{"id":624,"date":"2009-10-29T04:56:02","date_gmt":"2009-10-29T04:56:02","guid":{"rendered":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/2009\/10\/29\/coger-la-cita-castilla-del-pino-y-lopez-ibor\/"},"modified":"2009-10-29T04:56:02","modified_gmt":"2009-10-29T04:56:02","slug":"coger-la-cita-castilla-del-pino-y-lopez-ibor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/coger-la-cita-castilla-del-pino-y-lopez-ibor\/","title":{"rendered":"Coger la Cita: Castilla del Pino y L\u00f3pez Ibor"},"content":{"rendered":"<p>La percepci\u00f3n de lo Real Hist\u00f3rico en t\u00e9rminos de Narraci\u00f3n Familiar es una operaci\u00f3n ideol\u00f3gica habitual y cotidiana sobre la que nos advierte Zizek. Mediante ella un conflicto que enfrenta grandes fuerzas hist\u00f3ricas se reelabora desde las coordenadas de un drama familiar como rutina cotidiana. Con ello la Historia se transforma en la Memoria de una especie de carrera de relevos. Cada generaci\u00f3n deja a la siguiente unas tareas que debe asumir o eludir con parsimonia o urgencia, al tiempo que elige categor\u00edas te\u00f3ricas en que enmarcar esas pr\u00e1cticas sociales.<\/p>\n<p>La generaci\u00f3n psiqui\u00e1trica del 68 es un claro ejemplo: el problema central deja de ser la locura para centrarse en el esc\u00e1ndalo del encierro de esa locura y \u201c<em>echar abajo los muros de los asilos<\/em>\u201d fue la tarea urgente que entusiasm\u00f3 a esta generaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Coger la cita que la historia nos deja exige tambi\u00e9n elegir maestros. De nuevo ese tiempo del 68 nos da buenos ejemplos: Franco Basaglia a pesar de la pobreza de su obra te\u00f3rica se constituye en el h\u00e9roe cultural de la generaci\u00f3n porque apenas con un par de conceptos \u2013los constructos psicopatol\u00f3gicos como Dobles creado por el encierro, la autogesti\u00f3n como cura por recuperaci\u00f3n de la identidad arrasada por la instituci\u00f3n total-, recluta a los mejores de esa generaci\u00f3n para la Reforma Psiqui\u00e1trica.<\/p>\n<p>Tras el \u00e9xito y la des-institucionalizaci\u00f3n de los pacientes, la persistencia de la misma sintomatolog\u00eda defectual con exigencia de rehabilitaci\u00f3n psicosocial, junto a la invasi\u00f3n de las consultas por objetos psiqui\u00e1tricos mal identificados que abarrotan las consultas, plantea a las nuevas generaciones psiqui\u00e1tricas el dilema tanto de coger o eludir las citas que le impone la historia -ceder o rechazar la psiquiatrizaci\u00f3n y b\u00fasqueda de ventajas por la multitud\u2013 como de elegir teor\u00eda y con qu\u00e9 enfrentarla.<\/p>\n<p>Elecci\u00f3n que desde luego puede estar ofuscada por la ideolog\u00eda y la falsa conciencia. Carlos Marx llamaba Idiotismos Profesionales a las falsas ideas de los profesionales llenos en infatuaci\u00f3n que pretend\u00edan, en el caso de los jueces, estar aplicando el derecho natural justificado en latinazos, cuando con sus pr\u00e1cticas y sentencias defend\u00edan los intereses de la naciente burgues\u00eda.<\/p>\n<p>Algo de esa falsa conciencia define a mi juicio las pr\u00e1cticas de la psiquiatr\u00eda progresista espa\u00f1ola que, tras su integraci\u00f3n en la gesti\u00f3n pol\u00edtica y la politiquer\u00eda administrativa que intent\u00e9 describir en <em>De Conspiradores a Bur\u00f3cratas<\/em>, practica la raz\u00f3n gerencial y confunde las teor\u00edas que sustentan sus pr\u00e1cticas.<\/p>\n<p><strong>Del Congreso de la AEN en Bilbao<\/strong><\/p>\n<p>Trato de resolver en este escrito la curiosa paradoja que sent\u00ed durante un reciente Congreso de la <em>Asociaci\u00f3n Espa\u00f1ola de Neuropsiquiatr\u00eda<\/em>: en su sesi\u00f3n de clausura se nombraba socio de honor a Castilla del Pino y su emotivo elogium culmin\u00f3 con una interminable ovaci\u00f3n y mi sincera impresi\u00f3n de que, para la mayor\u00eda de los presentes, Castilla del Pino era un h\u00e9roe cultural. La segunda observaci\u00f3n que construye la paradoja consist\u00eda en que preguntando a cualquiera de los presentes sobre si empleaba en su pr\u00e1ctica cl\u00ednica alguno de los conceptos psicopatol\u00f3gicos de Castilla del Pino, la respuesta negativa fue generalizada. La ignorancia de preconceptos imped\u00eda entender un chiste con la definici\u00f3n de Connotaci\u00f3n que hab\u00eda hecho Bertrand Russel en unas emisiones radiof\u00f3nicas sobre c\u00f3mo <em>Yo soy un explorador sexual, T\u00fa un promiscuo y Ella una puta<\/em>, denotaban el mismo hecho. Replicar la experiencia est\u00e1 al alcance de cualquier lector: pregunte a cualquier psiquiatra que se confiese admirador de Castilla si le puede explicar en qu\u00e9 consiste el An\u00e1lisis Judicativo de la Conducta o qu\u00e9 significa Denotaci\u00f3n Adiacr\u00edtica. Presumo que la ignorancia de ambos t\u00e9rminos que cualquier lector que termine estas l\u00edneas puede manejar es generalizada en la psiquiatr\u00eda espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>Esa paradoja que disocia la practica profesional de los valores y la ideolog\u00eda confesada, admite otra vuelta de tuerca. Cualquiera de los socios de la AEN que homenajeaban a Castilla y creen ejercer su pr\u00e1ctica con un modelo \u201c<em>Bio-Psico-Social<\/em>\u201d, denostar\u00eda la obra te\u00f3rica del profesor L\u00f3pez Ibor como anticuada y espiritualista, juzg\u00e1ndole adem\u00e1s como el psiquiatra del franquismo. Sin embargo, si se le preguntase a los tales psiquiatras c\u00f3mo tratan a los 15 pacientes que tienen que ver cada ma\u00f1ana en su Centro de Salud con quejas variadas y menores, contestar\u00edan, si son veraces, que aunque los diagnostiquen de ansiosos, f\u00f3bicos, obsesivos, funcionales, todos ellos saldr\u00e1n de su consulta con la prescripci\u00f3n de al menos un antidepresivo (no es raro salir con m\u00e1s de dos). Por ello en la pr\u00e1ctica el paradigma, el supuesto impl\u00edcito que gu\u00eda esa prescripci\u00f3n universal de antidepresivos-ansiol\u00edticos para cuadros que van desde el Ataque de P\u00e1nico al Dolor Fibromi\u00e1lgico est\u00e1 en concordancia con la hip\u00f3tesis central de L\u00f3pez Ibor sobre las neurosis como enfermedades del \u00e1nimo, que afirma una depresi\u00f3n presente en todas las Reacciones Vivenciales Anormales o a\u00fan en los Trastornos Psicosom\u00e1ticos como Equivalentes Depresivos.<\/p>\n<p>Desde luego que el cumplimiento del viejo deseo del tirano de dejar las cosas atadas y bien atadas no es exclusivo del campo psiqui\u00e1trico y los huevos de la serpiente nacen por doquier, pero la falta de reflexibilidad y la falsa conciencia del gremio, convencido de lo progresista de sus pr\u00e1cticas \u201creformistas\u201d, s\u00ed parece espec\u00edfico de una profesi\u00f3n tan necesitada de aclararse como la psiqui\u00e1trica.<\/p>\n<p>De ah\u00ed mi inter\u00e9s por tratar de recapitular la relaci\u00f3n de la obra de Castilla del Pino con la historia de las pr\u00e1cticas psiqui\u00e1tricas espa\u00f1olas de su tiempo, empleando el encuadre marxista que \u00e9l propone durante su etapa centrada en lo social (antropol\u00f3gico-dial\u00e9ctico), analizando esa relaci\u00f3n de producci\u00f3n-recepci\u00f3n como un juego dial\u00e9ctico entre la obra de Castilla, la situaci\u00f3n de la psiquiatr\u00eda espa\u00f1ola en dos etapas franquistas y una democr\u00e1tica contrast\u00e1ndola con los valores que determinar\u00e1n la pr\u00e1ctica de esas tres generaciones psiqui\u00e1tricas.<\/p>\n<p>Ordenar y resumir una obra tan vasta como la de Carlos Castilla se benefici\u00f3 en mi caso de reconocer deuda de lector tanto con Castilla del Pino, que ha epitomizado con car\u00e1cter did\u00e1ctico toda su obra, como con los ya abundantes trabajos que hacen excelentes par\u00e1frasis de su obra. Especialmente endeudado se encuentra este articulo con la tesis doctoral de D\u00edaz Patricio cuyo texto admito haber saqueado sin piedad para escribir estas l\u00edneas.<\/p>\n<p><strong>La psiquiatr\u00eda como pr\u00e1ctica extempor\u00e1nea<\/strong><\/p>\n<p>La psiquiatr\u00eda es, sin duda, la pr\u00e1ctica curativa y la actividad te\u00f3rica postmoderna que m\u00e1s contradice la hegemon\u00eda de los t\u00f3picos weberianos sobre la vocaci\u00f3n cient\u00edfica. Para Weber, la ciencia o el cient\u00edfico moderno deben renunciar tanto a cualquier deseo f\u00e1ustico de saber general como a constituirse en maestro de vida o dador de sentido a la existencia. Debe conformarse, si tiene \u00e9xito, con descubrir de forma ef\u00edmera un peque\u00f1o mecanismo de las leyes naturales o sociales que el propio progreso convertir\u00e1 en anticuadas al poco tiempo de ser formuladas.<\/p>\n<p>La psiquiatr\u00eda y cada psiquiatra incumple con sus teor\u00edas y pr\u00e1cticas esos asertos, acerc\u00e1ndose peligrosamente a la figura del demagogo o el profeta, tan denostados por Weber. El psiquiatra promete descubrir las verdades ocultas en el interior del paciente con quien pretende descubrir un sentido vital trascendente al banal polite\u00edsmo que constituye la vida real: descubrir el daimon particular al que entregarse como vocaci\u00f3n mundana y cumplir con el deber profesional, que la asc\u00e9tica capitalista exige.<\/p>\n<p>Expresi\u00f3n de ese consentimiento con la demagogia que se visualiza en la profunda psiquiatrizaci\u00f3n que sufren las sociedades postmodernas. Ceder al papel asignado por el estado y a la demanda que repite cada paciente que acude a una consulta psi en b\u00fasqueda de soluciones m\u00e9dicas a su malestar cotidiano, supone que cada psiquiatra ejerce de maestro de valores, ense\u00f1ando a vivir de acuerdo con los dudosos saberes ofrecidos por las psicoterapias que compiten en el mercado del consuelo.<\/p>\n<p>Pr\u00e1ctica psiqui\u00e1trica que cuando cumple el mandato social de ser el coche escoba que recoge y da respuesta a los malestares que no tienen respuesta en otras agencias sociales del bienestar, practica el Papel del M\u00edstico que ofrece valores mezclados con ciencia. Pr\u00e1ctica que Weber denuncia como deshonesta porque disfraza como ciencia en la c\u00e1tedra, la consulta o la tribuna pol\u00edtica, lo que deb\u00eda predicarse desde el p\u00falpito o el confesionario.<\/p>\n<p>El psiquiatra weberiano debe curar lo que sepa, pero no aconsejar caminos vitales que supongan privilegiar un valor sobre otro: esa tarea tr\u00e1gica de elegir uno de los muchos dioses resucitados por el capitalismo y seguirlo para cumplir el deber profesional o ciudadano. Frente a la religi\u00f3n esa es el dilema individual y la parad\u00f3jica elecci\u00f3n que el individualismo no social exige: el deber ego\u00edsta de elegir amo.<\/p>\n<p>El Diletante es la otra figura denostada por Weber a la que se aproxima el psiquiatra contempor\u00e1neo. Weber ve en el diletante un anacronismo que sue\u00f1a con resucitar a Goethe sin percibir que nadie puede aspirar en modernidad a vivir como No\u00e9 y morir tranquilo \u201c<em>saciado de todos los saberes y los d\u00edas<\/em>\u201d. El cient\u00edfico debe comenzar por purgar ese deseo y autolimitarse como especialista de un peque\u00f1o territorio del saber. La psiquiatr\u00eda es, de todas las pr\u00e1cticas m\u00e9dicas, la que pretende ese saber total y en complicidad con una poblaci\u00f3n servil a la b\u00fasqueda de maestro-amo ejerce en nuestros d\u00edas el rol de metomentodo y sabelotodo. El psiquiatra aparte de tratar locos como m\u00e9dico, escucha como un cura, ense\u00f1a como un pedagogo y aconseja a normales en asuntos tan dispares como en la mejor manera de superar la crisis econ\u00f3mica, armonizar su familia o gozar de un sexo sano.<\/p>\n<p>Castilla es plenamente consciente de ese deseo f\u00e1ustico, comprobable leyendo lo polimorfo de los temas en el listado de sus publicaciones o confesado sin problemas en una entrevista \u201c<em>Me he pasado buena parte de mi vida en una actitud ambivalente respecto a lo que se denomina dedicaci\u00f3n: por una parte comprendo la necesidad de monopolizarse y vivir exasperadamente inmerso en una sola. Por otra me ha sido totalmente dejar pasar una buena parte de la realidad y sus versiones -el libro, el cuadro, el paisaje, la gente sin tratar de saber de ella como espectador<\/em>\u201c.<\/p>\n<p>Otro rasgo evidentemente antimoderno de la psiquiatr\u00eda cuando en ella se inicia Castilla del Pino es su car\u00e1cter de Ciencia nacional y su divisi\u00f3n en escuelas. Frente al universalismo clasificatorio de cualquier especialidad medica, la psiquiatr\u00eda hasta la reciente hegemon\u00eda de las clasificaciones de genuino sabor americano tipo DSM, se articulaba en unas Escuelas Nacionales que permit\u00edan que en Francia existan unos trastornos delirantes llamados Bouffes no reconocidos en ning\u00fan otro lugar o en Inglaterra se trataban Depresiones Neur\u00f3ticas no aceptadas por la el resto de la comunidad cient\u00edfica repiti\u00e9ndose la historia en EEUU con las Esquizoneurosis.<\/p>\n<p>En id\u00e9ntico sentido la palabra psiquiatra necesita ser calificada, por ejemplo de psicodinamista-organicista-sist\u00e9mico, en contraste con cualquier otra especialidad m\u00e9dica donde existen paradigmas normativos. Ejemplo de ese car\u00e1cter premoderno de la practica viene expresado por la dificultad para saber qui\u00e9n puede ser titulado como psicoterapeuta o psicoanalista, m\u00e1s parecida al sistema gremial que al sistema de titulaci\u00f3n de un estado moderno.<\/p>\n<p><strong>Un Neuropsiquiatra en el Franquismo<\/strong><\/p>\n<p>Un joven cient\u00edfico que como Castilla del Pino inicia su carrera y publicaciones en la Espa\u00f1a de 1946, est\u00e1 determinado tanto por esos condicionamientos generales de la psiquiatr\u00eda con aspiraciones de ciencia natural y pr\u00e1ctica socio disciplinaria, como por el estado de excepci\u00f3n permanente impuesto por el franquismo.<\/p>\n<p>La primera identidad anacr\u00f3nica que podemos rastrear en esta primera etapa del oficio en Castilla del Pino es la de Neuropsiquiatra: neurolog\u00eda-psiquiatr\u00eda no son dos pr\u00e1cticas claramente diferenciadas en Espa\u00f1a y a pesar de la evidente contradicci\u00f3n entre la escucha del discurso y la tinci\u00f3n de estructuras cerebrales, ambas actividades se disputan el tiempo y la praxis de nuestro joven investigador. Por ello nos encontramos que Castilla del Pino publica en estos a\u00f1os desde art\u00edculos sobre histopatol\u00f3gica \u201c<em>M\u00e9todo del Cromato de Plata amoniacal para la impregnaci\u00f3n de neuronas y axones de los centros nerviosos<\/em>\u201d (1953) hasta un articulo de tema tan existencialista como \u201c<em>El concepto de gravedad en Kierkegaard<\/em>\u201d (1950). Esta pr\u00e1ctica, que lleva a Castilla por ejemplo a colaborar con el neurocirujano S. Obrador en la evaluaci\u00f3n de las capacidades cognitivas de un joven de 29 a\u00f1os operado de un tumor cerebral, dotan a Castilla como veremos de una s\u00f3lida capacidad de juicio para no dejarse deslumbrar en nuestros d\u00edas por modelos neuropsic\u00f3logos con gran fama del estilo Damasio que creen descubrir mediterr\u00e1neos al denunciar el Error de Descartes y promocionar un modelo virtual de la realidad.<\/p>\n<p>La aparente contradicci\u00f3n entre los intereses anatomocl\u00ednicos y los existenciales hace referencia no solo a una doble admiraci\u00f3n de Castilla por Cajal y Jaspers sino a una pr\u00e1ctica m\u00e9dica t\u00edpica de este primer franquismo, dividida entre una asistencia a los pobres en los hospitales cl\u00ednicos o consultorios de caridad, donde \u00fanicamente se atend\u00edan pacientes graves con enfermedades som\u00e1ticas, aplic\u00e1ndoles m\u00e9todos f\u00edsicos, y una consulta privada donde, excluido el psicoan\u00e1lisis como pr\u00e1ctica jud\u00edo-cosmopolita, s\u00f3lo el di\u00e1logo existencial pod\u00eda dotar de una cierta profundidad al di\u00e1logo terap\u00e9utico.<\/p>\n<p>Junto a la mezcla de pr\u00e1ctica neurol\u00f3gica y la psiqui\u00e1trica, Castilla tiene que enfrentar la elecci\u00f3n personal entre los dos mandarines que se disputan la hegemon\u00eda y el poder para facilitar o impedir carreras universitarias en ese tiempo de franquismo duro y que no son otros que Vallejo N\u00e1jera y L\u00f3pez Ibor.<\/p>\n<p>L\u00f3pez Ibor es por entonces el perdedor de esa pugna por el poder de influencia universitaria -tarda 20 a\u00f1os en obtener una c\u00e1tedra de psiquiatr\u00eda present\u00e1ndose en cada convocatoria- tanto por su ideolog\u00eda mon\u00e1rquica como por su modelo psicopatol\u00f3gico centrado en la fenomenol\u00f3gica: por \u00e9l se decanta sin ninguna duda la alianza universitaria de Castilla del Pino. Lo m\u00edsero de aquellos tiempos queda reflejada en algunas an\u00e9cdotas reflejadas en las biograf\u00edas respectivas donde L\u00f3pez Ibor le regala 500 pesetas a Castilla para que sobreviva unos d\u00edas m\u00e1s en Madrid e ir a una reuni\u00f3n o le proporciona un trabajo de interno en la cl\u00ednica privada del Dr. Esquerdo y que pueda salir de unas pensiones del Madrid de Baroja para comer o dormir con unas m\u00ednimas comodidades.<\/p>\n<p>Pero junto a esa funci\u00f3n de supervivencia, la alianza con L\u00f3pez Ibor me parece que marca una primera etapa en Castilla de resistencia-oposici\u00f3n al franquismo entonces dominante representado por Vallejo Najera que en su papel de jefe de la sanidad militar, cat\u00f3lico ultramontano-tomista y admirador de Wagner, caricaturiza las virtudes del franquismo de posguerra que hab\u00eda desmantelado las diversas escuelas psiqui\u00e1tricas de la rep\u00fablica. Lafora y Mira L\u00f3pez se exilaron. Sacrist\u00e1n fue marginado de sus puestos. Cuando L\u00f3pez Ibor fue nombrado encargado de c\u00e1tedra de la Facultad de Medicina de Madrid, algunos de esos personajes que representaban los restos del naufragio fueron recogidos all\u00ed y frecuentados cordialmente por Castilla del Pino, que ya entonces se consideraba como alguien que recog\u00eda el testigo de aquella psiquiatr\u00eda republicana (Llopis, Olivares, Manuel Peraita, Olivares considerado por Castilla su mentor de aquellos a\u00f1os) para continuar sus valores en un futuro cercano.<\/p>\n<p>Por otra parte la fenomenolog\u00eda, el existencialismo o el Kreapelianismo representaban entonces ideolog\u00edas de progreso frente a una psiquiatr\u00eda teorizada por Vallejo como las alteraciones de las funciones del alma propuestas por Sto. Tom\u00e1s y unas pr\u00e1cticas disciplinarias ejercidas directamente por la psiquiatr\u00eda al servicio del estado nacional-sindicalista. Vallejo N\u00e1jera aporta junto a sus disparates sobre el descubrimiento de diversas locuras en los prisioneros de guerra rojos o la herencia patol\u00f3gica de una vulnerabilidad al marxismo de los internacionalistas, manuales sobre la simulaci\u00f3n de enfermedad mental que eran verdaderos instrumentos de descubrimiento-tortura policial.<\/p>\n<p>Su peculiar concepto de la higiene mental que trataba de conciliar la eugenesia darwinista nazi con el nacional catolicismo le llev\u00f3 a crear estructuras disciplinarias del estilo del Patronato de Protecci\u00f3n a la Mujer donde se juntaban polic\u00edas, beatas y psiquiatras, en un panotoico de vigilancia y control de la mujer que se iniciaba con la vigilancia moral de cines o bailes y pod\u00eda terminar en correccionales tutelados por monjas con unidades manicomiales para las irreductibles.<\/p>\n<p>Jaspers se\u00f1ala al final de su <em>Sicopatolog\u00eda<\/em> \u2013seguramente el libro de cabecera de Castilla en esta \u00e9poca- la diferencia entre Psiquiatras de C\u00e1tedra y Psiquiatras de Manicomio-vale tambi\u00e9n psiquiatras-alienistas franceses versus alemanes\u2013 argumentando a favor de la cientificidad y el rigor de lo universitario (el propio Jaspers renuncia por sorpresa a la direcci\u00f3n del Psiqui\u00e1trico de Heidelberg). Castilla tampoco duda en elegir la vocaci\u00f3n universitaria que le va a comprometer durante a\u00f1os en un sistema de alianzas perversas con L\u00f3pez Ibor y le va a apartar del an\u00e1lisis de la producci\u00f3n del saber manicomial sobre la locura. Como tratar\u00e9 de razonar m\u00e1s adelante, esta opci\u00f3n universitaria va a separar a Castilla de los intereses centrales de la generaci\u00f3n psiqui\u00e1trica de los 70 por la transformaci\u00f3n de los manicomios, que gener\u00f3 un cierto desinter\u00e9s por la sicopatolog\u00eda de Castilla valorada como acad\u00e9mica y poco \u00fatil para esa lucha antiinstitucional.<\/p>\n<p>De cualquier forma lo fruct\u00edfero de las publicaciones de Castilla en esta primera \u00e9poca resulta sorprendente y explica su actual reserva de saber, acumulado desde este periodo Neuropsiqui\u00e1trico. A pesar de esa confusi\u00f3n de campo neurol\u00f3gico y psiqui\u00e1trico, Castilla no se decanta por un modelo reduccionista de lo mental a lo cerebral. Ni siquiera en su tesis doctoral sobre <em>Fisiopatolog\u00eda de la Visi\u00f3n \u00d3ptica<\/em>, que prolonga su deseo infantil de continuar a Cajal, la explicaci\u00f3n etiol\u00f3gica totaliza ni anula la comprensi\u00f3n de la enfermedad mental. Sin duda la inteligencia de Castilla le libra en estas primeras publicaciones del reducionismo generalizado de sus compa\u00f1eros de generaci\u00f3n y en un interesante trabajo sobre el Deliriun Tremens Alcoholico resalta Castilla del Pino c\u00f3mo el origen f\u00edsico del trastorno no determina el contenido de las alucinaciones cuya genealog\u00eda hay que buscar en el mundo vivencial del sujeto.<\/p>\n<p>A mi juicio el trabajo que mejor resiste el paso del tiempo de esa \u00e9poca y que todav\u00eda sirve actualmente para la formaci\u00f3n de cualquier psiquiatra, es la evaluaci\u00f3n que Castilla hace del gran adelanto cient\u00edfico de la \u00e9poca: la introducci\u00f3n de los neurol\u00e9pticos en el tratamiento de las psicosis.<\/p>\n<p>En ese escrito Castilla describe c\u00f3mo contribuye la cura neurol\u00e9ptica a desmontar la estructura profunda del delirio. En ese trabajo titulado \u201c<em>Para la Psicopatolog\u00eda de la Remisi\u00f3n Esquizofrenica<\/em>\u201d analiza Castilla con gran detalle c\u00f3mo desaparecen los s\u00edntomas sic\u00f3ticos seg\u00fan una pauta evolutiva que va desde la debilitaci\u00f3n de la certidumbre en la idea delirante, hasta su degradaci\u00f3n en un recuerdo delirante desvitalizado con m\u00e1s o menos conciencia de enfermedad.<\/p>\n<p>Contemplados a posteriori otros tres trabajos psicopatol\u00f3gicos de la \u00e9poca, anticipan las posiciones del Castilla del Pino actual. El primero es un comentario a un texto jasperiano sobre el Delirio Primario donde Castilla insiste en el car\u00e1cter de alteraci\u00f3n formal del pensamiento como clave del delirio, al enfatizar la atribuci\u00f3n de una significaci\u00f3n anormal a una percepci\u00f3n como base psicopatol\u00f3gica del delirar.<\/p>\n<p>La\u201d prolepsis\u201d, la significaci\u00f3n aprior\u00edstica del sujeto sobre la realidad, es lo alterado en el delirio que pertenece por ello \u201c<em>a las alteraciones de la funci\u00f3n de significaci\u00f3n<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>En segundo lugar la integraci\u00f3n de los Juicios de Valor en la evaluaci\u00f3n psicopatol\u00f3gica y la importancia de lo \u00e9tico para el an\u00e1lisis de la conducta se inicia ya en esta \u00e9poca con un texto sobre la <em>\u00c9tica Equivoca<\/em> (1960). En \u00e9l Castilla afirma c\u00f3mo las posiciones \u00e9ticamente ambiguas posibilitan la inadaptaci\u00f3n, anticipando as\u00ed sus posteriores argumentos sobre la culpa depresiva como reflejo subjetivo del estar llevando una mala vida caracter\u00edstico de la depresi\u00f3n.<\/p>\n<p>El tercer trabajo rese\u00f1able como germinal de esta \u00e9poca es el titulado <em>Para una Socio- g\u00e9nesis del Resentimiento<\/em> (1961) donde oponiendo este sentimiento a la envidia, lo eval\u00faa como una afecto constructivo que permite perseverar en buscar salida a la impotencia. Si se recuerda que la ideolog\u00eda franquista de la \u00e9poca ve\u00eda al proletariado o los derrotados de la guerra civil como el colectivo de los resentidos, en el elogio de Castilla hay una valiente postura de pertenencia a ese mundo de los vencidos.<\/p>\n<p>La ruptura con L\u00f3pez Ibor, por su vergonzosa claudicaci\u00f3n ante las influencias de L\u00f3pez Rod\u00f3 y P\u00e9rez Embil en la exclusi\u00f3n de Castilla como catedr\u00e1tico de la Universidad de Salamanca, marca el final de las ilusiones de conseguir integrarse aunque fuese a contracorriente en la elite intelectual del franquismo.<\/p>\n<p><strong>Fundamentos de una Antropolog\u00eda Dial\u00e9ctica<\/strong><\/p>\n<p>Es el subtitulo de un <em>Estudio sobre la Depresi\u00f3n<\/em>, que marca un cambio profundo tanto en la obra de Castilla del Pino como en la proyecci\u00f3n publica de su autor. La obra es recibida como un manifiesto de psiquiatr\u00eda de izquierda por la inane oposici\u00f3n intelectual de la \u00e9poca. La tristeza vital como sentimiento corporal, como algo que nace del cuerpo, se siente en el cuerpo y debe ser tratado con medicamentos para el cuerpo, era la eterna cantinela de L\u00f3pez Ibor. Romper con ello y de paso con todo el discurso de la Raz\u00f3n Vital Orteguiana llev\u00f3 a Castilla al abandono del m\u00e9todo fenomenol\u00f3gico existencial que complementaba el organicismo de su etapa neuropsiqui\u00e1trica. La critica al an\u00e1lisis existencial se explicita en la cr\u00edtica al libro de Luis Mart\u00edn Santos sobre el tema donde Castilla lo califica como metodolog\u00eda agotada, que termina en un solipsismo que atribuye finas vivencias a un paciente que expresa con toscas frases sus sufrimientos o atribuye formas de ser en libertad a personas determinadas en su conducta por la miseria franquista.<\/p>\n<p>La deriva hacia la izquierda de Castilla procede tanto de este despertar te\u00f3rico con un inter\u00e9s por la sociolog\u00eda, que incluye desde el joven Marx a Merton, como de su nueva pr\u00e1ctica en el Dispensario de Higiene Mental de C\u00f3rdoba donde, desde 1949, observa c\u00f3mo la sociogenia, la clase social y la pobreza son las que generan sin excesivas mediaciones el sufrimiento de muchos de sus pacientes que no encajan por el contrario en las met\u00e1foras (\u201c<em>la angustia es la sotura entre alma y cuerpo<\/em>\u201d L.I.) que permit\u00eda la distancia de observarlos en un hospital universitario. Castilla junto a esa doble ruptura con la psiquiatr\u00eda de c\u00e1tedra y la fenomenolog\u00eda se acerca a posiciones pol\u00edticas comunistas integr\u00e1ndose en los c\u00edrculos intelectuales de la conspiraci\u00f3n antifranquista y amistando con algunos de sus lideres como Pradera o Enjuto que lo definen ya como \u201cEL\u201d psiquiatra antifranquista.<\/p>\n<p>La Nueva Psiquiatr\u00eda de Castilla del Pino se caracterizar\u00e1 por la integraci\u00f3n de lo sociol\u00f3gico, lo psicodin\u00e1mico y lo psicosom\u00e1tico en una explicaci\u00f3n antropol\u00f3gica del objeto psiqui\u00e1trico que llamar\u00e1 del Sujeto en Situaci\u00f3n. La antropolog\u00eda dial\u00e9ctica es la versi\u00f3n espa\u00f1ola de una tendencia mundial hacia el freudomarxismo como m\u00e9todo que aporta una ampliaci\u00f3n de la atenci\u00f3n psiqui\u00e1trica hacia objetos cient\u00edficos anteriormente desatendidos -la fenomenolog\u00eda ped\u00eda poner entre par\u00e9ntesis la realidad para observar el flujo de conciencia- que permiten a Castilla formular una <em>Teor\u00eda de la Motivaci\u00f3n del Sujeto Enfermo<\/em> que amplia radicalmente los aportes de la ret\u00f3rica elecci\u00f3n vital de un sujeto flotante y libre de lo social como existente enfermo.<\/p>\n<p>La dificultad de captar directamente al Sujeto tanto en sus determinaciones por la situaci\u00f3n, como las actitudes con los otros, determina posteriormente el abandono por Castilla del sujeto como objeto de la psiquiatr\u00eda y su substituci\u00f3n por la conducta. Conducta entendida como significativa y alejada del reduccionismo del mismo nombre, al introducir Castilla en su definici\u00f3n al componente \u00e9tico como el determinante de las acciones humanas. La decisi\u00f3n ante un conflicto supone una valoraci\u00f3n de las opciones que plantea la realidad subjetiva coloreada siempre de buena o mala. La situaci\u00f3n pasa a ser por ello no lo objetivo sino lo valorado: una realidad evaluada desde la \u00e9tica por el sujeto insertado en su grupo social.<\/p>\n<p>De ah\u00ed la necesidad de elaborar una <em>Teor\u00eda del Valor<\/em>. El concepto de valor que asume Castilla est\u00e1 tomado de Ayer y coloreado a posteriori por aportaciones del freudo marxismo que acent\u00faa los aspectos sociales del juicio de valor que reafirma el subjetivismo-constructivismo del valor. Seg\u00fan ese modelo las oraciones estimativas, cuando afirmamos la bondad de una acci\u00f3n, no a\u00f1aden ninguna informaci\u00f3n sobre el objeto sino que explicitamos el deseo de que otro haga lo que elogiamos. \u201d<em>Es bueno lavarse las manos<\/em>\u201d significa para Ayer que a mi me gusta lavarme las manos y que desear\u00eda que mis escuchantes tambi\u00e9n se las laven.<\/p>\n<p>Castilla no percibe la cat\u00e1strofe moral, la abolici\u00f3n de cualquier definici\u00f3n de virtudes y la licuaci\u00f3n de todo v\u00ednculo social que inicia esa te\u00f3rica imposibilidad para definir bueno en el hombre. Para el relativismo, si bien puedo decir que este hombre es un buen relojero si arregla bien los relojes, resulta imposible decir que fulano es un buen hombre si ha pasado por sus ciclos vitales cumpliendo bien con sus deberes de ni\u00f1o, trabajador, padre, ciudadano, porque el concepto de Bueno para el Hombre es para este freudo-marxismo una proyecci\u00f3n instintiva o un fetiche de los valores de intercambio social. Castilla llega a afirmar que la consideraci\u00f3n del valor como una propiedad del objeto es una ilusi\u00f3n que en ocasiones conduce a lo paranoide o en todo caso constituye un fetiche libertario producto de la ignorancia del sujeto sobre la genealog\u00eda de sus juicios de valor.<\/p>\n<p>La noci\u00f3n de Culpa, central en su teor\u00eda sobre la Depresi\u00f3n, aparece definida por Castilla de este tiempo en relaci\u00f3n a este eje axiol\u00f3gico de los valores que comentamos. Culpa es \u201c<em>pesar por un hacer indebido que provoca una lentificaci\u00f3n de la vivencia temporal y una dificultad de actuaci\u00f3n secundaria a un temor a reincidir en la falta<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>La culpa supone una Desvalorizaci\u00f3n del Self por el juicio negativo de los otros, que al interiorizarse degrada la autoestima. Por ello la culpa tiene un papel moralizador: evita el egotismo, al hacernos dependiente del juicio de los otros para conservar nuestra identidad. Castilla en ese sentido aproxima las vivencias verg\u00fcenza-culpa que seg\u00fan Weber separaban las culturas de oriente-occidente al reafirmar su interrelaci\u00f3n<\/p>\n<p>Respecto a la Tristeza en la Depresi\u00f3n, seg\u00fan nuestro autor, estar\u00eda provocada por la p\u00e9rdida de un objeto esencial para nuestro narcisismo: el duelo por la p\u00e9rdida de algo valioso y el sentimiento de pobreza por la p\u00e9rdida es el antecedente necesario de la tristeza-depresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Gracias al an\u00e1lisis de la culpa y el duelo, todo adquiere orden en el puzzle del s\u00edndrome depresivo, inexplicado hasta entonces como emergencia de lo absurdo o presentimiento de la nada en lo cotidiano. La angustia lejos de lo metaf\u00edsico expresar\u00eda el miedo a ser efectivamente culpable de la p\u00e9rdida de objeto y la inhibici\u00f3n psicomotriz estar\u00eda al servicio de la evitaci\u00f3n de una actuaci\u00f3n futura que repitiese la acci\u00f3n culposa. Incluso la Ideaci\u00f3n Suicida adquiere sentido adaptativo, al representar la culminaci\u00f3n del proceso depresivo cuando cristaliza la desesperanza y desaparece la posibilidad de dar un nuevo sentido a la vida: poner punto final parece menos terror\u00edfico que una vida vaciada de proyecto existencial.<\/p>\n<p>El yo alienado por la depresi\u00f3n es por tanto aquel que no logra conocer y actuar con unas actitudes adecuadas para lograr hacer lo que debe en la serie de situaciones que articulan su vida cotidiana. Depresi\u00f3n es el nombre del fracaso en la lucha por una auto evaluaci\u00f3n positiva del s\u00ed mismo, de una p\u00e9rdida del proyecto vital que arroja al sujeto en la desesperanza y el tedio que cancela la esperanza de cambios futuros.<\/p>\n<p>Al tiempo, el estudio de las fantas\u00edas depresivas genera el inter\u00e9s intelectual de Castilla del Pino por el mundo on\u00edrico. Trabajo limitado en principio al imaginario que expresa las actitudes dominantes en los distintos periodos de la depresi\u00f3n, al an\u00e1lisis del contenido de los sue\u00f1os como proyecci\u00f3n, se ampl\u00eda a posteriori y permite a Castilla del Pino desarrollar una original interpretaci\u00f3n de las proyecciones provocada artificialmente con el <em>Test de Apercepci\u00f3n Tem\u00e1tica<\/em>. Estudios que inauguran su evoluci\u00f3n hacia el estudio de la hermen\u00e9utica del lenguaje.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n por esta \u00e9poca formula Castilla del Pino, en oposici\u00f3n a la falsa promesa de potencia terap\u00e9utica de la psiquiatr\u00eda acad\u00e9mica que promete curarlo todo, una modesta <em>Teor\u00eda de la Cura<\/em>. Una psicoterapia dial\u00e9ctica proporciona al sujeto una nueva invisi\u00f3n sobre sus errores entre juicios de realidad-juicios de valor y trata de que reeval\u00fae en su contexto lo que quiere hacer\u2013ser (su proyecto) confront\u00e1ndolo con lo que es y puede hacer realmente.<\/p>\n<p>Castilla del Pino afirma al tiempo el car\u00e1cter de pr\u00f3tesis conductual de los psicof\u00e1rmacos que una vez iniciados raramente se pueden abandonar: idea que de nuevo contrasta con la tesis de L. Ibor sobre el car\u00e1cter curativo de los antidepresivos que normalizar\u00edan el flujo afectivo alterado de las neurosis. Castilla afirma tambi\u00e9n la modestia psicoterapeutica y la dependencia del \u00e9xito en la psicoterapia m\u00e1s de la potencia del objeto, de la capacidad de invisi\u00f3n y auto reparaci\u00f3n del proyecto del paciente que del saber hacer o la potencia del terapeuta, que debe tomar conciencia de sus limites y desechar todo sentimiento de omnipotencia curativa.<\/p>\n<p><strong>Un desencuentro Generacional: los azares de la historia<\/strong><\/p>\n<p>Aparentemente todo el aparato te\u00f3rico freudo\u2013marxista desarrollado por Castilla del Pino coincid\u00eda con el esp\u00edritu y las necesidades de una generaci\u00f3n que desde los Pronunciamientos estudiantiles de California en el 68 enfrentaba la lucha contra la alienaci\u00f3n como misi\u00f3n hist\u00f3rica evidenciado por el eslogan: lo mental es pol\u00edtico. Nada m\u00e1s ejemplar de esa adecuaci\u00f3n de Castilla a la situaci\u00f3n que sus Patografias donde unos s\u00edntomas con aparente causa intima &#8211; ansiedad, impotencia sexual- eran detalladamente explicados como productos de enredos en la crianza familiar y conflictos con los valores dominantes.<\/p>\n<p>Pero por uno de esos azares de la temporizaci\u00f3n hist\u00f3rica, ese encuentro de una generaci\u00f3n con su maestro intelectual no se produce porque los problemas centrales que la psiquiatr\u00eda cr\u00edtica espa\u00f1ola elige enfrentar en los a\u00f1os 70 ya no son la Locura y sus mediaciones sociopol\u00edticos sino el Manicomio. Un texto fundacional de Franco Bassaglia \u2013<em>La Enfermedad y su Doble<\/em>&#8211; patentiza ese giro en las tareas hist\u00f3ricas de la psiquiatr\u00eda cr\u00edtica. Seg\u00fan Bassaglia las formas de locura que conocemos y describe la Sicopatolog\u00eda no son sino el Doble producido en el manicomio de una enfermedad que en estado puro desconocemos. De la misma forma que en los zool\u00f3gicos se generan unas conductas animales fruto del encierro, distintas de las reales en su vida salvaje, las cataton\u00edas descritas en los textos psicopatol\u00f3gicos desaparecieron fuera de las unidades cerradas de los asilos. Cuando un pabell\u00f3n de agresivos era cerrado, la conducta agresiva de los ahora internados en unidades normales decrec\u00eda dr\u00e1sticamente: la agresividad era una profec\u00eda autocumplida. Foucault histori\u00f3 la locura en id\u00e9ntico sentido, de forma tal que nunca m\u00e1s la reducci\u00f3n fenomenol\u00f3gica se recobr\u00f3.<\/p>\n<p>El viejo lema surrealista \u201cfamilias os odio\u201d reapareci\u00f3 en el an\u00e1lisis de la familia \u201cnormal\u201d como f\u00e1brica de alienaci\u00f3n que practicaba la antipsiquiatr\u00eda inglesa en los 70. Su insistencia en los dobles v\u00ednculos y los nudos comunicativos generadores de una enajenaci\u00f3n de la vida en familia explicaban la crisis de identidad del futuro psic\u00f3tico. Eran esas situaciones de elecci\u00f3n imposible las que la psiquiatr\u00eda etiquetaba como enfermedades para preservar la vida familiar. Descripci\u00f3n tan sesgada del horror familiar cotidiano que contribu\u00eda a cerrar el movimiento antiinstitucional a dilemas \u201creformistas\u201d de an\u00e1lisis individuales o t\u00e9cnicas psicoterap\u00e9uticas para apuntalar unas relaciones de parentesco que es preciso destruir y sustituir por relaciones comunales no basadas en la autoridad o la tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de Goffman sobre las Instituciones Totales (manicomios, cuarteles, conventos) como f\u00e1bricas que destruyen la individualidad y producen-imponen una Seudoidentidad Institucional (el loco, el soldado) a la medida del dictado social apuntalan una teor\u00eda negativa sobre la locura que determinaba una consigna clara: hasta que no se derribasen los muros de los manicomios, cualquier sicopatolog\u00eda era una ficci\u00f3n y su estudio una traici\u00f3n que robaba tiempo a las urgencias de la militancia.<\/p>\n<p>Este desajuste entre los psiquiatras cr\u00edticos (por primera vez mayoritarios en los centros desde la Rep\u00fablica) con el pensamiento de Castilla del Pino pudo ser visualizado en un Congreso de la AEN celebrado en Valladolid en la d\u00e9cada de los 70. All\u00ed nuestro autor encabeza una candidatura que se propone comprometer ese movimiento en dirigir esta prestigiosa instituci\u00f3n para convertirla en un foco de saber cr\u00edtico y oposici\u00f3n a la dictadura. Parec\u00eda una postura evidente ya ensayada con \u00e9xito por todas las \u201c<em>fuerzas de la cultura<\/em>\u201d que se mov\u00edan en la \u00f3rbita del Partido Comunista Espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>Posici\u00f3n contestada por un aparentemente d\u00e9bil y desorganizado grupo antipsiqui\u00e1trico encabezado por Ram\u00f3n Garc\u00eda que afirmaba la necesidad de no \u201cenfangarse\u201d en pol\u00edticas de participaci\u00f3n en instituciones democr\u00e1ticas para concentrarse en las luchas reales contra los manicomios. Manicomio concebido como instituci\u00f3n donde \u00fanicamente la autogesti\u00f3n y el alta masiva de los internados generara un nuevo concepto de enfermedad-tratamiento psiqui\u00e1trico, cuando ya liberado de ese doble que hoy malconocemos y maltratamos como enfermo, se liberasen del estigma.<\/p>\n<p>Sorprendentemente, esta posici\u00f3n fue mayoritaria en el Congreso, y una reuni\u00f3n acad\u00e9mica se transform\u00f3 en una asamblea permanente donde ni se permiti\u00f3 la lectura de las ponencias oficiales ni a nadie interes\u00f3 la discusi\u00f3n de por ejemplo \u201c<em>Las actitudes de la poblaci\u00f3n ante las enfermedades psiqui\u00e1tricas<\/em>\u201d que figuraba en el programa. La f\u00f3rmula de consenso con que concluy\u00f3 aquel movimiento asambleario refleja n\u00edtidamente su voluntad ate\u00f3rica: si la sicopatolog\u00eda o el psicoan\u00e1lisis proponen poner entre par\u00e9ntesis lo real para estudiar el mundo vivencial o la novela familiar del neur\u00f3tico, el movimiento antiinstitucional pondr\u00e1 entre par\u00e9ntesis el problema de la locura para transformar-destruir las instituciones donde esta locura ha permanecido encerrada y transformada en su caricatura desde los \u00faltimos siglos.<\/p>\n<p><strong>Un hermeneuta en el mundo de la banalidad psiqui\u00e1trica<\/strong><\/p>\n<p>Tras el fracaso de las previsiones antipsiqui\u00e1tricas, que una vez logrado su objetivo de rescatar a los internados del encierro manicomial comprueban que el \u201cdoble de la enfermedad mental\u201d -el autismo, el defecto, el delirio- no era tal pues contin\u00faa produci\u00e9ndose en pacientes que no han conocido el internamiento, la pr\u00e1ctica psiqui\u00e1trica entra en una fase de confusi\u00f3n. El movimiento antipsiqui\u00e1trico hab\u00eda triunfado en cuanto raz\u00f3n negativa, despertando justas dudas sobre todo el armaz\u00f3n te\u00f3rico del diagn\u00f3stico. Por ello la psiquiatr\u00eda ten\u00eda dificultades en su aceptaci\u00f3n por la comunidad cient\u00edfica como pr\u00e1ctica medica normalizada. El experimento clave para el declive en esa confianza fue su probada incapacidad psiqui\u00e1trica para detectar simuladores y la calificaci\u00f3n de psic\u00f3ticas para conductas de exploraci\u00f3n antropol\u00f3gica de los simuladores. La publicaci\u00f3n incontestada en <em>Nature<\/em> del trabajo sobre <em>Sanos en el Lugar de Insanos<\/em> sigue siendo el reproche central que degrada lo psiqui\u00e1trico a una pr\u00e1ctica artesanal.<\/p>\n<p>Junto al des\u00e1nimo por el desprestigio te\u00f3rico de lo psiqui\u00e1trico, m\u00e1s pragm\u00e1tico fue el horror gremial de los psiquiatras norteamericanos al contemplar c\u00f3mo sus consultas pueden no ser reconocidas como necesidades m\u00e9dicas por las poderosas aseguradoras ante la poca fiabilidad de sus diagn\u00f3sticos y la competencia terap\u00e9utica de m\u00faltiples ofertas psicol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>Contra esa cat\u00e1strofe profesional (las vocaciones psiqui\u00e1tricas descienden geom\u00e9tricamente en esos a\u00f1os) la APA organiza un movimiento importante de reagrupaci\u00f3n de la psiquiatr\u00eda tradicional -neoKrepelinianos, j\u00f3venes turcos- que logran imponer una clasificaci\u00f3n -la DSM III- autocalificada de ate\u00f3rica y pragm\u00e1tica, que impone un lenguaje fiable y logra quebrar las viejas clasificaciones nacionales. Eso s\u00ed, a costa de hacer a\u00fan mas impreciso el lenguaje de la vieja sicopatolog\u00eda y eliminar toda reflexi\u00f3n cr\u00edtica substituida por un sistema de votaciones que hace aparecer o desaparecer objetos psiqui\u00e1trico -neurosis, histeria o perversiones figuran entre las bajas; p\u00e1nico o estr\u00e9s postraum\u00e1tico entre las altas- sin otros argumentos que las opiniones dominantes en una votaci\u00f3n de la APA. Un poco sic\u00f3tico es el incre\u00edble criterio que se emplea para describir el <em>Trastorno L\u00edmite<\/em> por la DSM III, con el mismo rigor que un ginec\u00f3logo puede definir a su paciente como un poco pre\u00f1ada.<\/p>\n<p>De nuevo a contracorriente, Castilla abandona la antropolog\u00eda dial\u00e9ctica cuando juzga que constituye un modelo impreciso para estudiar la conducta, buscando en la Hermen\u00e9utica del Lenguaje una metodolog\u00eda dura, capaz de purgar a la sicopatolog\u00eda de su car\u00e1cter human\u00edstico-difuso para formular un lenguaje bien hecho. Es desde lo Verificable -a partir del an\u00e1lisis del habla- desde donde podemos inferir el sentido de la conducta humana incluida en lo que desde ahora Castilla va a llamar <em>Psico(pato)log\u00eda<\/em>.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el nuevo modelo s\u00f3lo podemos captar el sentido de la acci\u00f3n humana, si logramos desentra\u00f1ar las proyecciones del hablante analizando su actividad ling\u00fc\u00edstica.<\/p>\n<p>Actividad ling\u00fc\u00edstica que cuanto peor hecha, mas idiosincr\u00e1sica y alejada de la objetividad cient\u00edfica, mas informaci\u00f3n nos suministra sobre el sujeto. Si Freud descubre la emergencia del inconsciente en los lapsos ling\u00fc\u00edsticos, y su genio le permite descubrir el deseo de que la amante de un compa\u00f1ero de excursi\u00f3n tenga la regla tras la peque\u00f1a equivocaci\u00f3n sobre los Frescos de Ovieto, Castilla del Pino descubre esas proyecciones con el rigor del an\u00e1lisis ling\u00fc\u00edstico.<\/p>\n<p>Hermen\u00e9utica del Lenguaje que a partir de una sencilla clasificaci\u00f3n del habla en Oraciones Indicativas, que funcionan como connotaciones, y Oraciones Ostentativas, que ejercen una funci\u00f3n de marcadores de realidad, construye Castilla una impresionante arboleda de interpretaci\u00f3n que le permite reordenar las clasificaciones psiqui\u00e1tricas.<\/p>\n<p>Id\u00e9ntica opci\u00f3n contra la imprecisi\u00f3n le lleva al abandono de la noci\u00f3n de Situaci\u00f3n, en la que descubre una reedici\u00f3n del t\u00f3pico orteguiano del hombre-en su circunstancia, para substituirlo por la noci\u00f3n de Contexto. Contexto es la situaci\u00f3n creada tanto por las convenciones de los hablantes como por los rituales sociales que marcan la Conducta Adecuada\u2013Apropiada y anticipan el fracaso de las mismas como patolog\u00eda mental. El Inadecuado en un duelo es quien no est\u00e9 triste o lo est\u00e9 demasiado o durante m\u00e1s tiempo de lo convenido. La conducta Inapropiada del que cuenta intimidades a un desconocido en el ascensor anticipa un diagn\u00f3stico de desinhibici\u00f3n maniforme o de psicosis al violar las normas residuales.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la definici\u00f3n de sujeto es ahora reformulada por Castilla del Pino en t\u00e9rminos emp\u00edricos, admitiendo al sujeto como una inferencia del observador ante las redundancias de conducta, en b\u00fasqueda de una exactitud que le exigir\u00e1 en pr\u00f3ximos escritos de una <em>Teor\u00eda de los Sentimientos<\/em>. Al tiempo desglosa al sujeto del self, definido ahora como autoconciencia surgida de las relaciones con los otros, mientras reserva para el yo la designaci\u00f3n de la parte activa de la personalidad. Todav\u00eda subdivide al Self entre su faceta actitudinal y otra intelectual como subsistemas que crean \u201cyoes de actuaci\u00f3n\u201d para cada acci\u00f3n concreta.<\/p>\n<p>Si bien Castilla no formaliza una antropolog\u00eda que substituya al marxismo, en su descripci\u00f3n de las relaciones humanas como procesos donde los hombres buscamos mantener la autoestima frente al otro, el eco de la met\u00e1fora hegeliana del Amo y el Esclavo parece emerger de su obra. Es Hegel, y tras \u00e9l Mead y Honneth, quienes mejor han formulado c\u00f3mo en la lucha por el reconocimiento y sus derrotas, en las figuras del menosprecio, la desposesi\u00f3n y la deshonra, se encuentra el motor \u00faltimo de los conflictos humanos en modernidad.<\/p>\n<p>Las dos obras cumbre de esta etapa de Castilla del Pino son <em>Criterios de Objetivaci\u00f3n en Sicopatolog\u00eda<\/em> e <em>Introducci\u00f3n a la Psicopatolog\u00eda<\/em>. En ellas afirma un modelo etiol\u00f3gico en el que las Neurosis nacen de luchas por combatir la inaceptaci\u00f3n del self que causa la inseguridad y el miedo a perder una imagen autogratificante. Lucha que el neur\u00f3tico emprende mediante los mecanismos defensivos de la Elusi\u00f3n Miedosa del Contexto frente al normal que asume esa lucha por el reconocimiento. En proximidad psicopatol\u00f3gico de lo neur\u00f3tico se sit\u00faan los Trastornos de Car\u00e1cter, como intento de limitar y rigidificar las interacciones con los otros, a aquellas que devuelvan una buena imagen del sujeto, descalificando o excluyendo al resto de relaciones posibles.<\/p>\n<p>Pero es en el an\u00e1lisis de los Actos Sic\u00f3ticos donde Castilla hace funcionar con todo rigor su aparato l\u00f3gico del an\u00e1lisis del lenguaje, para redefinir Delirio-Alucinaciones y Defecto Esquizofr\u00e9nico con enorme originalidad. Frente al modelo fenomenol\u00f3gico que define la Alucinaci\u00f3n como\u201d percepci\u00f3n sin objeto\u201d y al delirio como intuici\u00f3n patol\u00f3gica, propone Castilla un Modelo Judicativo afirmando que alucinaciones y delirios son productos de Denotaci\u00f3nes y Connotaciones adiacr\u00edticas.<\/p>\n<p>El alucinado no percibe mal sino que denota una vivencia interna como externa al perder la Funci\u00f3n Diacr\u00edtica que permite a los normales clasificar nuestras percepciones como externas o internas, como producidas por el sujeto o como impuestas por la realidad.<\/p>\n<p>En el delirio estar\u00edamos tambi\u00e9n ante una patolog\u00eda de la connotaci\u00f3n que producir\u00eda un logema incorrecto al atribuirle una certeza que excluye los criterios de verosimilitud\u2013probabilidad que tienen todas nuestras atribuciones de acertar el sentido de las conductas de los otros. El delirante salta de los Indicios a la Verdad sin percibir el car\u00e1cter proyectivo y autogenerado de esa atribuci\u00f3n de certeza. De ah\u00ed el blindarse frente a la cr\u00edtica que caracteriza la evidencia delirante que excluye cualquier puesta en duda o cualquier abordaje psicoterapeutico como ya resaltaba Jaspers. Se aleja este modelo de atribuir \u201cmonstruosidad psicol\u00f3gica\u201d a estas figuras acerc\u00e1ndolas a la comprensi\u00f3n y permitiendo por ellas un acercamiento discursivo-terap\u00e9utico.<\/p>\n<p>Finalmente la Esquizofrenia puede ser diagnosticada cuando esta estructura delirante-alucinatoria queda ya fijada en el Defecto Psic\u00f3tico, cuando el delirante prescinde para siempre de los objetos y se encerrase en un Autismo Adiaf\u00f3rico con el que en el aislamiento y la corporalidad gestual comunica que no quiere comunicar.<\/p>\n<p><strong>Las Locuras en el Quijote<\/strong><\/p>\n<p>La Hermen\u00e9utica del Lenguaje dota tambi\u00e9n a Castilla del Pino de un poderoso m\u00e9todo para el an\u00e1lisis literario. Sus textos sobre el Quijote pueden dar un ejemplo de la capacidad de sugerir que el m\u00e9todo proporciona en ese terreno fronterizo del an\u00e1lisis de los locos egregios de la literatura cl\u00e1sica.<\/p>\n<p>Desde luego como Castilla nos advierte, no se trata de forzar un diagn\u00f3stico de Esquizofrenia o Locura Compartida para caballero o escudero en el Quijote, sino de descubrir los errores de construcci\u00f3n biogr\u00e1fica en sus actuaciones novelescas, de investigar su moralidad y los valores que gu\u00edan esas vidas inventadas en su choque con los otros.<\/p>\n<p>En su <em>Teor\u00eda del Personaje<\/em> nos muestra Castilla a Alonso Quijano como alguien al que sus lecturas han descubierto sus Potencialidades de Ser, dot\u00e1ndolo de una voluntad de ser un Alguien, de ser un Quien, de hacerse una biograf\u00eda reconocible por el mundo m\u00e1s all\u00e1 de su anonimato en un pueblo manchego y de su condici\u00f3n de hidalgo insignificante.<\/p>\n<p>Deseo de potencia vital que aunque despertada por banales lecturas, inicia tanto el descubrimiento de un deseo de querer ser m\u00e1s, como la posibilidad de actuar con grandeza ante los cercanos que incluye la capacidad de despertar a Sancho para la aventura, imponi\u00e9ndole toda la ret\u00f3rica de la andante caballer\u00eda como norma de actuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Alonso Quijano en lugar de adaptarse al peque\u00f1o mundo de la Mancha y ser un personaje adecuado de ese mundo, para ser otro necesita cambiar el mundo. Como desea ser grande y sabe \u201c<em>que para ser m\u00e1s que alguien, es necesario hacer m\u00e1s que alguien<\/em>\u201d, debe pasar de la imaginaci\u00f3n de las novelas de caballer\u00eda a la actuaci\u00f3n transform\u00e1ndose en un caballero andante. Los objetos y las personas deben por tanto plegarse a las nuevas significaciones que el sujeto les da y transformarse en yelmos o gigantes las vacias y molinos, y en bellas damas encantadas las palurdas manchegas. Por tanto Alonso decide No Ser lo que los otros dicen que es, sino Ser el personaje que \u00e9l elige ser: Yo s\u00e9 quien soy afirma. Para ser el caballero andante deseado, Alonso de Quijano debe Dislocarse de su personaje, sali\u00e9ndose del contexto de hidalgo lector y rompiendo con ello la Barrera Diacr\u00edtica para dotar con juicio de realidad tanto a D. Quijote como a una Mancha Imaginaria construida con el modelo de la fantas\u00eda aportada por la lectura caballeresca.<\/p>\n<p>Con ello, el mundo interno substituye al externo y todo el contexto de realidad es transformado por los valores de la caballer\u00eda, evadiendo la realidad emp\u00edrica que cuando se impone y tira a tierra al caballero queda descalificada con el recurso al encantamiento del malvado mago. El invento de Otra Realidad y Otro Yo permite a Alonso la autosatisfaci\u00f3n en medio del mundo propio que se ha creado y a pesar de sus desgracias reales es feliz al dar sentido a una biograf\u00eda construida desde el deseo.<\/p>\n<p>Alonso Quijano construye un self de grandeza, sobreconstruyendo el personaje de D. Quijote, y aunque D. Quijote sea un error de Alonso Quijano, es un error necesario para su supervivencia, como muestra la muerte cuando se deconstruye el personaje al recuperar la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de Sancho Panza permite a Castilla describir la diferencia entre Delirio e Idea Sobrevalorada. En el Juego de Fantasia se consiente la Desrealidad (Sancho sigue la corriente de su amo) o se cree la falsa realidad, seg\u00fan que el momento le favorece (como gobernador de la \u00ednsula), o le perjudique. Sancho vuelve a lo real cuando la supervivencia le va en ello. Sancho no entra en la Locura a Dos precisamente porque juega a ser escudero sin dejar de ser Sancho Panza, siempre atento a su provecho en el mundo real. A diferencia del Quijote, que deja de ser Alonso y se olvida de ama y sobrina cuando se lanza al camino, Sancho si acepta ser juez o gobernador lo hace sin dejar de ser criado, ni olvidar a su familia.<\/p>\n<p>Castilla enfatiza al respecto, que quien se desliza en la vida cotidiana desde el \u201c<em>hacer de m\u00e9dico o de juez para totalizar toda su vida con esos papeles y no quitarse la toga ni en la fiesta con su familia<\/em>\u00bb est\u00e1 iniciando ese deslizamiento hacia la locura. El deseo de ser otro, de trepar socialmente en Sancho logra mantener la Funci\u00f3n Diacr\u00edtica que le fija a lo real. Bien es cierto que al final de la novela el deseo de ser otro y el juego caballeresco le resulta a Sancho tan placentero que cuando D. Quijote recupera la raz\u00f3n para morir, no duda en incitarle en volver a jugar el juego de inventar nuevos personajes pastoriles que le permitan escapar a la s\u00f3rdida realidad manchega.<\/p>\n<p>Si Alonso Quijano debe morir cuando pierde su deseo de ser Quijote, no debemos dejar de percibir en Sancho la adquisici\u00f3n del car\u00e1cter novelero que su amo le ha inducido y la persistencia del deseo pastoril o inventar lo que sea con tal de jugar en serio a ser otro. Si Alonso de Quijano queda inane cuando deja de ser El Quijote, algo de esa vivencia desgraciada en perder la capacidad de salirse de su contexto miserable para construirse una vida de escudero ha contagiado a Sancho.<\/p>\n<p>Muy distinto es el nivel de juego que tienen los Duques que se divierten con los personajes a los que saben inferiores por no poder dejar de jugar. El noble matrimonio repite el abyecto juego cortesano de convertir a D. Quijote y Sancho en Criaturas de Placer como los enanos y locos pintados por Vel\u00e1zquez usados en la Corte como animales de compa\u00f1\u00eda, reclutados o mejor raptados entre los anormales nacidos por toda la geograf\u00eda imperial. Sus complicidades con el juego de identidades de D. Quijote y Sancho nacen simplemente del aburrimiento y del deseo de diversi\u00f3n con la desgracia ajena, afirmando adem\u00e1s en todo momento su superioridad para iniciar o cancelar el juego.<\/p>\n<p>Finalmente la muerte de Alonso Quijano refuerza otro de los descubrimientos de Castilla que ve el sentido de muchos delirios como un Error necesario. M\u00e1s all\u00e1 de lo patol\u00f3gico, cuando el delirante se cura y vuelve a la realidad sin esa identidad que permite salvaguardar el self, la cura le conduce a la muerte aceptada como no va m\u00e1s ante la derrota en esa lucha por el reconocimiento. Alonso escoge la muerte ante la imposibilidad de vivir en el papel del esclavo de una identidad impuesta por el Amo-Realidad del bachiller, el ama o la sobrina.<\/p>\n<p><strong>Las Paradojas del Celoso<\/strong><\/p>\n<p>Los juegos de Anselmo, Lotario y Camila, el tr\u00edo protagonista del <em>Curioso Impertinente<\/em> permiten a Castilla analizar la genealog\u00eda de los Mecanismos Paranoides que construyen el discurso y la actuaci\u00f3n del celoso. El paranoide sufre una patolog\u00eda de las connotaciones por la que convierte las interpretaciones en certezas. Al haber perdido de vista que sus suposiciones son acercamientos veros\u00edmiles o probables a la verdad, y no aprensiones ciertas de la misma, se transforma en el incontestable poseedor de la verdad.<\/p>\n<p>El saber del paranoico quiere trascender a la verosimilitud\u2013probabilidad por escapar al tormentoso dudar de ser enga\u00f1ado. Saltar del indicio a la certeza es de hecho delirar cuando uno se convence de su capacidad para llegar a lo real sin mediaciones y percibe a la vez su centralidad e importancia en el mundo. Connotando a los otros como perseguidores o ladrones en potencia de sus posesiones y objetos amorosos, el paranoide se autoproclama \u00e1rbitro de lo real.<\/p>\n<p>El suspicaz Anselmo que desea poseer la totalidad del objeto amado, al intentar evidenciar que Camila no desea al amigo crea una situaci\u00f3n experimental para confiar con certeza, que conduce a su deshonra. Anselmo al no aceptar los l\u00edmites de la relaci\u00f3n amorosa, confiando en la fidelidad de Camila, obtura la \u00fanica cura para sus celos: aceptar el car\u00e1cter proyectivo de los juicios de valor, dando a los indicios el justiprecio de probabilidad y verosimilitud que poseen.<\/p>\n<p>Al tratar de probar la fidelidad de su esposa, Anselmo trata de ser Dios actuando en el papel del director de escena omnisciente del juego de tentaciones que inventa. Pone en marcha al hacerlo una suspicacia generalizada que causan la desgracia general. Se labra su ruina al atribuirse una inteligencia psicol\u00f3gica y una meta interpersonal sobrehumana: poseer el saber cierto sobre la intenci\u00f3n y la conducta del otro.<\/p>\n<p><strong>De Nuevo a Contracorriente<\/strong><\/p>\n<p>La evoluci\u00f3n hacia la precisi\u00f3n y la voluntad de convertir a la psiquiatr\u00eda en una ciencia con un objeto claro y un lenguaje bien hecho de Castilla del Pino lo sit\u00faa de nuevo a contracorriente de la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica de la psiquiatr\u00eda. Tras la DSM IV la pr\u00e1ctica psiqui\u00e1trica progres\u00f3 en simpleza y banalidad convirti\u00e9ndose a la vez en una actividad pretenciosa. Las promesas de aquel diagn\u00f3stico emp\u00edrico y ate\u00f3rico basado en el consenso profesional prometido por la DSMIII produjo un listado de s\u00edntomas agrupados por trastornos a los que corresponde un psicof\u00e1rmaco accesible desde un breviario adaptado al bolsillo de la bata que permite actuar en consenso (para el Trastorno Limite el consenso incluye practicar la filosof\u00eda dial\u00e9ctica y el zen).<\/p>\n<p>El desprestigio cient\u00edfico de la disciplina y el desprecio del pensamiento fuerte se compens\u00f3 por un clamor popular por cuidados psiqui\u00e1tricos generalizados. En un proceso de inflaci\u00f3n sintom\u00e1tica -todo es un trastorno ps\u00edquico-, toda la poblaci\u00f3n se ha convertido en usuarios potenciales de las consultas psiqui\u00e1tricas y ya empieza a ser una rareza no tomar alg\u00fan ansiol\u00edtico. Si anta\u00f1o la resistencia al estigma de la psiquiatrizaci\u00f3n hac\u00eda iniciar la entrevista con un \u201c<em>yo en realidad no estoy de psiquiatra y vengo obligado por la familia o el medico general<\/em>\u201d, en postmodernidad la indefensi\u00f3n aprendida de la multitud y la licuaci\u00f3n de cualquier red de apoyo, escucha o consuelo en los grupos naturales conduce a casi la mitad de la poblaci\u00f3n hacia ese \u00fanico lugar de consuelo llamado consulta psiqui\u00e1trica.<\/p>\n<p>Ya la DSMIII hab\u00eda excluido el t\u00e9rmino neurosis de su glosario por no emp\u00edrico y en re\u00f1ida votaci\u00f3n el t\u00e9rmino perversiones por pol\u00edticamente incorrecto. Cada trastorno a incluir o excluir era decidido en el Congreso de la APA seg\u00fan un modelo de discusi\u00f3n que provocaba un nuevo motivo de esc\u00e1ndalo. Millon protesta p\u00fablicamente porque el Trastorno de Personalidad Explosivo es excluido a causa de que el lobby feminista de la APA piensa que dicha categor\u00eda puede ser usada como disculpa legal ante los tribunales. La <em>psicosis<\/em>, cuya definici\u00f3n precisa venimos rastreando en Castilla, se define en la DSM III como \u201c<em>alteraci\u00f3n grave en el juicio de realidad y creaci\u00f3n de una nueva realidad. Cuando una persona est\u00e1 psic\u00f3tica, eval\u00faa incorrectamente la exactitud de sus percepciones y pensamientos y hace inferencias err\u00f3neas acerca de la realidad externa incluso a pesar de evidencias contrarias. El termino psicosis no es aplicable a distorsiones menores de realidad sobre temas opinables o ambiguos<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Es obvio, como observar\u00e1 mi improbable lector, el c\u00famulo de imprecisiones y juicios de valor que contiene la susodicha definici\u00f3n, que llega al colmo de la ambig\u00fcedad cuando define el <em>Trastorno L\u00edmite<\/em> como trastorno casi psic\u00f3tico por \u201c<em>la existencia de trastornos sic\u00f3ticos menores por su auto limitaci\u00f3n o cura espont\u00e1nea hacia patolog\u00edas menores<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Por volver al principio, de nuevo y contra toda raz\u00f3n, la historia de la pr\u00e1ctica psiqui\u00e1trica postmoderna confirma el modelo de L\u00f3pez Ibor con que iniciamos estas l\u00edneas. Los Objetos Psiqui\u00e1tricos no Identificados creada por esa demanda de consuelo, acaba siempre por cumplir con algunos criterios que la DSM propone para el espectro depresivo, o mejor con las condiciones de poblaci\u00f3n susceptible de consumir con provecho f\u00e1rmacos antidepresivos (hay un largo listado de usos cosm\u00e9ticos del Prozac para normales) ya anticipada en un rupestre pero prof\u00e9tico libro de L\u00f3pez Ibor. En \u00e9l hab\u00eda planteado c\u00f3mo las neurosis o los llamados trastornos psicosom\u00e1ticos eran epifen\u00f3menos de una patolog\u00eda depresiva subyacente que el enfermo no detectaba como tristeza: son depresiones sin depresi\u00f3n. En el fondo, argumenta L\u00f3pez Ibor, todos los humanos ser\u00edamos neur\u00f3ticos compensados en Eutimia, porque cuando la corriente afectiva est\u00e1 en sus horas altas encubre con su flujo de conciencia fobias, obsesiones o alteraciones de car\u00e1cter, como el r\u00edo con buen caudal que oculta los despojos animales. Cuando el \u201cendon depresivo\u201d baja, esa corriente enlentecida y empobrecida de conciencia saca a flote esos s\u00edntomas de seudoneurosis que son en realidad equivalentes depresivos.<\/p>\n<p>Desde luego que los modelos DSM no llegan a ese nivel de abstracci\u00f3n anal\u00edtica (recu\u00e9rdese su pretensi\u00f3n ate\u00f3rica) pero s\u00ed han configurado una pr\u00e1ctica en la que todo paciente que llegue a una consulta psiqui\u00e1trica con cualquier queja -ansiosa, caracterial, dolorosa o impulsiva- saldr\u00e1 de la breve entrevista con una receta de al menos un antidepresivo a tomar por periodos que van del semestre al resto de su vida. En el mejor de los casos, junto a este\/os antidepresivos, recibir\u00e1 una instrucci\u00f3n cognitivo-conductual sobre c\u00f3mo ser emp\u00edrico y estoico para combatir sus pensamientos pesimistas, actuar contra sus fobias o dominar sus impulsos .<\/p>\n<p>Esta practica psiqui\u00e1trica determinada por consultas masificadas y con tiempo limitado, impide pensar y mucho menos emplear cualquier hermen\u00e9utica que interprete el s\u00edntoma. Para evaluar fracasos en la autoevaluaci\u00f3n o pesares por el mal hacer que nos dec\u00eda Castilla, la agobiada pareja del psiquiatra usuario del centro de salud. De nuevo una historia que actualiza la sinraz\u00f3n deja al pensamiento de Castilla del Pino al margen de las pr\u00e1cticas dominantes en la psiquiatr\u00eda real. Reafirmo que ese \u00e9xito del pragmatismo APA-DSM no procede de ninguna victoria ideol\u00f3gica y ni siquiera s\u00f3lo de esa b\u00fasqueda de la servidumbre voluntaria de las poblaciones que buscan gu\u00eda y consuelo en las consultas psiqui\u00e1tricas, sino fundamentalmente de la imposici\u00f3n de los intereses de la industria farmac\u00e9utica que de tener unas ganancias marginales con los psicof\u00e1rmacos se han convertido en su negocio hegem\u00f3nico. Junto a los altos niveles de poblaci\u00f3n que los consume (un ansiol\u00edtico es el f\u00e1rmaco mas vendido por la farmacia espa\u00f1ola), el precio de los neurol\u00e9pticos se ha multiplicado por mil en los \u00faltimos a\u00f1os sin clara justificaci\u00f3n de la eficacia de los mismos. Por ello ning\u00fan congreso psiqui\u00e1trico es concebible hoy sin el patrocinio de esa industria que obviamente condiciona la agenda, el formato y horizonte te\u00f3rico de las reuniones que impone los consensos psiqui\u00e1tricos.<\/p>\n<p><strong>Derrotas y Victorias<\/strong><\/p>\n<p>Walter Benjam\u00edn ense\u00f1\u00f3 a los mejores de su generaci\u00f3n a echar su suerte con la de los perdedores y a despreciar a quien valora el \u00e9xito como criterio de verdad. Disonancia cognitiva es hoy el nombre acad\u00e9mico de qui\u00e9n gu\u00eda su conducta adivinando y ejecutando el deseo del amo recitando ideolog\u00edas progresistas. Su lema en la pr\u00e1ctica siqui\u00e1trica contempor\u00e1nea podr\u00eda ser Ganamos porque Mandamos aunque sea a costa de transformarnos en todo contra lo que hab\u00edamos luchado. Castilla del Pino no ense\u00f1\u00f3 rigor psicopatol\u00f3gico, nos mostr\u00f3 una practica incompatibles con las falsas promesas del poder.<\/p>\n<p><strong>Contacto<\/strong><\/p>\n<p>Guillermo Rendueles Olmedo<\/p>\n<p>Direcci\u00f3n, Aguado 42 -11C Gijon 33203<\/p>\n<p>Mail: guillermo2@correo.cop.es<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>&#8211; Slavoj Zizek (2008): <em>Arte, Ideolog\u00eda y Capitalismo<\/em>, C\u00edrculo de Bellas Artes, Madrid.<\/p>\n<p>&#8211; Basaglia, F. (1996): <em>\u00bfQu\u00e9 es Psiquiatr\u00eda?<\/em>, Guadarrama, Barcelona.<\/p>\n<p>&#8211; Ruano, Yolanda: (1966) <em>Racionalidad y conciencia tr\u00e1gica<\/em>, Ttotta, Madrid.<\/p>\n<p>&#8211; Beauvois, JL (2008): <em>Tratado de la Servidumbre liberal<\/em>, La oveja negra, Madrid.<\/p>\n<p>&#8211; L\u00f3pez Santos, Mariano (2007): <em>L\u00f3pez Ibor. El hilo rojo de su pensamiento<\/em>, Biblioteca Nueva, Madrid.<\/p>\n<p>&#8211; Honneth, Axel (1984): <em>La Lucha por el Reconocimiento<\/em>, Pen\u00ednsula.<\/p>\n<p>&#8211; L\u00f3pez Ibor (1966): <em>Las neurosis como enfermedades del animo<\/em>, Gredos, Madrid.<\/p>\n<p>&#8211; L\u00f3pez Ibor (1949): <em>El problema de las enfermedades mentales<\/em>, Paz Montalvo, Madrid.<\/p>\n<p>&#8211; L\u00f3pez Ibor (1950): <em>La Angustia virtal<\/em>, Gredos, Madrid.<\/p>\n<p>&#8211; <a href=\"https:\/\/www.correntroig.org\/spip.php?article1022&#038;var_recherche=Guillermo%20Rendueles\">Fuente: Corrent Roig<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El autor defiende en este art\u00edculo que la mayor\u00eda de los psiquiatras espa\u00f1oles mantienen una conducta de Disociaci\u00f3n Cognitiva hacia Castilla del Pino. La disociaci\u00f3n se construye por una visi\u00f3n hagiogr\u00e1fica de la biograf\u00eda de Castilla del Pino, que lleva a aclamarlo como maestro de vida, frente a un desconocimiento y desuso de su teor\u00eda en una pr\u00e1ctica cl\u00ednica. Pr\u00e1ctica m\u00e1s consonante con la obra de L\u00f3pez Ibor que afirm\u00f3 la base depresiva de las neurosis y la psicosom\u00e1tica. El autor trata de remediar esa disonancia mediante el resumen de la obra de Castilla del Pino y la recomendaci\u00f3n de su pr\u00e1ctica.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":623,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/624"}],"collection":[{"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=624"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/624\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/623"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=624"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=624"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=624"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}