{"id":614,"date":"2009-10-24T02:20:31","date_gmt":"2009-10-24T02:20:31","guid":{"rendered":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/2009\/10\/24\/la-antipsiquiatria-vive\/"},"modified":"2009-10-24T02:20:31","modified_gmt":"2009-10-24T02:20:31","slug":"la-antipsiquiatria-vive","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/la-antipsiquiatria-vive\/","title":{"rendered":"La antipsiquiatr\u00eda vive"},"content":{"rendered":"<p>Sus autores, tras un momento de gloria, est\u00e1n hoy pr\u00e1cticamente olvidados y muchos de ellos han muerto. En Inglaterra, fueron <strong>R. Laing<\/strong>, <strong>D. Cooper<\/strong> y <strong>J. Berke<\/strong> quienes, desde una psiquiatr\u00eda que aunaba el existencialismo y el psicoan\u00e1lisis con un vago trasfondo de marxismo, desarrollaron la comunidad terap\u00e9utica londinense de <em>Kingsley Hall<\/em>, un lugar para que el psic\u00f3tico, esa persona desesperada hasta lo inconcebible, recuperara su libertad en vez de perderla definitivamente en manos de la psiquiatr\u00eda biol\u00f3gica, con su cruel planteamiento nihilista y sus invalidantes instrumentos f\u00edsicos y qu\u00edmicos. En Italia, <strong>F. Basaglia<\/strong> lider\u00f3 una transformaci\u00f3n psiqui\u00e1trica institucional de amplia resonancia, que tuvo efectos concretos en la psiquiatr\u00eda p\u00fablica de otros pa\u00edses, entre ellos el nuestro. En Francia, las investigaciones de <strong>M. Foucault<\/strong> se\u00f1alaron qu\u00e9 poder se vehiculaba en el trato dado al loco en la historia occidental, contextualizando as\u00ed todo tratamiento, fuera m\u00e9dico o psicol\u00f3gico. En Norteam\u00e9rica, <strong>Th. Szasz<\/strong>, el \u00fanico superviviente de los pioneros, ha mostrado la falacia b\u00e1sica de la psiquiatr\u00eda e, incluso, de toda psicoterapia. Muchos otros investigadores seguir\u00edan esas sendas hasta hoy.<\/p>\n<p>Todos estos autores consideran que la locura no es una enfermedad mental sino un penoso estado personal que causa problemas a quien lo padece y a sus pr\u00f3jimos. Si bien es cierto que por sus llamativas caracter\u00edsticas y sus efectos podemos considerar la locura algo patol\u00f3gico, tambi\u00e9n lo es que no se puede hablar de enfermedad si no hay ninguna alteraci\u00f3n org\u00e1nica que de fe de esos estados. Pues bien, a pesar del trabajo realizado por la psiquiatr\u00eda biol\u00f3gica inaugurada por W. Griesinger mediado el siglo XIX, cuya m\u00e1xima reza que las <strong>enfermedades mentales son enfermedades del cerebro<\/strong>, no se ha ofrecido correctamente hasta ahora <strong>ning\u00fan dato experimental o cl\u00ednico que verifique esa hip\u00f3tesis<\/strong>.<\/p>\n<p>Sin embargo, la consciencia colectiva de nuestros d\u00edas, tan determinada por los media, da por hecho que hay enfermedades mentales y que est\u00e1 suficientemente probada su naturaleza funcional, cuando no estructural, patol\u00f3gica. Tratada como una enfermedad org\u00e1nica, la locura, en su gradaci\u00f3n de neurosis (leves) a psicosis (graves), exige remedios m\u00e9dicos, sean farmacol\u00f3gicos o quir\u00fargicos, y una poderosa industria est\u00e1 dispuesta a proporcionarlos.<\/p>\n<p>Este libro, publicado originalmente en 2004, demuestra la inconsistencia de este t\u00f3pico y revela su proceso de constituci\u00f3n. Veintitr\u00e9s autores de seis pa\u00edses han escrito los veinticuatro cap\u00edtulos que pasan revista al estado de la cuesti\u00f3n, centr\u00e1ndose en la estrella de las psicosis, la \u00ab<em>esquizofrenia<\/em>\u00ab, \u00ab<em>s\u00edmbolo sagrado de la psiquiatr\u00eda<\/em>\u00ab, como dijera Szasz. Los editores de esta compilaci\u00f3n son dos directores de departamentos universitarios de psicolog\u00eda cl\u00ednica y experimental, en compa\u00f1\u00eda del psiquiatra que dise\u00f1\u00f3 y dirigi\u00f3 el proyecto Soteria de San Diego. Se trata del australiano J. Read, de la Universidad de Auckland, el ingl\u00e9s R. Bentall, de la de Manchester, y del norteamericano L. Mosher, profesor en Yale y Bethesda, recientemente fallecido y a quien est\u00e1 dedicado este libro \u00ab<em>que revisa el contexto hist\u00f3rico, econ\u00f3mico y pol\u00edtico en el que una ideolog\u00eda biogen\u00e9tica tan simplista ha podido alcanzar una hegemon\u00eda tan perjudicial<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>El libro desarrolla este programa a lo largo de sus m\u00e1s de cuatrocientas p\u00e1ginas, divididas en tres grandes bloques. El primero trata de la constituci\u00f3n y uso del <strong>concepto de esquizofrenia<\/strong>, subrayando <strong>su endeble categorizaci\u00f3n cient\u00edfica<\/strong>. Se\u00f1ala la falta de fundamentaci\u00f3n de los estudios m\u00e9dicos -epidemiol\u00f3gicos, bioqu\u00edmicos, anat\u00f3micos, gen\u00e9ticos- que lo justifican. Desmonta los mitos que enmascaran los efectos destructivos de los tratamientos farmacol\u00f3gicos o f\u00edsicos y da noticia de las <strong>estrategias comerciales de la Big Pharma<\/strong>. A esta primera parte cr\u00edtica le sigue otra conceptual, en la que se presenta la esquizofrenia desde una perspectiva psicosocial, m\u00e1s cercana al sentido com\u00fan que al discurso m\u00e9dico, para dedicar el tercer bloque a las estrategias de trato con la locura. Esta obra es un estudio de salud p\u00fablica y su ingente bibliograf\u00eda est\u00e1 compuesta, en su mayor parte, por estudios cl\u00ednicos, experimentales y epidemiol\u00f3gicos, manejados con un criterio estad\u00edstico, sin desatender los escritos de los fundadores del concepto de esquizofrenia y los investigadores cr\u00edticos.<\/p>\n<p>Son numerosos los datos que proporciona este libro, tan \u00fatil y necesario, pero s\u00f3lo se\u00f1alar\u00e9 lo m\u00e1s b\u00e1sico, lo m\u00e1s urgente: la falacia del t\u00f3pico referido. En primer lugar, \u00ab<strong>la &#8216;esquizofrenia&#8217; no es una enfermedad<\/strong>\u00ab, como reza el t\u00edtulo del cap\u00edtulo que inicia esta compilaci\u00f3n, firmado por los tres editores. Nos hallamos ante un \u00ab<strong>concepto difuso<\/strong>\u00bb que cada especialista delimita a su manera, asociando arbitrariamente s\u00edntomas que pertenecen a otras categor\u00edas nosol\u00f3gicas y siguiendo metodolog\u00edas tambi\u00e9n muy sesgadas en el tratamiento de los datos. El resultado es que <strong>no se ha obtenido un \u00abperfil del esquizofr\u00e9nico\u00bb, es decir, un diagn\u00f3stico<\/strong>. \u00bfC\u00f3mo establecer entonces un tratamiento y un pron\u00f3stico?.<\/p>\n<p>La industria farmac\u00e9utica transforma empero ese concepto difuso en una realidad indiscutible que hay que tratar a toda costa, en \u00abhechos\u00bb construidos en los laboratorios, universidades y hospitales y difundidos hasta la saciedad por los medios de comunicaci\u00f3n: (1) La \u00abesquizofrenia\u00bb aparece con la misma frecuencia en todos los pa\u00edses, (2) El cerebro de los \u00abesquizofr\u00e9nicos\u00bb no es normal y (3) Existe una predisposici\u00f3n gen\u00e9tica a sufrir \u00abesquizofrenia\u00bb.<\/p>\n<p>La realidad es muy diferente. Pasando por alto la inconsistencia del concepto, los verdaderos hechos revelan que <strong>incidencia y prevalencia son muy variables en los distintos pa\u00edses y seg\u00fan la escala social<\/strong>. En cuanto a las posibles diferencias cerebrales, con todo lo discutible y multifactorial de cualquier comparaci\u00f3n, dada la individualidad de cada cerebro, la \u00fanica evidencia es que <strong>los da\u00f1os cerebrales y neurol\u00f3gicos son consecutivos al uso de neurol\u00e9pticos y electrochoques<\/strong>: \u00ab<em>una de las cosas que puede afectar a los cerebros de los esquizofr\u00e9nicos son los tratamientos que reciben<\/em>\u00ab. En cuanto a la gen\u00e9tica, \u00ab<em> <strong>la creencia de que los estudios con gemelos e individuos adoptados han sentado la base gen\u00e9tica de la esquizofrenia es err\u00f3nea, [y\u2026] hasta la fecha, los estudios de gen\u00e9tica molecular no han conseguido encontrar los genes de la esquizofrenia<\/strong> <\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, <strong>un concepto difuso sin verificaci\u00f3n org\u00e1nica como la \u00abesquizofrenia\u00bb es \u00abutilizado para explicar [y medicalizar] una gran variedad de conductas inadmisibles o angustiosas<\/strong>\u00ab. Si bien la mayor parte de los tratamientos f\u00edsicos anteriores a la era de los psicof\u00e1rmacos han sido arrumbados, a\u00fan se sigue utilizando el electrochoque y los f\u00e1rmacos que en la d\u00e9cada de 1950 abrieron la brecha -anest\u00e9sicos modificados- han dado lugar a una muy amplia progenie en expansi\u00f3n.<\/p>\n<p>En este libro se desmontan los mitos que giran alrededor de los psicof\u00e1rmacos, refiri\u00e9ndose espec\u00edficamente a los neurol\u00e9pticos (antipsic\u00f3ticos): \u00ab(1) Los antipsic\u00f3ticos s\u00f3lo se prescriben a un n\u00famero reducido de personas, casi todas psic\u00f3ticas. (2) Los antipsic\u00f3ticos permiten la atenci\u00f3n no hospitalaria a ancianos y discapacitados. (3) Los antipsic\u00f3ticos son m\u00e1s eficaces que el placebo. (4) Los efectos terap\u00e9uticos compensan los efectos adversos\u00bb.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, estos \u00abhechos\u00bb se ven contradichos por los hechos. En la actualidad, <strong>todo tipo de psicof\u00e1rmacos se est\u00e1n prescribiendo en medicina general y se recetan rutinariamente neurol\u00e9pticos a ni\u00f1os y personas de edad, incluso preventivamente<\/strong>. Baste un dato: \u00abEntre 1990 y 2000 los gastos en antidepresivos se incrementaron un 800% y en neurol\u00e9pticos un 600%\u00bb , s\u00f3lo en Estados Unidos. En segundo lugar <strong>han aumentado las hospitalizaciones psiqui\u00e1tricas y crece el n\u00famero de residencias de ancianos<\/strong>. En cuanto a su eficacia milagrosa para hacer desaparecer el sufrimiento, lo que <strong>consiguen los antipsic\u00f3ticos<\/strong> es <strong>desregular la din\u00e1mica dopamin\u00e9rgica produciendo efectos anticolin\u00e9rgicos y extrapiramidales, con sus correlatos ps\u00edquicos -disociaci\u00f3n, depresi\u00f3n, amnesia, enlentecimiento mental- y sus secuelas f\u00edsicas -problemas digestivos, circulatorios, discinesia, Parkinson, demencia, deficiencia neurol\u00f3gica- entre otros, sin olvidar la grave drogadicci\u00f3n que implican<\/strong>. Los <strong>nuevos antipsic\u00f3ticos<\/strong>, denominados \u00abat\u00edpicos\u00bb, <strong>son a\u00fan m\u00e1s peligrosos y m\u00e1s caros<\/strong>. Por supuesto, los mismos laboratorios que produjeron y comercializaron los antiguos aceptan ahora la existencia de tan graves secuelas, entonces negadas, que precisamente evitar\u00edan los nuevos.<\/p>\n<p>El peor efecto, sin embargo, es moral: \u00ab<em> <strong>recetar un medicamento refuerza la idea de sufrir una enfermedad, [y as\u00ed\u2026] la idea de que los problemas que uno sufre pueden estar relacionados con la propia experiencia vital o con las circunstancias actuales tiende a desaparecer en cuanto se adopta el mensaje m\u00e9dico que acompa\u00f1a a la p\u00edldora<\/strong> <\/em>\u00ab. Esa irresponsabilizaci\u00f3n del sujeto respecto a sus problemas le resta autonom\u00eda y libertad, agravando el mal del loco.<\/p>\n<p>Ahora bien, que el discurso biol\u00f3gico de la esquizofrenia no est\u00e9 fundamentado s\u00f3lo significa que <strong>la locura no se soluciona con medicaci\u00f3n<\/strong> y que <strong>un enfoque m\u00e9dico dificulta su comprensi\u00f3n, encubriendo las causas, multifactoriales<\/strong>. Los aspectos psicol\u00f3gicos, familiares y sociales est\u00e1n en primer plano, y son de sentido com\u00fan en un tiempo tan psicol\u00f3gico como el nuestro. Las m\u00faltiples formas del maltrato y el enga\u00f1o, tanto en el \u00e1mbito familiar y pr\u00f3ximo como en el econ\u00f3mico y pol\u00edtico, explican toda psicosis. Puede decirse que <strong>la psicosis es una estrategia defensiva<\/strong>.<\/p>\n<p>Seg\u00fan entendamos la locura as\u00ed ser\u00e1n las maneras de enfrentarla o tratarla. En este libro se pasa revista a los <strong>tratamientos psicosociales<\/strong> y se da fe de <strong>su efectividad<\/strong> con estad\u00edsticas en la mano. Las terapias din\u00e1micas, cognitivas y sist\u00e9micas son las elegidas dentro del \u00e1mbito profesional, sin olvidar la efectividad terap\u00e9utica de los grupos de afectados, con las redes de acompa\u00f1amiento que promueven. La s\u00edntesis de estos planteamientos son las comunidades terap\u00e9uticas, como Kingsley Hall (1964-72), la pionera, Soteria California (1971-83), Soteria Berna (1984- ), Turku (1967- ) -convertida en la norma del tratamiento de las psicosis en Finlandia- o el proyecto API (1992- ), de las que da noticia este libro. Entre otros efectos positivos, estos tratamientos psicosociales al menos \u00ab<em>evitan las enfermedades neurol\u00f3gicas irreversibles inducidas por los neurol\u00e9pticos<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>En el pr\u00f3logo, D. Rowe se\u00f1ala que \u00abel sufrimiento de las personas que padecen dichos trastornos no proviene s\u00f3lo de las circunstancias de la vida, sino tambi\u00e9n del sistema psiqui\u00e1trico que te\u00f3ricamente deber\u00eda aliviarlo\u00bb. Como indica el t\u00edtulo de esta rese\u00f1a, la antipsiquiatr\u00eda est\u00e1 viva.<\/p>\n<p>&#8211; <a href=\"https:\/\/www.fcgjung.com.es\/art_99.html\">Fuente: Fundaci\u00f3n Carl Gustav Jung<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><em>Modelos de locura<\/em><\/p>\n<p>J. Read, L.R. Mosher y R.P. Bentall.<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n de N. Ca\u00f1ete, M.Bonell y A. Mart\u00ednez.<\/p>\n<p>Herder, Ed. Barcelona, 2006.<\/p>\n<p>450 p\u00e1ginas. 45 \u20ac.<\/p>\n<p>Entrada la d\u00e9cada de 1960, unos cuantos psiquiatras e historiadores de la medicina publicaron una serie de libros que desentra\u00f1aban el discurso ideol\u00f3gico subyacente a la psiquiatr\u00eda y criticaban su pr\u00e1ctica, que en esos momentos empezaba a sustentarse en la prescripci\u00f3n de los psicof\u00e1rmacos descubiertos en los primeros a\u00f1os de la d\u00e9cada anterior. Esta antipsiquiatr\u00eda, como fue denominada, qued\u00f3 eclipsada en la d\u00e9cada de 1980 al hundirse, hasta casi desaparecer, la actitud libertaria en el pensamiento pol\u00edtico de Occidente.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":613,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/614"}],"collection":[{"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=614"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/614\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/613"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=614"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=614"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=614"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}