{"id":1139,"date":"2010-08-09T05:24:34","date_gmt":"2010-08-09T05:24:34","guid":{"rendered":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/2010\/08\/09\/la-medicalizacion-de-la-vida-por-jose-alberto-mainetti\/"},"modified":"2010-08-09T05:24:34","modified_gmt":"2010-08-09T05:24:34","slug":"la-medicalizacion-de-la-vida-por-jose-alberto-mainetti","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/la-medicalizacion-de-la-vida-por-jose-alberto-mainetti\/","title":{"rendered":"La medicalizaci\u00f3n de la vida, por Jos\u00e9 Alberto Mainetti"},"content":{"rendered":"<p>(<strong>imagen <em>Soldado Pittore<\/em> de Roberto Fantuzzi, maestro pintor soldado en la segunda guerra mundial: <\/strong> <a href=\"https:\/\/herbogeminis.com\/revista\/IMG\/pdf\/revista_electroneurobiologiai.pdf\">Electroneurobiolog\u00eda<\/a>)<\/p>\n<p>El complejo bio\u00e9tico de los principios \u2013Pigmali\u00f3n, Narciso y Knock\u2013 constituye el <em>inventum novum<\/em> del <em>ethoscopio<\/em>, un visor de valores o axiograma cl\u00ednico, por analog\u00eda con los m\u00faltiples y diversos somatoscopios introducidos en el arte desde la \u201causcultaci\u00f3n mediata\u201d de La\u00ebnnec al inicio del siglo pasado. Con su instrumento imaginario, la bio\u00e9tica ha entrado en juego como respuesta disciplinaria a las transformaciones tecnocient\u00edficas, sociales y pol\u00edticas de la actual medicina. El \u201ccomplejo\u201d (en el sentido de dificultad) bio\u00e9tico de los principios consiste en su realizaci\u00f3n moral frente a la incierta beneficencia y no-maleficencia de Pigmali\u00f3n, la supuesta autonom\u00eda de Narciso, y la sospechosa justicia de Knock.<\/p>\n<p><strong>1. Knock o la cultura de la salud<\/strong><\/p>\n<p>El uso actual del t\u00e9rmino \u00abmedicalizaci\u00f3n\u00bb denota la influencia de la medicina en casi todos los aspectos de la vida cotidiana, y connota una apreciaci\u00f3n cr\u00edtica por los efectos negativos, paradojales o indeseables, de tal fen\u00f3meno. En realidad, la medicina siempre ha ejercido un poder normalizador o de control social \u2013b\u00e1sicamente por los conceptos de <em>salud<\/em> y <em>enfermedad<\/em>, <em>normal<\/em> y <em>patol\u00f3gico<\/em>\u2013 estableciendo un orden normativo rival del de la religi\u00f3n y el derecho, que ha venido increment\u00e1ndose desde la modernidad con la conquista de un aut\u00e9ntico estatuto cient\u00edfico, profesional y pol\u00edtico [[<em>Cf.<\/em> Jos\u00e9 A., Mainetti. <em>Etica M\u00e9dica. Introducci\u00f3n hist\u00f3rica<\/em>, Quir\u00f3n, La Plata, 1989 (cap. VII \u00abLa medicina moderna\u00bb p.p. 57-69).]]. Pero otra historia comienza con el modelo sanitario dominante tras la Segunda Guerra Mundial, la medicalizaci\u00f3n como sin\u00f3nimo de una cultura de la salud (= bienestar) o sociedad terap\u00e9utica. La crisis del estado benefactor en la d\u00e9cada del &#8217;70 aparej\u00f3 el tiempo de reflexi\u00f3n sobre los l\u00edmites de la medicina, incluso m\u00e1s all\u00e1 de la econom\u00eda: se cuestiona la supuesta relaci\u00f3n proporcional entre consumo y producci\u00f3n de salud, pero tambi\u00e9n el alcance de los conceptos m\u00e9dicos como criterios de moralidad (en cuanto a la conducta responsable y el estilo de vida, particularmente), del mismo modo que se denuncia la mala salud iatrog\u00e9nica o expropiaci\u00f3n del cuerpo por la instituci\u00f3n m\u00e9dica [[<em>Cf. <\/em> Jos\u00e9 A. Mainetti, <em>La Crisis de la Raz\u00f3n M\u00e9dica. Introducci\u00f3n a la filosof\u00eda de la medicina.<\/em> Quir\u00f3n, La Plata, 1988 (Cap. 1 La crisis de la medicina, pp. 9-20).]].<\/p>\n<p>La medicalizaci\u00f3n de la vida est\u00e1 dram\u00e1tica, tragic\u00f3micamente representada en <em>Knock o el triunfo de la medicina<\/em>, una pieza de Jules Romains [[Jules Romains es el seud\u00f3nimo de Louis Farigoule, novelista y autor dram\u00e1tico, que escribi\u00f3 entre otras <em>Les hommes de bonne volont\u00e9<\/em>, en 27 tornos, y muri\u00f3 en Par\u00eds en 1972, a la edad de 87 a\u00f1os. <em>Knock ou le triomphe de la M\u00e9decine<\/em>, fue dedicada a Louis Jouvet, quien la represent\u00f3 por primera vez en la Com\u00e9die des Champs Elys\u00e9es, el 15 de diciembre de 1923. La s\u00e1tira tiene una referencia autobiogr\u00e1fica \u2013J. R. la hab\u00eda escrito por despecho a su <em>reprobado<\/em> en un examen que le vali\u00f3 tener que abandonar la carrera de medicina\u2013 y su interpretaci\u00f3n como comedia se debe principalmente a L. Jouvet quien la represent\u00f3 caricaturescamente y la llev\u00f3 incluso al cine. Pero cabe una visi\u00f3n dram\u00e1tica de la misma como la de Tiegher, influida por la filosof\u00eda pirandelliana de la dualidad entre vida y forma, convertida en dualidad entre salud y enfermedad.]]. Se trata de una verdadera profec\u00eda en un testimonio literario de 1923, cuyo argumento es un caso parad\u00f3jico y extremo de fanatismo profesional, que en una r\u00fastica comarca del sur franc\u00e9s logra un \u00e9xito completo. Knock, estudiante cr\u00f3nico recientemente graduado, viene a suceder al veterano doctor Parpalaid en el cant\u00f3n Saint Maurice, donde en pocos meses transforma la magra clientela anterior de atrasados y avaros campesinos, renuentes a la atenci\u00f3n de la salud, en una poblaci\u00f3n consumidora de servicios m\u00e9dicos, con un gran sanatorio-hotel como principal atractivo y actividad econ\u00f3mica de la regi\u00f3n. La lectura y comentario del texto es un feliz ejercicio de comprensi\u00f3n del triunfo de la medicina o cultura de la salud en el mundo real que nos toca vivir.<\/p>\n<p>El primer acto tiene por escena un viejo autom\u00f3vil a\u00f1o 1900 que lleva a los doctores Knock y Parpalaid hacia Saint Maurice, y el coloquio gira en torno a la plaza profesional que el uno entrega y el otro asume. Para empezar, diagn\u00f3stico de situaci\u00f3n, morbi-mortalidad del pa\u00eds y posibilidades de trabajo para hacerse una buena clientela, como inquiere Knock a prop\u00f3sito del reumatismo end\u00e9mico de la zona.<\/p>\n<p><em>El Doctor<\/em> \u2014 \u00a1Ah! No para eso. A la gente de aqu\u00ed no se le ocurrir\u00eda ir al m\u00e9dico por un reumatismo, como usted no ir\u00eda a lo del cura para hacer llover.<\/p>\n<p>En suma, el estilo tradicional de vida y de asistencia no permite hacerse ilusiones de consumidores y fortuna, no existen clientes \u00abregulares\u00bb en Saint Maurice; pero Knock avanza con su idea central, que hab\u00eda sostenido como tesis de doctorado en medicina [[No por azar la tesis de Knock se atribuye a Claude Bemard, el primero en dar por tierra con la concepci\u00f3n ontol\u00f3gica de la enfermedad, mediante una definici\u00f3n fisiol\u00f3gica y cuantitativa de la salud. <em>Cf.<\/em> Jos\u00e9 A. Mainetti, \u00abEl dilema del diagn\u00f3stico\u00bb, Quir\u00f3n (1984)15, 1, pp. 5-6.]]:<\/p>\n<p><em>Knock<\/em> \u2014 S\u00ed, treinta y dos p\u00e1ginas en octavo: <em>Sobre los pretendidos estados de salud<\/em>, con este ep\u00edgrafe que atribuyo a Claude Bemard: \u00abla gente sana son enfermos que se ignoran\u00bb<\/p>\n<p>Sin embargo, la formaci\u00f3n m\u00e9dica de Knock es m\u00e1s mundana que acad\u00e9mica, alimentada no tanto por los libros como por los prospectos medicinales y la propagand\u00edstica profesional:<\/p>\n<p><em>Knock<\/em> \u2014 Estos textos me familiarizaron tempranamente con el estilo de la profesi\u00f3n. Pero sobre todo me han vuelto transparente el verdadero esp\u00edritu y la verdadera finalidad de la medicina, que la ense\u00f1anza de la Facultad disimula bajo el f\u00e1rrago cient\u00edfico. Puedo decir que a los doce a\u00f1os ten\u00eda ya un sentimiento m\u00e9dico correcto. Mi m\u00e9todo actual ha salido de all\u00ed.<\/p>\n<p>La vocaci\u00f3n m\u00e9dica es en el fondo voluntad de poder, que la medicina comparte con la pol\u00edtica, la econom\u00eda y la Iglesia:<\/p>\n<p><em>Knock<\/em> \u2014 Decididamente, no hay de verdadero m\u00e1s que la medicina; puede ser tambi\u00e9n la pol\u00edtica, la f\u00ednanza y el sacerdocio, que no he ensayado todav\u00eda.<\/p>\n<p>Se cierra la escena con Knock convencido de que en Saint Maurice est\u00e1n dadas las condiciones para realizar su experimento de medicalizaci\u00f3n y producir un cambio cultural, de costumbres, ideas y creencias:<\/p>\n<p><em>Knock<\/em> \u2014 En suma, la era m\u00e9dica puede comenzar.<\/p>\n<p>El segundo acto se desarrolla con distintas escenas del consultorio de Knock, instalado en el viejo domicilio de Parpalaid. El nuevo estilo promocional de la atenci\u00f3n de la salud se anuncia con bando p\u00fablico.<\/p>\n<p><em>Knock<\/em> \u2014 \u00abEl doctor Knock, sucesor del doctor Parpalaid, presenta sus respetos a la poblaci\u00f3n de la ciudad y el cant\u00f3n de Saint-Maurice, y tiene el honor de hacerle conocer que, en un esp\u00edritu filantr\u00f3pico, y para contener el progreso inquietante de enfermedades de todo tipo que invaden desde hace algunos a\u00f1os nuestras regiones tan salubres otrora &#8230; dar\u00e1 todos los lunes por la ma\u00f1ana, de nueve y treinta a once y treinta horas, una consulta enteramente gratuita, reservada a los habitantes del cant\u00f3n. Para las personas extranjeras al cant\u00f3n, la consulta quedar\u00e1 al precio ordinario de ocho francos\u00bb.<\/p>\n<p>Por supuesto, la de Knock es una medicina pedag\u00f3gica cremat\u00edstica, el maestro de escuela y el farmac\u00e9utico son sus principales aliados: para el primero, todos somos \u00abportadores de g\u00e9rmenes\u00bb; para el segundo, los remedios son los debidos alimentos. La nueva pr\u00e1ctica se basa en nueva teor\u00eda, la redefinici\u00f3n de los conceptos de salud y enfermedad:<\/p>\n<p><em>Knock <\/em> \u2014 \u00abCaer enfermo\u00bb, vieja noci\u00f3n ya insostenible frente a los datos de la ciencia actual. La salud no es m\u00e1s que un nombre, al que no habr\u00eda inconveniente alguno en borrar de nuestro vocabulario. Por mi parte, no conozco sino gente m\u00e1s o menos afectada por enfermedades m\u00e1s o menos numerosas, de evoluci\u00f3n m\u00e1s o menos r\u00e1pida. Naturalmente, si usted va a decirles que est\u00e1n sanos, no necesitan m\u00e1s que creerle. Pero se equivoca. Su \u00fanica excusa es que ya tiene usted demasiados enfermos que curar para atender otros nuevos.<\/p>\n<p>Con tal estrategia Knock llena su consulta de virtuales enfermos y virtuosos pacientes, esos mismos a los que el viejo doctor desped\u00eda con la frase \u00abNo es nada en absoluto; ma\u00f1ana estar\u00e1 levantado mi amigo\u00bb.<\/p>\n<p>El tercer acto se desarrolla en el hotel del pueblo a punto de transformarse en un gran centro m\u00e9dico repleto de enfermos \u2013\u00bbde gente que sigue un tratamiento\u00bb\u2013, un cambio de fisonom\u00eda sorprendente a los ojos del doctor Parpalaid que ha venido de visita a Saint Maur\u00edce y pretende hospedarse en el hotel, administrado sanitariamente por Madame R\u00e9my [[<em>Cf.<\/em> Leonardo Sciascia, \u00abLa medicalizaci\u00f3n de la vida\u00bb, <em>Vuelta<\/em> 12, Julio de 1987, pp. 21-24. Se relata el avance arrollador de la medicalizaci\u00f3n en poblaciones de la Italia meridional, confirmando la profec\u00eda de la comedia de Jules Romains.]]:<\/p>\n<p><em>El Doctor<\/em> \u2014 Se creer\u00eda que en mi tiempo la gente era m\u00e1s sana.<\/p>\n<p><em>Madame R\u00e9my<\/em> \u2014 No diga eso, se\u00f1or Parpalaid. La gente no ten\u00eda la idea de curarse, cosa del todo diferente. Hay quienes se imaginan que en nuestras campa\u00f1as somos todav\u00eda salvajes, que no tenemos ning\u00fan cuidado de nuestra persona, que esperamos nos llegue la hora de reventar como los animales, y que los remedios, los reg\u00edmenes, los aparatos y todos los progresos, eso es para las grandes ciudades. Nos apreciamos tanto como cualquiera; y bien que uno no gusta derrochar su dinero, uno no vacila en pagarse lo necesario. Usted, se\u00f1or Parpalaid, es un paisano de antes, que part\u00eda un centavo en cuatro, y que habr\u00eda preferido perder un ojo o una pierna antes que comprar tres francos de medicamentos. Las cosas han cambiado, gracias a Dios.<\/p>\n<p><em>El Doctor<\/em> \u2014 En fin, si la gente se ha cansado de estar sana y quiere darse el lujo de estar enferma, no tendr\u00edan raz\u00f3n de molestarse. Por otro lado, es todo beneficio para el m\u00e9dico.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed se toca la cuesti\u00f3n moral que plantea Parpalaid cuando Knock le ense\u00f1a los resultados de su proselitismo profesional sobre un \u00abmapa de la penetraci\u00f3n m\u00e9dica\u00bb en la regi\u00f3n [[\u00abPor s\u00ed misma la consulta no me interesa sino a medias: es un arte un poco rudimentario, una suerte de pesca con red. Pero el tratamiento es la piscicultura\u00bb \u2013viene de decir Knock, con lo cual anuncia la eventual desaparici\u00f3n del m\u00e9dico en el sistema, cuando ya no es alguien que descubre la enfermedad, le da un nombre y la cura, sino s\u00f3lo el que firma la receta. Como dice Sciascia en el art\u00edculo citado, el triunfo de la medicina se transforma en la \u00abdegradaci\u00f3n burocr\u00e1tica del m\u00e9dico\u00bb. Otros dos temas de la medicalizaci\u00f3n que se abordan en la moderna bio\u00e9tica y est\u00e1n muy bien se\u00f1alados en el pasaje transcripto, son el de la sociedad de los enfermos y el de la competencia de diversos bienes sociales con el de la salud.]].<\/p>\n<p><em>El Doctor<\/em> \u2014 \u00bfPero no es que en vuestro m\u00e9todo, el inter\u00e9s del enfermo est\u00e1 un poco subordinado al inter\u00e9s del m\u00e9dico?<\/p>\n<p><em>Knock <\/em> \u2014 Doctor Parpalaid, no olvide que hay un inter\u00e9s superior a esos dos (&#8230;) Es aquel de la medicina. Yo me ocupo s\u00f3lo de \u00e9se. (&#8230;) Usted me da un cant\u00f3n poblado de algunos miles de individuos neutros, indeterminados. Mi rol es determinarlos, llevarlos a la existencia m\u00e9dica. Los meto en la cama y miro lo que va a poder salir de all\u00ed: un tuberculoso, un neur\u00f3pata, un arterioescleroso, lo que se quiera, pero alguien \u00a1Buen Dios! \u00a1Alguien! Nada me disgusta m\u00e1s que ese ser ni carne ni pescado que usted llama un hombre sano.<\/p>\n<p><em>El Doctor<\/em> \u2014 Usted no puede, sin embargo, poner todo un cant\u00f3n en la cama.<\/p>\n<p><em>Knock<\/em> \u2014 (&#8230;) Le acordar\u00eda que hace falta la gente sana, no fuera m\u00e1s que para curar a los otros, o formar, detr\u00e1s de los enfermos en actividad, una especie de reserva (&#8230;)<\/p>\n<p><em>El Doctor<\/em> \u2014 Usted no piensa m\u00e1s que en la medicina &#8230; \u00bfPero el resto? \u00bfNo teme que generalizando la aplicaci\u00f3n de sus m\u00e9todos se acarree cierto menoscabo de otras actividades sociales, muchas de las cuales, a pesar de todo, son interesantes?<\/p>\n<p><em>Knock<\/em> \u2014 Eso no me ata\u00f1e. Yo hago medicina.<\/p>\n<p><em>El Doctor<\/em> \u2014 Es verdad que cuando el ingeniero construye su v\u00eda f\u00e9rrea no se pregunta lo que piensa al respecto el m\u00e9dico de campa\u00f1a.<\/p>\n<p>Este di\u00e1logo remata con el culto de la medicalizaci\u00f3n comunitaria, cuando Knock se dirige al fondo del escenario para contemplar desde una ventana el paisaje del cant\u00f3n en mirador.<\/p>\n<p><em>Knock<\/em> \u2014 En doscientos cincuenta de esas casas hay doscientas cincuenta habitaciones donde alguien confiesa la medicina, doscientas cincuenta camas donde un cuerpo extendido testimonia que la vida tiene un sentido y, gracias a m\u00ed, un sentido m\u00e9dico (&#8230;). Piense usted que, en algunos instantes, van a dar las diez, que para todos mis enfermos las diez es la segunda toma de temperatura rectal, y que, en algunos instantes, doscientos cincuenta term\u00f3metros van a penetrar a la vez.<\/p>\n<p>Y cae el tel\u00f3n con los pensamientos hipocondr\u00edacos que invaden a nuestros doctores, v\u00edctimas del mismo culto por la medicina y su sofisticado ritual.<\/p>\n<p><em>Knock<\/em> \u2014 \u00a1Qu\u00e9 quiere usted! Esto se da un poco a mi pesar. En cuanto estoy en presencia de alguien, no puedo impedir que un diagn\u00f3stico se esboce en m\u00ed&#8230; a\u00fan cuando esto sea perfectamente in\u00fatil y fuera de prop\u00f3sito. A tal punto que, desde hace alg\u00fan tiempo, evito mirarme en el espejo.<\/p>\n<p>El triunfo de la medicina es la muerte de los m\u00e9dicos.<\/p>\n<p><strong>2. El lenguaje medicalizado<\/strong><\/p>\n<p>La m\u00e1s pura expresi\u00f3n de la medicalizaci6n de la vida es, naturalmente, el lenguaje ordinario medicalizado, cuyo estudio ser\u00eda de sumo inter\u00e9s con la metodolog\u00eda socioling\u00fc\u00edstica o del an\u00e1lisis semi\u00f3tico pragm\u00e1tico \u2013relaci\u00f3n de los signos con los int\u00e9rpretes\u2013, un estudio atenido al uso (y abuso) del lenguaje antes bien que a su significado, seg\u00fan recomendaba Wittgenstein, el primero en prestar atenci\u00f3n m\u00e9dica al lenguaje, \u00abtrat\u00e1ndole cual una enfermedad\u00bb en su concepci\u00f3n de la filosof\u00eda como \u00abactividad terap\u00e9utica\u00bb.<\/p>\n<p>La medicina medicaliza la vida a trav\u00e9s del lenguaje y de la manera en que \u00e9sta organiza la experiencia y construye el mundo. Por un lado, la ciencia m\u00e9dica es un lenguaje t\u00e9cnico, vale decir \u00abbien hecho\u00bb, con los prestigios del vocabulario grecolatino \u2013<em>mors latina cum graeco velamen<\/em>, seg\u00fan la iron\u00eda molieresca\u2013, constituido en terminolog\u00eda sistem\u00e1tica universal o un\u00edvoca, con un corpus ling\u00fc\u00edstico cuya influencia se extiende a otras disciplinas, como es hoy el caso en el nombre de la teor\u00eda de los signos (cl\u00ednica es la primera acepci\u00f3n de \u00absemiolog\u00eda\u00bb o \u00absemi\u00f3tica\u00bb) y en la jerga de la econom\u00eda, tan sensible al discurso m\u00e9dico (\u00abs\u00edndrome\u00bb, \u00abdiagn\u00f3stico\u00bb, \u00abpron\u00f3stico\u00bb, etc.). Por otro lado, la <em>praxis<\/em> m\u00e9dica traduce en sus propios t\u00e9rminos la experiencia de la vida y construye un c\u00f3digo de comunicaci\u00f3n social que invade el lenguaje corriente, del cual Wittgenstein tambi\u00e9n ha dicho que \u00abes una parte del organismo humano y no menos complicado que \u00e9l\u00bb. Un ejemplo es la \u00absomatizaci\u00f3n\u00bb \u2013en el sentido social y no en el cl\u00ednico del t\u00e9rmino\u2013 de la vida emocional, traducida como depresi\u00f3n, infarto o estr\u00e9s; y ni qu\u00e9 hablar de la \u00abpsicoanalizaci\u00f3n\u00bb de los sentimientos, vertidos como castraci\u00f3n, trauma o Edipo. Muchas actividades humanas, desde los oficios a la publicidad, imitan el modelo m\u00e9dico de la sociedad iatrog\u00e9nica [[Valgan estos ejemplos de nuestro lenguaje ordinario medicalizado: \u00abmina infartante\u00bb, \u00abcl\u00ednica del ca\u00f1o de escape\u00bb. &#8216;T.V. dieta\u00bb, \u00abeconom\u00eda libidinal\u00bb.]].<\/p>\n<p>Figuras paradigm\u00e1ticas de la medicalizaci\u00f3n del lenguaje son las met\u00e1foras m\u00e9dicas en nuestra cultura, particularmente la enfermedad como met\u00e1fora seg\u00fan ciertos estilos patol\u00f3gicos que ejemplifican la construcci\u00f3n social de la realidad, caso ayer de la tuberculosis y la s\u00edfilis, hoy del c\u00e1ncer y el SIDA [[V\u00e9ase el libro pionero de Susan Sontag, <em>Illness as Metaphor<\/em> (1978), ensayo ya cl\u00e1sico sobre el uso y de la met\u00e1fora de la enfermedad en nuestra cultura. M\u00e1s recientemente le ha seguido <em>AIDS and lts Metaphors<\/em> 1989, donde la autora contin\u00faa su an\u00e1lisis extendi\u00e9ndolo a la enfermedad \u00abbio\u00e9tica\u00bb por antonomasia. Remito tambi\u00e9n a un par de mis escritos sobre el tema: \u00abEl estilo patol\u00f3gico del c\u00e1ncer, Quir\u00f3n (1984) 15, 2-4; \u00abEl SIDA y la crisis bio\u00e9tica de nuestro tiempo\u00bb, Quir\u00f3n, (1988) 19, 1]]. Naturalmente, no podemos pensar sin met\u00e1foras, porque todo pensamiento es interpretaci\u00f3n. La moderna teor\u00eda de la met\u00e1fora no ve en \u00e9sta s\u00f3lo una figura po\u00e9tica o ret\u00f3rica, un mero tropo, desplazamiento de sentido o sentido figurado [[<em>Cf.<\/em> Paul Ricocur, <em>La m\u00e9taphore vive<\/em>, Seuil, Par\u00eds, 1975, que rehabilita el lenguaje imaginativo contra la visi\u00f3n corriente en la filosof\u00eda contempor\u00e1nea del lenguaje (positivismo l\u00f3gico, filosof\u00eda anal\u00edtica y ling\u00fc\u00edstica), el lenguaje po\u00e9tico como innovaci\u00f3n sem\u00e1ntica y modelo de experiencia fenomenol\u00f3gica e interpretativa. (Metaforizar, como dec\u00eda Arist\u00f3teles, es percibir lo semejante).]]. La funci\u00f3n de la met\u00e1fora \u2013que literalmente significa \u00abtransporte\u00bb\u2013 es la comprensi\u00f3n y estructuraci\u00f3n de un tipo de experiencia menos claramente delineado, en t\u00e9rminos de otro tipo de experiencia que entendemos de manera m\u00e1s directa e inmediata [[<em>Cf.<\/em> G. Lakoff and M. Johnson, <em>Metaphors We Use<\/em>, The University of Chicago Press, Chicago, 1980. (Hay edici\u00f3n castellana: C\u00e1tedra, Madrid, 1986).]]. El de la met\u00e1fora no es un problema meramente ling\u00fc\u00edstico, sino antes bien conceptual. Metaf\u00f3rico es el sistema ordinario de conceptos en t\u00e9rminos del cual pensamos y actuamos.<\/p>\n<p>Esta teor\u00eda de la met\u00e1fora encuentra justa e interesante aplicaci\u00f3n en la historia y la pr\u00e1ctica del s\u00edmil m\u00e9dico en nuestra cultura [[<em>Cf.<\/em> Jos\u00e9 A. Mainetti, <em>Etica M\u00e9dica: Introducci\u00f3n Hist\u00f3rica<\/em>, op. cit., acerca de las met\u00e1foras m\u00e9dicas en la construcci\u00f3n de tres paradigmas hist\u00f3ricos de la medicina: el m\u00e9dico-fil\u00f3sofo de la Antig\u00fcedad, el m\u00e9dico-te\u00f3logo del Medioevo, y el m\u00e9dico-pol\u00edtico de la Modernidad.]]. Durante la modernidad se desarrolla un paradigma m\u00e9dico-pol\u00edtico \u2013cierto es que las met\u00e1foras gobiernan el mundo- con un discurso propio que en nuestros d\u00edas juega un papel extraordinario en la comunicaci\u00f3n social. El modelo m\u00e9dico en el discurso pol\u00edtico y, en general, para la comunicaci\u00f3n dirigente-sociedad, se remonta al siglo V de Atenas con Tuc\u00eddides, creador de la historia pol\u00edtica en su <em>Tratado de Historia de la Guerra del Peloponeso<\/em> [[<em>Cf.<\/em> Ana M. Gonz\u00e1lez de Tobia, \u00abExtensi\u00f3n del c\u00f3digo de comunicaci\u00f3n m\u00e9dico-paciente a la comunicaci\u00f3n dirigente-cuerpo-social (Tuc\u00eddides, siglo V a.C.- actualidad argentina)\u00bb, Quir\u00f3n (1989) 20, 2, 119-124.]].<\/p>\n<p>Tuc\u00eddides aplica el m\u00e9todo hipocr\u00e1tico al an\u00e1lisis de los hechos sociales, utilizando los conceptos de enfermedad, contagio y la distinci\u00f3n entre s\u00edntoma y causa, los t\u00e9rminos diagn\u00f3stico, pron\u00f3stico y tratamiento. Pero adem\u00e1s da en la clave de la met\u00e1fora con su referencia a la \u00abcosa humana\u00bb (<em>t\u00f3 anthrop\u00ednon<\/em>) como experiencia fenomenol\u00f3gica y hermen\u00e9utica paradigm\u00e1tica en la medicina. Sobre este modelo m\u00e9dico-pol\u00edtico, tan difundido en la moderna investigaci\u00f3n social, llam\u00f3 con brillantez a la atenci\u00f3n cr\u00edtica un ensayo de G. K. Cherteston titulado \u00abEl error cl\u00ednico\u00bb, recogido en su libro <em>Lo que est\u00e1 mal en el mundo<\/em>, que denuncia la falacia de las met\u00e1foras en el argumento cient\u00edfico, cuyo prototipo es \u00abel h\u00e1bito de describir exhaustivamente una enfermedad social y luego proponerle la correspondiente droga\u00bb [[G. K. Chesterton, <em>Lo que est\u00e1 mal en el mundo<\/em>, I: \u00abEl error cl\u00ednico\u00bb, en <em>Obras Completas<\/em>, Plaza y Jan\u00e9s, Barcelona, 1961, t. 1, p. 709. Seg\u00fan Chesterton, el caso social es exactamente opuesto al caso cl\u00ednico: en este \u00faltimo sabemos cu\u00e1l es el estado normal del organismo por restituir, mientras que en el primero lo ignoramos. \u00abEn el caso de desarreglos f\u00edsicos hablamos primero de enfermedad por una excelente raz\u00f3n. Porque a pesar de que pudiera haber dudas sobre la manera en que se produjo el trastorno, no hay dudas sobre cu\u00e1l debe ser el estado de normalidad. Ning\u00fan m\u00e9dico propone producir un nuevo tipo de hombre, con una nueva distribuci\u00f3n de sus ojos o de sus miembros. El hospital podr\u00e1, por necesidad, devolver un hombre a su casa con una pierna de menos, pero no lo devolver\u00e1 (en un rapto creador) con una pierna de m\u00e1s. La ciencia m\u00e9dica se contenta con el cuerpo humano normal y s\u00f3lo trata de restaurarlo\u00bb.]].<\/p>\n<p>El \u00abdiscurso m\u00e9dico\u00bb en los actuales medios masivos de comunicaci\u00f3n tiene un uso notable por parte de la dirigencia pol\u00edtica en general, y de la Argentina en particular durante los \u00faltimos a\u00f1os [[He recopilado un abundante e interesante material period\u00edstico \u2013oral, escrito y televisivo- sobre la moda del s\u00edmil m\u00e9dico en nuestros medios de comunicaci\u00f3n. La imagen de la terapia intensiva y la cirug\u00eda sin anestesia es recurrente en las recetas pol\u00edticas de la hora. Quiz\u00e1s, como el propio Tuc\u00eddides observara, la met\u00e1fora n\u00e1utica es dominante en el discurso pol\u00edtico de bonanza: la nave del estado en manos de un avezado timonel que en mar proceloso capea las tormentas, y restablecida la calma con viento en popa pone proa al futuro de grandeza que espera en el buen puerto augurado a la Naci\u00f3n. Esta imagen de la talasocracia griega tiene su contrapartida, las \u00e9pocas de crisis, con la met\u00e1fora hipocr\u00e1tica tan adecuada a nuestro presente destino.]]. El argumento paradigm\u00e1tico del c\u00f3digo pol\u00edtico medicalizado (o del c\u00f3digo m\u00e9dico politizado) presenta la forma siguiente:<\/p>\n<p>El pa\u00eds (la sociedad) est\u00e1 enfermo (o enferma).<\/p>\n<p>El diagn\u00f3stico (el juicio pol\u00edtico) es tal enfermedad.<\/p>\n<p>El tratamiento (la receta) consiste en estas medidas.<\/p>\n<p>Este argumento prototipo encierra una met\u00e1fora fundamental o t\u00e1cita \u2013la sociedad como organismo o cuerpo humano colectivo; y tres met\u00e1foras proposicionales o expl\u00edcitas como los t\u00e9rminos de un silogismo \u2013mayor, medio y menor\u2013 que definen las premisas y la conclusi\u00f3n. La met\u00e1fora b\u00e1sica e impl\u00edcita es de naturaleza ontol\u00f3gica o metaf\u00edsica: el cuerpo, met\u00e1fora central de la sociedad para la tradici\u00f3n pol\u00edtica, cuerpo individual y cuerpo social en relaci\u00f3n micro-macroc\u00f3smica [[El cuerpo como met\u00e1fora social es una constante desde la teor\u00eda indoeuropeo del macro-microcosmos y la melotesia zodiacal \u2013 la gram\u00e1tica o semi\u00f3tica del cuerpo coincidente con la c\u00f3smica \u2013 y desde Hobbes en <em>Leviat\u00e1n<\/em> hay toda una tradici\u00f3n moderna del <em>corpus politicus<\/em> o <em>body politics<\/em>. Para bibliograf\u00eda reciente sobre el cuerpo en la teor\u00eda social v\u00e9ase Bryan S. Turner, <em>The Body and Society<\/em>, Basil Blackwell, Oxford, 1984.]]. La met\u00e1fora mayor es de car\u00e1cter antropol\u00f3gico: salud y enfermedad, normal y patol\u00f3gico son categor\u00edas trasladables de la experiencia humana carnal al orden y el desorden de la organizaci\u00f3n social, a la continuidad y la crisis estructurales [[El tema de la enfermedad como s\u00edmbolo del desorden pol\u00edtico es tambi\u00e9n legendario. El cuerpo del rey es el cuerpo del reino (\u00abatendido a cuerpo de rey\u00bb, decimos castizamente), como en el mito del Graal y en los cuentos de hadas, que Ionesco representa dram\u00e1ticamente en <em>El rey se muere<\/em>.]]. La met\u00e1fora media es de \u00edndole gnoseol\u00f3gica o metodol\u00f3gica: el juicio cl\u00ednico o diagn\u00f3stico consiste en el an\u00e1lisis de lo sensible y lo inteligible, en el reconocimiento de las causas por los efectos, de la enfermedad a trav\u00e9s de sus s\u00edntomas [[ Un motivo recurrente e ilustrativo de los dos niveles del an\u00e1lisis o \u00abdiagn\u00f3stico\u00bb pol\u00edtico, es la inflaci\u00f3n identificada con la fiebre: ambas tienen com\u00fan sem\u00e1ntica (flamma: llama, calor), constituyen un fen\u00f3meno a la vez cualitativo y cuantitativo (subjetivo y medible), pueden interpretarse como ant\u00edpodas (realidad preternatural o defensa natural del organismo o la sociedad), provocan tambi\u00e9n conductas antit\u00e9ticas \u00abintervencionistas y no-intervencionistas\u00bb, se prestan magistralmente al clivaje de s\u00edntoma y causa, suscitan por su identidad o personificaci\u00f3n la acci\u00f3n combativa. Algo tan abstracto y complejo como la inflaci\u00f3n parecen explicarse sencillamente por la fiebre (que no es menos abstracta y compleja que aquella).]]. La met\u00e1fora menor es de condici\u00f3n prescriptiva o normativa: la conducta terap\u00e9utica es aquella que restablece el equilibrio perdido del sistema, seg\u00fan las normas comunes al organismo y la sociedad [[ Hay paralelismo entre el gobierno o r\u00e9gimen del cuerpo y de la sociedad, de modo que en la modernidad se realiza una somatocracia en la que coinciden el orden m\u00e9dico y el pol\u00edtico, la medicina como pol\u00edtica y la pol\u00edtica como medicina. Todos somos pacientes de la pol\u00edtica, en tanto que \u00e9sta nos prescribe o normaliza, pero, como afirmaba Nietzsche, no hay salud como tal, <em>salud normal<\/em>, sino salud de cada uno.]].<\/p>\n<p>En suma, las se\u00f1aladas met\u00e1foras m\u00e9dicas en el c\u00f3digo de comunicaci\u00f3n social cumplen cuatro principales funciones: a) la funci\u00f3n de real, ontol\u00f3gica o cosmol\u00f3gica (met\u00e1fora fundamental); b) la funci\u00f3n de experiencia, vivencias o fenomenol\u00f3gica (met\u00e1fora mayor); c) la funci\u00f3n de interpretaci\u00f3n, hermen\u00e9utica o epistemol\u00f3gica (met\u00e1fora media); d) la funci\u00f3n de prescripci\u00f3n, normativa o axiol\u00f3gica (met\u00e1fora menor). La medicalizaci\u00f3n del lenguaje, por tanto, no es una mera herramienta ling\u00fc\u00edstica prestada por la medicina, sino una particular organizaci\u00f3n del mundo, creaci\u00f3n de un objeto propio o construcci\u00f3n social de una realidad. La met\u00e1fora es un \u00abtransporte\u00bb reversible, de ida y vuelta, movimiento de un dominio a otro de la experiencia que constituye nuestra representaci\u00f3n del mundo. Lo que el argumento paradigm\u00e1tico revela es tanto el hecho de que la pol\u00edtica imita a la medicina como el de que \u00e9sta refleja aquella. No afirmamos superficialmente que la medicina contamina con su jerga t\u00e9cnica el lenguaje ordinario, sino que \u00e9ste testimonia la construcci\u00f3n social del conocimiento m\u00e9dico. Y no es que la medicina no sea cient\u00edfica por estar influida por las fuerzas sociales, sino que la ciencia y la medicina son empresas sociales [[Claro est\u00e1 que no conviene exagerar en esto de la construcci\u00f3n social de la realidad en medicina, a\u00fan cuando se pueda argumentar, por ejemplo, sobre \u00abla construcci\u00f3n social del canal de parto\u00bb cuando se practica indiscriminadamente la ces\u00e1rea entre nosotros.]].<\/p>\n<p><strong>3. El tribunal de medicina<\/strong><\/p>\n<p>La medicina, con su triple dimensi\u00f3n cient\u00edfica, profesional y asistencial, se ha convertido en instituci\u00f3n paradigm\u00e1tica de moderna reforma social. La salud ya no es m\u00e1s asunto privado, entendida como \u00abausencia de enfermedad\u00bb por una medicina en la que aparentemente armonizaban la ciencia, el arte y el sacerdocio; la salud es ahora cosa p\u00fablica, objetivada como \u00abbienestar\u00bb seg\u00fan una atenci\u00f3n m\u00e9dica en la que notablemente confligen la industria, el comercio y la pol\u00edtica. De esta forma el progreso sanitario para la calidad de vida es quiz\u00e1 el de mayor relevancia en la historia reciente de la humanidad; pero as\u00ed tambi\u00e9n crecen los costos del \u00e9xito, los perjuicios en salud y dinero que no se alcanzan a disimular por los beneficios del sistema en sus l\u00edmites \u00e9ticos y econ\u00f3micos, en una crisis de sus valores del bienestar y financieros [[<em>Cf.<\/em> Jos\u00e9 A. Mainetti, \u00abBio\u00e9tica: una nueva filosof\u00eda de la salud\u00bb, Bolet\u00edn de la Oficina Sanitaria Panamericana, nro. especial de Bio\u00e9tica, Junio 1990.]].<\/p>\n<p>La medicina es la nueva Pandora de la sociedad industrial; revestida de todos los dones y a la vez fuente de muchos males, ella alimenta la <em>Esperanza<\/em> de la humanidad en la Ambros\u00eda, el pan de la salud y la amortalidad que se transforma en el pan de la enfermedad y la locura. Cajas de Pandora suelen ser emblem\u00e1ticamente las unidades de cuidado intensivo, donde el deseo de los hombres de combatir la muerte termina con la expropiaci\u00f3n de \u00e9sta, con baja calidad de vida y altos costos (20% de los gastos hospitalarios). El imperativo tecnol\u00f3gico de la actual medicina produce ambiguos beneficios y en ocasiones conduce a situaciones tr\u00e1gicas que replantea los fines de la medicina, y que la llamada bio\u00e9tica intenta racionalizar apelando a los principios morales de autonom\u00eda, beneficencia y justicia. Asclepio fue castigado por actuar en sentido antidarwiniano, pues resucitando los muertos despoblaba el Hades. En este marco cabe distinguir tres grandes instancias configuradoras del debate p\u00fablico con lenguaje bio\u00e9tico: apelaci\u00f3n a la justicia en la atenci\u00f3n de la salud, apelaci\u00f3n al beneficio en las intervenciones biom\u00e9dicas, apelaci\u00f3n a la autonom\u00eda en la relaci\u00f3n terap\u00e9utica [[<em>Cf.<\/em> Jos\u00e9 A. Mainetti, <em>La Crisis de la Raz\u00f3n M\u00e9dica. Introducci\u00f3n a la filosof\u00eda de la medicina<\/em>, op. cit. Cap. III: La crisis de la raz\u00f3n terap\u00e9utica, pp. 55-58.]].<\/p>\n<p>La recesi\u00f3n econ\u00f3mica de los a\u00f1os &#8217;70 agudiz\u00f3 la conciencia del precio de la salud; una explosi\u00f3n de costos sanitarios sin resultados correspondientes termin\u00f3 con la pretendida ecuaci\u00f3n, <em>atenci\u00f3n m\u00e9dica = salud<\/em>. El comportamiento de esta \u00faltima como bien de consumo en una poblaci\u00f3n cada d\u00eda m\u00e1s cr\u00f3nica y envejeciente, y la expansi\u00f3n de servicios m\u00e9dicos encarecidos por la tecnolog\u00eda, la mala praxis y el abuso de la seguridad social, determinan un generalizado aumento de consumo y gasto sanitarios, volvi\u00e9ndose escasos los recursos disponibles y necesario asignarlos racionalmente. La financiaci\u00f3n de la salud es ahora el meollo de la pol\u00edtica sanitaria, y \u00e9sta a su vez un aspecto muy significativo de la pol\u00edtica en general tras la crisis del estado benefactor.<\/p>\n<p>La teor\u00eda y la praxis de la justicia configuran entonces el concepto y el cuidado de la salud. El problema de la justicia distributiva \u2013palad\u00edn de la bio\u00e9tica en la pol\u00edtica sanitaria\u2013 es complejamente \u00e9tico y econ\u00f3mico, de principios y de resultados, deontol\u00f3gico y utilitarista, con niveles de macro y micro aplicaci\u00f3n de recursos. Las tres principales doctrinas de la justicia social \u2013igualitarista, liberal y redistribucionista\u2013 compiten en la fundamentaci\u00f3n de los alternativos sistemas de acceso a la salud: socializado, libre y mixto. Pero adem\u00e1s de una teor\u00eda, es preciso una praxis de la justicia como la manera m\u00e1s adecuada de asignar recursos limitados o escasos; y esto quiere decir el an\u00e1lisis proporcional de costos-beneficios para maximizar las consecuencias de las acciones, conforme a las leyes de la racionalidad econ\u00f3mica y sus principios de rendimiento y utilidad.<\/p>\n<p>Por otra parte, adem\u00e1s de costosas las tecnolog\u00edas biom\u00e9dicas resultan eventualmente ambiguas en su poder\u00edo e inciertas en su novedad, por lo que su sentido tradicional de beneficio terap\u00e9utico necesita redefinirse desde el punto de vista \u00e9tico. La prolongaci\u00f3n artificial de la vida a cualquier costo, como dec\u00edamos, constituye un relativo fracaso cuando las personas ven sus vidas sometidas a circunstancias bajo las que no desean vivir. La reproducci\u00f3n artificial, en el otro extremo, desconcierta como desaf\u00edo al orden jur\u00eddico y social establecido para la maternidad y paternidad. En consecuencia, se ampl\u00eda el espectro de la atenci\u00f3n de la salud, que incluye desde el consejo gen\u00e9tico a la cirug\u00eda cosm\u00e9tica; y los fines de la medicina \u2013tradicionalmente reparadora y cada vez m\u00e1s modeladora de la naturaleza humana\u2013 se someten al an\u00e1lisis de beneficios.<\/p>\n<p>Finalmente, el logro m\u00e1s revolucionario en la actual \u00e9tica m\u00e9dica es la \u00abintroducci\u00f3n del sujeto moral en medicina\u00bb, la promoci\u00f3n del agente racional y libre en la relaci\u00f3n m\u00e9dico-enfermo, a partir del principio de autonom\u00eda que Kant introdujo frente a la heteronom\u00eda de la \u00e9tica cl\u00e1sica, describiendo incluso por vez primera el problema del paternalismo como violaci\u00f3n de la autonom\u00eda apoy\u00e1ndose en el principio de beneficencia. Pero tambi\u00e9n es cierto que el giro de la \u00e9tica m\u00e9dica desde el principio de beneficencia al de autonom\u00eda no se ha hecho en verdad <em>more<\/em> kantiano, pues la autonom\u00eda de que se trata en el modelo contractual de la relaci\u00f3n m\u00e9dico-paciente se reduce al derecho de los individuos a tomar sus propias decisiones terap\u00e9uticas, seg\u00fan la tradici\u00f3n ilustrada de las libertades civiles defendidas (de Locke en adelante) contra el poder del Estado, tradici\u00f3n que s\u00f3lo recientemente ha llegado a la medicina en las democracias pluralistas. En \u00e9stas se renuevan los valores individuales y sociales, y se tolera la divergencia en materia moral, por lo que la relaci\u00f3n terap\u00e9utica ya no cuenta con una moralidad socialmente establecida y compartida, de modo que la autoridad no se deposita sino en la libre decisi\u00f3n de los individuos, y se sanciona el divorcio entre el m\u00e9dico y el enfermo [[<em>Cf.<\/em> Jos\u00e9 A. Mainetti, \u00abKant y la introducci\u00f3n del sujeto moral en medicina\u00bb <em>Cuademos de Etica<\/em> N\u00ba 7, Junio de 1989, pp. 51-56.]].<\/p>\n<p>Estos tres n\u00facleos conflictivos del inter\u00e9s p\u00fablico por la medicina han dado especial fermento a la bio\u00e9tica [[- <a href=\"https:\/\/herbogeminis.com\/revista\/IMG\/pdf\/jose_alberto_mainetti.pdf\">Jos\u00e9 Alberto Mainetti<\/a> <em>Premio Konex<\/em>, <a href=\"https:\/\/www.fundacionkonex.com.ar\/premios\/curriculum.asp?id=1177\">Diploma al M\u00e9rito \u00c9tica 1996<\/a><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-1138\" src=\"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/mainetti.jpg\" alt=\"mainetti.jpg\" align=\"left\" width=\"100\" height=\"108\" \/><\/p>\n<p>Doctor en Medicina recibido en la Universidad Nacional de La Plata, 1962. Doctor en Filosof\u00eda recibido en la Universidad Nacional de La Plata, 1972. Obtuvo becas por el gobierno de Francia, 1962 por el CONICET para estudios en Madrid (estado espa\u00f1ol), 1971-1972 y 1978-1979. Fue gratificado con el Premio APTRA, 1972 y el Premio ISSALUD, Servicios de Salud, 1994. Profesor Titular de Antropolog\u00eda Filos\u00f3fica de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educaci\u00f3n de la Universidad Nacional de La Plata, desde 1977. Profesor Titular de Humanidades M\u00e9dicas de la Facultad de Ciencias M\u00e9dicas de la Universidad Nacional de La Plata, 1980-1985. Miembro Correspondiente de la Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires. Fundador de la Revista <em>QUIRON<\/em> de la Fundaci\u00f3n Mainetti. Fundador y Director del Instituto de Humanidades M\u00e9dicas de la Fundaci\u00f3n Mainetti. Creador de la C\u00e1tedra de Humanidades M\u00e9dicas de la Universidad Nacional de La Plata. Ha publicado \u00ab<em>Realidad, fen\u00f3meno y misterio del cuerpo humano<\/em>\u00ab, 1972. \u00ab<em>La crisis de la raz\u00f3n m\u00e9dica: Introducci\u00f3n a la filosof\u00eda de la medicina<\/em>\u00ab, 1988. \u00ab<em>Etica m\u00e9dica. Introducci\u00f3n hist\u00f3rica<\/em>\u00ab, 1989. \u00ab<em>Homo Infirmus<\/em>\u00ab, 1980. \u00ab<em>Estudios bio\u00e9ticos I y II<\/em>\u00ab, 1993-1994. \u00ab<em>Antropobio\u00e9tica<\/em>\u00ab, 1995. ]] en tanto que nueva \u00e9tica m\u00e9dica, e incluso, nueva filosof\u00eda m\u00e9dica. En efecto, la bio\u00e9tica significa mucho m\u00e1s que un epifen\u00f3meno de la atenci\u00f3n m\u00e9dica norteamericana, ella configura una nueva concepci\u00f3n, un nuevo modelo de racionalidad en la medicina, que surge como consecuencia de una crisis de la raz\u00f3n heredada [[<em>Cf.<\/em> Jos\u00e9 A. Mainetti, <em>La Crisis de la Raz\u00f3n M\u00e9dica. Introducci\u00f3n a la filosof\u00eda de la medicina<\/em>, op. cit., <em>passim<\/em>.]]. Se trata de una reformulaci\u00f3n sistem\u00e1tica en el orden de la patolog\u00eda, la cl\u00ednica y la terap\u00e9utica, cuya realizaci\u00f3n hist\u00f3rica ha tenido lugar en tres sucesivas instrucciones del sujeto en medicina, el sujeto del <em>p\u00e1thos<\/em>, del <em>l\u00f3gos<\/em> y del <em>\u00e9thos<\/em>.<\/p>\n<p>Primeramente el cambio se produce en la patolog\u00eda general, cuando los conceptos de <em>salud<\/em> y <em>enfermedad<\/em> son definidos respectivamente como <em>bienestar<\/em> y <em>malestar<\/em>, en t\u00e9rminos antropol\u00f3gicos y axiol\u00f3gicos abarcadores de un amplio espectro individual y cultural. Un segundo momento lo constituye el cambio de la cl\u00ednica, porque las realidades del enfermo y la enfermedad se comprenden desde una l\u00f3gica probabil\u00edstica, distinta de la l\u00f3gica cl\u00ednica tradicional determinista, para la cual existen especies morbosas y tratamientos espec\u00edficos (y el determinismo es la versi\u00f3n l\u00f3gica del paternalismo moral) [[<em>Cf.<\/em> Diego Gracia Guill\u00e9n, <em>Fundamentos de Bio\u00e9tica<\/em>, Eunsa, Madrid, 1989, pp 171-172.]]. Final y consecuentemente, sobreviene el cambio en la terap\u00e9utica, como ponderaci\u00f3n de los valores t\u00e9cnicos y humanos que intervienen en la conducta m\u00e9dica, normatizada por los principios de beneficencia, autonom\u00eda y justicia. En suma, la bio\u00e9tica representa el nuevo estatuto m\u00e9dico antropol\u00f3gico, epistemol\u00f3gico y \u00e9tico, es decir, la actual filosof\u00eda de la medicina.<\/p>\n<p>(9 de agosto de 2010)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sumario: Las transformaciones de la medicina que han dado lugar a la bio\u00e9tica como nueva \u00e9tica m\u00e9dica son de triple naturaleza, si bien guardan entre s\u00ed unidad de sentido. En primer t\u00e9rmino, la transformaci\u00f3n tecnocient\u00edfica, orientada hacia una medicina del deseo o antropopl\u00e1stica, remodeladora del hombre. En segundo lugar, una transformaci\u00f3n social de la relaci\u00f3n m\u00e9dico-paciente, introductora de este \u00faltimo como protagonista de las decisiones terap\u00e9uticas. En \u00faltimo orden, una transformaci\u00f3n pol\u00edtica de la salud, vuelta un bien social primario de econom\u00eda expansiva en el mundo actual. Tres figuras simb\u00f3licas encarnan, respectivamente, estas transformaciones de la medicina hoy. La primera es Pigmali\u00f3n, el escultor chipriota que da vida a la estatua salida de sus manos; la segunda es Narciso, el bello adolescente que sucumbe a la contemplaci\u00f3n de su propia imagen especular; la tercera es Knock, el personaje dram\u00e1tico que con su fanatismo profesional realiza la medicalizaci\u00f3n de la vida. Pigmali\u00f3n, Narciso y Knock identifican nuestra cultura posmoderna y dentro de \u00e9sta definen la trama moral de la presente medicina.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1137,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1139"}],"collection":[{"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1139"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1139\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1137"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1139"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1139"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1139"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}