Ghislaine Lanctôt ejerció la medicina 27 años, hasta que en el 2000 los aludidos en La mafia médica despejaron cualquier duda: haberla háyla. Entrevistada por Laura Jimeno Muñoz en Discovery Salud, pone de relieve el control de la industria farmacéutica en la docencia universitaria, publicaciones y congresos de medicina que la industria financia. Su lucro hace enfermar a la gente y cronifica la enfermedad con fármacos paliativos cuyo consumo estimula, que tratan síntomas (dolor, fiebre, inflamación) y nunca las causas de una dolencia. Califica el sanitario como sistema de enfermedad, no de la salud, que mantiene al paciente en la ignorancia y la dependencia en beneficio de la industria, «auténtica mafia médica, un sistema que crea enfermedades y mata por dinero y por poder», donde el médico es correa de transmisión. La terapia no agresiva o medicina alternativa que practican terapeutas y cada vez más médicos trata de forma holística a la persona y le ayuda a sanar, es mejor opción, más eficaz y barata y tiene menos efectos secundarios, afirma Lanctôt, pero la medicina oficial científica, de la que subraya sus limitaciones (basada en la física materialista de Newton, niega la relación entre emociones, pensamiento, conciencia y estado físico de salud, dislate del que nace la etiqueta de enfermedad psicosomática y la receta de pastillas para los nervios), no permite formas de curar no serviles al sistema y tacha de charlatanes a los terapeutas, perseguidos como brujos o delincuentes. Enfatiza: «El enfermo es el único que puede curarse, cuando es consciente de su soberanía sobre la salud pues la autosanación es la única medicina que cura. El sistema trabaja para que olvidemos nuestra condición de seres soberanos y nos convirtamos en sumisos y dependientes», con miedo a la enfermedad, vejez y muerte que alienta el tráfico internacional de órganos, sangre y embriones humanos. Los gobiernos no acaban con un sistema que arruina y mata a sus ciudadanos porque son parte de la mafia, compuesta por industria farmacéutica, autoridades políticas, grandes laboratorios, hospitales, seguros médicos, Agencias del Medicamento, Colegios de Médicos, médicos, Organización Mundial de Comercio, el gobierno mundial en la sombra del dinero y la Organización Mundial de la Salud: mafia de las mafias sobre todo desde la Declaración de Alma Ata (1977) que despojó a los países de su soberanía en la salud, transferida a un gobierno mundial no elegido que ha impuesto vacunas y medicamentos a toda la población del planeta, y cuyo control atrapa a organizaciones como Médicos sin Fronteras. Lanctôt desmonta las 3 grandes mentiras de las autoridades políticas y sanitarias: 1ª VACUNAS: Abortan el desarrollo de las primeras defensas del organismo, única inmunidad; son inútiles (tuberculosis, tétanos, rubéola, difteria, gripe y hepatitis B) peligrosas (muerte súbita del lactante) denunciadas por gran número de especialistas y miles de demandas judiciales contra los fabricantes, son un gasto de miles de millones de euros anuales para los estados y sólo beneficia a la industria (perpetuo mercado de la enfermedad por la dependencia médica que incita, facilita genocidios selectivos, amplia experimentación de nuevos productos y es potentísima arma de guerra biológica. 2ª SIDA: Etiqueta colocada a un estado de salud originado por numerosas patologías asociadas al sistema inmune debilitado; no demostrado que cause sida el retrovirus VIH, inofensivo, sólo se activa con debilitamiento inmunitario. Afirma que el VIH fue creado en un laboratorio y África contaminada mediante campañas de vacunación contra la viruela, según otros investigadores (Sida, guerra bacteriológica y vacunas según Louis de Brouwer) fue cultivado como arma biológica y luego propagado vacunando a grupos de población a exterminar. Sobre el AZT, inmunosupresor, no refuerza el sistema inmunitario, indudable ineficacia, «se puede sobrevivir al sida pero no al AZT», medicamento más mortal que el sida, otro gran negocio, se promociona combatirlo porque da mucho dinero a la industria farmacéutica. Y 3ª CÁNCER: Masiva proliferación anómala de células, habitual y que todos padecemos varias veces en nuestra vida, problemático cuando el sistema inmunitario que habitualmente activa y destruye las células cancerígenas está débil, no puede eliminarlas y crecen y forman un tumor que la medicina amputa (cirugía), quema (radioterapia) o envenena (quimioterapia) ocultando los remedios alternativos eficaces, inocuos y baratos. El aumento del número de enfermos y de la tasa de mortalidad evidencia el fracaso de su prevención y tratamiento y el despilfarro de miles de millones de euros en una guerra que, al igual que a los fabricantes y traficantes de armas, beneficia a sus creadores y sostenedores, la industria farmacéutica. Y, concluye: «La mafia médica se desplomará como un castillo de naipes cuando un 5% de la población pierda su confianza en ella». Perder el respeto y la obediencia ciega al médico o dejar a un lado la medicina científica y la seguridad que propone para ir a un terapeuta son pasos importantes; el gran paso es decir sí a nuestra autoridad interior y no a la exterior. Nos impide hacerlo el MIEDO que por sí mismo puede enfermar y matar, nos morimos de miedo. Pero «LA NATURALEZA HUMANA ESTÁ CONCEBIDA PARA COMPORTARNOS SIN SENTIR MIEDO, cada vez que tememos enfermamos».