{"id":1544,"date":"2011-06-27T14:54:30","date_gmt":"2011-06-27T14:54:30","guid":{"rendered":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/2011\/06\/27\/cuanta-tierra-necesita-un-hombre-un-cuento-anticapitalista-de-tolstoi-guerra-y-paz-de-leon-tolstoi\/"},"modified":"2011-06-27T14:54:30","modified_gmt":"2011-06-27T14:54:30","slug":"cuanta-tierra-necesita-un-hombre-un-cuento-anticapitalista-de-tolstoi-guerra-y-paz-de-leon-tolstoi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/cuanta-tierra-necesita-un-hombre-un-cuento-anticapitalista-de-tolstoi-guerra-y-paz-de-leon-tolstoi\/","title":{"rendered":"\u00ab\u00bfCu\u00e1nta tierra necesita un hombre?\u00bb. Un cuento anticapitalista de Tolstoi \/ \u00abGuerra y paz\u00bb, de Le\u00f3n Tolst\u00f3i"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00bfCu\u00e1nta tierra necesita un hombre?<\/strong><\/p>\n<p>\u00c9rase una vez un campesino llamado Pahom, que hab\u00eda trabajado dura y honestamente para su familia, pero que no ten\u00eda tierras propias, as\u00ed que siempre permanec\u00eda en la pobreza. <em>Ocupados como estamos desde la ni\u00f1ez trabajando la madre tierra<\/em> -pensaba a menudo- <em>los campesinos siempre debemos morir como vivimos, sin nada propio. Las cosas ser\u00edan diferentes si tuvi\u00e9ramos nuestra propia tierra<\/em>.<\/p>\n<p>Ahora bien, cerca de la aldea de Pahom viv\u00eda una dama, una peque\u00f1a terrateniente, que pose\u00eda una finca de ciento cincuenta hect\u00e1reas. Un invierno se difundi\u00f3 la noticia de que esta dama iba a vender sus tierras. Pahom oy\u00f3 que un vecino suyo comprar\u00eda veinticinco hect\u00e1reas y que la dama hab\u00eda consentido en aceptar la mitad en efectivo y esperar un a\u00f1o por la otra mitad.<\/p>\n<p><em>Qu\u00e9 te parece<\/em> -pens\u00f3 Pahom- <em>Esa tierra se vende, y yo no obtendr\u00e9 nada<\/em>.<\/p>\n<p>As\u00ed que decidi\u00f3 hablar con su esposa: \u201c<em>Otras personas est\u00e1n comprando, y nosotros tambi\u00e9n debemos comprar unas diez hect\u00e1reas. La vida se vuelve imposible sin poseer tierras propias<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Se pusieron a pensar y calcularon cu\u00e1nto podr\u00edan comprar. Ten\u00edan ahorrados cien rublos. Vendieron un potrillo y la mitad de sus abejas; contrataron a uno de sus hijos como pe\u00f3n y pidieron anticipos sobre la paga. Pidieron prestado el resto a un cu\u00f1ado, y as\u00ed juntaron la mitad del dinero de la compra. Despu\u00e9s de eso, Pahom escogi\u00f3 una parcela de veinte hect\u00e1reas, donde hab\u00eda bosques, fue a ver a la dama e hizo la compra.<\/p>\n<p>As\u00ed que ahora Pahom ten\u00eda su propia tierra. Pidi\u00f3 semilla prestada, y la sembr\u00f3, y obtuvo una buena cosecha. Al cabo de un a\u00f1o hab\u00eda logrado saldar sus deudas con la dama y su cu\u00f1ado. As\u00ed se convirti\u00f3 en terrateniente, y talaba sus propios \u00e1rboles, y alimentaba su ganado en sus propios pastos. Cuando sal\u00eda a arar los campos, o a mirar sus mieses o sus prados, el coraz\u00f3n se le llenaba de alegr\u00eda. La hierba que crec\u00eda all\u00ed y las flores que florec\u00edan all\u00ed le parec\u00edan diferentes de las de otras partes. Antes, cuando cruzaba esa tierra, le parec\u00eda igual a cualquier otra, pero ahora le parec\u00eda muy distinta.<\/p>\n<p>Un d\u00eda Pahom estaba sentado en su casa cuando un viajero se detuvo ante ella. Pahom le pregunt\u00f3 de d\u00f3nde ven\u00eda, y el forastero respondi\u00f3 que ven\u00eda de allende el Volga, donde hab\u00eda estado trabajando. Una palabra llev\u00f3 a la otra, y el hombre coment\u00f3 que hab\u00eda muchas tierras en venta por all\u00e1, y que muchos estaban viajando para comprarlas. Las tierras eran tan f\u00e9rtiles, asegur\u00f3, que el centeno era alto como un caballo, y tan tupido que cinco cortes de guada\u00f1a formaban una gavilla. Coment\u00f3 que un campesino hab\u00eda trabajado s\u00f3lo con sus manos, y ahora ten\u00eda seis caballos y dos vacas.<\/p>\n<p>El coraz\u00f3n de Pahom se colm\u00f3 de anhelo.<\/p>\n<p><em>\u00bfPor qu\u00e9 he de sufrir en este agujero<\/em> -pens\u00f3- <em>si se vive tan bien en otras partes? Vender\u00e9 mi tierra y mi finca, y con el dinero comenzar\u00e9 all\u00e1 de nuevo y tendr\u00e9 todo nuevo<\/em>.<\/p>\n<p>Pahom vendi\u00f3 su tierra, su casa y su ganado, con buenas ganancias, y se mud\u00f3 con su familia a su nueva propiedad. Todo lo que hab\u00eda dicho el campesino era cierto, y Pahom estaba en mucha mejor posici\u00f3n que antes. Compr\u00f3 muchas tierras arables y pasturas, y pudo tener las cabezas de ganado que deseaba.<\/p>\n<p>Al principio, en el ajetreo de la mudanza y la construcci\u00f3n, Pahom se sent\u00eda complacido, pero cuando se habitu\u00f3 comenz\u00f3 a pensar que tampoco aqu\u00ed estaba satisfecho. Quer\u00eda sembrar m\u00e1s trigo, pero no ten\u00eda tierras suficientes para ello, as\u00ed que arrend\u00f3 m\u00e1s tierras por tres a\u00f1os. Fueron buenas temporadas y hubo buenas cosechas, as\u00ed que Pahom ahorr\u00f3 dinero. Podr\u00eda haber seguido viviendo c\u00f3modamente, pero se cans\u00f3 de arrendar tierras ajenas todos los a\u00f1os, y de sufrir privaciones para ahorrar el dinero.<\/p>\n<p><em>Si todas estas tierras fueran m\u00edas<\/em> -pens\u00f3- <em>ser\u00eda independiente y no sufrir\u00eda estas incomodidades<\/em>.<\/p>\n<p>Un d\u00eda un vendedor de bienes ra\u00edces que pasaba le coment\u00f3 que acababa de regresar de la lejana tierra de los bashkirs, donde hab\u00eda comprado seiscientas hect\u00e1reas por s\u00f3lo mil rublos.<\/p>\n<p>\u201c<em>S\u00f3lo debes hacerte amigo de los jefes<\/em>\u201d -dijo- \u201c<em>Yo regal\u00e9 como cien rublos en vestidos y alfombras, adem\u00e1s de una caja de t\u00e9, y di vino a quienes lo beb\u00edan, y obtuve la tierra por una bicoca<\/em>\u201d.<\/p>\n<p><em>Vaya<\/em> -pens\u00f3 Pahom-, <em>all\u00e1 puedo tener diez veces m\u00e1s tierras de las que poseo. Debo probar suerte<\/em>.<\/p>\n<p>Pahom encomend\u00f3 a su familia el cuidado de la finca y emprendi\u00f3 el viaje, llevando consigo a su criado. Pararon en una ciudad y compraron una caja de t\u00e9, vino y otros regalos, como el vendedor les hab\u00eda aconsejado. Continuaron viaje hasta recorrer m\u00e1s de quinientos kil\u00f3metros, y el s\u00e9ptimo d\u00eda llegaron a un lugar donde los bashkirs hab\u00edan instalado sus tiendas.<\/p>\n<p>En cuanto vieron a Pahom, salieron de las tiendas y se reunieron en torno al visitante. Le dieron t\u00e9 y kurniss, y sacrificaron una oveja y le dieron de comer. Pahom sac\u00f3 presentes de su carromato y los distribuy\u00f3, y les dijo que ven\u00eda en busca de tierras. Los bashkirs parecieron muy satisfechos y le dijeron que deb\u00eda hablar con el jefe. Lo mandaron a buscar y le explicaron a qu\u00e9 hab\u00eda ido Pahom.<\/p>\n<p>El jefe escuch\u00f3 un rato, pidi\u00f3 silencio con un gesto y le dijo a Pahom:<\/p>\n<p>\u201c<em>De acuerdo. Escoge la tierra que te plazca. Tenemos tierras en abundancia<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>\u201c<em>\u00bfY cu\u00e1l ser\u00e1 el precio?<\/em>\u201d -pregunt\u00f3 Pahom.<\/p>\n<p>\u201c<em>Nuestro precio es siempre el mismo: mil rublos por d\u00eda<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Pahom no comprendi\u00f3.<\/p>\n<p>\u201c<em>\u00bfUn d\u00eda? \u00bfQu\u00e9 medida es \u00e9sa? \u00bfCu\u00e1ntas hect\u00e1reas son?<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>\u201c<em>No sabemos calcularlo<\/em>\u201d -dijo el jefe-. \u201c<em>La vendemos por d\u00eda. Todo lo que puedas recorrer a pie en un d\u00eda es tuyo, y el precio es mil rublos por d\u00eda<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Pahom qued\u00f3 sorprendido.<\/p>\n<p>\u201c<em>Pero en un d\u00eda se puede recorrer una vasta extensi\u00f3n de tierra<\/em>\u201d -dijo.<\/p>\n<p>El jefe se ech\u00f3 a re\u00edr.<\/p>\n<p>\u201c<em>\u00a1Ser\u00e1 toda tuya! Pero con una condici\u00f3n. Si no regresas el mismo d\u00eda al lugar donde comenzaste, pierdes el dinero<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>\u201c<em>\u00bfPero c\u00f3mo debo se\u00f1alar el camino que he seguido?<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>\u201c<em>Iremos a cualquier lugar que gustes, y nos quedaremos all\u00ed. Puedes comenzar desde ese sitio y emprender tu viaje, llevando una azada contigo. Donde lo consideres necesario, deja una marca. En cada giro, cava un pozo y apila la tierra; luego iremos con un arado de pozo en pozo. Puedes hacer el recorrido que desees, pero antes que se ponga el sol debes regresar al sitio de donde partiste. Toda la tierra que cubras ser\u00e1 tuya<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Pahom estaba alborozado. Decidi\u00f3 comenzar por la ma\u00f1ana. Charlaron, bebieron m\u00e1s kurniss, comieron m\u00e1s oveja y bebieron m\u00e1s t\u00e9, y as\u00ed lleg\u00f3 la noche. Le dieron a Pahom una cama de edred\u00f3n, y los bashkirs se dispersaron, prometiendo reunirse a la ma\u00f1ana siguiente al romper el alba y viajar al punto convenido antes del amanecer.<\/p>\n<p>Pahom se qued\u00f3 acostado, pero no pudo dormirse. No dejaba de pensar en su tierra.<\/p>\n<p><em>\u00a1Qu\u00e9 gran extensi\u00f3n marcar\u00e9!<\/em> -pens\u00f3-. <em>Puedo andar f\u00e1cilmente cincuenta kil\u00f3metros por d\u00eda. Los d\u00edas ahora son largos, y un recorrido de cincuenta kil\u00f3metros representar\u00e1 gran cantidad de tierra. Vender\u00e9 las tierras m\u00e1s \u00e1ridas, o las dejar\u00e9 a los campesinos, pero yo escoger\u00e9 la mejor y la trabajar\u00e9. Comprar\u00e9 dos yuntas de bueyes y contratar\u00e9 dos peones m\u00e1s. Unas noventa hect\u00e1reas destinar\u00e9 a la siembra y en el resto criar\u00e9 ganado<\/em><\/p>\n<p>Por la puerta abierta vio que estaba rompiendo el alba.<\/p>\n<p><em>Es hora de despertarlos<\/em> -se dijo-. <em>Debemos ponernos en marcha<\/em>.<\/p>\n<p>Se levant\u00f3, despert\u00f3 al criado (que dorm\u00eda en el carromato), le orden\u00f3 uncir los caballos y fue a despertar a los bashkirs.<\/p>\n<p>\u201c<em>Es hora de ir a la estepa para medir las tierras<\/em>\u201d -dijo.<\/p>\n<p>Los bashkirs se levantaron y se reunieron, y tambi\u00e9n acudi\u00f3 el jefe. Se pusieron a beber m\u00e1s kurniss, y ofrecieron a Pahom un poco de t\u00e9, pero \u00e9l no quer\u00eda esperar.<\/p>\n<p>\u201c<em>Si hemos de ir, vayamos de una vez. Ya es hora<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Los bashkirs se prepararon y todos se pusieron en marcha, algunos a caballo, otros en carros. Pahom iba en su carromato con el criado, y llevaba una azada. Cuando llegaron a la estepa, el cielo de la ma\u00f1ana estaba rojo. Subieron una loma y, ape\u00e1ndose de carros y caballos, se reunieron en un sitio. El jefe se acerc\u00f3 a Pahom y extendi\u00f3 el brazo hacia la planicie.<\/p>\n<p>\u201c<em>Todo esto, hasta donde llega la mirada, es nuestro. Puedes tomar lo que gustes<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>A Pahom le relucieron los ojos, pues era toda tierra virgen, chata como la palma de la mano y negra como semilla de amapola, y en las hondonadas crec\u00edan altos pastizales.<\/p>\n<p>El jefe se quit\u00f3 la gorra de piel de zorro, la apoy\u00f3 en el suelo y dijo:<\/p>\n<p>\u201c<em>\u00c9sta ser\u00e1 la marca. Empieza aqu\u00ed y regresa aqu\u00ed. Toda la tierra que rodees ser\u00e1 tuya<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Pahom sac\u00f3 el dinero y lo puso en la gorra. Luego se quit\u00f3 el abrigo, qued\u00e1ndose con su chaquet\u00f3n sin mangas. Se afloj\u00f3 el cintur\u00f3n y lo sujet\u00f3 con fuerza bajo el vientre, se puso un costal de pan en el pecho del jub\u00f3n y, atando una botella de agua al cintur\u00f3n, se subi\u00f3 la ca\u00f1a de las botas, empu\u00f1\u00f3 la azada y se dispuso a partir. Tard\u00f3 un instante en decidir el rumbo. Todas las direcciones eran tentadoras.<\/p>\n<p>\u201c<em>No importa<\/em>\u201d -dijo al fin-. \u201c<em>Ir\u00e9 hacia el sol naciente<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Se volvi\u00f3 hacia el este, se desperez\u00f3 y aguard\u00f3 a que el sol asomara sobre el horizonte.<\/p>\n<p><em>No debo perder tiempo<\/em> -pens\u00f3- <em>pues es m\u00e1s f\u00e1cil caminar mientras todav\u00eda est\u00e1 fresco<\/em>.<\/p>\n<p>Los rayos del sol no acababan de chispear sobre el horizonte cuando Pahom, azada al hombro, se intern\u00f3 en la estepa.<\/p>\n<p>Pahom caminaba a paso moderado. Tras avanzar mil metros se detuvo, cav\u00f3 un pozo y apil\u00f3 terrones de hierba para hacerlo m\u00e1s visible. Luego continu\u00f3, y ahora que hab\u00eda vencido el entumecimiento apur\u00f3 el paso. Al cabo de un rato cav\u00f3 otro pozo.<\/p>\n<p>Mir\u00f3 hacia atr\u00e1s. La loma se ve\u00eda claramente a la luz del sol, con la gente encima, y las relucientes llantas de las ruedas del carromato. Pahom calcul\u00f3 que hab\u00eda caminado cinco kil\u00f3metros. Estaba m\u00e1s c\u00e1lido; se quit\u00f3 el chaquet\u00f3n, se lo ech\u00f3 al hombro y continu\u00f3 la marcha. Ahora hac\u00eda m\u00e1s calor; mir\u00f3 el sol; era hora de pensar en el desayuno.<\/p>\n<p><em>He recorrido el primer tramo, pero hay cuatro en un d\u00eda, y todav\u00eda es demasiado pronto para virar. Pero me quitar\u00e9 las botas<\/em> -se dijo.<\/p>\n<p>Se sent\u00f3, se quit\u00f3 las botas, se las meti\u00f3 en el cintur\u00f3n y reanud\u00f3 la marcha. Ahora caminaba con soltura.<\/p>\n<p><em>Seguir\u00e9 otros cinco kil\u00f3metros<\/em> -pens\u00f3- <em>y luego girar\u00e9 a la izquierda. Este lugar es tan promisorio que ser\u00eda una pena perderlo. Cuanto m\u00e1s avanzo, mejor parece la tierra<\/em>.<\/p>\n<p>Sigui\u00f3 derecho por un tiempo, y cuando mir\u00f3 en torno, la loma era apenas visible y las personas parec\u00edan hormigas, y apenas se ve\u00eda un destello bajo el sol.<\/p>\n<p><em>Ah<\/em> -pens\u00f3 Pahom- <em>he avanzado bastante en esta direcci\u00f3n, es hora de girar. Adem\u00e1s estoy sudando, y muy sediento<\/em>.<\/p>\n<p>Se detuvo, cav\u00f3 un gran pozo y apil\u00f3 hierba. Bebi\u00f3 un sorbo de agua y gir\u00f3 a la izquierda. Continu\u00f3 la marcha, y la hierba era alta, y hac\u00eda mucho calor.<\/p>\n<p>Pahom comenz\u00f3 a cansarse. Mir\u00f3 el sol y vio que era mediod\u00eda.<\/p>\n<p><em>Bien<\/em> -pens\u00f3- <em>debo descansar<\/em>.<\/p>\n<p>Se sent\u00f3, comi\u00f3 pan y bebi\u00f3 agua, pero no se acost\u00f3, temiendo quedarse dormido. Despu\u00e9s de estar un rato sentado, sigui\u00f3 andando. Al principio caminaba sin dificultad, y sent\u00eda sue\u00f1o, pero continu\u00f3, pensando: <em>Una hora de sufrimiento, una vida para disfrutarlo<\/em>.<\/p>\n<p>Avanz\u00f3 un largo trecho en esa direcci\u00f3n, y ya iba a girar de nuevo a la izquierda cuando vio un fecundo valle. <em>Ser\u00eda una pena excluir ese terreno<\/em> -pens\u00f3-. <em>El lino crecer\u00eda bien aqu\u00ed<\/em>.. As\u00ed que rode\u00f3 el valle y cav\u00f3 un pozo del otro lado antes de girar. Pahom mir\u00f3 hacia la loma. El aire estaba brumoso y tr\u00e9mulo con el calor, y a trav\u00e9s de la bruma apenas se ve\u00eda a la gente de la loma.<\/p>\n<p><em>\u00a1Ah!<\/em> -pens\u00f3 Pahom-. <em>Los lados son demasiado largos. Este debe ser m\u00e1s corto<\/em>. Y sigui\u00f3 a lo largo del tercer lado, apurando el paso. Mir\u00f3 el sol. Estaba a mitad de camino del horizonte, y Pahom a\u00fan no hab\u00eda recorrido tres kil\u00f3metros del tercer lado del cuadrado. A\u00fan estaba a quince kil\u00f3metros de su meta.<\/p>\n<p><em>No<\/em> -pens\u00f3- <em>aunque mis tierras queden irregulares, ahora debo volver en l\u00ednea recta. Podr\u00eda alejarme demasiado, y ya tengo gran cantidad de tierra<\/em>.<\/p>\n<p>Pahom cav\u00f3 un pozo de prisa.<\/p>\n<p>Ech\u00f3 a andar hacia la loma, pero con dificultad. Estaba agotado por el calor, ten\u00eda cortes y magulladuras en los pies descalzos, le flaqueaban las piernas. Ansiaba descansar, pero era imposible si deseaba llegar antes del poniente. El sol no espera a nadie, y se hund\u00eda cada vez m\u00e1s.<\/p>\n<p><em>Cielos<\/em> -pens\u00f3- <em>si no hubiera cometido el error de querer demasiado. \u00bfQu\u00e9 pasar\u00e1 si llego tarde?<\/em>.<\/p>\n<p>Mir\u00f3 hacia la loma y hacia el sol. A\u00fan estaba lejos de su meta, y el sol se aproximaba al horizonte.<\/p>\n<p>Pahom sigui\u00f3 caminando, con mucha dificultad, pero cada vez m\u00e1s r\u00e1pido. Apur\u00f3 el paso, pero todav\u00eda estaba lejos del lugar. Ech\u00f3 a correr, arroj\u00f3 la chaqueta, las botas, la botella y la gorra, y conserv\u00f3 s\u00f3lo la azada que usaba como bast\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Ay de m\u00ed. He deseado mucho, y lo ech\u00e9 todo a perder. Tengo que llegar antes de que se ponga el sol<\/em>.<\/p>\n<p>El temor le quitaba el aliento. Pahom sigui\u00f3 corriendo, y la camisa y los pantalones empapados se le pegaban a la piel, y ten\u00eda la boca reseca. Su pecho jadeaba como un fuelle, su coraz\u00f3n bat\u00eda como un martillo, sus piernas ced\u00edan como si no le pertenecieran. Pahom estaba abrumado por el terror de morir de agotamiento.<\/p>\n<p>Aunque tem\u00eda la muerte, no pod\u00eda detenerse. <em>Despu\u00e9s que he corrido tanto, me considerar\u00e1n un tonto si me detengo ahora<\/em>, pens\u00f3. Y sigui\u00f3 corriendo, y al acercarse oy\u00f3 que los bashkirs gritaban y aullaban, y esos gritos le inflamaron a\u00fan m\u00e1s el coraz\u00f3n. Junt\u00f3 sus \u00faltimas fuerzas y sigui\u00f3 corriendo.<\/p>\n<p>El hinchado y brumoso sol casi rozaba el horizonte, rojo como la sangre. Estaba muy bajo, pero Pahom estaba muy cerca de su meta. Pod\u00eda ver a la gente de la loma, agitando los brazos para que se diera prisa. Ve\u00eda la gorra de piel de zorro en el suelo, y el dinero, y al jefe sentado en el suelo, riendo a carcajadas.<\/p>\n<p><em>Hay tierras en abundancia<\/em> -pens\u00f3- <em>\u00bfpero me dejar\u00e1 Dios vivir en ellas? \u00a1He perdido la vida, he perdido la vida! \u00a1Nunca llegar\u00e9 a ese lugar!<\/em>.<\/p>\n<p>Pahom mir\u00f3 el sol, que ya desaparec\u00eda, ya era devorado. Con el resto de sus fuerzas apur\u00f3 el paso, encorvando el cuerpo de tal modo que sus piernas apenas pod\u00edan sostenerlo. Cuando lleg\u00f3 a la loma, de pronto oscureci\u00f3. Mir\u00f3 el cielo. \u00a1El sol se hab\u00eda puesto! Pahom dio un alarido.<\/p>\n<p><em>Todo mi esfuerzo ha sido en vano<\/em>, pens\u00f3, y ya iba a detenerse, pero oy\u00f3 que los bashkirs a\u00fan gritaban, y record\u00f3 que aunque para \u00e9l, desde abajo, parec\u00eda que el sol se hab\u00eda puesto, desde la loma a\u00fan pod\u00edan verlo. Aspir\u00f3 una buena bocanada de aire y corri\u00f3 cuesta arriba. All\u00ed a\u00fan hab\u00eda luz. Lleg\u00f3 a la cima y vio la gorra. Delante de ella el jefe se re\u00eda a carcajadas. Pahom solt\u00f3 un grito. Se le aflojaron las piernas, cay\u00f3 de bruces y tom\u00f3 la gorra con las manos.<\/p>\n<p><em>\u00a1Vaya, qu\u00e9 sujeto tan admirable!<\/em> -exclam\u00f3 el jefe-. <em>\u00a1Ha ganado muchas tierras!<\/em>.<\/p>\n<p>El criado de Pahom se acerc\u00f3 corriendo y trat\u00f3 de levantarlo, pero vio que le sal\u00eda sangre de la boca. \u00a1Pahom estaba muerto!<\/p>\n<p>Los pakshirs chasquearon la lengua para demostrar su piedad.<\/p>\n<p>Su criado empu\u00f1\u00f3 la azada y cav\u00f3 una tumba para Pahom, y all\u00ed lo sepult\u00f3. <\/p>\n<p><strong>Dos metros de la cabeza a los pies era todo lo que necesitaba<\/strong>.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-1543\" src=\"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/tolstoi-arando-1887.jpg\" alt=\"tolstoi-arando-1887.jpg\" align=\"left\" width=\"120\" height=\"81\" \/><\/p>\n<p>(imagen: <em>Tolst\u00f3i arando, 1887<\/em> <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Le%C3%B3n_Tolst%C3%B3i\"><em>wikipedia<\/em><\/a>).<\/p>\n<p><strong> <em>Mas informaci\u00f3n<\/em> <\/strong><\/p>\n<p>&#8211; <a href=\"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/IMG\/pdf\/tolstoi-wikipedia.pdf\">Le\u00f3n Tolst\u00f3i en wikipedia<\/a><\/p>\n<p>&#8211; <a href=\"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/IMG\/pdf\/cuanta-tierra-necesita-un-hombre.pdf\">\u00ab<em>\u00bfCu\u00e1nta tierra necesita un hombre?<\/em>\u00bb Un cuento anticapitalista de Tolstoi (PDF)<\/a><\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.portaloaca.com\/articulos\/anticapitalismo\/2781-cuanta-tierra-necesita-un-hombre-un-cuento-anticapitalista-de-tolstoi.html\">Portal Libertario OACA<\/a><\/p>\n<p>&#8211; <a href=\"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/IMG\/pdf\/guerra-y-paz-tolstoi.pdf\"><em> <em>Guerra y paz<\/em> <\/em><\/a>, de Le\u00f3n Tolstoi (1865-1869).<\/p>\n<p>(27 de junio de 2011)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><em>\u00bfCu\u00e1nta tierra necesita un hombre?<\/em> es un relato de una total actualidad. Trata del af\u00e1n de acaparar por parte de los se\u00f1ores de la tierra, pero podr\u00eda servir por igual para describir la avaricia de los empresarios, de los se\u00f1ores de las inmobiliarias, de ah\u00ed que se haya insertado en muchas p\u00e1ginas electr\u00f3nicas en las que se denuncia la desmesurada ambici\u00f3n de los capos del sector de la construcci\u00f3n en las \u00faltimas d\u00e9cadas. La historia de Tolstoi merece pues ser le\u00edda y estudiada. La protagoniza un campesino llamado Pahom, a quien los bashkirs le ofrecen por mil rublos toda la tierra que pueda recorrer en un d\u00eda con la \u00fanica condici\u00f3n de regresar antes del anochecer. Cuanto m\u00e1s corra, m\u00e1s posesiones acaparar\u00e1, pero deber\u00e1 ser prudente para no perderlo todo \u2026 El escritor, que al final de su vida viv\u00eda como un trabajador sencillo que labraba la tierra, preparaba su comida, y remendaba sus zapatos, trat\u00f3 finalmente de renegar de los derechos de autor. Se hab\u00eda convertido en un extranjero en su propia familia, y huy\u00f3 de todo y de todos, pero antes escribi\u00f3 un gran n\u00famero de narraciones breves admirables. Como este cuento destinado a explicar la verdad de la opresi\u00f3n y la injusticia.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1542,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1544"}],"collection":[{"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1544"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1544\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1542"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1544"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1544"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1544"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}