{"id":1022,"date":"2010-04-25T01:41:33","date_gmt":"2010-04-25T01:41:33","guid":{"rendered":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/2010\/04\/25\/observaciones-sobre-agricultura-de-jose-manuel-perez-castellano-1814\/"},"modified":"2010-04-25T01:41:33","modified_gmt":"2010-04-25T01:41:33","slug":"observaciones-sobre-agricultura-de-jose-manuel-perez-castellano-1814","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/observaciones-sobre-agricultura-de-jose-manuel-perez-castellano-1814\/","title":{"rendered":"\u00abObservaciones sobre Agricultura\u00bb de Jos\u00e9 Manuel P\u00e9rez Castellano (1814)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Las \u201c<em>Observaciones sobre Agricultura<\/em>\u201d y la familia y la granja uruguaya del siglo XXI<\/strong><\/p>\n<p>Este libro le fue encargado al presb\u00edtero Jos\u00e9 Manuel P\u00e9rez Castellano, en los \u00faltimos a\u00f1os de su vida, por el Gobierno Econ\u00f3mico de Guadalupe (actual Canelones). Superando vacilaciones iniciales, lo escribi\u00f3 en apenas siete meses, \u201c<em>desde la mitad de julio del pasado<\/em> (1813) <em>hasta la mitad del presente febrero<\/em>\u201d. En realidad, s\u00f3lo pudo escribirlo con tal brevedad, porque lo asist\u00edan cuatro largas d\u00e9cadas de cultivo de su chacra del Miguelete, cargadas de una minuciosa y enamorada contemplaci\u00f3n de la Naturaleza y acicateadas por el cotidiano paladeo de todos sus frutos.<\/p>\n<p>Es ciertamente, el mejor y el \u00faltimo fruto de uno de los \u00e1rboles m\u00e1s altos y frondosos que se alzaron en el todav\u00eda muy raleado monte de los albores de nuestra cultura. Septuagenario, el cura ya se sent\u00eda al margen de la vida: tanto la individual, a la que sostendr\u00eda apenas por un a\u00f1o m\u00e1s; como la social, perturbada por el caos de la guerra desatada y la desuni\u00f3n, en el bando patriota, de orientales y porte\u00f1os.<\/p>\n<p>Es, por cierto, el libro de un erudito; pero vale mucho m\u00e1s, afortunadamente, como saber atesorado por un labrador entusiasmado por sus \u00e9xitos, y jam\u00e1s decepcionado por las derrotas que lealmente reconoce. Acudamos al subt\u00edtulo de estas \u201c<em>Observaciones sobre la Agricultura<\/em>\u201d y fij\u00e9monos en qu\u00e9 busca fundar la autoridad para captar el inter\u00e9s del lector: \u201c<em>la pr\u00e1ctica de m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os en que cultiv\u00f3 una quinta<\/em>\u201d sobre el arroyo Miguelete. Y tampoco pasemos por alto que bien se aclara que no se pretende extraer conclusiones v\u00e1lidas para cualquier latitud, sino apenas recomendaciones s\u00f3lo aplicables \u201c<em>al clima y calidad de los terrenos del Miguelete o inmediaciones de Montevideo<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>A casi doscientos a\u00f1os de escrito, el libro tiene, por supuesto, polvo y polillas. Acaso lo cubre un estilo demasiado galano para estos tiempos tan prosaicos que actualmente corren; incurre en cierto exceso de memoriosas citas de poetas de la Antig\u00fcedad, al extremo de que causa asombro la noticia de que, en el confinamiento de su chacra, s\u00f3lo dispon\u00eda de un ejemplar de las \u00c9glogas de Virgilio y nada de otros autores a los que tanto cita, como es el caso, por ejemplo, del Inca Garcilaso.<\/p>\n<p>Pero basta un soplo y ese polvo se disipa y queda un libro s\u00f3lido y, sobre todo, luminoso; que no s\u00f3lo conserva su vigencia sino que se hace particularmente necesario en una \u00e9poca, como la nuestra, tan signada por el menoscabo del medio ambiente, el abuso de plaguicidas y fertilizantes qu\u00edmicos, y el m\u00e1s absoluto desprecio del consumidor, al que no se vacila en destinarle, con la utilizaci\u00f3n de transg\u00e9nicos, productos de la tierra carentes de sabor y terneza.<\/p>\n<p>\u00a1Ah de los tomates de nuestra juventud!, podemos suspirar los sexagenarios de hoy, condenados a comer quien sabe si sanas ensaladas, implacablemente prescriptas por los m\u00e9dicos, en las que hasta las cebollas y las lechugas parecen emular la ins\u00edpida, seca y recia consistencia de los tomates. \u00a1Ah de las mermeladas y las jaleas de nuestras abuelas, de sus dulces de membrillo caseros, cuya preparaci\u00f3n quemaba a los nietos, colaboradores inexpertos pero interesadamente afanosos, cuando bat\u00edan con inmensos cucharones de madera, la pasta roja \u2014roja clara\u2014 que bull\u00eda en las ollas de cobre! Ese tiempo, lector amigo, no est\u00e1 perdido; lo podemos recuperar gracias a un cura laborioso y goloso. Esa es la buena noticia secundaria que nos ha legado este portavoz del evangelio, que nunca tuvo pelos en la lengua y que llev\u00f3 su celibato, a una exacerbada vocaci\u00f3n de no casarse con ning\u00fan bando, que no fuera el de un buen vivir basado en un esp\u00edritu solidario de vecindad, en la ilustraci\u00f3n de la lectura y en el goce hacendoso de los frutos a extraerle a la Naturaleza.<\/p>\n<p>El proclamado \u201c<em>Uruguay Natural<\/em>\u201d necesita imperiosamente volver a las ense\u00f1anzas de P\u00e9rez Castellano, hijas de las agudas observaciones de sus cuarenta a\u00f1os de labrador cotidianamente presente en su chacra. \u00bfQueremos cultivar con \u00e9xito, usando nuestras manos y los recursos que siempre pone a nuestro alcance la Naturaleza, manzanos, perales, duraznos, damascos, nogales, naranjas, limones, limas, membrillos, uvas y aceitunas; o ajos, cebollas, coles, colinabos, coliflores, br\u00f3colis, nabos y r\u00e1banos; lechugas, escarolas, acelgas, espinacas, remolachas, apios, chiriv\u00edas, zanahorias, perejiles, tomates, berenjenas, pimientos, esp\u00e1rragos y alcahuciles? \u00bfCu\u00e1ndo, c\u00f3mo, d\u00f3nde y a partir de qu\u00e9 \u2014con semillas o estacas o plantones\u2014 los plantamos? \u00bfC\u00f3mo los protegemos de insectos y ciza\u00f1as? \u00bfQu\u00e9 injertos podemos practicarles? \u00bfC\u00f3mo abonamos? \u00bfC\u00f3mo regamos? \u00bfC\u00f3mo cavamos y protegemos nuestros aljibes? \u00bfC\u00f3mo disponemos y tendemos nuestros cercos y corrales, levantamos nuestras chimeneas? \u00bfC\u00f3mo alhajamos el entorno de nuestras casas con \u201c<em>rosas y algunas otras flores que conviene haya en nuestras huertas<\/em>\u201d? \u00bfC\u00f3mo criamos a las aves dom\u00e9sticas y a otros animales de servicio? \u00bfQu\u00e9 hierbas sirven para aromatizar nuestras comidas? \u00bfC\u00f3mo preparamos orejones y pasas, c\u00f3mo elaboramos nuestros guisos y dulces?<\/p>\n<p>Para todas estas interrogantes ofrece leal y sincera respuesta este libro, siempre fundado en la experiencia y en la confianza en las potencialidades que en s\u00ed misma encierra la Naturaleza. Y de ah\u00ed el muy significativo inter\u00e9s que esconde \u2014porque no se lo frecuenta\u2014 para nuestros tiempos.<\/p>\n<p>Tiene este libro otra virtud: la tutela \u00e9tica del labrador. Hay un importante cap\u00edtulo al que don Jos\u00e9 Manuel titula: \u201c<em>La agricultura implora protecci\u00f3n de la justicia<\/em>\u201d. Es una ardiente defensa del peque\u00f1o productor; y la expresi\u00f3n de una marcada predilecci\u00f3n por la agricultura respecto de la ganader\u00eda. Vale la pena leerlo por entero, pero vaya este fragmento como muestra: \u201c<em>Este celo a favor de la agricultura lo ten\u00edan entonces<\/em> (se refiere a quienes establecieron los primeros Repartimientos de Tierras) <em>los Padres de la Patria sin m\u00e1s objeto que el del bien com\u00fan y el de que las ch\u00e1caras, destinadas para la labranza, no se hicieran estanzuelas en perjuicio de ella; y lo ten\u00edan en tiempos en que las ch\u00e1caras estaban menos pobladas, y en que era menos extendida la labor de las tierras. Si los que tomaron entonces tan justas y arregladas providencias despertaran ahora del sue\u00f1o de la muerte y viesen el c\u00famulo de injusticias que estos tiempos han cargado contra los labradores y contra su labranza<\/em> (&#8230;) <em>\u00bfqu\u00e9 exclamar\u00edan<\/em> (&#8230;) <em>cuando viesen que el inter\u00e9s de cuatro particulares ha desterrado de todo punto la justicia y la protecci\u00f3n<\/em> (&#8230; que ellos) <em>hab\u00edan procurado sostener con empe\u00f1o a favor de la agricultura?<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 aplicabilidad tiene a nuestra realidad del 2007, esta frase escrita en 1813 o, m\u00e1s probablemente, en 1814; hace, pues, ciento noventa y cuatro o ciento noventa y tres a\u00f1os? \u00bfSe mantiene o se habr\u00e1 extendido lo que P\u00e9rez Castellano llama \u201c<em>desorden contrario a la agricultura<\/em>\u201d?<\/p>\n<p>Pero, sobre todo, \u00bfen qu\u00e9 puede servirnos este libro, escrito con desolada pasi\u00f3n por la patria y por el inmenso aporte que pod\u00edan dispensarles las ch\u00e1caras, si se las proteg\u00eda y estimulaba?<\/p>\n<p>En 1848, a los treinta y cuatro a\u00f1os de entregado el manuscrito, cuando el pa\u00eds estaba sumido en el beligerante desorden de una nueva Guerra Civil, el Gobierno del Brigadier General Manuel Oribe, consider\u00f3 que era necesaria su impresi\u00f3n, primordialmente, como \u201c<em>un testimonio de respeto a aquel ciudadano, natural de esta Rep\u00fablica, a qui\u00e9n \u00e9l consagr\u00f3 esta y otras pruebas de su anhelo en fomentar su ilustraci\u00f3n y adelantos materiales<\/em>\u201d, pero tambi\u00e9n fund\u00f3 su decisi\u00f3n en \u201c<em>la utilidad que de ello pueden reportar los labradores, hortelanos, quinteros, etc\u00e9tera<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>En el 2007, cuando tan s\u00f3lo faltan seis a\u00f1os para que se cumplan los dos siglos de que el cura P\u00e9rez Castellano comenzara su redacci\u00f3n, \u00bfest\u00e1n vigentes los dos fundamentos del decreto de Oribe?<\/p>\n<p>Uno, el de la necesidad del homenaje, es f\u00e1cilmente compartible. La Biblioteca Nacional debe rendirlo a un ciudadano que, en obras y no en palabras, tanto af\u00e1n puso para fomentar, en el seno del pueblo, tanto \u201c<em>su ilustraci\u00f3n<\/em>\u201d como sus \u201c<em>adelantos materiales<\/em>\u201d. Arte, s\u00ed \u2014nos est\u00e1 diciendo P\u00e9rez Castellano\u2014, pero jam\u00e1s menosprecio de la producci\u00f3n; Ciencia y Tecnolog\u00eda, s\u00ed, \u2014nos insiste\u2014 pero, sobre todo, teor\u00eda y pr\u00e1ctica rigurosa de las que est\u00e9n arraigadas en los entornos m\u00e1s inmediatos de nuestra realidad, para el fomento de la autosatisfacci\u00f3n de las necesidades de sus respectivos habitantes. Su austera figura resulta, entonces, paradigma a exaltar tanto en beneficio del Uruguay Cultural como del Uruguay Productivo: en la misma magnitud que muchos de nuestros ciudadanos m\u00e1s ilustres, como Jos\u00e9 Pedro Varela, Jos\u00e9 Arechavaleta, Pedro Figari o Alfredo V\u00e1zquez Acevedo.<\/p>\n<p>El otro debe atravesar un m\u00e1s severo filtro de dudas, pero sale inc\u00f3lume. A\u00fan hoy, nuestros peque\u00f1os y medianos agricultores necesitan las lecciones de labranza del chacarero de Miguelete. Si P\u00e9rez Castellano importa, a la vez, para el Uruguay Cultural y el Uruguay Productivo; el legado de sus \u201c<em>Observaciones sobre Agricultura<\/em>\u201d mantiene su vigencia para el cultivo de la Naturaleza sin acudir indiscriminadamente a plaguicidas, a abonos qu\u00edmicos o a manipulaciones transg\u00e9nicas. La pureza del ambiente y la calidad de los frutos de la tierra siguen necesitando sus lecciones. Para tenerlas muy en cuenta, descuento que aclarar\u00eda \u00e9l, pero no para seguirlas al pie de la letra. Quien quiera seguir el camino de P\u00e9rez Castellano, debe tratar su obra, con el mismo creativo pragmatismo con el que \u00e9l asimil\u00f3, en su \u00e9poca, el tratado de una sociedad de agr\u00f3nomos franceses, ordenado por el abate Rozier.<\/p>\n<p>Pero cabe aqu\u00ed una cuesti\u00f3n final: \u00bfc\u00f3mo asegurar que las \u201c<em>Observaciones sobre Agricultura<\/em>\u201d lleguen realmente a nuestros granjeros? \u00bfTan s\u00f3lo reeditando este libro en soporte electr\u00f3nico o en papel? RAPAL y la Biblioteca Nacional se han entusiasmado rec\u00edprocamente con el proyecto de una colecci\u00f3n de peque\u00f1os vol\u00famenes, con su texto resumido y aclarado, revisado por especialistas agr\u00f3nomos, y adecuadamente ilustrado, para que los propios ojos del lector observen lo que P\u00e9rez Castellano quer\u00eda que observara. Ambas instituciones sabemos que el \u00e9xito del proyecto est\u00e1 en directa proporci\u00f3n al n\u00famero y calidad de la asociaci\u00f3n que se logre con diversos Ministerios e Intendencias Municipales y organizaciones de la sociedad civil.<\/p>\n<p>Se dir\u00e1 que el proyecto responde a una actitud nost\u00e1lgica, por no decir reaccionaria. \u00a1Que con \u00e9l se quiere volver a pr\u00e1cticas de una agricultura del siglo XIX, cuando el mundo atraviesa hoy una explosi\u00f3n inaudita, de proporciones jam\u00e1s dadas en la historia, de conocimientos cient\u00edficos y tecnol\u00f3gicos! No es, por cierto, as\u00ed. No se va contra ninguna imperiosa imposici\u00f3n del mercado, ni el del mundo, ni el nacional, ni menos el de las peque\u00f1as comarcas. Hay una preferencia mundial notoria en el consumo de alimentos, por los que resultan de procesos naturales, sin artificios. Por supuesto, estos procesos naturales presentan manifiestas resistencias a las producciones en gran escala, con el consiguiente abatimiento de los precios, y con muy apreciables logros en la perdurabilidad de productos r\u00e1pidamente perecederos. Pero a\u00fan as\u00ed, hay una creciente expectativa del consumidor mundial por la mucho mayor apetencia que satisfacen los frutos extra\u00eddos de la tierra, siguiendo tan s\u00f3lo los procesos de la Naturaleza. En t\u00e9rminos de los economistas, crecen y se multiplican los nichos de comercializaci\u00f3n de los productos naturales.<\/p>\n<p>Es, bajo esta perspectiva, que las Observaciones de P\u00e9rez Castellano adquieren singular\u00edsimo inter\u00e9s. Y no pensemos s\u00f3lo en la producci\u00f3n para vender. No nos dirijamos s\u00f3lo al granjero. Pensemos en la producci\u00f3n para consumo familiar: en el ama de casa, para llevar a la mesa del hogar, comida m\u00e1s rica, sana y econ\u00f3mica. Pensemos, pues, en la calidad de vida de las familias. Pero tambi\u00e9n no nos resignemos a la econom\u00eda dom\u00e9stica. As\u00ed como articulemos una difusi\u00f3n de m\u00e9todos naturales de la agricultura, ideemos formas de cooperaci\u00f3n de peque\u00f1os y medianos productores \u2014a veces tan distantes como los de Bella Uni\u00f3n y Vergara, o Guich\u00f3n y Lazcano\u2014 para que coordinando sus producciones y acumulando sus productos, alcancen escalas que les permitan alcanzar, en cantidad, est\u00e1ndares y calidad, vol\u00famenes que puedan ser exportados en condiciones tales que el fruto de sus afanes alcance a llegar a destino a tiempo de ser consumido con la avidez que merecen.<\/p>\n<p>Pensemos en una red de difusi\u00f3n para la capacitaci\u00f3n de la producci\u00f3n agr\u00edcola natural y acudamos a las escuelas rurales o de asentamientos urbanos, a los actuales Centros MEC en v\u00edas de multiplicaci\u00f3n, a las futuras e inminentes Agencias de Atenci\u00f3n al Ciudadano, a las escuelas agrarias, a los comedores populares del Instituto Nacional de Alimentaci\u00f3n (INDA), a las capillas y a tantos otros centros de convocatoria vecinal, como tambi\u00e9n lo pueden ser las bibliotecas p\u00fablicas o populares o los centros comunales de los Municipios. Pero convirtamos a esa red de capacitaci\u00f3n, tambi\u00e9n en una red de cooperaci\u00f3n productiva.<\/p>\n<p>Por eso, hemos encarado esta actividad del 16 de octubre del 2007 tan s\u00f3lo como el primer paso de un proceso m\u00e1s largo y complejo pero m\u00e1s ambicioso y m\u00e1s concreto. No miramos al pasado, sino al futuro. No elogiamos una obra admirable, culminada en el siglo XIX; tan s\u00f3lo convocamos a que los uruguayos nos juntemos para \u2014respet\u00e1ndola\u2014 actualizarla y reforzarla con miras a que sus incuestionables beneficios alcancen la mayor magnitud posible en nuestro siglo XXI.<\/p>\n<p><em> <strong>Tom\u00e1s de Mattos, octubre 2007<\/strong> <\/em> <\/p>\n<p>&#8211; <a href=\"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/IMG\/pdf\/Observaciones_sobre_Agricultura_Tomo_I.pdf\">Tomo I<\/a>. <\/p>\n<p>&#8211; <a href=\"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/IMG\/pdf\/Observaciones_sobre_Agricultura_Tomo_II.pdf\">Tomo II<\/a>.<\/p>\n<p>(25 de abril de 2010)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el marco del D\u00eda Mundial de la Alimentaci\u00f3n 2007, la Biblioteca Nacional y RAP-AL Uruguay, reeditan en formato electr\u00f3nico las \u00ab<em>Observaciones sobre Agricultura<\/em>\u00bb de Jos\u00e9 Manuel P\u00e9rez Castellano (1814) [[- <a href=\"http:\/\/marina.swarpeca.es\/IMG\/pdf\/Lucia.pdf\">\u00ab<em>Una aproximaci\u00f3n a la agricultura del siglo XVIII: P\u00e9rez Castellano y su defensa de las cartillas t\u00e9cnicas<\/em>\u00bb Luc\u00eda Lewowicz, Universidad de la Rep\u00fablica, Montevideo, Uruguay, 1994<\/a>.]], [[- <a href=\"http:\/\/marina.swarpeca.es\/IMG\/pdf\/JMPC.pdf\">\u00ab<em>Observaciones sobre agricultura: Una moderna obra de hace casi 200 a\u00f1os<\/em>\u00bb RAP-AL Uruguay -\u00ab<em>Jos\u00e9 Manuel P\u00e9rez Castellano<\/em>\u00ab: www.mec.gub.uy &#038; wikia.com &#038; es.wikipedia.org<\/a>.]]. Prologado por Tom\u00e1s de Mattos (Director de la Bilbioteca Nacional): \u201c<em>el trabajo es de particular importancia para agricultores que se dedican o quieran dedicarse a una agricultura libre de agrot\u00f3xicos, ya que P\u00e9rez Castellano detalla m\u00e9todos de cultivo para una ampl\u00edsima gama de plantas (hortalizas, frutales, cereales, forrajeras, arom\u00e1ticas, etc.), acompa\u00f1ado del correspondiente control de plagas, por supuesto sin uso de agrot\u00f3xicos. Pero el p\u00fablico potencial es mucho m\u00e1s amplio, ya que en su obra se incluye una variedad de otros temas, que van desde monte ind\u00edgena. cercos, animales dom\u00e9sticos y construcciones rurales a historia agr\u00edcola, conservaci\u00f3n de alimentos, elaboraci\u00f3n de jab\u00f3n y muchos m\u00e1s. Octubre de 2007<\/em>\u201d: <a href=\"http:\/\/webs.chasque.net\/~rapaluy1\/Comunicados\/Comunicado_Perez_Castellano.html\">RAP-AL Uruguay<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1021,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[35],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1022"}],"collection":[{"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1022"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1022\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1021"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1022"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1022"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/marina.swarpeca.es\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1022"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}