{"id":602,"date":"2009-10-26T04:40:36","date_gmt":"2009-10-26T04:40:36","guid":{"rendered":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/2009\/10\/26\/entrevista-con-guillermo-rendueles-psiquiatra-que-frente-al-mercado-y-las-miserias-del-individualismo-propugna-lo-colectivo-como-recurso-de-salud-mental\/"},"modified":"2021-03-01T22:39:03","modified_gmt":"2021-03-01T22:39:03","slug":"entrevista-con-guillermo-rendueles-psiquiatra-que-frente-al-mercado-y-las-miserias-del-individualismo-propugna-lo-colectivo-como-recurso-de-salud-mental","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/entrevista-con-guillermo-rendueles-psiquiatra-que-frente-al-mercado-y-las-miserias-del-individualismo-propugna-lo-colectivo-como-recurso-de-salud-mental\/","title":{"rendered":"Entrevista con Guillermo Rendueles, psiquiatra que frente al mercado y las miserias del individualismo propugna lo colectivo como recurso de salud mental"},"content":{"rendered":"<p>&#8211; <strong>Si me permite, d\u00e9jeme iniciar la conversaci\u00f3n con algunas definiciones, con algunas delimitaciones conceptuales. \u00bfQu\u00e9 tipo de enfermedades mentales trata la psiquiatr\u00eda?<\/strong><\/p>\n<p>En alguna ocasi\u00f3n he manejado la met\u00e1fora de la psiquiatr\u00eda como coche escoba de la medicina social, como pr\u00e1ctica de cuidados que recoge todos los malestares que no caben en las categor\u00edas cient\u00edfico-naturales de la medicina o los recursos sociales. La medicina ofrece demag\u00f3gicamente una definici\u00f3n de salud como \u201c<em>un estado de bienestar y realizaci\u00f3n f\u00edsico\u2013ps\u00edquica<\/em>\u201d para toda la poblaci\u00f3n. Como es obvio que vivimos en una sociedad llena de sufrimiento y malestar no reparables por tratamientos m\u00e9dicos ni ayudas sociales, cuando un dolor o una queja no tiene un substrato anat\u00f3mico cl\u00ednico demostrable o es imposible de encuadrar en las pedagog\u00edas sociales, se le etiqueta como enfermedad psiqui\u00e1trica y se le trata con ansiol\u00edticos y antidepresivos que efectivamente acallan el dolor. Todo ello para no confesar la impotencia del llamado estado del bienestar para ofrecer una vida buena. El ni\u00f1o no educable en la escuela acaba en el psiquiatra. El ama de casa quejica de dolores a los que no se le encuentra causa f\u00edsica, el psiquiatra la etiqueta de somatizadora y le da ansiol\u00edticos. El comercial que no duerme y abusa del alcohol, de nuevo ansiol\u00edticos. Todo con tal de no cuestionar la escuela, el hogar o el comercio como focos de alienaci\u00f3n y mala vida que hay que transformar o destruir.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que la practica psiqui\u00e1trica sea una pr\u00e1ctica muy pretenciosa: ofrece mejoras para toda clase de males y desde luego promesas que luego no puede cumplir. Como el B\u00e1lsamo de Fierabr\u00e1s los psiquiatras ofrecen remedios para toda clase de situaciones: direcci\u00f3n del duelo para las cat\u00e1strofes o la muerte de alg\u00fan ser querido, enfrentamiento al estr\u00e9s laboral, dolor de enfermedades reales pero de causa desconocida como la esquizofrenia o los trastornos afectivos. Todo acaba en un <em>totum revolutum<\/em> llamado psiquiatrizaci\u00f3n de la vida cotidiana. De ah\u00ed que la sala de espera de un psiquiatra sea un lugar singular donde coexisten desde malestares banales secundarios a la vida cotidiana con los sufrimientos m\u00e1s atroces de las psicosis o las grandes depresiones que terminan en el suicidio. Para todos tiene el psiquiatra una palabra como un cura, o una pastilla como un m\u00e9dico, o una rehabilitaci\u00f3n como un masajista.<\/p>\n<p>&#8211; <strong>\u00bfY qu\u00e9 relaci\u00f3n, si existiera, observa usted entre la psiquiatr\u00eda y la psicolog\u00eda?<\/strong><\/p>\n<p>Los dos gremios compiten en ofrecer remedios que psiquiatrizan o psicologizan la vida cotidiana. Ambas profesiones se proponen como remedios para todos esos malestares que van del nacimiento a la muerte. La gente ha sido despose\u00edda de sus saberes comunes para criar hijos, para el sexo, para envejecer, para luchar contra la explotaci\u00f3n laboral, y necesita t\u00e9cnicos que provistos de saberes psi le ense\u00f1en a vivir. Psicopedagogos para criar hijos sanos mentalmente, sex\u00f3logos para concebirlos, psic\u00f3logos para hacer duelo por la muerte de los deudos, gerontopsic\u00f3logos para envejecer saludablemente y neuropsiquiatras contra el mobbing.<\/p>\n<p>Los psic\u00f3logos limitan ese ense\u00f1ar a vivir, limitan estas curas de la vida a palabras, y los psiquiatras ofrecen adem\u00e1s pastillas que hacen distanciarse a los sujetos de la situaci\u00f3n invisible y con ello a tolerar mejor el dolor vital. Ambos ofrecen lo que no pueden dar: remedios t\u00e9cnicos para resolver sufrimientos sin romper los marcos de la situaci\u00f3n que genera esos dolores y que no son otros que el individualismo o el mercado. La lucha por atender a las poblaciones emergentes que buscan amo psiquiatrizador entre ambos gremios es pat\u00e9tica por parte de los psic\u00f3logos que piden intervenir en los centros de salud con argumentos muy cercanos a la antipsiquaitr\u00eda de los a\u00f1os 70 \u2013la enfermedad mental no es una enfermedad como las otras, afirman con justicia- pero afirmando que es el gremio psicol\u00f3gico con sus variadas escuelas, y no las redes populares, quien pueden romper esa malaria urbana que hoy constituyen las quejas encuadrables en lo psicol\u00f3gico o psiqui\u00e1trico.<\/p>\n<p>&#8211; <strong>Entonces, psiquiatrizar y psicologizar son, seg\u00fan usted, tareas muy pr\u00f3ximas<\/strong>.<\/p>\n<p>Efectivamente. En el sentido se\u00f1alado de psiquiatrizar y de psicologizar, son tareas similares. No se trata de sustituir una pr\u00e1ctica psiqui\u00e1trica por una psicol\u00f3gica, sino de salirse de ambas redes que limitan los an\u00e1lisis y soluciones populares al ego\u00edsmo y al calculo afectivo que hoy domina la ideolog\u00eda popular, y que psiquiatras y psic\u00f3logos refuerzan como aparatos del estado que son. Ante un duelo o un despido, ambos discursos recurren a met\u00e1foras economistas para formular sus tratamientos: desinvertir afectos del muerto o el trabajo perdido, volver a invertirlos. Cualquier situaci\u00f3n se enmarca por ambos gremios en las oscuras aguas del calculo ego\u00edsta que dec\u00eda Marx. No conozco a nadie que haya ido al psic\u00f3logo y le haya preescrito la lucha solidaria contra sus males, sino cuidar de s\u00ed en el marco intimista. Nadie que no haya ido y no le hayan dicho que \u00e9l no puede arreglar el mundo ni tiene culpa de sus desarreglos y que se afane al carpe diem. De hecho, leer un manual de autocuidado es una incitaci\u00f3n al ego\u00edsmo, y muchos de los manuales para mujeres una aut\u00e9ntica agresi\u00f3n a sentimientos altruistas: aprender a decir no, no amar demasiado, calcular bien el intercambio afectivo para no salir defraudadas. En fin, una especie de buen inversor no s\u00f3lo en la bolsa sino en la casa o la cama.<\/p>\n<p>Depsiquiatrizar o depsicologizar la vida cotidiana supone recuperar un saber com\u00fan, que antes ten\u00eda la mayor\u00eda de la gente para gestionar las situaciones de sufrimiento o conflicto, sin recurrir a unos t\u00e9cnicas psi o una pastillas con dudosa o excesiva eficacia (las pastillas psiqui\u00e1tricas son a veces demasiado eficaces y permiten tolerar situaciones intolerables, adormeciendo los sentimientos que permiten cambiarlas). Para escuchar penas o aconsejar con prudencia, cualquiera de nuestro entorno sirve, menos un profesional psi que no comparte valores ni sentimientos y por ello los enmarcar\u00e1 en sistemas ideol\u00f3gicos de la escuela a la que pertenezca.<\/p>\n<p>&#8211; <strong>\u00bfLa tradici\u00f3n psicoanal\u00edtica ha dejado su huella en la psiquiatr\u00eda actual?<\/strong><\/p>\n<p>La psiquiatr\u00eda actual est\u00e1 dominada por clasificaciones procedentes de la muy poderosa <em>Asociaci\u00f3n de Psiquiatras Americanos<\/em>. Hace una d\u00e9cada impusieron una clasificaci\u00f3n de las enfermedades mentales llamada <em>DSM III<\/em> [<em>Manual diagn\u00f3stico y estad\u00edstico de los trastornos mentales<\/em>], que excluy\u00f3 cualquier t\u00e9rmino psicoanal\u00edtico como neurosis o histeria. Se pretendi\u00f3 con ello una clasificaci\u00f3n emp\u00edrica y ate\u00f3rica de los trastornos mentales que supuso, en la pr\u00e1ctica, que los psiquiatras dejasen de pensar o interpretar la relaci\u00f3n de los s\u00edntomas psiqui\u00e1tricos con la biograf\u00eda de sus pacientes, para buscar signos objetivos de enfermedades y tratar las enfermedades con protocolos de consenso logrados por votaciones democr\u00e1ticas en los congresos psiqui\u00e1tricos. Una de las relaciones freudianas m\u00e1s tradicionales \u201c<em>las neurosis son inversiones de las perversiones sexuales<\/em>\u201d desaparece de la DSM III no por ning\u00fan debate te\u00f3rico sino cuando en esas votaciones desaparece la perversi\u00f3n como categor\u00eda gnoseol\u00f3gica, sin m\u00e1s explicaciones que el \u00e9xito del colectivo gay en lograr votos.<\/p>\n<p>En el fondo la DSM III naci\u00f3 por la impotencia de la psiquiatr\u00eda o la psicolog\u00eda para diagnosticar con precisi\u00f3n. Unos investigadores fueron ingresados como enfermos y los psiquiatras fueron incapaces de detectar la simulaci\u00f3n. El horror de los a\u00f1os 70 en la academia psiqui\u00e1trica es que, al no poder identificar simuladores o no ponerse de acuerdo en las peritaciones ante los juzgados para bajas laborales, la administraci\u00f3n excluyese a lo psiqui\u00e1trico del campo m\u00e9dico o del pago de las muy poderosas compa\u00f1\u00edas de seguro americanas. De hecho, algunas definiciones en la DSM dependen de un pacto con esas compa\u00f1\u00edas para que no empiecen a pagar seguros m\u00e9dicos a los esquizofr\u00e9nicos antes de los 6 meses que se exige para el diagn\u00f3stico de esta enfermedad. La voluntad de ser emp\u00edricos y ate\u00f3ricos barri\u00f3 toda la \u201c<em>epistemolog\u00eda de la sospecha<\/em>\u201d que Freud hab\u00eda introducido para interpretar los s\u00edntomas psiqui\u00e1tricos y dar sentido a la enfermedad, para relacionar el sufrimiento psiqui\u00e1trico con los poderes familiares que escrib\u00edan la versi\u00f3n can\u00f3nica y falsa de la infancia.<\/p>\n<p>Hoy los s\u00edntomas psicol\u00f3gicos -nuestras angustias o depresiones- son una especie de equivalentes de unos trastornos de los neurotrasmisores que, aunque nadie pueda medir, se suponen modificables con psicof\u00e1rmacos o terapias. De ah\u00ed que Freud sea hoy un completo desconocido para las nuevas generaciones de psiquiatras.<\/p>\n<p>Y eso para no hablar de la izquierda freudiana que dio importantes materiales para las revueltas contra el manicomio y la instituci\u00f3n total de los a\u00f1os 70 y las resistencias antiautoritarias al familiarismo. Lo psicoanal\u00edtico ha quedado por ello como una escuela con escasa aplicaci\u00f3n en la cl\u00ednica real, en parte por sus propios errores sobre la centralidad del dinero de la cura tipo (Freud afirm\u00f3 que si el enfermo no paga dinero al terapeuta es poco probable que se cure y casi seguro que no abandonar\u00e1 su terapia). La aplicaci\u00f3n literal de esa relaci\u00f3n de medicina liberal de pago por acto m\u00e9dico impidi\u00f3 al psicoan\u00e1lisis implicarse en un modelo social en donde integrarse. Finalmente la regresi\u00f3n de los psi, que renuncian a formarse con la profundidad y el trabajo que exige aprender psicoan\u00e1lisis, termina de ensombrecer el futuro de las pr\u00e1cticas psicoanal\u00edticas.<\/p>\n<p>Los americanos dicen que el psicoan\u00e1lisis es otra de las rarezas de Paris y el n\u00famero de pacientes tratados por analistas no llega ni al uno por mil de la poblaci\u00f3n psiquiatrizada en nuestro mundo.<\/p>\n<p>&#8211; <strong>\u00bfQu\u00e9 signific\u00f3 aquella rebeli\u00f3n antipsiqui\u00e1trica de los a\u00f1os sesenta y setenta a la que usted hac\u00eda referencia? Estoy pensando en David Cooper, en Franco Basaglia, \u2026<\/strong><\/p>\n<p>El movimiento de Psiquiatr\u00eda Democr\u00e1tica que encabez\u00f3 <a href=\"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/entrevista-a-franco-basaglia-24-10-09\/\">Basaglia<\/a> represent\u00f3 la voluntad de dar la vuelta al sofisma del manicomio que elud\u00eda el an\u00e1lisis del encierro en la g\u00e9nesis de la gran locura. Lo mismo que en los zool\u00f3gicos se produce una conducta animal que no es la real en el manicomio se produc\u00eda lo que Basaglia llamaba el Doble de la Enfermedad Mental. El manicomio produc\u00eda una locura que no era la de los pacientes sino la producida por el estigma y la profec\u00eda autocumplida de la psiquiatr\u00eda de la \u00e9poca que describ\u00eda la locura como peligrosa e irrecuperable. De ah\u00ed que todo el saber producido por la observaci\u00f3n de locos encerrados, es decir toda la psicopatolog\u00eda cl\u00e1sica era un seudo saber parecido al de la zoolog\u00eda del parque de fieras. Categor\u00edas psiqui\u00e1tricas centrales como la esquizofrenia catat\u00f3nica desaparecieron de los libros cuando desaparece el encierro manicomial.<\/p>\n<p>Yo trabaj\u00e9 en un manicomio cercano a Madrid donde los pacientes estaban internados y diagnosticados en pabellones sintom\u00e1ticos. Hab\u00eda pabellones de violentos, incontinentes, cr\u00f3nicos cerrados, abiertos, etc. Por un derrumbe tuvimos que repartir los internados del pabell\u00f3n de violentos por el resto del manicomio, y la conducta violenta dej\u00f3 de producirse en los enfermos que padec\u00edan la violencia. La violencia no era algo producido por el cerebro o la enfermedad de los pacientes sino creado por la instituci\u00f3n que los cronificaba.<\/p>\n<p>Del manicomio, el an\u00e1lisis basagliano se extendi\u00f3 a otras instituciones totales como el ej\u00e9rcito, las f\u00e1bricas, los internados estudiantiles y fue muy productivo para las revueltas de mayo 68. De repente las masas en las f\u00e1bricas descubrieron que el sufrimiento laboral no ten\u00eda que ver con su trabajo real o la producci\u00f3n, sino con las disciplinas que impon\u00edan gerentes y capataces. Los movimientos de la Autonom\u00eda Obrera italiana deben mucho a ese an\u00e1lisis postbasagliano, en el que la f\u00e1brica se parece al manicomio o el cuartel en falsificar las vidas de sus internados y en crear una vida doble de la real-posible. Destruir los muros de esas instituciones fue la bella consigna que salt\u00f3 de los manicomios a las c\u00e1rceles, las f\u00e1bricas o los cuarteles. La esperanza de destruir ese archipi\u00e9lago de instituciones que limitaban la vida fue el \u00faltimo fantasma de la libertad que yo conoc\u00ed.<\/p>\n<p>&#8211; <strong>En cuanto a Cooper<\/strong><\/p>\n<p>David Cooper y Ronald D. Laing hicieron unos an\u00e1lisis m\u00e1s microsociales de la familia como instituci\u00f3n generadora de patolog\u00eda mental codificando figuras como los padres esquizofren\u00f3genos o las teor\u00edas del doble v\u00ednculo como substrato de la comunicaci\u00f3n autoritaria y enloquecedora que quebraba la identidad del sujeto casi desde el nacimiento.<\/p>\n<p>De nuevo la locura era prefabricada desde la irracionalidad de la autoridad familiar. Cuando se falsifica la percepci\u00f3n de las necesidades infantiles, y una madre afirma saber que su hijo tiene sue\u00f1o y debe irse a la cama aunque el ni\u00f1o diga no tener sue\u00f1o, se esta iniciando ese proceso de p\u00e9rdida de saber \u00edntimo que en su extremo crea locura (la autoridad y la orden de v\u00e9te a la cama se enmascara en cumplir las falsas necesidades del ni\u00f1o como el mercado satisfar\u00e1 todas las falsas necesidades del adulto). El discurso del padre aparece en esos an\u00e1lisis como el eco directo de la voz del amo estatal, mientras la madre es una figura m\u00e1s enloquecedora por su papel ambivalente entre la incitaci\u00f3n a la sumisi\u00f3n y las fantas\u00edas ut\u00f3picas. Estos an\u00e1lisis fueron muy productivos para el pensamiento antiautoritario y antifamiliar con propuestas de comunidades terap\u00e9uticas sin terapeutas y en desenmascarar todas las trampas que el lenguaje normal forjado en la intimidad crea en la enajenaci\u00f3n cotidiana. Gestionar la ense\u00f1anza de los sentimientos correctos, de c\u00f3mo se debe querer, que constitu\u00eda una funci\u00f3n familiar central, salt\u00f3 por los aires en esos a\u00f1os gracias a los an\u00e1lisis de Laing.<\/p>\n<p>La derrota de todo ese movimiento es hoy m\u00e1s que evidente, cuando las familias de enfermos tienen un poder grande y piden tratamientos obligatorios o cerrados para sus hijos, y en la pr\u00e1ctica est\u00e1n logrando la vuelta a unas disciplinas pan\u00f3pticas cercanas a neo manicomios y al uso masivo de psicof\u00e1rmacos inyectables quincenalmente como profilaxis de cualquier conducta violenta. Cada vez que hay un acto violento de un paciente ps\u00edquico, el clamor por el encierro no cesa y las maldiciones contra la <a href=\"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/la-antipsiquiatria-vive\/\">antipsiquiatr\u00eda<\/a> tampoco.<\/p>\n<p>Afirmar que aqu\u00e9llo no fue un sue\u00f1o y que, efectivamente, luchar contra el manicomio fue luchar contra el orden o el familiarismo es hoy, m\u00e1s que un ejercicio de memoria, una afirmaci\u00f3n de la esperanza en rebrotes de la raz\u00f3n tras su eclipse.<\/p>\n<p>&#8211; <strong>En las enfermedades mentales, \u00bfla herencia gen\u00e9tica es determinante? \u00bfInfluye, de qu\u00e9 forma, el ambiente social, la estructura familiar? \u00bfDepende de las enfermedades?<\/strong><\/p>\n<p>Los conceptos de enfermedad mental est\u00e1n mal definidos y por ello es dif\u00edcil de contestar a la pregunta de las influencias del ambiente o los genes. En los grandes s\u00edndromes bipolares y esquizofr\u00e9nicos la herencia parece indudable, pero es la herencia de una vulnerabilidad que no se parece al modelo del despertador biol\u00f3gico preparado para que surja la enfermedad a la llegada a la pubertad.<\/p>\n<p>El brote psic\u00f3tico y las fases maniacodepresivas precisan de un desencadenante y, una vez desencadenada, su evoluci\u00f3n depende de c\u00f3mo se trate y se prevengan las reca\u00eddas. Si se la medicaliza en extremo o se la encuadra en profec\u00eda auto cumplida -la locura nunca cura- se transforma en un proceso invalidante que hace sujetos dependientes de por vida, que necesitan seg\u00fan los protocolos actuales vigilancia y control perenne sin ninguna posibilidad real de alta m\u00e9dica. M\u00e9dicos y familias coinciden que ante el riesgo de reca\u00edda es preferible tratamientos perennes.<\/p>\n<p>Por el contrario, que se limite el tratamiento y el pron\u00f3stico positivo a episodios psic\u00f3ticos con perspectivas de cura, permite vidas en libertad que gestionen con prudencia ese riesgo indudable de reca\u00edda que los genes provocan. Gestionar ese riesgo desde lo autoritario y la profilaxis del \u201c<em>por si acaso recae que tome neurol\u00e9pticos de por vida<\/em>\u201d o aceptar el riesgo \u201d<em>sin medicar por si acaso<\/em>\u201d define hoy las posturas neomanicomiales o libertarias frente a las grandes psicosis.<\/p>\n<p>El resto de los trastornos ps\u00edquicos -depresiones, angustias, trastornos de personalidad, malestares por estr\u00e9s- son falsas enfermedades que se etiquetan como tales para individualizar sujetos fr\u00e1giles para que puedan ser tratados con t\u00e9cnicas que no pongan en cuesti\u00f3n el papel desencadenante de la mala vida urbana que est\u00e1 en la base de sus sufrimientos. Ni el trabajo como lo conocemos, ni las casas de vecinos que articulan nuestras ciudades, ni las familias realmente existentes, sobrevivir\u00edan sin la toma masiva de ansiol\u00edticos que permiten dormir, levantarse y aguantarnos unos a otros en esa especie de cloaca sobrepoblada en que vivimos. Los procesos de etiquetado y psicologizaci\u00f3n de esos malestares, que permiten sean vividos en privado y no se colectivicen, completan el papel apaciguador y distanciador que permiten las categor\u00edas psiquiatrizantes y los psicof\u00e1rmacos.<\/p>\n<p>&#8211; <strong>A finales de 2008 el <em>New York Times<\/em> informaba que m\u00e1s de la mitad de los 28 especialistas encargados de preparar la pr\u00f3xima edici\u00f3n, prevista para 2012, del <em>DSM-IV-TR: Mental Disorders. Diagnosis, Etiology &#038; Treatment<\/em>, el Manual Diagn\u00f3stico y Estad\u00edstico de Trastornos Mentales por excelencia, mantiene alg\u00fan lazo con empresas farmac\u00e9uticas [[David Guti\u00e9rrez: <a href=\"https:\/\/www.naturalnews.com\/024451.html\">Psych Drug Handbook Written with Drug Industry Ties<\/a> October 10, 2008.]]. Ya en 2006, investigadores de la Universidad de Tufts denunciaron que el 56% de los encargados de revisar el DSM hab\u00edan tenido al menos un nexo monetario con un laboratorio entre 1998 y 2004. El porcentaje era a\u00fan mayor entre los expertos que trabajaban en enfermedades mentales m\u00e1s graves, la esquizofrenia por ejemplo. Concretamente, seg\u00fan el NYT, uno de los psiquiatras firmantes del DSM hab\u00eda ejercido de consultor de trece laboratorios diferentes en los \u00faltimos cinco a\u00f1os (entre ellos, algunos de poder tan inmenso, y casi inabarcable, como \u00abWyeth\u00bb y \u00abPfizer\u00bb [[Adquiere la empresa Wyeth <a href=\"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/pfizer-confirma-creacion-de-monopolio-farmaceutico-despidos-masivos-por-fusion-26-10-09\/\">Pfizer confirma creaci\u00f3n de monopolio farmac\u00e9utico<\/a> 18 de octubre de 2009.]]). \u00bfEs as\u00ed? Una situaci\u00f3n de dependencia o subordinaci\u00f3n de este orden, \u00bfpuede alcanzar esta dimensi\u00f3n? \u00bfTambi\u00e9n en Espa\u00f1a?<\/strong><\/p>\n<p>Un ansiol\u00edtico \u2013el lorazepan, propiedad de uno de los dos laboratorios que mencionas\u2013 es el f\u00e1rmaco m\u00e1s vendido en Espa\u00f1a, por encima de la aspirina o los analg\u00e9sicos. En general en apenas 20 a\u00f1os los psicof\u00e1rmacos han pasado de ser algo marginal en las ganancias de los monopolios farmac\u00e9uticos a ser sus productos estrella y ello sin que se halla producido ning\u00fan descubrimiento importante en sus laboratorios. Los trastornos psiqui\u00e1tricos se diagnostican, como en la medicina del siglo diecinueve, por la escucha de los s\u00edntomas de los usuarios y no por ning\u00fan mediador interno sobre el que podamos medir la eficacia de los f\u00e1rmacos para aliviarlos como en el resto de la medicina del siglo xx. Frente al antidiab\u00e9tico que, para ser m\u00e1s eficaz que el anteriormente comercializado y vendido, debe normalizar las cifras de az\u00facar de cada enfermo que lo usa, los psicof\u00e1rmacos s\u00f3lo deben hacer ver o escuchar que el paciente dice encontrarse un poco mejor que con la anterior pastilla, sin modificar ning\u00fan marcador material de mejor\u00eda. Obviamente, ese car\u00e1cter no objetivo es el sue\u00f1o de cualquier mercader que quiera vender pastillas que, como las diferentes marcas de coches, sean un poco mejor que los de la competencia.<\/p>\n<p>Los antiguos antidepresivos o neurol\u00e9pticos son igual de eficaces que los nuevos para atenuar los s\u00edntomas de enfermedad, como a duras penas tienen que reconocer sus fabricantes. Var\u00edan s\u00f3lo en que producen menos efectos secundarios: el Prozac (del otro laboratorio del que hablas) se empez\u00f3 a recetar a miles de enfermos en Am\u00e9rica no porque fuese un antidepresivo m\u00e1s eficaz que el anafranil sino porque no engordaba o secaba la boca como s\u00ed hac\u00eda \u00e9ste. Pero su valor econ\u00f3mico pas\u00f3 a multiplicarse por miles de euros.<\/p>\n<p>Un psicof\u00e1rmaco contempor\u00e1neo para el tratamiento de la esquizofrenia suele costar m\u00e1s de 100 euros y a veces m\u00e1s de 200 al mes frente al haloperidol igual de eficaz que puede costar 2 euros aunque produzca m\u00e1s efectos secundarios.<\/p>\n<p>El uso de psicof\u00e1rmacos es adem\u00e1s un mercado cautivo, y un psic\u00f3tico un cliente seguro desde los 20 a\u00f1os hasta la muerte, si se siguen los consensos dominantes hoy en psiquiatr\u00eda. Como dec\u00eda, al ser f\u00e1rmacos que a diferencia del que trata la anemia no tiene que demostrar su eficacia en protocolos rigurosos, sino en la observaci\u00f3n del m\u00e9dico que lo trata y rellena cuestionarios, son tremendamente sensibles a la propaganda y la influencia del recetador que decide la mejor\u00eda o empeoramiento de acuerdo con su ojo cl\u00ednico, por desgracia tremendamente sensible a los reclamos de los laboratorios farmac\u00e9uticos, que gastan cifras millonarias en manipular a los psiquiatras como intermediarios de ese mercado.<\/p>\n<p>Todo ello define un mercado especial: enormes ganancias, no objetividad del producto, dependencia del f\u00e1rmaco elegido de la decisi\u00f3n del psiquiatra. Por ello, la propaganda sobre el psiquiatra que los prescribe determina unas relaciones profesionales mercantilizadas, de las que casi nunca se habla entre los profesionales que se aprovechan de las migajas del sistema.<\/p>\n<p>No hay un solo congreso psiqui\u00e1trico en la que sus asistentes se paguen inscripci\u00f3n o viajes sin el apoyo de la industria farmac\u00e9utica, industria que sin presionar directamente sobre los psiquiatras (en mi experiencia es raro el \u201c<em>rec\u00e9tame y te pago el viaje a Am\u00e9rica<\/em>\u201d) obviamente genera unos mecanismos de agradecimiento que hace una rareza las antiguas reuniones de psiquiatras cr\u00edticos o contraculturales. Los congresos de las asociaciones de psiquiatr\u00eda, en teor\u00eda de izquierda, son en ese sentido tan dependientes de la industria farmac\u00e9utica como las de la derecha, y sus congresos tienen el mismo estilo de grandes hoteles y banquetes en restaurantes caros, anta\u00f1o reservado a los mandarines de la medicina.<\/p>\n<p>&#8211; <strong>Cambio de tercio. Usted ha se\u00f1alado recientemente que el hecho de que el 30% de la poblaci\u00f3n obrera asturiana afectada por reconversiones acuda hoy a los Centros de Salud Mental ejemplifica un desastre: \u201c<em>el viejo orgullo del proletariado que \u201csabia qui\u00e9n era\u201d est\u00e1 siendo substituido por personalidades pasivo dependientes que buscan en los \u2018psi\u2019 tutela, pastillas y consejos para reconducir su vida seg\u00fan un r\u00e9gimen de servidumbre voluntaria<\/em>\u201d. \u00bfPor qu\u00e9 habla usted de servidumbre voluntaria? \u00bfQu\u00e9 podr\u00edan hacer entonces los trabajadores\/as afectados?<\/strong><\/p>\n<p>Si me permit\u00eds la peque\u00f1a groser\u00eda, lo que buscan en salud mental los trabajadores agobiados se parece al que para buscarse amores se va de putas. Ante el horror real de la vida cotidiana, todo el mundo sufre y necesita que alguien le escuche, afecto, consejos prudentes o incluso mimos que alivien el horror econ\u00f3mico. Buscarlo en un profesional que cobra del estado por esos menesteres, y no comparte las realidades del trabajo o el barrio o puede tener unos valores tan opuestos al consultante como ser del opus dei (una de mis pacientes dej\u00f3 de ir al psiquiatra despu\u00e9s de dos a\u00f1os, cuando supo que su terapeuta no estaba en consulta por ir de cacer\u00eda) parece una confusi\u00f3n vital m\u00e1s que como aquel borracho busca la llave no donde la ha perdido sino donde el ayuntamiento ilumina.<\/p>\n<p>Frente a esa ayuda profesionalizada que coloniza la vida desde un saber poco cre\u00edble (hay multitud de escuelas psi), el pueblo deber\u00eda colectivizar su dolor y acumular valor para mirar de frente lo que oferta la vida en el mercado, sin edulcorarlo con la falsa promesa de que cuando la cosa vaya mal alg\u00fan psi de la \u201cseguridad social\u201d me ayudar\u00e1 aunque yo no tenga redes solidarias en que apoyarme.<\/p>\n<p>Aprender que el malestar no depende de su psique individual, sino de las relaciones de explotaci\u00f3n y sumisi\u00f3n al imaginario de deseos que nos hace vivir por encima de nuestras posibilidades con modelos de clase media, es la amarga verdad que la poblaci\u00f3n trabajadora se niega a ver. Saber que, si me encierro en el ego\u00edsmo y la b\u00fasqueda de salvaci\u00f3n en el intimismo, cuando esa vida \u00edntima se me derrumba y, por ejemplo, se muere mi objeto amoroso o pierdo el trabajo, ning\u00fan profesional me puede ayudar realmente porque ning\u00fan profesional puede sentir conmigo a sueldo, puede ser un primer paso en esa renuncia a las falsas promesas. S\u00f3lo desde las viejas solidaridades, de hablar cada ma\u00f1ana con los compa\u00f1eros y salir a tomar sidra o vino tras el trabajo para maldecir al patr\u00f3n o comentar los azares de San mercado con la esperanza que alg\u00fan d\u00eda todo ese sistema caiga, fue vivible una cotidianidad tan dura como la del trabajador fabril tradicional. S\u00f3lo lo acogedor del barrio, de los lugares donde uno est\u00e1 entre los suyos, s\u00f3lo los v\u00ednculos con los compa\u00f1eros y sus familias, y una forma de vida en lo com\u00fan, permiten escapar a las miserias del individualismo o disminuir diluy\u00e9ndolas en lo colectivo las penas cuando la tragedia nos alcanza.<\/p>\n<p>Si cada uno va de su casa al trabajo, se encierra en el familiarismo y en los grupos de aficiones comunes, est\u00e1 condenado a tener un alto riesgo de terminar en el psiquiatra, como el que acude al lupanar a buscar amores profesionales.<\/p>\n<p>&#8211; <strong>El precariado en el que vive una gran parte de los trabajadores espa\u00f1oles, aut\u00f3ctonos o no, \u00bfest\u00e1 afectando a su salud mental? \u00bfHay cifras al respecto? Se habla de una epidemia de depresiones que afecta al 30% de la poblaci\u00f3n y hay barriadas obreras donde es m\u00e1s normal haber pasado por las consultas de salud mental que no haber necesitado ayuda psiqui\u00e1trica a lo largo de la vida.<\/strong><\/p>\n<p>La miseria subjetiva que la vida en precario crea es la imposibilidad de crear esos v\u00ednculos serenos, de los que hablaba m\u00e1s arriba, para describir la cotidianeidad de la clase obrera tradicional. Un ni\u00f1o tiene un v\u00ednculo sereno cuando puede jugar en el parque sin mirar continuamente a su madre, porque sabe que ella va estar all\u00ed cuando se caiga. Uno puede arriesgarse en la vida, y ser un activista social, si sabe que tiene una red social amplia, que cuando la desgracia le alcance va a tener solidaridades m\u00faltiples. Esos lazos solidarios, esos v\u00ednculos serenos, necesitan tiempo y tradiciones de identidad. Desde el colegio los antiguos trabajadores codificaban sus gustos y sus maneras al imaginario de clase que los proteg\u00eda, y los endurec\u00eda, del mundo hostil de los se\u00f1oritos: sab\u00edan que los melindres o la depresi\u00f3n no eran para ellos, que al tajo se iba a sufrir pero que la vida pod\u00eda permitirles devolver golpes a ese mundo de la burguesia si permanec\u00edan juntos. Sin tiempo para estar juntos y sin coger la cita que las viejas tradiciones obreras les proporcionan los precarios est\u00e1n perdidos: ni identidad colectiva, ni defensas de clase les protegen. La ideolog\u00eda del p\u00edcaro, la vieja astucia del lazarillo para burlar y sacar las ventajas que puede, parece ser la tendencia subjetiva preferente en el precariado que corre como puede entre amos desalmados buscando cobrar del paro o las bajas m\u00e9dicas, es lo que se ve de nuevo desde las consultas de salud mental.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino depresi\u00f3n es un caj\u00f3n de sastre que quiere decir malvivir o incapacidad de autogestionar la vida sin ayudas profesionales. Afecta a los sectores de poblaci\u00f3n m\u00e1s colonizadas por el intimismo: mujeres, precarios sin redes sociales s\u00f3lidas, viejos sin compa\u00f1\u00eda que las han perdido, j\u00f3venes renegados de su clase y aspirantes a trepar socialmente. Frente a ellos, la vulnerabilidad a la depresi\u00f3n se invierte cuando el tiempo de trabajo o la organizaci\u00f3n de actividades crea grupos con identidades solidarias que se suponen pueden durar toda la vida. Frente al voluntariado social -que crea grupos ligeros, que llama H. Bejar de malos samaritanos- los viejos sindicatos, los grupos comunistas, las comunidades religiosas, creaban v\u00ednculos e identidades s\u00f3lidas que endurec\u00edan y \u201cempoderaban\u201d (hac\u00edan sentirse due\u00f1os de s\u00ed) a sus miembros frente a las crisis vitales que el propio tiempo genera. Se dec\u00eda aquello de un comunista nunca est\u00e1 solo porque supon\u00eda que cualquier trabajador pod\u00eda ser su amigo y que las edades del hombre -juventud, madurez, vejez- ten\u00edan unos rituales tan cercanos a lo religioso que hac\u00eda que incluso la muerte fuese aceptada como un pasar la cita con la historia a las generaciones venideras. Si esa identidad se licua, y el precariado no permite enlazar la vida individual con esos colectivos y esas tradiciones, la cotidianeidad se convierte en ese cuento lleno de ruido y furia contado por un idiota que f\u00e1cilmente busca sentido-consuelo en el psi. A ese sesgo cognitivo de buscar ayuda fuera de los iguales, en los expertos, en la t\u00e9cnica, es lo que llamo proceso de servidumbre voluntaria, que ni siquiera es consecuente con la ideolog\u00eda ego\u00edsta que ha elegido, y que enlaza con el prototipo de L\u00e1zaro de Tormes que he propuesto l\u00edneas arriba.<\/p>\n<p>&#8211; <strong>\u00bfC\u00f3mo cree usted que est\u00e1 afectando la actual crisis, esta crisis cuyo fondo no acabamos de entrever, a las gentes trabajadoras? Las amenazas de despidos, de cierres patronales, de reconversiones, \u00bftaladran su conciencia?<\/strong><\/p>\n<p>La crisis contin\u00faa un proceso de contrarrevoluci\u00f3n que aumenta la egolatr\u00eda del s\u00e1lvese quien pueda y la cobard\u00eda colectiva para pelear por un mundo radicalmente otro. Todas las crisis sociales son oportunidades para cambiar la historia. En \u00e9sta que nos ha tocado, las clases populares van a salir m\u00e1s desestructuradas y derrotadas de lo que entraron: perder\u00e1n la batalla sin ni siquiera haber peleado. Viejas palabras como ocupaci\u00f3n de f\u00e1bricas, autogesti\u00f3n, nacionalizaciones, son f\u00f3siles ling\u00fc\u00edsticos para unos colectivos sindicales que, como en el chiste, s\u00f3lo piden a sus se\u00f1ores quedarse como est\u00e1n.<\/p>\n<p>Se parece por ello esta derrota obrera a esos experimentos de Indefensi\u00f3n Aprendida en que los animales de experimentaci\u00f3n sometidos a castigos en una piscina se dejan morir cuando a\u00fan tienen energ\u00edas objetivas para pelear. El dolor colectivo y la ansiedad producida por el riesgo de neopobreza est\u00e1, como las malas salsas, sin ligar por ninguna organizaci\u00f3n que le d\u00e9 forma y salidas colectivas.<\/p>\n<p>De continuar la tendencia actual, las capas populares saldr\u00e1n subjetiva y objetivamente m\u00e1s maltrechas de lo que entraron y, a mi juicio, se acentuar\u00e1n tendencias reaccionarias que dif\u00edcilmente imaginamos, desplazando la rabia contra los emigrantes y no contra los poderosos. De cualquier forma la historia no est\u00e1 nunca escrita del todo y, como escribi\u00f3 Brecht en su imprescindible \u201c<em>Oda a la dial\u00e9ctica<\/em>\u201d, los derrotados de hoy son los vencedores del ma\u00f1ana. Pero para ello, quiz\u00e1s perder la esperanza de buena vida en el mercado o en los bienestares de la psicologizaci\u00f3n, es un paso imprescindible para salir de esa indefensi\u00f3n y decidirse a pelear con las fuerzas que a\u00fan quedan.<\/p>\n<p>&#8211; <strong>\u00bfQu\u00e9 puede hacer un psic\u00f3logo, un psiquiatra ante la desesperaci\u00f3n de estas personas trabajadoras? \u00bfDecirles que hagan la revoluci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<p>Puede tratar de encuadrar ese sufrimiento subjetivo en lo impersonal, impidiendo el proceso de individuaci\u00f3n o de culpabilizaci\u00f3n que a\u00f1ade miseria psicol\u00f3gica a la econ\u00f3mico-social. Saber que el paro toca como \u201cla loter\u00eda al rev\u00e9s\u201d tranquiliza a quien busca causas y remedios psicol\u00f3gicos de su malvivir en su biograf\u00eda pregunt\u00e1ndose qu\u00e9 hice mal. Tratar de crear v\u00ednculos no profesionales entre parados, entre personas con sufrimientos etiquetados de depresivo-ansiosos, y dar formas de interpretar la angustia-depresi\u00f3n en un marco colectivo que busque agrupar seudoenfermos en redes de apoyo y consumo paralelo pueden ser sugeridas desde las consultas.<\/p>\n<p>Los fundadores de Alcoh\u00f3licos An\u00f3nimos persistieron en beber mientras iban de psic\u00f3logo en psiquiatra por todo el mundo. Dejaron de beber y crearon la red de autoayuda m\u00e1s potente del planeta, cuando tomaron conciencia que en la ayuda mutua se pod\u00edan crear las redes y t\u00e9cnicas que evitan beber. Siempre me ha parecido un ejemplo a seguir.<\/p>\n<p>El movimiento feminista tiene experiencias similares: las de Boston lograron reapropiarse de unos cuerpos mutilados por la ginecolog\u00eda. Tener valor para pensar y actuar desde la experiencia acumulada puede lograrse desde la confesi\u00f3n de impotencia profesional de los psic\u00f3logos o psiquiatras, si tuviesen honradez para autoevaluar realmente su pr\u00e1ctica real, tan poco eficaz en aliviar el dolor subjetivo.<\/p>\n<p>&#8211; <strong>Usted ha afirmado que \u201c<em>bajo r\u00f3tulos psicoterap\u00e9uticos, determinados aparatos burocr\u00e1ticos constituyen dispositivos de producci\u00f3n de identidades destinados a individualizar el sufrimiento producido por la crisis y evitando as\u00ed cualquier estrategia colectiva<\/em>\u201d. \u00bfEs una estrategia consciente en su opini\u00f3n? \u00bfEs una subordinaci\u00f3n a los intereses del capital?<\/strong><\/p>\n<p>Uno de los rasgos centrales del nuevo esp\u00edritu del capitalismo es que no necesita conciencia o ideolog\u00eda dominante para imponer su dictado: con que se consuma y se sometan las poblaciones al r\u00e9gimen de necesidades que la propaganda crea \u2026 A los grandes monopolios no le importa el pensamiento de la gente.<\/p>\n<p>En ese sentido la psicologizaci\u00f3n no es una pr\u00e1ctica consciente del capitalismo, porque no la necesita. Simplemente con que el pueblo se encierre en su casa, su pareja, y olvide las viejas identidades basadas en grupos naturales, la victoria de san mercado est\u00e1 asegurada. Si no hay un Nosotros desde el que vivir, y el yo sucesivo es el \u00fanico punto desde el que se reflexiona, el capitalismo puede dejar flotar a esos individuos y que escojan cualquier ideolog\u00eda que no recree esos v\u00ednculos. Precisamente el anticlericalismo de los postmodernos atufa a ese deseo de liquidar incluso la ideolog\u00eda comunitaria que en tiempos les sirvi\u00f3 y que en lo que tiene de Nosotros Identitario les resulta una parad\u00f3jica resistencia a pesar de lo anticuado de sus protestas.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s al Estado y a los pol\u00edticos s\u00ed les interesa aparentar una eficacia de la que carecen para influir en la vida real de las personas, e ideoligar una seguridad social frente a los azares econ\u00f3micos suponga un mecanismo de evitar el desinter\u00e9s de la poblaci\u00f3n sobre lo pol\u00edtico. Afirmar que al menos el estado puede dar escuela y centros de salud desde la izquierda, puede ser un mecanismo de fidelizar unas masas ya convencidas de la inanidad del estado para influir en el paro o la vida real.<\/p>\n<p>&#8211; <strong>Salud y mental y relaciones de producci\u00f3n capitalistas, \u00bfson t\u00e9rminos que permiten conciliaci\u00f3n en su opini\u00f3n? \u00bfEl capitalismo, por el contrario, es enemigo de la salud mental de las personas?<\/strong><\/p>\n<p>Los efectos patol\u00f3gicos del capitalismo sobre la salud mental no nacen de una voluntad maligna, que hac\u00eda gritar a la Bruja Aver\u00eda \u201c<em>Viva el Mal. Viva el Capital!<\/em>\u201d, sino de que en su necesidad de multiplicar sus ganancias vendiendo nuevas mercanc\u00edas, precisa crear necesidades continuas en las personas y por ello se transforma en un sistema que necesita producir identidades basadas en una especie de glotoner\u00eda consumista que no se satisface nunca. \u00bfCu\u00e1nto es bastante?: se responde desde el mercado con un \u00abNunca\u00bb que genera ansiedad continua en las personas. La sobriedad y la configuraci\u00f3n de unos gustos y unas satisfacciones, al margen de las seudonecesidades creadas desde la ideolog\u00eda capitalista, son el primer paso para adquirir una dif\u00edcil salud mental, siempre cercada porque alg\u00fan fetiche ofrecido por la publicidad -tal viaje, tal coche, tal casa- acierte a enlazar con alguna perversi\u00f3n propia y nos haga vender la vida para cambiarla por dinero para comprar esos productos dotados del encanto m\u00e1gico de la mercanc\u00eda que adquiere lo interiorizado como deseo. El sujeto tal como lo conocemos es tan voraz y tan maldotado de Hibris, de falta de freno a sus ansias, que precisa un sistema muy racional para contenerse.<\/p>\n<p>Vivir sobrios y ser un poco mojigatos me parece un consejo prudente en estos tiempos de exhortaci\u00f3n a liberar el deseo o atreverse a todo como signo de salud mental. Reprimirse frente a la desublimacion represiva, de la que nos hablaba Marcuse como caracter\u00edstica del postcapitalismo, es una reflexi\u00f3n necesaria a pesar de que suene a pensamiento reaccionario.<\/p>\n<p>&#8211; <strong>Tambi\u00e9n usted ha afirmado que los estudios de epidemiolog\u00eda psiqui\u00e1trica se\u00f1alan que la conciencia de clase, el capital social, es un remedio \u201c<em>que atempera la vulnerabilidad y aumenta la resistencia frente a la depresi\u00f3n por estr\u00e9s laboral<\/em>\u201d. \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfC\u00f3mo act\u00faa positivamente \u201c<em>el grado de reciprocidad y confianza en las relaciones formales e informales entre personas, que facilita la acci\u00f3n colectiva en b\u00fasqueda de beneficio mutuo<\/em>\u201d? Recordaba usted que un impecable estudio finland\u00e9s sobre 35.000 trabajadores mostr\u00f3 ese capital social como mejor preeditor de riesgo-protecci\u00f3n para superar la crisis<\/strong>.<\/p>\n<p>Se ignora a veces que los estudios de Elton Mayo, que dieron cobertura a la ideolog\u00eda taylorista que liquid\u00f3 la cultura de clase en las grandes industrias americanas, es el estudio de un psicoanalista que reconvierte cualquier queja contra el capataz o el patr\u00f3n en proyecciones de una mala imagen familiar. Sus largas entrevistas a las obreras de General Electric tienen un formato psicodin\u00e1mico donde afirma que tras el odio de clase se traslucen los fantasmas ed\u00edpicos de odio al padre. Es decir, el malestar en la f\u00e1brica ser\u00eda un rencor vertido en la f\u00e1brica pero construido en lo familiar. Convertir a cada gerente en un psic\u00f3logo fue la receta que tanto \u00e9xito dio a la productividad taylorista: \u201c<em>tras cada demagogo hay un neur\u00f3tico<\/em>\u201d fue la f\u00f3rmula que permiti\u00f3 el tratamiento individualizado del malestar obrero etiquetado de resentimiento.<\/p>\n<p>Los psic\u00f3logos de empresa buscan por ello identificar a esos sujetos inadaptados para desactivar cualquier colectivizaci\u00f3n o protesta que sume malestares, para tratar individuo a individuo esa \u201cproyecci\u00f3n\u201d del sufrimiento \u00edntimo que se vierte en la f\u00e1brica.<\/p>\n<p>Pocos estudios analizan los colectivos activando su memoria colectiva, analizando lo que hay de com\u00fan en las humillaciones de la cadena cuando hay que pedir permiso para ir a mear, o cambiarse el t\u00e1mpax, con independencia de la personalidad o la historia individual. En esa memoria grupal se descubre lo poco individualizada que es la neurosis del trabajador que vive como fatiga y da\u00f1o f\u00edsico-ps\u00edquico la reducci\u00f3n de su vida a tiempo de trabajo. Se puede incluso medir c\u00f3mo aumentan los consumos de alcohol, o las rupturas de pareja, en relaci\u00f3n a crisis laborales.<\/p>\n<p>La miseria de las organizaciones sindicales se puede visualizar en su incapacidad para articular esos estudios que posibilitar\u00edan un relato colectivo del da\u00f1o laboral sin reducirlo al esquema de estr\u00e9s y laboral productos de depresi\u00f3n- ansiedad en funci\u00f3n de la vulnerabilidad personal.<\/p>\n<p>La cultura psicol\u00f3gica del norte de Europa conserva restos del antiguo pacto social que permit\u00eda sustituir la cogesti\u00f3n por medidas sindicales muy ligadas a la base, que dejaron una magra cosecha de estudios sobre el papel protector de la asamblea en la higiene mental de los trabajadores frente a los comit\u00e9s de seguridad en el trabajo. En ese sentido, los equivalentes emp\u00edricos de la conciencia de clase -asistencia a asambleas, participaci\u00f3n en comit\u00e9s de salud laboral, construcci\u00f3n de redes amistosas desde la fabrica- suministran protecci\u00f3n eficaz frente a bajas laborales por depresi\u00f3n-ansiedad.<\/p>\n<p>&#8211; <strong>Apuntaba tambi\u00e9n usted en una carta al colectivo de <em>Espai Marx<\/em> que, cuando alguien se siente acosado en una empresa, su \u00fanica defensa real son las relaciones horizontales con sus compa\u00f1eros, son esas relaciones las que le pueden permitir analizar su sufrimiento en t\u00e9rminos colectivos, y encontrar apoyos reales en ese colectivo. \u00bfQu\u00e9 tipo de apoyo puede encontrar un trabajador desesperado entre compa\u00f1eros no menos desesperados en ocasiones?<\/strong><\/p>\n<p>La escucha de alguien que vive las propias condiciones laborales ya es terap\u00e9utica porque, a diferencia de la escucha psicol\u00f3gica, es una escucha enmarcada y no descontextualizada, en la que se comparten valores y se puede actuar sobre la situaci\u00f3n real que genera el malestar. De esa escucha siempre nacen formas de micro solidaridades, que se traducen en peque\u00f1os actos de resistencia y sabotaje a los ritmos laborales o a los abusos de los de arriba. En un taller de calderer\u00eda, cuando entraba el ingeniero comenzaban a caer herramientas desde los andamios a su paso, con lo que las visitas se hicieron infrecuentes. Tras algunas cenas navide\u00f1as en unos astilleros gijoneses los coches de los encargados aparecieron pintarrajeados. Tras las fiestas de comadres en Gij\u00f3n las obreras del textil se reafirmaron en no abandonar un encierro que dur\u00f3 a\u00f1os. De esos contactos espor\u00e1dicos basados en escuchas mutuas, a salir del trabajo y compartir cotidianidad creando esas redes y esos v\u00ednculos que permiten construir un Nosotros y unas rutinas comunes, no hay mucha distancia y me parece el \u00fanico manual de supervivencia que conozco frente al individualismo que termina en una especie de narcisismo egotista en la que cualquier perdida afectiva lleva a la depresi\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; <strong>Hace muy poco ha fallecido Carlos Castilla del Pino. \u00bfQu\u00e9 ha significado Castilla del Pino en la historia reciente de la psiquiatr\u00eda espa\u00f1ola?<\/strong><\/p>\n<p>Perd\u00f3n por citarme pero he escrito un largo <a href=\"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/coger-la-cita-castilla-del-pino-y-lopez-ibor\/\">articulo sobre Castilla<\/a>, del que fui buen amigo, que pod\u00e9is reproducir en vuestro portal. En \u00e9l, por decirlo de forma sint\u00e9tica, afirmo que mientras su figura era aclamada por la psiquiatr\u00eda de izquierda durante sus reuniones, la pr\u00e1ctica real de esos psiquiatras progresistas se correspond\u00eda mejor con la del gran psiquiatra del franquismo L\u00f3pez Ibor. \u00c9ste afirm\u00f3 como tesis central que \u201c<em>las neurosis eran enfermedades del \u00e1nimo que no precisaban psicoterapia sino antidepresivos<\/em>\u201d. No hay apenas ning\u00fan neur\u00f3tico hoy en Espa\u00f1a que no reciba dosis medio altas de antidepresivos de acuerdo con esas tesis. Como en tantas cosas, el tirano dej\u00f3 las cosas atadas y bien atadas, y mientras en lo ideol\u00f3gico se alaba a Castilla, en la pr\u00e1ctica se act\u00faa con las ideas y la l\u00f3gica del franquismo<\/em>.<\/p>\n<p>&#8211; <strong>Finalmente, hablando una vez m\u00e1s de memoria hist\u00f3rica, un psiquiatra militar, el se\u00f1or Vallejo N\u00e1jera, calific\u00f3 a los rojos espa\u00f1oles de enfermos mentales. Propuso tratarles como tales y creo que lo consigui\u00f3. \u00bfEra eso saber cient\u00edfico, ideolog\u00eda psiqui\u00e1trica, fanatismo envuelto en t\u00e9rminos pseudocient\u00edficos?<\/strong><\/p>\n<p>Vallejo N\u00e1jera fue una fiel expresi\u00f3n de las contradicciones del franquismo. Escribi\u00f3 textos sobre la simulaci\u00f3n psiqui\u00e1trica que llevaron al pared\u00f3n a bastantes rojos que trataban de hacerse pasar por locos, escupi\u00f3 sobre los internacionalistas con unos estudios epidemiol\u00f3gicos repugnantes, moraliz\u00f3 a mujeres y ni\u00f1os creando en los a\u00f1os cuarenta unas instituciones de represi\u00f3n llamadas \u00abPatronatos de Protecci\u00f3n a la Mujer\u00bb que vigilaban y castigaban las faltas a la moral monjil que el dictador impuso. Para colmo escribi\u00f3 un tratado de psiquiatr\u00eda, basado en la psicolog\u00eda de Santo Tomas de Aquino con apartados sobre la patolog\u00eda de la voluntad y otros disparates similares, que fue obligado manual en las facultades de medicina franquistas.<\/p>\n<p>Pero, frente a la mayor\u00eda de la psiquiatr\u00eda republicana, no se apunt\u00f3 por motivos religiosos a apoyar la eugenesia de los pacientes mentales, que fue el crimen capital de la psiquiatr\u00eda del siglo que entonces se iniciaba y que muchos de los cient\u00edficos de izquierda con base en el darwinismo apoyaron. Lafora, el gran psiquiatra de la Rep\u00fablica, bien entrados los a\u00f1os cuarenta, a\u00fan defend\u00eda la esterilizaci\u00f3n de los pacientes mentales graves. Varios cient\u00edficos e intelectuales de la <em>Liga para la Reforma Sexual<\/em> encabezada por Aurora Rodr\u00edguez aprobaban el \u201c<em>uso del gas cicl\u00f3n para eliminar las vidas sin valor<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>En ese sentido yo he mantenido, en algunos textos, c\u00f3mo hay muy poco que oponer a la psiquiatr\u00eda fascista representada por Vallejo, porque enfrente no hay ning\u00fan psiquiatra al servicio de la raz\u00f3n liberadora. Hab\u00eda una pr\u00e1ctica psiqui\u00e1trica republicana defensora del manicomio provincial, una higiene mental basada en la eugenesia terror\u00edfica, el tratamiento del p\u00e1nico del soldado cercano al frente para reintegrarlos al matadero, y un largo horror que hace dif\u00edcilmente defendible la contradicci\u00f3n entre una psiquiatr\u00eda fascista frente a otra de izquierda. Ambas formaban un <em>totum revolutum<\/em> en que hab\u00eda muy poco de bueno.<\/p>\n<p><strong>Gracias, gracias por su tiempo y por sus generosas y solidarias respuestas<\/strong>.<\/p>\n<p>&#8211; <a href=\"https:\/\/www.correntroig.org\/spip.php?article918\">Fuente: Corrent Roig<\/a>.<\/p>\n<hr \/>\n<hr \/>\n<p><a href=\"https:\/\/www.correntroig.org\/spip.php?page=recherche&#038;recherche=Guillermo+Rendueles\">Guillermo Rendueles en Corrent Roig<\/a>.<\/p>\n<p>&#8211; <a href=\"https:\/\/www.correntroig.org\/spip.php?article999&#038;var_recherche=Guillermo%20Rendueles\"><em>\u00bfMiserias sociales o malestares \u00edntimos? Conversaci\u00f3n con el psiquiatra y escritor Guillermo Rendueles<\/em>, Fernando Alvarez-Ur\u00eda y Julia Varela, 1 de setiembre de 2009<\/a>.<\/p>\n<p>\u00abHoy el pan\u00f3ptico y la presi\u00f3n de la individualizaci\u00f3n en el salario es tan fuerte que se fragmenta al grupo obrero. Un amigo que trabajaba en la naval como soldador, y que ahora trabaja en la Suzuki, me explicaba el cambio cotidiano: pasar de rituales colectivos de trabajo a una disciplina que exige pedir permiso para ir al ba\u00f1o, o a tener que mantener el taller sin un s\u00f3lo papel por el suelo, o a tener que anotar el tiempo empleado en elaborar cada pieza con el pelota y chivato de turno vigil\u00e1ndote\u00bb. <\/p>\n<p>&#8211; <a href=\"https:\/\/www.correntroig.org\/spip.php?article1022&#038;var_recherche=Guillermo%20Rendueles\"><em>Coger la Cita: Castilla del Pino y L\u00f3pez Ibor<\/em>, Guillermo Rendueles, 10 de setiembre de 2009<\/a>.<\/p>\n<p>El autor defiende en este art\u00edculo que la mayor\u00eda de los psiquiatras espa\u00f1oles mantienen una conducta de Disociaci\u00f3n Cognitiva hacia Castilla del Pino. La disociaci\u00f3n se construye por una visi\u00f3n hagiogr\u00e1fica de la biograf\u00eda de Castilla del Pino que lleva a aclamarlo como maestro de vida frente a un desconocimiento y desuso de su teor\u00eda en una pr\u00e1ctica cl\u00ednica. Practica m\u00e1s consonante con la obra de L\u00f3pez Ibor que afirm\u00f3 la base depresiva de las neurosis y la psicosom\u00e1tica. <\/p>\n<p>&#8211; <a href=\"https:\/\/www.correntroig.org\/spip.php?article962&#038;var_recherche=Guillermo%20Rendueles\"><em>Bossing, Moving: \u00bfNecesito psiquiatra o comit\u00e9 de empresa?<\/em> Guillermo Rendueles, 11 de agosto de 2009<\/a>.<\/p>\n<p>El resultado de esa individuaci\u00f3n laboral es que el nuevo fantasma que recorre Europa, no tiene un mundo nuevo en sus corazones sino una nueva enfermedad en el alma con bautizo en ingles, bajo los nombres de Bossing o Mobbing. \u201cEnfermedades\u201d que traducen las nuevas figuras del sufrimiento en el trabajo, relatadas en un formato intimista como acoso psicol\u00f3gico en el trabajo. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><em>Guillermo Rendueles Olmedo<\/em> (Gij\u00f3n, 1948) es psiquiatra y ensayista. Su obra, se\u00f1ala Wikipedia, \u201cse centra en la cr\u00edtica de la psiquiatr\u00eda ortodoxa, en la teor\u00eda social y en la pol\u00edtica radical\u201d. <\/p>\n<p>Rendueles curs\u00f3 sus estudios de bachillerato en el mismo lugar en que naci\u00f3, la Academia Espa\u00f1a de Gij\u00f3n que dirig\u00eda su padre, y en el Instituto Jovellanos. Desde muy joven recibi\u00f3 clases del fil\u00f3sofo anarquista Jos\u00e9 Luis Garc\u00eda R\u00faa y en la adolescencia inici\u00f3 su militancia en el Partido Comunista de Asturias.<\/p>\n<p>Licenciado en medicina por la Universidad de Salamanca en 1971 y doctor en medicina por la de Sevilla en 1980 con una tesis sobre la izquierda freudiana, inici\u00f3 su trabajo en 1972 como m\u00e9dico residente en el Hospital Psiqui\u00e1trico de Oviedo. Particip\u00f3 all\u00ed en un movimiento antipsiqui\u00e1trico que promovi\u00f3 la transformaci\u00f3n de la asistencia de los enfermos mentales, lo que provoc\u00f3 una dura represi\u00f3n del gobierno franquista y el despido de la mayor\u00eda de m\u00e9dicos de ese centro. Tras realizar, como represaliado, el servicio militar en la isla de La Gomera, continu\u00f3 participando en los movimientos de renovaci\u00f3n psiqui\u00e1trica en el Hospital Psiqui\u00e1trico de Ciempozuelos y en el Hospital Provincial de Gerona. <\/p>\n<p>Trabaja desde 1980 en Asturias como psiquiatra del Insalud. Entre 1980 y 1989 fue profesor asociado en la Facultad de Filosof\u00eda de la Universidad de Oviedo. En 1989 se incorpor\u00f3 como profesor tutor de Psicopatolog\u00eda en el centro asociado de la UNED de Gij\u00f3n. Ha sido impulsor de la <em>Asociaci\u00f3n Espa\u00f1ola de Neuropsiquiatr\u00eda<\/em>, a cuya directiva ha pertenecido. <\/p>\n<p>Tiene publicaciones -entre ellas <a href=\"http:\/\/marina.swarpeca.es\/IMG\/pdf\/egolatria.pdf\">Egolatr\u00eda<\/a>, rese\u00f1ada por Santiago Alba Rico [[<em>Santiago Alba, Rebeli\u00f3n, 14-09-2005<\/em><\/p>\n<p><strong>Egolatr\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>En t\u00e9rminos filos\u00f3ficos, podr\u00edamos definir la cultura occidental del \u00faltimo cuarto del siglo XX como el resultado de la Autodestrucci\u00f3n de la Raz\u00f3n en virtud de su propio ejercicio interno; es a eso a lo que hemos venido llamando postmodernidad para definir una constelaci\u00f3n de discursos que, gloria del chisporroteo, reivindicaban la \u00abmuerte del sujeto\u00bb, el fin de los Grandes Relatos de emancipaci\u00f3n, la identidad d\u00e9bil o fragmentada, el relativismo narcisista, el derecho al presente, la iron\u00eda descomprometida, la construcci\u00f3n est\u00e9tica de una personalidad discontinua. <\/p>\n<p>Algunas de estas consignas no hubiesen estado nada mal en un mundo mejor, pero en el realmente existente parec\u00edan venir sencillamente a replicar o doblar fantasmalmente (alegre nihilismo de las \u00e9lites urbanas occidentales) el muy material y destructivo proceso que erosionaba y sigue erosionando el suelo de la humanidad, esa brega imparable que hemos venido denominando, con una cierta timidez eufem\u00edstica, \u00abglobalizaci\u00f3n\u00bb: el desmantelamiento del Estado del Bienestar, la \u00abflexibilidad\u201d laboral, la destrucci\u00f3n de la comunidad, la corrosi\u00f3n del car\u00e1cter, la fragmentaci\u00f3n biogr\u00e1fica, el imperio del ello consumidor, la deslocalizaci\u00f3n de las relaciones y la volatilizaci\u00f3n de los lugares. <\/p>\n<p>En estas condiciones, la Autodestrucci\u00f3n de la Raz\u00f3n era indisociable de una autonegaci\u00f3n de la pol\u00edtica -como necesidad y aspiraci\u00f3n a un marco colectivo de decisi\u00f3n- en la que, parad\u00f3jicamente, los nombres m\u00e1s revolucionarios de la cultura daban pedales, cuesta abajo, a la revoluci\u00f3n permanente del capitalismo; as\u00ed, el \u00abnomadismo\u00bb de <em>Deleuze<\/em> describ\u00eda bastante bien los flujos migratorios de la fuerza de trabajo, el cuidado del self de <em>Foucault<\/em> se distingu\u00eda poco de los llamados \u00abmanuales de auto-ayuda\u00bb y el \u00abdeseo\u00bb y las \u00abmultitudes\u00bb de <em>Negri<\/em> servir\u00edan de slogan publicitario para la inauguraci\u00f3n de un Nuevo Centro Comercial. <\/p>\n<p>Frente a esta Autodestrucci\u00f3n de la Raz\u00f3n que inevitablemente entra\u00f1a la despolitizaci\u00f3n de las relaciones sociales, <em>Benedicto XVI<\/em>, consciente al mismo tiempo de la inseguridad cotidiana de los hombres y de la poderosa rivalidad del Islam, ha denunciado muy justamente la \u00abtiran\u00eda relativista\u00bb, pero propone, a cambio, el restablecimiento del dogma religioso como espinazo de toda certidumbre; es decir, retroceder del post-racionalismo al ante-racionalismo. Esa, claro, no es la soluci\u00f3n. De lo que se trata m\u00e1s bien es de retroceder un poco menos y recuperar la pol\u00edtica, proyecto al que se oponen por igual -\u00fanico pero suficiente acuerdo entre ambas fuerzas- el relativismo capitalista y el dogmatismo religioso.<\/p>\n<p>A lo largo de los \u00faltimos a\u00f1os, muchos han sido los procedimientos destinados a despolitizar un conflicto global cuya herida reclama cada vez m\u00e1s remiendos: las ONGs con su institucionalizaci\u00f3n de la neutralidad bienhechora; las sectas e iglesias que, sobre todo en Latinoam\u00e9rica, han puesto a cantar a los que antes peleaban en las selvas; el soborno menudo de la mercanc\u00eda alcanzada o prometida; los sindicatos claudicantes que aterciopelan la resistencia; la idolatr\u00eda sin cuerpo de las im\u00e1genes televisivas; y en los grandes centros urbanos occidentales &#8230; la psiquiatr\u00eda. <\/p>\n<p>Hace unos meses un informe oficial estadounidense revelaba que el 50% de los ciudadanos de los EEUU sufre \u00abtrastornos psicol\u00f3gicos\u00bb, dato que, a escala quiz\u00e1s m\u00e1s modesta, es extrapolable al conjunto de Europa, incluida Espa\u00f1a, donde el n\u00famero de personas actualmente en tratamiento psiqui\u00e1trico, de formar una coalici\u00f3n electoral, constituir\u00edan sin duda el principal partido de la oposici\u00f3n. La psiquiatrizaci\u00f3n masiva e ininterrumpida de la vida social (estr\u00e9s post-traum\u00e1tico, depresi\u00f3n post-vacacional, s\u00edndrome post-divorcio, etc.) demuestra palmariamente la fuerza pat\u00f3gena del capitalismo, pero ilumina asimismo una pr\u00e1ctica psiqui\u00e1trica orientada menos a resolver que a bloquear la experiencia sociobiogr\u00e1fica del conflicto individual.<\/p>\n<p>Hace unos meses una editorial asturiana publicaba un libro tan pol\u00e9mico como necesario, \u00ab<em>Egolatr\u00eda<\/em>\u00ab, que por eso mismo, desgraciadamente, s\u00f3lo provocar\u00e1 quiz\u00e1s alguna que otra batallita gremial. En \u00e9l su autor, <em>Guillermo Rendueles<\/em>, te\u00f3rico de la psiquiatr\u00eda, psiquiatra bragado en la sanidad p\u00fablica (en una regi\u00f3n cuya historia m\u00e1s reciente est\u00e1 marcada por la reconversi\u00f3n industrial y la derrota de la clase obrera), militante de izquierdas y muy brillante escritor, analiza y denuncia los discursos y las pr\u00e1cticas de la psiquiatr\u00eda en el marco de una sociedad que no puede permitirse dar tiempo a los hombres para adquirir una psicolog\u00eda y que exige permanentemente la disoluci\u00f3n de todo sujeto, tanto en sentido biogr\u00e1fico como moral, para poder reproducirse sin resistencias. <\/p>\n<p>El cambio de paradigma impuesto en los a\u00f1os setenta por la APA (Asociaci\u00f3n de Psiquiatras Americanos) desplaz\u00f3 los rubros cl\u00e1sicos de la \u00abneurosis\u00bb, la \u00abperversi\u00f3n\u00bb o la \u00abhisteria\u00bb -centros de dur\u00edsimas batallas te\u00f3ricas- para aceptar pasivamente la doxa social que lubrica, legitima y honra en cada gesto la \u00abpersonalidad multiple\u00bb. En general no hay ninguna \u00abnormalidad\u00bb a partir de la cual se pueda definir la \u00ablocura\u00bb sino que, al contrario, es la \u00ablocura\u00bb la que revela los l\u00edmites y consistencia de la normalidad. En este sentido, la clasificaci\u00f3n nosol\u00f3gica del DSM (Manual diagn\u00f3stico y estad\u00edstico de los des\u00f3rdenes mentales) es realmente -dice Rendueles- \u00abla imagen en negativo de la normalidad postmoderna\u00bb. Podr\u00edamos decir que, si la normalidad postmoderna es la funcionalidad de una desintegraci\u00f3n integrada, nuestra \u00ablocura\u00bb no es m\u00e1s que un exceso de postmodernidad.<\/p>\n<p>Pero el problema de nuestra \u00e9poca es menos el de una clasificaci\u00f3n \u201cpol\u00edticamente correcta\u201d de la \u00abenfermedad\u00bb que el de una psiquiatrizaci\u00f3n permanente de la normalidad. Porque las nuevas categor\u00edas nosol\u00f3gicas del DSM se inscriben en una ideolog\u00eda seg\u00fan la cual -denuncia con contundencia Rendueles- \u00abla psiquiatr\u00eda podr\u00eda, como por arte de magia, dar soluci\u00f3n a los problemas m\u00e1s dispares sin necesidad de ning\u00fan cambio real. Esta asombrosa ciencia ser\u00eda la m\u00e1s apropiada para dise\u00f1ar pol\u00edticas reformistas que aborden problemas como la pobreza, el racismo, la violencia contra las mujeres, la \u00abepidemia\u00bb de las drogas o el alcohol e incluso el pesimismo social y las secuelas del terrorismo, por medio de medidas psicol\u00f3gicas\u00bb. <\/p>\n<p>La judicializaci\u00f3n del conflicto, que pretende solucionar \u00abla lucha de clases\u00bb en los juzgados, tiene su correspondiente mental en esta \u00abpsiquiatrizaci\u00f3n masiva de la poblaci\u00f3n\u00bb que manda al consultorio las miserias reales de los occidentales. La misi\u00f3n del psiquiatra, en este sentido, ya no es -ni siquiera- la de descubrir un problema latente sino la de convencer al paciente de que su problema evidente no es ning\u00fan problema; no es la de abordar, penetrar y reparar una \u00abanormalidad\u00bb sino la de descubrir(le) al paciente su \u00abnormalidad\u00bb rechazada. La psiquiatrizaci\u00f3n vitalicia del individuo occidental est\u00e1 orientada a no dejarle escapar de la \u00abnormalidad\u00bb, por muy dura, absurda o inmoral que sea. Y esto por un triple camino:<\/p>\n<p>&#8211; Desdramatizaci\u00f3n de los acontecimientos. Despu\u00e9s de un divorcio, antes de un examen, como consecuencia de un accidente, un fracaso laboral o una p\u00e9rdida irreparable (la muerte, por ejemplo, de un ser querido), la presencia autom\u00e1tica del psiquiatra o del psic\u00f3logo est\u00e1 destinada a bloquear la experiencia individual y social del \u00abduelo\u00bb, cuya lenta maduraci\u00f3n amenaza con ralentizar o entorpecer la \u00abrestauraci\u00f3n\u00bb del yo flexible reclamado por la sociedad post-moderna. Como con los 3.000 muertos de Macondo, nunca pasa nada, a uno nunca le pasa nada de lo que deba extraer una lecci\u00f3n, conservar un recuerdo o deducir una acci\u00f3n. En una caricatura extrema, podr\u00edamos decir que incluso el asesino es conducido al psiquiatra, no para que \u00e9ste valore la concurrencia de factores psicol\u00f3gicos en la comisi\u00f3n del delito, sino para que no se \u00abtraumatice\u00bb por lo que ha hecho.<\/p>\n<p>&#8211; Irresponsabilizaci\u00f3n de la conducta. Si no pasa nada, las cosas no las hace nadie y las acciones no se examinan a la luz de una instancia decisoria (sujeto \u00e9tico o psicol\u00f3gico) sino del placer que reportan: del derecho a la \u00abrealizaci\u00f3n personal\u00bb a remolque de los sucesivos \u00abyo\u00bb contextuales y superficiales, sin costuras causales, que se suceden en el cuerpo y de los \u00abdeseos\u00bb que los dominan. El psiquiatra, que bloquea el \u00abduelo\u00bb, normaliza la ausencia de sujeto como rutina del derecho postmoderno. La responsabilidad queda reservada para los pueblos no occidentales y, en Europa y los EEUU, para los fumadores.<\/p>\n<p>&#8211; Privatizaci\u00f3n del conflicto. En un texto anterior (incluido en un libro todo \u00e9l recomendable, \u00ab<em>IKE, retales de la reconversi\u00f3n<\/em>\u00ab, de Ladinamo Libros, 2004), Guillermo Rendueles hab\u00eda demostrado de un modo inobjetable, a partir del caso de las trabajadoras de IKE encerradas en la f\u00e1brica en defensa de sus puestos de trabajo y luego conducidas a su consulta como v\u00edctimas de distintos \u00abtrastornos\u00bb y \u00abdes\u00f3rdenes\u00bb neur\u00f3ticos o depresivos, hab\u00eda demostrado -digo- la envidiable salud mental de unas mujeres cuyo \u00abmalestar\u00bb se presentaba, y adquir\u00eda rasgos \u00abprivados\u00bb, como consecuencia de una derrota colectiva. El psiquiatra -en este caso el propio autor- se ve\u00eda obligado a tratar como un desarreglo psicol\u00f3gico y privado un problema pol\u00edtico y colectivo cuya soluci\u00f3n s\u00f3lo pod\u00eda ser, por tanto, pol\u00edtica y colectiva y cuyo car\u00e1cter pol\u00edtico y colectivo (el del problema y el de la soluci\u00f3n) era ignorado por las propias pacientes, las cuales acud\u00edan angustiadas al consultorio para una \u00abreconversi\u00f3n\u00bb individual. La psiquiatrizaci\u00f3n masiva de la poblaci\u00f3n, de un modo premeditado o no, funciona de hecho como una privatizaci\u00f3n institucional del conflicto pol\u00edtico, mediante la cual se \u00abpsicologiza\u00bb el paro, el trabajo precario, la explotaci\u00f3n laboral y el llamado mobbing o \u00abacoso psicol\u00f3gico\u00bb de los empleados. Una sociedad reducida a los puros v\u00ednculos privados -contratos bilaterales cada vez m\u00e1s fugaces- y tutelada por una tropilla de mec\u00e1nicos-psic\u00f3logos es una sociedad en la que finalmente -cito experiencias desgraciadamente reales- el sindicato de una empresa defiende a sus afiliados de los malos tratos del jefe coste\u00e1ndole una terapia o regal\u00e1ndole un \u00abmanual de autoayuda\u00bb y los empleados de una instituci\u00f3n aceptan como creativa y eficaz la propuesta de masajearse rec\u00edprocamente los pies en las horas de descanso para combatir el estr\u00e9s.<\/p>\n<p>Estos tres factores convergentes, que he resumido con algunas libertades y omisiones que Rendueles sabr\u00e1 disculparme, concurren claramente, por lo dem\u00e1s, a eso que yo he llamado \u00abnihilizaci\u00f3n\u00bb de la normalidad occidental y que el propio Rendueles identifica muy bien en su libro con una \u00absalud mental\u00bb alegremente auto(hetero)destructiva, un \u00abpatr\u00f3n de cultura\u00bb que se reconoce en (y recompensa como \u00absaludables\u00bb) el egoismo, la insolidaridad, la astucia, el triunfo individual, la satisfacci\u00f3n del ello, la eterna adolescencia. En este contexto, el papel del psiquiatra es el de un obediente abogado defensor del \u00abdeseo\u00bb (el ello freudiano) del paciente, al que dispensa bajas laborales y suministra grandes cantidades de anti-depresivos, para mayor gloria de la industria farmac\u00e9utica. En este contexto tambi\u00e9n, y del otro lado, la resistencia a la psiquiatrizaci\u00f3n -parad\u00f3jicamente- s\u00f3lo puede interpretarse como un signo de locura o de peligrosidad social. Unicamente los \u00abves\u00e1nicos\u00bb y los \u00abterroristas\u00bb se niegan ya a acudir al psiquiatra.<\/p>\n<p>Estos tres factores, y sus contrapuntos benignos, est\u00e1n \u00abilustrados\u00bb en Egolatr\u00eda por una galer\u00eda de personajes \u00abnotables\u00bb, desde \u00abel asesino del rol\u00bb y el \u00abasesino de Pedralbes\u00bb hasta T.E. Lawrence, Fernando Pessoa y Garc\u00eda Morente. Esta es la parte m\u00e1s discutible del libro de Rendueles, aunque tambi\u00e9n la m\u00e1s fascinante desde un punto de vista literario. Particularmente desasosegante para los althuserianos -entre los que me cuento- es el cap\u00edtulo en el que analiza la personalidad de Althusser y el asesinato de su mujer Helene a partir de esa \u00abdecisi\u00f3n de ser Nadie\u00bb del fil\u00f3sofo que habr\u00eda determinado tambi\u00e9n su lectura anti-humanista de Marx (aunque los que somos adem\u00e1s sartreanos se lo perdonamos en la medida en que, por contraste, la figura del peque\u00f1o inmenso Sartre, tan injustamente olvidado como el propio Althusser, se agiganta a\u00fan m\u00e1s, solar, limpia, jovial, como el paradigma de \u00absalud mental\u00bb y sensatez pol\u00edtica -y decisi\u00f3n de decidir- que Rendueles nos propone contra un mundo de egolatr\u00edas fatalistas y libertades infligidas).<\/p>\n<p>Puede parecer extra\u00f1a o sospechosa esta denuncia de la psiquiatr\u00eda por parte de un psiquiatra que reivindica el sujeto ilustrado, invoca el concepto \u00abmoderno\u00bb -es decir, obsoleto- de responsabilidad y reclama menos consultorios privados y m\u00e1s asambleas p\u00fablicas. Algunos de sus colegas, sin duda, protestar\u00e1n acus\u00e1ndole de criminalizar a los pacientes, de reducir todos los historiales cl\u00ednicos a revoluciones malogradas y de negar, por tanto, el objeto mismo de la psiquiatr\u00eda. A despecho de algunas expresiones duras y de algunas formulaciones extremas, creo que Egolatr\u00eda est\u00e1 a salvo de estas cr\u00edticas. Rendueles no ha escrito un libro de psiquiatr\u00eda sino un libro en el que se nos explica precisamente lo que la psiquiatr\u00eda no debe hacer, lo que no es la psiquiatr\u00eda, lo que la psiquiatr\u00eda no puede ser y lo que la psiquiatr\u00eda, desgraciadamente, est\u00e1 haciendo; y lo que est\u00e1 haciendo, con conciencia o no, a favor de un modelo social de destrucci\u00f3n generalizada (de cosas, de cuerpos, de psiquismos) que ninguna terapia puede remendar. Que s\u00f3lo esa gran \u00abterapia de grupo\u00bb que llamamos revoluci\u00f3n o, m\u00e1s modestamente, pol\u00edtica puede tal vez -al menos- aliviar.  <\/p>\n<p>&#8211; <a href=\"http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=20084\">Fuente: Rebeli\u00f3n<\/a>.]] en una docena de libros en diversas editoriales espa\u00f1olas y casi una centena de art\u00edculos en distintas revistas. Por algunos de esos trabajos ha sido premiado por la Real Academia Espa\u00f1ola de Medicina (en 1982) y por la Asociaci\u00f3n Espa\u00f1ola de Neuropsiquiatr\u00eda (en 1983). A principios de los a\u00f1os noventa, tras haber estado cierto tiempo apartado de la actividad pol\u00edtica, particip\u00f3 en los grupos antimilitaristas que promov\u00edan la insumisi\u00f3n y volvi\u00f3 a colaborar con colectivos y medios de comunicaci\u00f3n de izquierda. Escribe regularmente en el peri\u00f3dico asturiano <em>La Nueva Espa\u00f1a<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":601,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/602"}],"collection":[{"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=602"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/602\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3014,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/602\/revisions\/3014"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/601"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=602"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=602"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=602"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}