{"id":519,"date":"2009-09-10T03:12:51","date_gmt":"2009-09-10T03:12:51","guid":{"rendered":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/2009\/09\/10\/usted-no-esta-sano-esta-preenfermo-09-09-09\/"},"modified":"2009-09-10T03:12:51","modified_gmt":"2009-09-10T03:12:51","slug":"usted-no-esta-sano-esta-preenfermo-09-09-09","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/usted-no-esta-sano-esta-preenfermo-09-09-09\/","title":{"rendered":"Usted no est\u00e1 sano, est\u00e1 preenfermo [09\/09\/09]"},"content":{"rendered":"<p>\u00ab<em>Las farmac\u00e9uticas no escriben las definiciones de las enfermedades, pero muchos m\u00e9dicos que las escriben lo hacen con bol\u00edgrafos que llevan el logotipo de un laboratorio. Hay demasiados m\u00e9dicos y paneles de expertos demasiado pr\u00f3ximos a estas compa\u00f1\u00edas<\/em>\u00ab, dice el profesor de la Universidad de Newcastle (Australia) y periodista Ray Moynihan, uno de los principales investigadores de las estrategias de los laboratorios para ampliar el n\u00famero de enfermedades y enfermos.<\/p>\n<p>Una manera de ampliar los l\u00edmites de la enfermedad ha sido idear el concepto de \u00abpreenfermedad\u00bb. Cuando se etiqueta a alguien como prehipertenso o prediab\u00e9tico es expulsado autom\u00e1ticamente del reino de los sanos, pues tiene que someterse a controles y quiz\u00e1 recibir tratamientos. Este planteamiento refuerza la prevenci\u00f3n, y por eso es defendido por muchos m\u00e9dicos, pero tiene como contrapartida que muchas personas sanas son consideradas enfermas y que aumenta el gasto sanitario.<\/p>\n<p>El concepto de preenfermedad encaja en las dolencias cuyo diagn\u00f3stico se basa en traspasar un l\u00edmite medido con una prueba m\u00e9dica. \u00c9ste es el caso de la diabetes, la hipertensi\u00f3n o la osteoporosis. La definici\u00f3n de estos procesos se revisa con regularidad, pero la l\u00ednea divisoria queda cada vez m\u00e1s cerca de la normalidad. Y los que se quedan cerca son etiquetados como preenfermos.<\/p>\n<p>\u00ab<em>Los gigantes farmac\u00e9uticos ya no se conforman con vender medicamentos a los enfermos<\/em>\u00ab, dice Moynihan. \u00ab<em>Como saben en Wall Street, hay mucho dinero que ganar con tan s\u00f3lo decir a los sanos que est\u00e1n enfermos<\/em>\u00ab. Esta mercantilizaci\u00f3n de la enfermedad es una de las caras de un fen\u00f3meno m\u00e1s general denominado medicalizaci\u00f3n de la vida.<\/p>\n<p>Las farmac\u00e9uticas, obviamente, no ven as\u00ed las cosas. \u00ab<em>La industria no se inventa enfermedades; lo que hace es poner en marcha soluciones para tratarlas<\/em>\u00ab, afirma Juli\u00e1n Zabala, director de Comunicaci\u00f3n de Farmaindustria. \u00ab<em>Adem\u00e1s, no hay que llamar enfermos a todos los que toman medicamentos, porque los pueden tomar de forma preventiva<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p><strong>Antesala de la hipertensi\u00f3n<\/strong>. La tensi\u00f3n arterial elevada no es una enfermedad propiamente dicha, aunque se trata como tal, sino un factor de riesgo de sufrir dolencias como una hemorragia cerebral. Es f\u00e1cil entender que a mayor presi\u00f3n hay mayor riesgo de rotura de una arteria y de da\u00f1o org\u00e1nico. Pero, \u00bfd\u00f3nde empieza la hipertensi\u00f3n? La l\u00ednea se ha trazado en 140 mil\u00edmetros de mercurio para la tensi\u00f3n arterial sist\u00f3lica o alta y en 90 para la diast\u00f3lica o baja.<\/p>\n<p>Pero algunos creen que estar cerca de estas cifras es tambi\u00e9n un riesgo a tener en cuenta. Y as\u00ed surgi\u00f3 hace seis a\u00f1os el concepto de prehipertensi\u00f3n. En 2003, un panel de expertos de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de EE UU elabor\u00f3 el informe JNC7 que defin\u00eda como prehipertensos a las personas con cifras de tensi\u00f3n sist\u00f3lica de 120-139 o diast\u00f3lica de 80-89. As\u00ed, de la noche a la ma\u00f1ana hab\u00eda millones de enfermos o preenfermos susceptibles de ser tratados. Hasta 2003, se consideraba que las personas con cifras de 120-129 de alta y\/o 80-84 de baja ten\u00edan una tensi\u00f3n normal, y las personas con 130-139 y\/o 85-89 ten\u00edan una tensi\u00f3n normal alta.<\/p>\n<p>En principio, los prehipertensos no precisan f\u00e1rmacos (salvo quienes tienen otros factores de riesgo). Sin embargo, \u00ab<em>esta nueva visi\u00f3n de la hipertensi\u00f3n arterial ha tenido tanto predicamento que la revista New England Journal of Medicine<\/em> [la m\u00e1s influyente en medicina] <em>ha llegado a publicar un trabajo sobre el tratamiento de la prehipertensi\u00f3n arterial<\/em>\u00ab, dice Alberto L\u00f3pez Garc\u00eda-Franco, m\u00e9dico de familia del centro de salud Doctor Mendiguchia Carriche de Legan\u00e9s (Madrid).<\/p>\n<p>Como documenta Ray Moynihan en su libro <em>Medicamentos que nos enferman e industrias farmac\u00e9uticas que nos convierten en pacientes<\/em> (Terapias Verdes, 2006), casi todos los miembros de este panel recib\u00edan pagos como ponentes o financiaci\u00f3n para sus estudios de una larga lista de laboratorios, y uno de ellos declar\u00f3 tener lazos financieros con 21 laboratorios. <a href=\"https:\/\/www.nhlbi.nih.gov\/guidelines\/hypertension\/disclose.htm\">En la p\u00e1gina web de los NIH donde se publica el informe JNC7, aparecen los conflictos de intereses de los expertos<\/a>.<\/p>\n<p>\u00ab<em>Los conflictos de intereses no implican necesariamente deshonestidad intelectual<\/em>\u00ab, manifiesta Jos\u00e9 Ram\u00f3n Banegas, investigador de la hipertensi\u00f3n y profesor de Salud P\u00fablica de la Universidad Aut\u00f3noma de Madrid. \u00c9l no cree que estos v\u00ednculos econ\u00f3micos hayan condicionado el contenido del informe. Pero otros echan de menos la divulgaci\u00f3n de las cantidades percibidas por los expertos, aduciendo que no es lo mismo cobrar 1.500 euros por una ponencia ocasional que 100.000 euros al a\u00f1o.<\/p>\n<p>A pesar de la universalizaci\u00f3n de las directrices americanas, el concepto de prehipertensi\u00f3n no ha sido del todo aceptado en Europa, seg\u00fan Banegas. De hecho, seg\u00fan este experto, es probable que en el pr\u00f3ximo informe JNC8, previsto para 2010, se recupere la idea de tensi\u00f3n normal alta.<\/p>\n<p><strong>Millones de prediab\u00e9ticos<\/strong>. La diabetes es otro ejemplo de c\u00f3mo una definici\u00f3n determina el n\u00famero de enfermos y consumidores de f\u00e1rmacos. La l\u00ednea que define a los diab\u00e9ticos estaba trazada hasta 1997 en 140 miligramos de glucosa por decilitro de sangre en ayunas, pero ese a\u00f1o la Asociaci\u00f3n Americana de Diabetes (ADA) decidi\u00f3 rebajarla a 126, con los nuevos datos epidemiol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>Por debajo de este l\u00edmite quedaba una franja de personas con la glucemia (glucosa en sangre) basal (en ayunas) alterada, con m\u00e1s riesgo de ser diab\u00e9ticos. Hasta 2003, la franja de la glucemia basal alterada era de 110 a 126, pero ese a\u00f1o la ADA rebaj\u00f3 el l\u00edmite inferior a 100. A partir de entonces se habla ya de prediab\u00e9ticos, seg\u00fan L\u00f3pez Garc\u00eda-Franco.<\/p>\n<p>Esta definici\u00f3n aument\u00f3 el n\u00famero de prediab\u00e9ticos, pero su base cient\u00edfica ha sido puesta en entredicho porque \u00ab<em>se basa en datos de un estudio realizado con una poblaci\u00f3n de indios Pima, que tienen mayor predisposici\u00f3n gen\u00e9tica a la diabetes<\/em>\u00ab, explica Alberto L\u00f3pez. Sin embargo, \u00ab<em>la prediabetes, seg\u00fan el estudio europeo Decode, realizado con varios cientos de miles personas, no es en s\u00ed misma una enfermedad, pues no se relaciona con un aumento del riesgo cardiovascular, sino tan s\u00f3lo con un incremento del riesgo de desarrollar diabetes<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>\u00ab<em>El uso del t\u00e9rmino prediab\u00e9tico es malo porque parece que fuera la antesala de la diabetes. Y no es as\u00ed<\/em>\u00ab, dice Alberto L\u00f3pez.<\/p>\n<p>La diabetes es, sin duda, un grave problema de salud. Afecta a 143 millones de personas en el mundo, acorta la vida en 10 a\u00f1os de media, y es la principal causa de ceguera, de amputaciones y de enfermedad renal. Todos los m\u00e9dicos coinciden en que hay que hacer todo lo posible por controlarla y prevenirla. En lo que ya no est\u00e1n de acuerdo es en si hay que prevenirla con f\u00e1rmacos o con cambios en el estilo de vida (ejercicio y dieta). La principal revisi\u00f3n de todos los estudios realizados sobre prevenci\u00f3n de la diabetes, publicada en 2007 en el British Medical Journal (BMJ), concluy\u00f3 que tanto el estilo de vida como los medicamentos ayudan a prevenir la enfermedad.<\/p>\n<p>\u00ab<em>Cambiar el estilo de vida es tan eficaz como los f\u00e1rmacos, es m\u00e1s econ\u00f3mico y tiene otros muchos beneficios adicionales<\/em>\u00ab, destaca Pablo Alonso Coello, m\u00e9dico de familia vinculado al Centro Cochrane Iberoamericano, en el Hospital Sant Pau de Barcelona. Pero cuando las personas que toman f\u00e1rmacos dejan de tomarlos, empiezan a desarrollar diabetes al mismo ritmo que los que no los toman, a\u00f1ade. Alonso Coello destaca que \u00ab<em>el tratamiento con f\u00e1rmacos conlleva el riesgo de medicalizar un problema abordable con cambios en el estilo de vida<\/em>\u00ab. Pero indica que la cuesti\u00f3n no est\u00e1 resuelta y que \u00ab<em>hacen falta m\u00e1s estudios independientes<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p><strong>El fantasma de la osteoporosis<\/strong>. La salud de la mujer de mediana edad es uno de los \u00e1mbitos m\u00e1s medicalizados. Para combatir los efectos de la menopausia, en la d\u00e9cada de 1990 millones de mujeres se sometieron a la llamada terapia hormonal sustitutiva, un tratamiento que, como luego se demostr\u00f3, muchas no necesitaban y pon\u00eda en riesgo su salud.<\/p>\n<p>Ahora que las aguas de la terapia hormonal parecen haber vuelto a su cauce, el fantasma del miedo que atemoriza a estas mujeres se llama osteoporosis, una p\u00e9rdida de masa \u00f3sea que aumenta el riesgo de fractura.<\/p>\n<p>La l\u00ednea que separa la osteoporosis de la normalidad se determina con una prueba que mide la densidad mineral \u00f3sea. La divisoria se ha fijado en -2,5 (desviaciones est\u00e1ndar de la normalidad), dejando una franja para la preosteoporosis (de -1 a -2,5). S\u00f3lo en Espa\u00f1a hay 2,5 millones de mujeres con osteoporosis. Pero hay muchas m\u00e1s con preosteoporosis (t\u00e9cnicamente se llama osteopenia): el 40% de las de 50 a 59 a\u00f1os, el 60% de las de 60 a 69, y el 80% de las de 70 a 79. El diagn\u00f3stico (con una densitometr\u00eda \u00f3sea, que cuesta 30 euros) y el tratamiento de este problema de salud (400 euros por mujer y a\u00f1o) es uno de los principales gastos sanitarios. Y puede aumentar si se hace caso a las campa\u00f1as que, sin rigor cient\u00edfico, sugieren ahora que tratar a las mujeres con preosteoporosis podr\u00eda ser beneficioso para prevenir fracturas, como denunciaron Alonso, L\u00f3pez y Moynihan en un art\u00edculo publicado en el BMJ el a\u00f1o pasado.<\/p>\n<p>\u00ab<em>Las farmac\u00e9uticas han patrocinado reuniones en las que se defin\u00eda la osteoporosis, financiado estudios sobre los tratamientos y desarrollado importantes v\u00ednculos econ\u00f3micos con destacados investigadores<\/em>\u00ab, advert\u00eda Moynihan en 2002, en otro art\u00edculo del BMJ. El resultado es que muchos m\u00e9dicos creen que no hay que escatimar esfuerzos diagn\u00f3sticos y terap\u00e9uticos para prevenir fracturas.<\/p>\n<p>Alberto L\u00f3pez recalca que el problema de las fracturas vertebrales y de cadera se concentra a partir de los 70 y 80 a\u00f1os, respectivamente. Y sostiene que no est\u00e1 justificado tratar a miles de mujeres durante 25 \u00f3 30 a\u00f1os para evitar una fractura a los 80 a\u00f1os.<\/p>\n<p>En 1974, Marc Lalonde, ministro de Salud y Bienestar de Canad\u00e1, present\u00f3 un informe que conclu\u00eda que los estilos de vida eran m\u00e1s importantes que las intervenciones sanitarias para la salud de los canadienses, aunque la mayor\u00eda de los recursos se concentraban en la asistencia. El Informe Lalonde mostraba, entre otras cosas, que los estilos de vida pueden reducir la mortalidad prematura en un 50%, mientras que las tecnolog\u00edas sanitarias representan un 11%, seg\u00fan explica Alberto L\u00f3pez. Y a\u00f1ade: \u00ab<em>Estos resultados siguen siendo vigentes<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>Sin embargo, desde entonces la medicalizaci\u00f3n sigue ganando terreno. Alberto L\u00f3pez pone como ejemplo la peligrosa tendencia a referirse a la persona sana como asintom\u00e1tica que observa en las reuniones m\u00e9dicas. Y reflexiona: \u00ab<em>El mensaje es que esa persona no tiene s\u00edntomas simplemente porque no se le ha estudiado lo suficiente. La persona sana es una utop\u00eda, alguien a quien no se le han hecho suficientes pruebas m\u00e9dicas<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>&#8211; <strong>M\u00e1s que patrocinadores<\/strong><\/p>\n<p>Las farmac\u00e9uticas patrocinan buena parte de la formaci\u00f3n y de la investigaci\u00f3n m\u00e9dica. \u00bfLo hacen por amor al arte de curar? Igual que los fabricantes de neum\u00e1ticos tienen inter\u00e9s en que se vendan m\u00e1s coches, las farmac\u00e9uticas tienen tambi\u00e9n un leg\u00edtimo inter\u00e9s en que la l\u00ednea que separa lo normal de lo patol\u00f3gico est\u00e9 lo m\u00e1s pr\u00f3xima a la normalidad, como dec\u00eda en 2002 en estas p\u00e1ginas Richard Smith, entonces director del BMJ y hoy director ejecutivo de UnitedHealth Europa.<\/p>\n<p>\u00ab<em>Como casi todo lo que ocurre en la asistencia m\u00e9dica, las ideas que tenemos sobre la enfermedad han sido moldeadas bajo la sombra de los gigantes farmac\u00e9uticos mundiales<\/em>\u00ab, sostiene Ray Moynihan. \u00ab<em>La industria patrocina de forma continuada reuniones importantes de m\u00e9dicos donde se debate y actualiza la definici\u00f3n de las enfermedades\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>\u00bfSon conscientes los m\u00e9dicos del problema de la medicalizaci\u00f3n y la mercantilizaci\u00f3n de la enfermedad? \u00ab<em>Creo que cada vez hay m\u00e1s m\u00e9dicos concienciados, pero hay una gran necesidad de una mayor conciencia por parte de las autoridades gubernamentales. Tratar a gente sana con f\u00e1rmacos no exentos de riesgos y caros, si realmente no los necesitan, es un gran problema de salud p\u00fablica<\/em>\u00ab, responde Moynihan.<\/p>\n<p>En opini\u00f3n de Pablo Alonso, \u00ab<em>cada vez hay una mayor masa cr\u00edtica y hay m\u00e1s m\u00e9dicos esc\u00e9pticos<\/em>\u00ab. Sin embargo, a\u00f1ade Moynihan, \u00ab<em>todav\u00eda hay demasiados m\u00e9dicos profundamente enredados con los laboratorios y en ciertas \u00e1reas se est\u00e1 yendo a peor. No est\u00e1 claro qu\u00e9 pasar\u00e1 en los pr\u00f3ximos a\u00f1os<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>&#8211; <a href=\"https:\/\/www.elpais.com\/solotexto\/articulo.html?xref=20090908elpepisoc_1&#038;type=Tes&#038;anchor=elpepisoc\">Fuente El Pa\u00eds<\/a><\/p>\n<p>(9 de setiembre de 2009)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La l\u00ednea que divide la salud de la enfermedad puede ser caprichosa y arbitraria. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el l\u00edmite entre la tensi\u00f3n normal y la hipertensi\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 niveles de az\u00facar en sangre debe tener una persona para ser considerada diab\u00e9tica? \u00bfCu\u00e1ndo existe osteoporosis? La salud empieza y acaba donde acuerdan grupos de expertos m\u00e9dicos, que deciden de este modo qui\u00e9n est\u00e1 enfermo y precisa, por tanto, asistencia y tratamiento. Cualquier peque\u00f1o desplazamiento de esta l\u00ednea hacia la normalidad puede significar m\u00e1s salud gracias a la prevenci\u00f3n pero tambi\u00e9n millones de pacientes m\u00e1s y millones de euros en cuidados m\u00e9dicos y medicamentos. \u00bfHasta qu\u00e9 punto los cambios est\u00e1n determinados por criterios \u00fanicamente m\u00e9dicos o por profesionales con intereses en la industria? Aunque los laboratorios farmac\u00e9uticos no son quienes definen las enfermedades, su influencia ha sido denunciada en m\u00faltiples estudios, informes y foros m\u00e9dicos.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/519"}],"collection":[{"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=519"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/519\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=519"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=519"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=519"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}