liga por la Libertad de Vacunaci\u00f3n<\/a>. Biocultura 2009 Madrid<\/strong> <\/em>)<\/p>\n<p>Las dos obras fundacionales que constituyen la base te\u00f3rico-filos\u00f3fica del pensamiento occidental contempor\u00e1neo, de la concepci\u00f3n de la realidad, de la sociedad, de la vida, y que han sido determinantes en las relaciones de los seres humanos entre s\u00ed y con la Naturaleza son \u201c<em>La riqueza de las naciones<\/em>\u201d de Adam Smith y \u201c<em>Sobre <a href=\"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/IMG\/pdf\/El_origen_de_las_especies_Charles_Darwin.pdf\">el origen de las especies<\/a> por medio de la selecci\u00f3n natural o el mantenimiento de las razas favorecidas en la lucha por la existencia<\/em>\u201d de Charles Darwin. La concepci\u00f3n de la naturaleza y la sociedad como un campo de batalla en el que dos fuerzas abstractas, la selecci\u00f3n natural y la mano invisible del mercado rigen los destinos de los competidores, ha conducido a una degradaci\u00f3n de las relaciones humanas y de los hombres con la naturaleza sin precedentes en nuestra historia que est\u00e1 poniendo a la humanidad al borde del precipicio. El creciente abismo entre los pa\u00edses victimas de la colonizaci\u00f3n europea y los pa\u00edses colonizadores, las decenas de guerras permanentes, siempre originadas por oscuros intereses econ\u00f3micos, la destrucci\u00f3n imparable de ecosistemas marinos y terrestres \u2026 s\u00f3lo pueden conducir a la Humanidad a un callej\u00f3n sin salida.<\/p>\n<p>La gran industria farmac\u00e9utica se puede considerar, dentro de este proceso  destructivo, un claro exponente de la aplicaci\u00f3n de estos principios y de sus funestas consecuencias. La concepci\u00f3n del organismo humano y de la salud como un campo para el mercado, como un objeto de negocio, unida a la visi\u00f3n reduccionista y competitiva de los fen\u00f3menos naturales ha conducido a una distorsi\u00f3n de la funci\u00f3n que, supuestamente, le corresponde,  que puede llegar a constituir un factor m\u00e1s a a\u00f1adir a los desencadenantes  de la cat\u00e1strofe. Un ejemplo dram\u00e1ticamente ilustrativo de los peligros de esta concepci\u00f3n es el alarmante aumento de la resistencia bacteriana a los antibi\u00f3ticos, que puede llegar a convertirse en una grave amenaza para la poblaci\u00f3n mundial, al dejarla inerme ante las infecciones (Alekshun M. N. y Levy S. B. 2007). El origen de este problema se encuentra en los dos conceptos mencionados anteriormente, que se traducen en el uso abusivo de antibi\u00f3ticos ante el menor s\u00edntoma de infecci\u00f3n, su utilizaci\u00f3n masiva para actividades comerciales como el engorde de ganado, y su comercializaci\u00f3n con evidente \u00e1nimo de lucro, pero, sobre todo, de la consideraci\u00f3n de las bacterias como pat\u00f3genos, \u201ccompetidores\u201d que hay que eliminar.<\/p>\n<p>Esta concepci\u00f3n pudo estar justificada por la forma como se descubrieron <em> <strong>las bacterias<\/strong> <\/em>, antes \u201cinexistentes\u201d. El hecho de que su entrada en escena fuera debido a su aspecto pat\u00f3geno, unido a la concepci\u00f3n darvinista de la naturaleza seg\u00fan la cual, la competencia es el nexo de uni\u00f3n entre todos sus componentes, las estigmatiz\u00f3 con el sambenito de microorganismos productores de enfermedades que, por tanto, hab\u00eda que eliminar. Sin embargo, los descubrimientos recientes sobre su verdadero car\u00e1cter y sus funciones fundamentales para la vida en nuestro planeta han transformado radicalmente las antiguas ideas. Las bacterias fueron fundamentales para la aparici\u00f3n de la vida en la Tierra, al hacer la atm\u00f3sfera adecuada para la vida tal como la conocemos mediante el proceso de fotos\u00edntesis (Margulis y Sagan, 1995). Tambi\u00e9n fueron responsables de la misma vida: las c\u00e9lulas que componen todos los organismos fueron formadas por fusiones de distintos tipos de bacterias de las que sus secuencias g\u00e9nicas se pueden identificar en los organismos actuales (Gupta, 2000). En la actualidad, son los elementos b\u00e1sicos de la cadena tr\u00f3fica en el mar y en la tierra y en el aire (Howard et al., 2006; Lambais et al., 2006) y siguen siendo fundamentales en el mantenimiento de la vida: \u201c<em>Purifican el agua, degradan las sustancias t\u00f3xicas, y reciclan los productos de desecho, reponen el di\u00f3xido de carbono a la atm\u00f3sfera y hacen disponible a las plantas el nitr\u00f3geno de la atm\u00f3sfera. Sin ellas, los continentes ser\u00edan desiertos que albergar\u00edan poco m\u00e1s que l\u00edquenes<\/em>\u201d. (Gewin,2006), incluso en el interior y el exterior de los organismos (en el humano su n\u00famero es diez veces superior al de sus c\u00e9lulas componentes). La mayor parte de ellas son todav\u00eda desconocidas y se calcula que su biomasa total es mayor que la biomasa vegetal terrestre. Con estos datos resulta evidente que su car\u00e1cter pat\u00f3geno es absolutamente minoritario y que en realidad es debido a alteraciones de su funcionamiento natural producidas por alg\u00fan tipo de agresi\u00f3n ambiental ante la que reaccionan intercambiando lo que se conoce como \u201cislotes de patogenicidad\u201d (Brzuszkiewicz et al., 2006) una reacci\u00f3n que, en realidad, es una reproducci\u00f3n intensiva para hacer frente a la agresi\u00f3n ambiental. De hecho, se ha comprobado que los antibi\u00f3ticos no son realmente \u201carmas\u201d antibacterianas, sino se\u00f1ales de comunicaci\u00f3n que, en condiciones naturales, utilizan, entre otras cosas,  para controlar su poblaci\u00f3n: \u201cLo que los investigadores conocen sobre los microbios productores de antibi\u00f3ticos viene fundamentalmente de estudiarlos en altos n\u00fameros como cultivos puros en el laboratorio, unas condiciones artificiales comparadas con su n\u00famero y diversidad encontrados en el suelo\u201d (Mlot, 2009). A pesar de todos estos datos reales, se puede comprobar c\u00f3mo la industria farmac\u00e9utica sigue buscando \u201cnuevas armas\u201d para combatir a las bacterias (Pearson, 2006).<\/p>\n<p><strong>Los virus<\/strong> han seguido, con unos a\u00f1os de retraso, el mismo camino que las bacterias, debido a que su descubrimiento fue m\u00e1s tard\u00edo a causa de su menor tama\u00f1o. Descubiertos por Stanley en la enfermedad del \u201cmosaico del tabaco\u201d fueron, l\u00f3gicamente, dentro de la \u00f3ptica competitiva de la naturaleza, incluidos en la lista de \u201crivales a eliminar\u201d. Es evidente que algunos de ellos provocan enfermedades, algunas terribles, pero, \u00bfno estar\u00e1 en el origen de \u00e9stas alg\u00fan proceso semejante al que ya parece evidente en las bacterias? Veamos los datos m\u00e1s recientes al respecto: El n\u00famero estimado de virus en la Tierra es de cinco a veinticinco veces m\u00e1s que el de bacterias. Su aparici\u00f3n en la Tierra fue simult\u00e1nea con la de las bacterias (Woese, 2002) y la parte de las caracter\u00edsticas de la c\u00e9lula eucariota no existentes en bacterias (ARN mensajero, cromosomas lineales y separaci\u00f3n de la transcripci\u00f3n de la traslaci\u00f3n) se han identificado como de procedencia viral (Bell, 2001). <strong>Las actividades de los virus en los ecosistemas marinos y terrestres<\/strong> (Williamson, K. E., Wommack, K. E. y Radosevich, M., 2003; Suttle, C. A., 2005)  <strong>son, al igual que las de las bacterias, fundamentales<\/strong>. En los suelos act\u00faan como elementos de comunicaci\u00f3n entre las bacterias mediante la transferencia gen\u00e9tica horizontal (Ben Jacob, E. et al., 2005), en el mar tienen actividades tan significativas como \u00e9stas: En las aguas superficiales del mar hay un valor medio de 10.000 millones de diferentes tipos de virus por litro. Su densidad depende de la riqueza en nutrientes del agua y de la profundidad, pero siguen siendo muy abundantes en aguas abisales. <strong>Su papel ecol\u00f3gico consiste en el mantenimiento del equilibrio entre las diferentes especies que componen el placton marino (y, como consecuencia, del resto de la cadena tr\u00f3fica) y entre los diferentes tipos de bacterias, destruy\u00e9ndolas cuando las hay en exceso.<\/strong> Como los virus son inertes, y se difunden pasivamente, cuando sus \u00abhu\u00e9spedes\u00bb espec\u00edficos son demasiado abundantes son m\u00e1s susceptibles de ser infectados. As\u00ed evitan los excesos de bacterias y algas, cuya enorme capacidad de reproducci\u00f3n podr\u00eda provocar graves desequilibrios ecol\u00f3gicos, llegando a cubrir grandes superficies marinas. Al mismo tiempo, la materia org\u00e1nica liberada tras la destrucci\u00f3n de sus hu\u00e9spedes, enriquece en nutrientes el agua. <em>Su papel biogeoqu\u00edmico es que los derivados sulfurosos producidos por sus actividades, contribuye &#8230; \u00a1a la nucleaci\u00f3n de las nubes!<\/em> A su vez, los virus son controlados por la luz del sol (principalmente por los rayos ultravioleta) que los deteriora, y cuya intensidad depende de la profundidad del agua y de la densidad de materia org\u00e1nica en la superficie, con lo que todo el sistema se regula a s\u00ed mismo. (Fuhrman, 1999). Hasta el 80% de las secuencias de los virus marinos y terrestres no son conocidas en ning\u00fan organismo animal ni vegetal. (Villareal, 2004). <strong>En cuanto a sus actividades en los organismos<\/strong>, los datos que se est\u00e1n obteniendo los convierten en los <strong>elementos fundamentales en la construcci\u00f3n de la vida<\/strong>. Adem\u00e1s de las caracter\u00edsticas de la c\u00e9lula eucariota no existentes en las bacterias que se han identificado como procedentes de virus,  m\u00e1s significativo a\u00fan es el hecho de que <strong>la inmensa mayor parte de los genomas animales y vegetales est\u00e1 formada por virus end\u00f3genos que se expresan como parte constituyente de \u00e9stos<\/strong> (Britten, R.J., 2004) y elementos m\u00f3viles y secuencias repetidas derivadas de virus que se han considerado err\u00f3neamente durante a\u00f1os \u201cADN basura\u201d gracias a la \u201caportaci\u00f3n cient\u00edfica\u201d de Richard Dawkins con su pernicioso libro \u201c<em>El gen ego\u00edsta<\/em>\u201d (Sand\u00edn, 2001; Von Sternberg, R., 2002). Entre \u00e9stas, los genes home\u00f3ticos fundamentales, responsables del desarrollo embrionario, cuya disposici\u00f3n en los cromosomas de secuencias repetidas en tandem revela un evidente origen en retrotransposones (capaces de hacer, con la ayuda del genoma, duplicaciones de s\u00ed mismos), a su vez derivados de retrovirus (Wagner, G. P. et al., 2003; Garc\u00eda-Fern\u00e1ndez, J., 2005). Una <strong>de las funciones m\u00e1s llamativas es la realizada por los virus end\u00f3genos W, cuya misi\u00f3n en los mam\u00edferos consiste en la formaci\u00f3n de la placenta, la fusi\u00f3n del sincitio-trofoblasto y la inmunosupresi\u00f3n materna durante el embarazo<\/strong> (Venables et al., 1995; Harris, 1998; Mi et al., 2000; Muir et al., 2004). Pero la cantidad, no s\u00f3lo de \u201cgenes\u201d sino de prote\u00ednas fundamentales en los organismos eucariotas (especialmente multicelulares) no existentes en bacterias y adquiridas de virus ser\u00eda inacabable (Adams y Cory, 1998; Barry y McFadden, 1999; Markine-Goriaynoff et al., 2004; Gabus et al., 2001; Medstrand y Mag, 1998; Jamain et al., 2001 ), aunque, en ocasiones, los propios descubridores, llevados por la interpretaci\u00f3n darwinista las consideran aparecidas misteriosamente (\u201cal azar\u201d) en los eucariotas y adquiridas por los virus (Hughes &#038; Friedman, 2003) a los que acusan  de \u201csecuestradores\u201d, \u201csaboteadores\u201d o \u201cimitadores\u201d (Markine-Goriaynoff et al., 2004) sin tener en cuenta que los virus en estado libre son absolutamente inertes, y que <strong>es la c\u00e9lula la que utiliza y activa los componentes de los virus<\/strong> (Cohen, 2008). Por eso, resultan absurdas las acusaciones, que estamos cansados de o\u00edr, de que los virus \u201cmutan para evadir las defensas del hospedador\u201d. Las \u201cmutaciones\u201d se producen durante los procesos de integraci\u00f3n en el ADN celular debido a que la retrotranscriptasa viral no corrige los \u201cerrores de copia\u201d.<\/p>\n<p>En definitiva, e independientemente de la incapacidad para la comprensi\u00f3n de la <strong>importante funci\u00f3n de los virus en la evoluci\u00f3n y los procesos de la vida<\/strong> motivada por la asfixiante concepci\u00f3n reduccionista y competitiva de las ideas dominantes en Biolog\u00eda, los datos est\u00e1n disponibles en los genomas secuenciados hasta ahora. <strong>En el genoma humano se han identificado entre 90.0000 y 300.0000 secuencias derivadas de virus<\/strong>. La variabilidad de las cifras es debida a que depende de que se tengan en consideraci\u00f3n virus completos o secuencias parciales derivadas de virus. Es decir, tambi\u00e9n est\u00e1n en nuestro interior. <strong>Cumpliendo funciones imprescindibles para la vida<\/strong>. Pero tambi\u00e9n sabemos que <strong>los virus end\u00f3genos se pueden activar y \u201cmalignizar\u201d como consecuencia de agresiones ambientales<\/strong> (Ter-Grigorov, et al., 1997; Gaunt, Ch. y Tracy, S., 1995). <\/p>\n<p>Es decir, por m\u00e1s que la concepci\u00f3n dominante de la naturaleza, la que nos parecen querer imponer los interesados en la lucha contra ella, sea la de un s\u00f3rdido campo de batalla plagado de \u201ccompetidores\u201d a los que hay que eliminar, lo que <strong>nos muestra la realidad<\/strong> es <strong>una naturaleza de una enorme complejidad en la que todos sus componentes est\u00e1n interconectados y son imprescindibles para el mantenimiento de la vida<\/strong>. Y que <strong>son las rupturas de las condiciones naturales, muchas de ellas causadas por esta visi\u00f3n reduccionista y competitiva de los fen\u00f3menos de la vida, las que est\u00e1n conduciendo a convertir a la naturaleza desequilibrada en un verdadero campo de batalla en el que tenemos todas las de perder<\/strong>.<\/p>\n<p>El <strong>peligroso avance de la resistencia bacteriana a los antibi\u00f3ticos<\/strong> se puede considerar como <strong>el m\u00e1s claro exponente de las consecuencias de la irrupci\u00f3n de la competencia y el mercado en la naturaleza<\/strong>, pero hay otra consecuencia de esta actitud que nos puede dar una pista de hasta d\u00f3nde pueden llegar si se contin\u00faa por este camino: Desde 1992 hasta 1999,  el periodista Edward Hooper sigui\u00f3 el <strong>rastro de la aparici\u00f3n del SIDA hasta un laboratorio en Stanleyville en el interior del Congo, por entonces belga, en el que un equipo dirigido por el Dr. Hilary Koprowski, elabor\u00f3 una vacuna contra la polio utilizando como sustrato ri\u00f1ones de chimpanc\u00e9 y macaco<\/strong>. El \u201censayo\u201d de esta vacuna activa tuvo lugar entre 1957 y 1960, mediante un m\u00e9todo muy habitual \u201cen aquellos tiempos\u201d, la vacunaci\u00f3n de m\u00e1s de un mill\u00f3n de ni\u00f1os en diversas \u201ccolonias\u201d de la zona. Ni\u00f1os cuyas condiciones de vida (y, por tanto, de salud) no eran precisamente las m\u00e1s adecuadas. En un debate en el que el periodista expuso sus datos, Hooper fue vapuleado p\u00fablicamente por una comisi\u00f3n de cient\u00edficos que negaron rotundamente esa relaci\u00f3n, aunque no se consigui\u00f3 encontrar ninguna muestra de las vacunas. Parece comprensible que los cient\u00edficos no quieran ni siquiera pensar en esa posibilidad. Desde entonces, se han publicado varios \u201crigurosos\u201d estudios que asociaban el origen del sida con mercados africanos en los que era pr\u00e1ctica habitual la venta de carne de mono o, m\u00e1s recientemente,  \u201cretrasando\u201d la fecha de aparici\u00f3n hasta el siglo XIX mediante un supuesto \u201creloj molecular\u201d basado en la comparaci\u00f3n  de cambios en las  secuencias gen\u00e9ticas de virus. Lo que ni Hooper ni Koprowsky pod\u00edan saber era que los mam\u00edferos tenemos virus end\u00f3genos que se expresan en los linfocitos y que son responsables de la inmunodepresi\u00f3n materna durante el embarazo. En la actualidad, <strong>Koprowsky es uno de los cient\u00edficos con m\u00e1s patentes a su nombre<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>Las barreras de especie son un obst\u00e1culo natural para evitar el salto de virus de una especie a otra. Son necesarias unas condiciones extremas de estr\u00e9s ambiental o unas manipulaciones totalmente antinaturales para que esto ocurra<\/strong>. Y todo esto nos lleva al cuestionamiento de de muchos conceptos ampliamente asumidos que, como ajeno profesionalmente al campo de la medicina, s\u00f3lo me atrevo a plantear a los expertos en forma de preguntas para que sean ellos los que consideren su pertinencia: <\/p>\n<p>Si tememos en cuenta que las secuencias gen\u00e9ticas de los virus end\u00f3genos y sus derivados est\u00e1n implicadas en procesos de desarrollo embrionario (Prabhakar et al., 2008), se expresan en todos los tejidos y en muchos procesos metab\u00f3licos (Sen y Steiner, 2004), inmunol\u00f3gicos (Medstrand y Mag, 1998),  <strong>\u00bfcu\u00e1l es la verdadera relaci\u00f3n de los virus con el c\u00e1ncer o con las enfermedades autoinmunes? \u00bfson causa o consecuencia?<\/strong> Es decir, <strong>\u00bfexisten epidemias de c\u00e1ncer o artritis o son los tejidos afectados los que emiten part\u00edculas virales (Seifarth et al., 1995)?<\/strong><\/p>\n<p><strong>Si tenemos en cuenta que la inmunidad es un fen\u00f3meno natural que cuenta con sus propios procesos para garantizar el equilibrio con los microorganismos del entorno, la introducci\u00f3n artificial de microorganismos \u201catenuados\u201d o partes de ellos en el organismo \u00bfno producir\u00e1 una distorsi\u00f3n de los mecanismos naturales incluyendo un posible debilitamiento del sistema inmune que favorecer\u00eda la posterior susceptibilidad a distintas enfermedades?<\/strong><\/p>\n<p>Y, finalmente, <strong>si tenemos en cuenta que la existencia en la naturaleza de \u201cvirus recombinantes\u201d procedentes de dos especies diferentes es tan extra\u00f1a que posiblemente sea inexistente debido a la extremada especificidad de los virus. \u00bfDe d\u00f3nde vienen esos extra\u00f1os virus con secuencias procedentes de cerdos, aves y humanos?<\/strong><\/p>\n<p>En el caso hipot\u00e9tico de que los verdaderos intereses de la industria farmac\u00e9utica fueran los beneficios econ\u00f3micos, <strong>la enfermedad se convertir\u00eda en un negocio, pero las vacunas ser\u00edan, sin la menor duda, el mejor negocio<\/strong>. Ya hemos visto repetidamente hasta d\u00f3nde pueden llegar las dos industrias que, junto con la farmac\u00e9utica, constituyen los mercados que m\u00e1s dinero \u201cgeneran\u201d en el mundo: la petrolera y la armament\u00edstica. Ser\u00eda un duro golpe para los ciudadanos convencidos de que est\u00e1n en buenas manos comprobar que una industria aparentemente dedicada a cuidar la salud de los ciudadanos fuera en realidad otra siniestra m\u00e1quina acumuladora de dinero capaz de participar en las turbias maquinaciones de sus compa\u00f1eras de ranking como, por ejemplo, controlar prestigiosas organizaciones internacionales para favorecer sus propios intereses.<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n de la naturaleza basada en el modelo econ\u00f3mico y social del azar como fuente de variaci\u00f3n (oportunidades) y la competencia como motor de cambio (progreso) impone la necesidad de \u00abcompetidores\u00bb ya sean imaginarios o creados previamente por nosotros y est\u00e1 da\u00f1ando gravemente el equilibrio natural que conecta todos los seres vivos.  Pero la Naturaleza tiene sus propias reglas en las que todo, hasta el menor microorganismo y la \u00faltima mol\u00e9cula, est\u00e1n involucrados en el mantenimiento y regulaci\u00f3n de la vida sobre la Tierra y tiene una gran capacidad de recuperaci\u00f3n ante las peores cat\u00e1strofes ambientales. El ataque permanente a los elementos fundamentales en esta regulaci\u00f3n, la agresi\u00f3n a la \u201cred de la vida\u201d,  puede tener unas consecuencias que, para nuestra desgracia, s\u00f3lo podremos comprobar cuando la Naturaleza recobre el equilibrio. <\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>&#8211; Adams, J.M. &#038; Cory, S. 1998. The Bcl-2 protein family: arbiters of cell survival. Science, 28: 1322-1326.<\/p>\n<p>&#8211; Alekshun M. N. and Levy S. B. 2007. Molecular Mechanisms of Antibacterial Multidrug Resistance. Cell, doi:10.1016\/j.cell.2007.03.004.  <\/p>\n<p>&#8211; Barry, M. &#038; MCFadden, G. 1998. Apoptosis regulators from DNA viruses. 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